¡¡¡¡Buenos días a todos!!!! ¿Qué tal estáis? ¿Os habéis levantado con energía para afrontar este nuevo día? Espero que sí, que el fin de semana os haya servido para descansar un poco y disfrutar de la vida. Yo he estado trabajando en un proyecto que dentro de poco os podré contar, un proyecto muy personal, jejejejej… Hasta aquí puedo leer.

Si hay una frase muy presente en mi vida es “Somos lo que comemos”, y así lo creo. A través de la alimentación obtenemos la energía para que nuestros órganos funcionen como es debido. Todos los que me seguís en el blog ya sabéis que desde hace años soy macrobiótica, que para mí, como ya os he explicado muchas veces, no es una dieta, es un estilo de vida. Muchos me preguntáis en qué consiste, así que voy a intentar haceros un pequeño resumen.

Según dicen, la Macrobiótica es «el arte de prolongar la Vida”. Y como los alimentos crean nuestra sangre, nutren las células, los órganos y nuestro cerebro, hay que cuidar lo que ingerimos. En la macrobiótica debemos introducir:

  • 50 a 60% de la alimentación diaria deben ser cereales integrales. ¿Qué tipo de cereales integrales? Por ejemplo: el arroz integral, cebada, mijo, avena, maíz,  centeno, trigo sarraceno, cuscus, bulgur, copos de avena, copos de cebada, harinas, pan…
  • Sopa 1 o 2 veces al día. Las sopas son en general de verduras, pero pueden también incluir cereales, legumbres, algas, pescado… La sopa por excelencia en la macrobiótica es la «Sopa de Miso,”  ya que el miso ayuda a regenerar la flora intestinal.
  • 25 a 35% de verduras: cebolla, zanahoria, calabaza, brócoli, col, perejil, nabo, coles de Bruselas, champiñones y setas, germinados… Y la  patata, los tomates, las berenjenas se deben usar muy ocasionalmente ya que modifican el ph de la sangre.
  • 10 a 15%  legumbres y algas: garbanzos, lentejas, azukis, judías blancas, pintas… Y las algas de uso regular como: wakame, kombu, aramé, hiziki, nori…
  • Frutas de estación: manzanas, peras, albaricoques, melocotones, castañas, melón, sandía, uvas, etc.
  • Semillas y frutos secos.
  • Pescado, preferiblemente blanco:  merluza, lenguado, rodaballo, dorada…
  • Bebidas diversas, en especial tés tradicionales (bancha, Kukicha , te verde) cafés de cereales, zumos de verduras o frutas.
  • Aceites y condimentos como aceite de sésamo, de girasol, de maíz, condimentos como vinagre de arroz, vinagre de ciruela umeboshi,  gengibre,  hierbas aromáticas…

Los alimentos que hay que tomar esporádicamente son: carnes rojas o blancas, huevos, productos lácteos, azúcar, verduras o frutas de origen tropical, café o té negro y alimentos refinados.

Aquí un pequeño resumen de la “dieta macrobiótica”. Siempre os digo que uno debe escuchar su cuerpo, que porque a mí me vaya bien una cosa, no significa que le vaya bien a otra persona. Por eso es importante saber escucharnos. En la vida tiene que haber siempre un equilibrio, los extremos nunca son buenos. Por eso, dependiendo de las necesidades de mi cuerpo voy adecuando mi alimentación y si un día me apetece saltármela no pasa nada…

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Y ahora a por el lunes con nuestra mejor energía, ¡¡¡¡FELIZ DÍA A TODOS Y NO OS OLVIDÉIS DE SONREÍR!!!!

PD: Mañana os espero en una nueva entrega de mi canal de Youtube, y recordad que esta semana LQSA se emite el miércoles.

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Reflexión del día: Una vela no pierde su esplendor al encender otra.

Mi look: short y jersey Zara, botas Emonk Ibiza, cinta de la cabeza Namdalay.