¡¡¡Buenos días familia!!! ¿Qué tal estáis? ¿Cómo va todo? Por aquí con mucho lío, la semana que viene creo que voy a poder contaros uno de mis proyectos y como siempre seréis los primeros en saberlo, ¡¡¡yujuuu!!!!

Lo que está claro es que noviembre ya está aquí y por mucho que me cueste creerlo la Navidad  está a la vuelta de la esquina. De hecho ayer estuve en la calle Velázquez de Madrid, aluciné porque vi colgadas ya las luces de Navidad  y no di crédito, ¡¡¡yaaaaaaaa!!! me dije a mí misma. Es más,  si vais  a las tiendas ya tienen todos los adornos navideños,  los modelitos para fin de año, manteles, vajillas…

Por mucho que me cueste creerlo, la realidad es, que la Navidad está a la vuelta de la esquina. A veces me quedo en shock viendo lo rápido que pasa el tiempo, cuando era pequeña no tenía esa misma sensación, mi sensación es que no pasaban los días, en cambio ahora es como si le diesen todo el tiempo al botón de acelerar la película, quizás es porque vivo o vivimos todos más acelerados o porque estamos todo el tiempo pensando en todo lo que tenemos que hacer sin estar presente en cada momento. A veces llego a la noche y me digo, madre mía,  cuántas cosas he hecho, me ha cundido el día, ¿pero realmente he estado de verdad presente en cada momento o he ido en piloto automático, resolviendo, haciendo esto o aquello pero no viviéndolo..? Y es ahí cuando hago examen de conciencia, cuando analizo como he vivido el día, si he sido mi mejor versión en cada momento o me he dejado llevar por la impulsividad.

Como le dijo un discípulo al venerable maestro. Thich Nhat Hanh:
Maestro, no tengo tiempo para meditar. ¿Qué puedo hacer?
El le contestó: ¿Tienes tiempo para respirar?
Entonces tienes tiempo para meditar.

No hay excusas, de nosotros depende nuestra calidad de vida, de nosotros depende cómo queremos vivir…
¡¡¡Feliz fin de semana familia y como siempre os digo no os olvidéis de sonreír!!!

Mi look: Jersey de Zara, pantalón de Stradivarius y gafas de Hawkers.