Cómo exprimir La Habana en 72 horas (de día y de noche)

Afirman orgullosos los habaneros que la capital cubana es la ciudad que nunca duerme. Pero en cada una de mis visitas yo siempre he encontrado otro matiz irresistible. La Habana es la metrópoli de la banda sonora ininterrumpida. La música suena en cualquier rincón, cafetín, plaza o teatro escondido. Voy a comenzar por daros las pistas clave para exprimir la ciudad durante el día.

  • El Malecón. El paseo marítimo de más de ocho kilómetros es de obligado recorrido para tomar el pulso al pueblo cubano. Es su punto de encuentro al caer la tarde y la localización ideal para ver ponerse el sol tomando un cóctel en la terraza Abadía o bien cenar en uno de los mejores restaurantes de la capital cubana: Litorial.
  • El capitolio nacional. Posiblemente el edificio más emblemático e imponente de toda la ciudad con permiso del gran teatro de La Habana.

  • La Habana Vieja. Callejear sin rumbo es una delicia en esta parte de la ciudad, mientras te dejas empapar por el peso de su historia, la alegría de su gente y algunas estampas que no se ven en ningún otro lugar del mundo: como todos esos coloridos Chevrolet, Cadillac y Pontiac de los años cincuenta. Estos últimos años se están rehabilitando infinidad de edificios históricos que devuelven un aspecto colonial imponente a la capital cubana. Restaurantes de arquitectura encantadora, cafés en salones señoriales rodeados de columnas y terrazas en patios semi-palaciegos abundan en la zona vieja.

  • La plaza de la Revolución. Una explanada ante el memorial de José Martí, presidida por un inmenso relieve del Che Guevara. Este espacio siempre ha sido la tribuna popular de los cubanos: aquí tienen lugar celebraciones, mítines, desfiles… Y a la vera del Martí es donde Castro daba sus legendarios discursos.
  • Fábrica de tabacos de Partagás. La Habana huele a ron, a sal, a ritmos latinos y a humo de puro. Detrás del Capitolio se encuentra la fábrica de cigarros más antigua de la ciudad que además fue fundada por un español: Jaime Partagás. Aquí se elaboran los puros habanos y la visita es obligada para las que queráis comprar este genuino tabaco.
  • Playa de Santa María. Las que no podáis evitar disfrutar de una jornada playera tenéis que acercaros hasta Santa María para disfrutar de un mar claro, arena blanca y docenas de palmeras presidiendo el paisaje. Es un paraje frecuentado por cubanos, no turístico.
  • Castillo del Morro. La fortaleza más antigua de la capital cubana es donde tiene lugar la mítica ceremonia del cañonazo de las nueve de la noche. ¡Imprescindible para observar una puesta de sol sobre la bahía habanera!

Si queréis destinar un día a explorar los alrededores de la capital, elegid una de estas dos excursiones:

  1. El más famoso balneario ofrece más de veinte kilómetros de playas de aguas cristalinas y arenas finas. Refleja la postal de parajes caribeños de ensueño. Ubicado en la Península de Hicacos, se encuentra a unos 150 kilómetros, por lo que se puede visitar durante una jornada intensa.
  2. Valle de Viñales. Un Parque Nacional imprescindible por sus singulares mogotes de belleza inigualable, las vegas de tabaco y las casas campesinas entre las montañas.

Y por fin llegamos a La Habana de noche… Nunca volveremos a disfrutar de las míticas veladas nocturnas del año 58, pero podemos hacernos una idea de cómo esta ciudad gobernó el mundo del lujo, el ocio y el glamour visitando dos vestigios de la época. Tropicana es un cabaret con fama mundial, interpretado a cielo abierto, en medio de un bosque repleto de vegetación donde los árboles forman parte del espectáculo. Es un enclave único para disfrutar la música, los colores y el folclore de Cuba y del Caribe en todo su ritmo. En el mítico hotel Nacional, frecuentado por Frank Sinatra, Ava Gardner, Buster Keaton o Winston Churchill, cada noche el Cabaret Parisién ofrece un gran show que muestra la fusión de las culturas indoamericanas, hispanas y africanas, origen de la cultura cubana.

Otras visitas nocturnas imprescindibles:

  • La Bodeguita del Medio y la Floridita. Visita obligatoria por su historia vinculada a Hemingway y otros tantos personajes míticos del cine, la política o la literatura. Aunque se trata de lugares pequeños y siempre repletos de turistas disparando fotografías. Eso sí, son coquetos, originales, genuinos y con música en vivo permanente.
  • Jazz Café. Ubicado en la zona del Vedado es un local con enormes cristaleras que ofrece agradables panorámicas y actuaciones musicales de calidad, gran ambiente y unos cócteles deliciosos. No os perdáis el de horchata de coco.
  • La Casa de la Música. Es una casona ubicada en Miramar. Se trata de un gran salón con mesas y escenario elevado, uno de los locales que permanece abierto hasta la madrugada, con orquesta en vivo que interpreta salsa, merengue y demás ritmos latinos. Siempre atestada de un público que mezcla cubanos y turistas a partes iguales.

Cinco rincones secretos de Oporto

Os voy a hacer una confesión: mi destino portugués preferido es Oporto. A escasos cincuenta minutos de vuelo desde Madrid y con fácil acceso desde Galicia es una ciudad que fusiona vino, gastronomía, arquitectura antigua, fachadas de cerámica, música y mucho más. Oporto es una ciudad a la que siempre apetece regresar. Os descubro cinco rincones con encanto que debéis conocer.

Joia da coroa. Butacas diocechescas, porcelana fina, polvo de oro, manteles de hilo, rosas naturales en cada mesa… En el corazón de la transitada Rua das Flores siempre tomo un café y un dulce en un establecimiento de cuento que antiguamente fue una de las joyerías más exquisitas de la ciudad. Es un salón de té que derrocha glamour, refinado y en el que su bollería artesanal, tartas y zumos están deliciosos. Algo más caros que el resto de precios de la ciudad, pero merece la pena visitarlo.  Además, en los pisos superiores hay una galería de tiendas temáticas que merece la pena conocer.

El restaurante de Praia da Luz. En la playa de la Luz, junto a un camino geológico, se encuentra un restaurante que podría pasar por un beach club ibicenco. Hamacas, camas balinesas, zona chill-out, cafetería, terraza, varias barras… sobre la misma arena de la playa. Podrás desayunar, comer, tomar un cóctel o una buena botella de vino a precios estupendos. Dos recomendaciones cuando lo visitéis: probad su tarta de lima y tomad primero el aperitivo (por ejemplo, una botella de vino blanco fresquito a partir de diez euros) en un chiringuito situado a escasos 200 metros del restaurante.

El Dick´s Bar. El vino es el absoluto protagonista del hotel Yeatman, pero hay que conocer su mejor secreto el Dick´s, su bar con la terraza que tiene las panorámicas más impresionantes de la ciudad, ofrece precios moderados (aunque más caros de los habituales en Oporto) y evoca un ambiente distinguido y acogedor, característico de un club privado decorado con buen gusto y con fotografías e ilustraciones históricas. Disponen de una amplia carta de vinos envejecidos en madera que puedes degustar por copa o por botella. El servicio es impecable y también hay tentempiés, platos ligeros y ensaladas ideales para una cena con una puesta de sol inolvidable. Su franceshina es la mejor que he probado en Oporto (con permiso del café Santiago y el Majestic).  Los fines de semana también hay conciertos de música en vivo.

La ruta de los petiscos. Nuestros vecinos portugueses han sucumbido a una de nuestras tradiciones míticas, las tapas, aunque ellos lo llaman petiscos y lo viven como una nueva tendencia gastronómica. ¿Una ventaja? Vais a probar tapas deliciosas a partir de 0,75 euros. Os recomiendo tres establecimientos especializados en “tapas portuguesas”: Caldeireiros, donde no debes dejar de probar su salchicha con salsa de espinacas, Cantina 32 un establecimiento de diseño con una variedad brutal de bocados (imprescindibles el salmón curado en mostaza y naranja y su pulpo salteado con patatitas dulces) y Trasca donde sucumbiréis a la tarta de leche condensada con chocolate.

La terraza del puente de Don Luis.  Este puente es uno de los emblemas de la ciudad. Cuando me coloco justo debajo y miro hacia arriba tengo la misma sensación que cuando observo la torre Eiffel desde el centro de su base. Hay una explicación muy sencilla para esta asociación: fue diseñado por Teófilo Seyrig, discípulo de Gustav Eiffel. Es un puente muy transitado porque con solo cruzarlo llegas a Vila Nova de Gaia, la ciudad de las bodegas. Pero cuenta todavía con un aliciente más. Una terraza a pie de puente y sobre el río Duero que ofrece unas vistas increíbles sobre la Ribeira y la población vecina. Un indispensable de Oporto para tomar un gin-tonic al atardecer.

Pistas para visitar lo mejor de Miami en pocos días

Os confieso que es una ciudad en la que no me importaría vivir. Rodeada de palmerales, decorada en tonos pastel, envuelta en un ambiente cálido, bañada por playas interminables y en la que el español suena tanto como el inglés. Es imposible no enamorarse de Miami: un entorno que aúna lo mejor de una metrópoli estadounidense con todo lo bueno que las islas caribeñas ofrecen. Hoy os doy pistas para visitar lo mejor de Miami en pocos días.

South Beach. Si no disfrutas de Miami Beach no conoces la ciudad. Pero como es un área de muchos kilómetros, si tienes que elegir hay que centrarse en South Beach. En el distrito Art Déco te esperan más de 800 edificios de este estilo que junto a las innumerables palmeras y a los coches de los años 50, te trasladan a otra época. En Lincoln Road podrás pasear a tu ritmo ya que es una calle peatonal llena de puestos de artesanía, souvenirs, food trucks, shopping… Muy cerca de allí te vas a encontrar una figura familiar… ¡una estatua de nuestro Quijote! Preside Española Way, una calle de ambiente latino con restaurantes españoles, mejicanos y cubanos. Está amenizada por acordes de salsa y, por supuesto, de flamenco. Por último, hay que visitar Ocean Drive: un largo paseo marítimo donde se encuentran los restaurantes y discotecas de moda. Cuando cae la noche comienza un desfile de coches de alta gama, cuerpos esculturales y ganas de pasarlo bien. Nikky Beach es una buena opción para tomarte un cóctel mientras disfrutas la caída del sol, Dilido para cenar (el restaurante del Ritz Carlton es uno de los únicos en la que las mesas están a pie de playa) o el famoso Joe´s Stone Crab si lo que buscas es entorno genuino y cocina autóctona. No puedes marcharte de South Beach sin fotografiar sus legendarias casetas.

Little Havana. La pequeña Habana es una parada obligada para entender a la comunidad cubana que tuvo que huir de la isla y que mantiene vivas sus tradiciones, gastronomía y forma de vivir. Su corazón es la calle Ocho, alrededor de la cual puedes encontrar establecimientos para probar el auténtico café cubano, cigarrerías donde se fabrican los puros como en la isla, murales multicolores, restaurantes típicos… En el parque Máximo Gómez se reúnen a diario los cubanos de más edad para jugar al dominó. Por cierto, el restaurante cubano más famoso del mundo se encuentra en Miami. El Versailles, un establecimiento de enormes dimensiones, ofrece la mejor gastronomía de la isla a unos precios muy por debajo de los habituales en la ciudad.

Bay Biscaine y Bayside. Es una de las mejores zonas para alojarse. Los hoteles de Bay Biscaine están a un paso del Downtown, a cinco minutos en taxi de South Beach y ofrecen desde sus pisos altos unas panorámicas fantásticas de la ciudad. Bayside, que está al lado, es una bonita zona comercial y de ocio a orillas del mar. Desde aquí zarpan cruceros que navegan por la bahía durante un par de horas. Si amáis la NBA podéis acudir al American Airlines Arena a ver un partido de los Miami Heat.

Coral Gables. Es un área residencial en el que se ubican casas de películas (aunque las mansiones de las estrellan están en Venetian Islands una cadena de islas artificiales de ultra lujo). En este barrio se encuentra un hotel legendario: el Biltmore, cuyo arquitecto se inspiró en la Giralda de Sevilla para diseñar la torre. A pocas calles se encuentran las Venetian Pool un recinto de pintorescas piscinas con cascadas, cuevas…

Key Biscayne. Cayo Vizcaíno es una isla unida a la ciudad por carretera en media hora. En el pasado fue una plantación de cocoteros y ahora es un distrito que ofrece el mejor skyline de Miami. Bonitas playas menos concurridas que las de Miami Beach, restaurantes selectos, naturaleza pura, parajes subtropicales, pelícanos, unos atardeceres preciosos, buenos restaurantes de marisco, el mundialmente famoso centro de tenis Ritz-Carlton, así como unas panorámicas inigualables del sur de Florida desde su faro completamente blanco (el actual fue construido en 1846, tras el incendio del originario, de 1825) hacen indispensable visitarlo.

¿Viajas sola? Conoce la fórmula de moda para conocer destinos

Cada vez más mujeres de todas las edades viajamos solas, tanto en nuestros momentos de ocio como por motivos de trabajo. Seguro que a vosotras también os ha pasado: llegáis a una nueva ciudad y no sabéis por dónde comenzar. O bien habéis terminado vuestras reuniones y tenéis toda la tarde libre para conocer los rincones de algún destino apetecible. Pero os da pereza salir a descubrirlos porque no tenéis compañía en un lugar desconocido.

Hace poco probé una alternativa interesante para solucionar estas situaciones: los free tours. Es otra forma de visitar destinos a través de recorridos y actividades por los principales puntos de interés de las ciudades de forma gratuita, aunque lo normal es que al finalizar se deje una propina al guía. El importe va a depender únicamente de cómo valores tú el servicio. Existe una gama infinita de free tours dependiendo de tus gustos y preferencias: históricos, fantasmagóricos, cinematográficos, musicales, monumentales, gastronómicos, nocturnos, artísticos, sobre leyendas y mitos locales, paseos en bicicleta… En los últimos tiempos y debido al crecimiento de la demanda cada vez hay más empresas dedicadas a los free tours. Una de las plataformas que está creciendo de forma imparable precisamente es española: GuruWalk En poco más de un año ya están en más de sesenta y cuatro países, cuentan con más de ochocientos guías y ofrecen más de mil tours. Os voy a descubrir algunos de los más TOP.

  • Itinerario especial sobre Harry Potter en Londres y Edimburgo. Si eres fan de esta saga lo pasarás genial descubriendo lugares míticos del mundo mágico de Harry y sus amigos. El lugar donde está enterrado Voldemort, las puertas de la escuela de magia, el famoso Elephant House, lugar donde JK Rowling escribió los primeros capítulos…

 

  • De compras por Dubái. Visita el mall más grande del mundo (imposible verlo por completo en un solo día). Conoce sus acuarios, parques de nieve, degusta platos exquisitos, haz compras en un sinfín de tiendas, contempla el espectáculo de la fuente del Burj Khalifa, el edificio más alto del planeta…
  • Tours gastronómicos. Una degustación de chocolate belga en Brujas, otra de cervezas en los genuinos pubs irlandeses de Galway, un tour de cervezas artesanales en Viena, uno de tacos en Puerto Vallarta, de especialidades colombianas en Bogotá, un food tour con vino en Burdeos, comida árabe en Marrakech, tapeo en Barcelona… Aquí ya depende de vuestras preferencias y gustos culinarios. ¿Tú cuál te quieres comer? ¡Yo todos!

 

  • Monográfico de Juego de Tronos en Dubrovnik. Si eres una apasionada de Juego de Tronos (y mientras esperas impaciente a que se estrene la última temporada) puedes conocer todos los escenarios que tuvieron como protagonista a la capital croata. Entre ellos el famoso paseo de la vergüenza de Cercei.

Los grupos no son demasiado numerosos y las visitas tienen una duración aproximada de entre dos y tres horas. Además, los guías pueden proporcionarte recomendaciones para exprimir lo mejor de cada ciudad y se suelen esforzar para conseguir que la experiencia sea lo más divertida posible (su propina depende de ello). ¿Un plus adicional? Normalmente otras de los participantes están en la misma situación que tú y después de conoceros en el tour podéis quedar para realizar otras actividades en común durante vuestra estancia.  ¿Os animáis a probar estas experiencias? Ya me contaréis…

Fotografía: Javier Zapata

La experiencia beach-chic definitiva: TULUM

Hoy os voy a descubrir mi rincón favorito de la Riviera mexicana, un destino alternativo, alejado de la masificación y los resorts de todo incluido, un refugio de moda entre las celebrities del continente americano (poco frecuentado por españoles) donde puedes pasar unas vacaciones de ensueño siempre con unas omnipresentes -y fascinantes- vistas del mar Caribe. Os hablo de Tulum. El ambiente es cool, selvático, aislado y relajado. Para mí es uno de los mejores lugares del mundo para escaparte a un destino paradisíaco que ofrece todo lo que buscamos de un entorno tropical. Yo repito una y otra vez, y espero seguir haciéndolo por muchos años.

En sus proximidades vas a encontrar una naturaleza virgen de extraordinaria vegetación -la riqueza paisajística del Yucatán es infinita-, yacimientos arqueológicos mayas, cenotes -subterráneos y al aire libre-, una gastronomía deliciosa y la selva a tan solo unos metros de la costa.  En Tulum no faltan restaurantes que ofrecen excelentes experiencias culinarias (no os perdáis Hartwood -imprescindible reservar con mucha antelación-, Banana, Gitana y La Rosa Negra), cafés y coctelerías bajo palapas, jardines secretos, centros de masaje, tiendas de moda y artesanía, clases de yoga a pie de playa, animación nocturna con las olas como música de fondo y unos alojamientos especiales (aquí no hay hoteles al uso): cabañas de ultra lujo al borde del Caribe.

La Zebra, (perteneciente a Small Luxury Hotels) es posiblemente el mejor alojamiento de la zona. Cuidan cada detalle para que te sientas como en casa, pero en medio del paraíso. Veintinueve cabañas amplias, lujosas y diseñadas con mucho gusto te saludan sobre una arena tan blanca que da pena pisarla. Por las noches te duermes escuchando el sonido de las olas y puedes observar el amanecer sobre el mar desde tu misma cama king size. ¡Una experiencia inolvidable!

Muchas de estas cabañas son suites con piscina privada a escasos metros del Caribe. Sus desayunos, elaborados al momento con productos locales y que te sirven a pie de aguas turquesas, son memorables: no dejes de probar los huevos rancheros y toda su carta de smoothies. En general su gastronomía de especialidades mexicanas es sobresaliente. Si puedes, elige la experiencia Chef´s Table para disfrutar de una cena única. Si te alojas en domingo podrás conocer una de las veladas más animadas de Tulum: sus fiestas nocturnas en la playa reúnen hasta doscientas personas. Acude también a su spa para darte un masaje con técnicas ancestrales de piedras calientes. Además, desde su servicio de concierge te organizan todas las experiencias que puedas imaginar para disfrutar de tu estancia: avistamiento de aves, paseos para observar a las tortugas desovar -yo tenía un nido al lado de mi cabaña- pesca, buceo, clases de cocina, talleres de vida saludable para familias, monitor de yoga o un día de shopping para conocer a los mejores artesanos locales. Y su personal hace todo lo posible para que seas feliz. ¿Lo único complicado? Alejarte de allí…

Vídeo Entrevista

Fotografía: Sofía Fernández

Si lo que buscas es un alojamiento romántico, tu sitio es Mi Amor. Un hotel boutique solo para parejas ubicado sobre un acantilado salpicado de palmeras (y de enormes camas balinesas) en la reserva natural de Tulum. Cada detalle está pensado para salvaguardar la intimidad de los huéspedes. Suites con piscina privada, una infinity pool de postal, tratamientos en el spa especiales para dos, un fantástico restaurante de cocina mediterránea con toques mexicanos para que no tengas que salir del hotel si no te apetece -prueba su ensalada de pulpo y los pescados locales y a la parrilla, son deliciosos-, velas y flores en cada rincón… En definitiva, el paraíso ideal para los enamorados.

Si queréis hacer alguna excursión la visita imprescindible, además del yacimiento arqueológico, es Sian Ka´an. Su traducción al español desde la lengua maya ya lo dice todo: puerta al cielo. Un espacio protegido, reserva de la biosfera. Allá donde termina el área de Tulum comienza una experiencia inolvidable. Tendrás que realizar el recorrido en jeep puesto que no hay asfalto. Tras dos horas atravesando la selva, cruzándote con manatíes, todo tipo de aves, alguna serpiente y hasta enormes cocodrilos, alcanzarás sus playas cristalinas, arrecifes coralinos y sus piscinas naturales.  Llega hasta Punta Allen, una comunidad de pescadores que habita un entorno privilegiado, un rincón virgen sin apenas turistas.

¡Vacaciones en Jamaica!

Cultura rastafari, acordes acompasados de reggae, playas caribeñas, naturaleza selvática y la leyenda de Bob Marley convierten a esta isla en un destino muy apetecible y repleto de matices. Os develo qué hacer y qué visitar en este enclave caribeño. Eso sí, os advierto que es una isla grande y las distancias son considerables (aunque hay buenas infraestructuras y carreteras).

Comienzo por una de las zonas más conocidas, Montego Bay. En la ciudad puedes caminar por la plaza principal donde se erige una estatua en recuerdo del líder de las rebeliones de esclavos del siglo XIX. Paseando por sus alrededores se encuentra The Cage una antigua cárcel de esclavos. Si sois fanáticas de Bob Marley debéis visitar el centro dedicado al músico para conocerlo todo sobre su vida y sobre el reggae.  A poco menos de una hora en coche está Martha Brae River, una experiencia divertida que consiste en tumbarte en una balsa de troncos de bambú y dejarte conducir por el curso del río.

Negril es una de las zonas más animada y concurrida. Aquí se encuentran algunas de las mejores playas de Jamaica y uno de los locales míticos: el Rick’s Café. Entre imponentes acantilados los jamaicanos y los viajeros más valientes realizan increíbles saltos; el café ofrece unas excelentes vistas sobre el mar y una puesta de sol inolvidable al ritmo de los acordes de bandas de reggae. Eso sí, suele estar repleto de gente y esto le resta encanto. Pero si preferís un entorno más salvaje y genuino (como es mi caso) tenéis que visitar el Floyd´s Pelican Bar: ¡un árbol-bar situado en medio del mar! Ideal para tomarte una cerveza y darte un baño entre pelícanos y mantarrayas en aguas cristalinas. Solo se puede llegar en barco.

Seguimos nuestro recorrido y llegamos a Ocho Ríos, crisol de culturas indígenas: cataratas espectaculares, frondosos parques naturales y ricos fondos marinos. Sus playas cubiertas de palmeras y aguas turquesa son el lugar perfecto donde disfrutar del saber vivir jamaicano. Hay que visitar la desembocadura del Dunn River, que cae al mar desde 180 metros de altura en una espectacular catarata y disfrutar del paisaje de Dunn’s River Beach, una de las playas más bonitas de la isla.

Kingston es la capital y la mayor ciudad de habla inglesa de todo el Caribe. Se encuentra en una amplia llanura con el mar al sur y la montaña de San Andrés como telón de fondo. Es una mezcla de tradición y modernidad, salpicada de casas tradicionales con balcones elaborados y calados, llenos de flores y de plantas, mansiones clásicas del siglo XVIII. Pero, ojo: Kingston también tiene barrios marginales y muy peligrosos.

Si sois aventureras y preferís hacer excursiones resulta imprescindible visitar un poblado de rastafaris en el que conoceréis su música, su cocina, sus saltos al mar o las barcas que usan para salir a pescar. Si sois amantes de los animales tenéis que acudir al Santuario de Aves de Rocklands en la que son visibles casi 200 especies de aves de llamativos colores, algunas de las cuales podrás alimentar con tus propias manos. Pero, sobre todo, os recomiendo acudir a uno de los más bellos espectáculos nocturnos que ofrece la naturaleza: Glistening Waters, una laguna en la que se produce un curioso espectáculo luminoso provocado por un microbio fosforescente que adquiere luminosidad con el movimiento. ¡Al paso de barcos, peces o de tu propio cuerpo el agua se ilumina!

¿Y qué hay de la gastronomía jamaicana? Es una mezcla entre la cocina africana y la inglesa. La mayoría de sus platos tienen un sabor intenso debido a la gran cantidad de condimentos que se usan para marinar los platos. La base se compone de pescado, pollo, arroz, verduras, frutas y especias. Debéis probar el patty jamaicano, una empanada típica que contiene varios rellenos y especias. El ackee y salfish es conocido como el plato nacional: se compone de bacalao salteado con ají cocido, cebolla, boina escocesa, tomate y especias. Suele servirse para desayunar junto con frutipán, un pan de masa dura o plátano verde cocido.  Otros dos platos que están muy rico son la carne de cerdo con pimienta, trozos de papaya, mango y jengibre marinada en jugo de tamarindo, vinagre y chile y el conejo al ron. Un último consejo: como en cualquier destino tropical, los zumos y batidos de frutas naturales están deliciosos, ¡probadlos todos!

San Petersburgo está de moda y os lo cuento todo

 

Como algunos de los partidos más relevantes del Mundial se celebran allí, todo el mundo habla estos días de San Petersburgo. Os confieso que yo soy una enamorada de la ciudad de los zares, uno de esos lugares del mundo tocados por una varita mágica que consigue sorprenderte en cada nueva estancia. Tuve la oportunidad de conocerla a fondo cuando me documentaba para mi última novela histórica, Amor es la respuesta. La trama se desarrolla entre Estambul, Madrid, Londres y San Petersburgo a lo largo de tres siglos, pero destaca la presencia de la ciudad rusa (tanto durante la época de la corte de los Romanov como en nuestros días). Los lectores consideran a San Peter (como lo llaman los peterburgueses) como un protagonista más de la novela.

Cada rincón, canal, plaza y recoveco esconden un tesoro. Podrías permanecer un año al completo entre sus calles y no descubrirías ni una pequeña parte de lo que la ciudad puede ofrecerte. Las panorámicas de la ciudad por sí mismas ya constituyen todo un espectáculo. Os recomiendo las visitas imprescindibles.

  • San Salvador sobre la sangre derramada. Es un monumento de arquitectura multicolor y con un estilo puramente ruso, construida sobre el lugar donde Alejandro II fue asesinado. Las cinco cúpulas en diferentes colores y su fachada con detalles dorados, impresionan.
  • La catedral de San Isaac. La más grandiosa de las iglesias de la ciudad sobrepasa los cien metros, tiene más de cien columnas de granito en sus pórticos y una cúpula recubierta de oro puro en su totalidad.
  • San Pedro y San Pablo. Situada en una isla sobre el río Neva ofrece uno de los emblemas de la ciudad: la aguja de su campanario de 122 metros coronada por una veleta en forma de ángel. Es el panteón de los zares rusos.
  • Avenida Nevsky. A lo largo de sus cuatro kilómetros y medio, la cruzan tres canales y en ella se ubican numerosos hoteles emblemáticos, terrazas, restaurantes y tiendas. Hay que caminarla de arriba abajo y recrearse con la catedral de Nuestra Señora de Kazán.

  • La plaza del Palacio. Grandiosa, impresionante, monumental, te deja sin palabras. La genuina fachada azul verdosa y blanca del Palacio de Invierno de los zares a un lado, el edificio del Estado mayor al otro (coronado por una impresionante cuadriga en bronce de seis caballos) y la solemne columnata de Alejandro de cincuenta metros en el centro, la convierten en una de las plazas más memorables del planeta.
  • El Hermitage. Visualizar sus más de tres millones de piezas llevaría años a cualquier visitante. Solo el complejo arquitectónico que alberga al museo es una joya: el palacio de Invierno, el pequeño Hermitage, el viejo Hermitage, el teatro del Hermitage, el nuevo Hermitage y parte del edificio del Estado Mayor dejan sin respiración. La colección consta de antigüedades romanas y griegas, arte oriental, una colección de vestuario de la nobleza y de los zares rusos, piezas arqueológicas, cuadros y esculturas de Europa Occidental, arte ruso y una de las mejores pinacotecas del mundo.
  • Un palacio de verano. De entre las imponentes residencias de verano de los zares Peterhof es posiblemente la más representativa con estilo muy versallesco. Pero si sois amantes de la historia tenéis que conocer el palacio de Alexander, la residencia familiar de los últimos zares de Rusia y sus cinco hijos: Olga, Tatiana, María, Anastasia y Aleksei. Es uno de los escenarios principales de Amor es la respuesta.

Respecto a las experiencias imprescindibles os aconsejo tomar un café en la Casa Singer. Ubicada en un magnífico edificio de estilo Art Nouveau, es librería más famosa de San Petersburgo. En su planta superior cuenta con un café donde degustar unos deliciosos blinis de salmón o roast beef. Las enormes cristaleras con vistas sobre la catedral de Kazán son inmejorables. Tampoco podéis dejar de navegar al atardecer (y brindar con vodka) sobre el río Neva. La sucesión de palacios de colores en sus orillas y a lo largo de los canales y los ocasos interminables (durante el verano no oscurece por completo hasta alcanzar la medianoche) son de una belleza indescriptible.

 

Tenéis que acudir a una representación del ballet ruso. Aunque San Petersburgo cuenta con más de 40 teatros, lo más acertado es disfrutar de una velada en el histórico Mariinski. Ir al teatro en Rusia es toda una experiencia: las salas son inmensas, las representaciones fantásticas y el ambiente único.

Un consejo para las viajeras más gourmet: no os privéis de comer caviar. Bien sea el rojo procedente del salmón o el exclusivo caviar negro elaborado de las huevas del esturión salvaje del Mar Caspio.

Y, por supuesto… ¡tenéis que comprar matrioskas! Se encuentran en cualquier punto de la ciudad. Los precios oscilan desde unos pocos rublos hasta cifras desorbitadas. Las elaboradas a mano que merecen la pena comienzan a cotizar a partir de los 70-80€. Si las han pintado artistas de renombre pueden alcanzar fácilmente los 5.000€. Tampoco os resistiréis a las cajas lacadas y a las réplicas de los huevos Fabergé.

¿Mikonos o Santorini?

Soy una apasionada de las islas griegas. Es un destino relativamente cercano, apetecible, mediterráneo (con la complicidad y afinidad que eso conlleva para los españoles), colorido, acogedor y con una gastronomía estupenda. Además, el azul intenso del Egeo es embriagador. Lo más conveniente es dejarse llevar durante dos semanas de una isla a otra, pero si no hay tiempo, ¿cuál elegir entre las dos más famosas? Ambas son maravillosas, islas bellísimas cuya fama es bien merecida, pero si planificas una escapada romántica en la que respirar tranquilidad y relax, elige Santorini. Si viajas con amigas y buscas movimiento y alegría, tu destino es Mykonos.

Santorini es una isla volcánica cuyos pueblos están en la cumbre. Impresiona desde que ves por primera, sobre todo si llegas por mar. A Fira, la capital, se accede por funicular. Las panorámicas desde arriba son esplendorosas, mires por donde mires. Aquí hay mucho que hacer: recorrer las calles repletas de tiendas de souvenirs, joyerías, cerámica, telas… O salir a tomar algo a los bares, restaurantes, terrazas y clubes nocturnos. Te recomiendo alojarte en Oia. Desde este pueblo de cuento vas a contemplar unas de las mejores puestas de sol de toda Europa. Os aconsejo realizar excursiones en barco: a la caldera del volcán, a la isla de Thirassia, navegar para disfrutar de los atardeceres… Puedes alquilar veleros, yates pequeños, catamaranes o goletas. Si podéis, decantaros por esta última opción. También es posible hacer mini cruceros hacia otras islas griegas con itinerarios personalizados. ¡Una gozada!

 

Si sois de las que buscáis rincones genuinos, debéis visitar el puerto de Armeni. Se encuentra cerca de Oia y se llega a través de una estrecha carretera. Hay tabernas de pescadores poco turísticas para cenar riquísimos pescados al carbón y a las brasas, regados con buenos vinos blancos o un Vin Santo de la zona.

En esta isla no hay largas playas, pero merece la pena conocerlas. Casi todas son de arena negra. Os recomiendo Kamari, la más famosa. Otras muy frecuentadas son la playa Roja, cerca de la antigua ciudad de Akrotiri; la playa de Perissa y la de Perivolos, con sus aguas cristalinas.

Un alojamiento ideal para un viaje romántico de verdad es el hotel On the Rocks. No querrás salir de allí…

 

Mykonos me enamoró tanto como Santorini; ambas son islas luminosas de casitas blancas, tejados y puertas multicolores, vegetación y flores en cada rincón (hay millones de buganvillas), y pueblitos de calles serpenteantes. Pero Mykonos incita a la hiperactividad y no tanto a la desconexión. Chora es su capital, repleta de callejuelas empedradas, estrechas y laberíntica, ideales para perderse y para hacer muchas compras; os aviso, las tiendas de esta isla son una perdición. Dan ganas de comprarlo todo. No dejéis de acudir a alguna de las terrazas del Puerto Viejo a comer o incluso a desayunar: como es de esperar, los baklavas y yogures son deliciosos. También tenéis que acudir a la pequeña Venecia para disfrutar de una cerveza Mythos literalmente sobre el agua y para pasear entre los míticos molinos, situados justo enfrente.

Hay playas para todos los gustos: las más famosas son las de Elia, Kalafatis y Panormos (su restaurante es monísimo), hay una nudista muy animada que se llama Kapari y para las que vayáis buscando música y diversión a cualquier hora, vuestras playas son Paradise, Súper Paradise y Paraná. Aunque, sin duda, para una cena estupenda os tenéis que dejar caer por Platys Gialos, un entorno tranquilo en el que hay unos restaurantes preciosos y coquetos para cenar a la luz de las velas. En esta playa suelen fondear los yates más espectaculares que recalan por la isla.

Si puedes alójate en el hotel boutique Kensho. Y un último consejo: si eres una viajera inquieta como yo, reerva un ferry hacia Naxos, Paros o Delos (una isla con un impresionante emplazamiento arqueológico).

 

Carmela Diaz en Bali

Todos los secretos de Bali

Bali

Antes de nada, he de advertiros: no esperéis una tierra idílica cuando visitéis esta mítica isla indonesia. Bali no cuenta con playas paradisíacas de arena blanca ni es paradigma de calma y relax. Sus pésimas carreteras y su congestionado tráfico -al estilo de las cercanas Manila y Yakarta- convierten cualquier trayecto, incluso los cortos, en desplazamientos de dos, tres y cuatro horas. Los exasperantes atascos forman parte de la esencia de la isla. Y el interior de la isla refleja la realidad de Indonesia: esto implica pobreza, viviendas destartaladas y suciedad a pie del camino. A pesar de esta carta de presentación, en Bali vais a encontrar maravillas a la vuelta de cada esquina.

Ulluwatu, templo de Bali

Comienzo con los templos. ¡Tiene doce mil! A cada cual más bello y sorprendente. Son omnipresentes, como las ofrendas de alimentos, caramelos y flores a los dioses, perfectamente ordenadas sobre hojas de palmeras. Los templos están ubicados en el interior de las montañas, sobre manantiales, pendiendo de acantilados, sobre el agua del mar, en cada casa, calle y rincón recóndito… Os aconsejo cuatro imprescindibles:

  • Uluwatu. Ubicado sobre un bestial acantilado que cae hacia el océano Índico es uno de los más espectaculares de toda la isla y en días claros ofrece puestas del sol inolvidables.
  • Tirta Empul. Está construido junto a un manantial de agua sagrada, rodeado de estanques y en medio de una vegetación exuberante.
  • Tanah Lot. Se edificó encima de unas rocas situadas en medio del mar. Es recomendable visitarlo al atardecer o amanecer.
  • Templo Batur. Se puede observar frente a él la belleza del volcán Butur y el lago que ha aparecido en medio del cráter.

Templos de Bali

Ahora os voy a hablar de su naturaleza. El interior de la isla, especialmente la zona norte, destaca por una vegetación impresionante. Todo se tiñe de verde intenso y está salpicado de mil y una flores. No dejéis de visitar el volcán Batur (es el más alto de toda la isla, todavía en activo, hay días que expulsa humo y cenizas). Desde su cima podréis gozar de panorámicas de todo Bali y en días soleados se aprecia la isla de Lombok. Y, por supuesto, los arrozales: imperdibles los que ofrecen interminables vistas de terraza, Jatiluwih y Tegallagan.

Sunset en Jimbarán

Bali no destaca por tener fabulosas playas para los bañistas, aunque sí para los surferos. Esta isla es lugar de peregrinaje obligado para los fanáticos de bailar entre olas. La frecuentan especialmente los australianos (os aviso: ¡son guapísimos!) debido a la cercanía entre ambas islas. Os recomiendo cuatro:

  • Kuta. Kilómetros de playa con enormes olas y una de las localizaciones más animadas de Bali. Restaurantes de todo tipo, ajetreo permanente y miles de tiendas (incluyendo mercados tradicionales).
  • Seminyak. Se trata, junto con Jimbaran, de una de las localizaciones más elitistas de Bali. Encontraréis una larga playa de arena blanca rodeada de tiendas, restaurantes y hoteles de lujo.
  • Jimbarán: Una bahía cerca de la capital Denpasar que cuenta con una larga y tranquila playa que acoge el Four Season (no os perdáis cena con una puesta de sol en su restaurante Sundara, sobre la misma arena del mar, muy, muy recomendable), Meridien e Intercontinental. Aquí se ubican también varios beach clubs de moda. Son muy famosos los chiringuitos que al atardecer colocan sus mesas sobre la arena para la cenar alumbrados por miles de velas a escasos metros de la orilla.
  • Si lo que buscáis son rincones de mar al estilo de las calas españolas visitad Padang-Padang (aquí se celebra una de las competiciones de surf más importantes del mundo), Blue Point y Dreamland.

Un consejo:  Comprad la tela batik (conocida como sarong o pareo). Está confeccionada a mano en infinitos colores y diseños.

Fin de semana perfecto en Venecia

Queridas amigas: no hay una Venecia, hay miles de venecias. Tiene tantas caras como canales. Y como observadores y viajeros. Si una se deja llevar, empapándose de lo que ve, tendrá una Venecia solo para ella. No me atreveré a describirla acertando con mis palabras porque han escrito sobre ella los mejores: Shakespeare, Brodsky, Hemingway, Pound, Byron… Atesora tanta inspiración literaria que existen multitud de lugares que cuando entras por primera vez es como si ya hubieses estado. Pero sí puedo aconsejaros sobre algunas visitas indispensables durante un fin de semana perfecto en la ciudad de las máscaras.

En Venecia debéis perderos en sus recovecos, escondites, callejones, ruinas, rincones ocultos, canales estrechos, puentes singulares, pero son imprescindibles para una primera toma de contacto: San Marcos, el Campanile, el Gran Canal, Santa María della Salute, el Palazzo Cantarini del Bobolo, el Palacio Ducal, Ca d´Oro, elCasino, la Bienal o Rialto. Y un momento único para parejas enamoradas: el paseo en góndola al atardecer.

Para el aperitivo del sábado. Es más que obligado -casi un ritual-  acudir al Harry´s a saborear un Bellini -que sea doble-. El local es pequeño, sencillo, pero cargado de Historia y de historias, siendo casi tan protagonista como los propios personajes en la novela de Hemingway Al otro lado del río y entre los árboles y punto de encuentro de otros tantos escritores míticos: Scott Fitzgerald, Truman Capote, Stein, Noel Coward…

Comida del sábado. En la terraza del Gritti, en pleno Gran Canal, con las mejores vistas a Santa María della Salute de toda la ciudad, en una ubicación privilegiada, a pocos pasos de San Marcos, pero en una callejuela no tan transitada. Ofrece una de las terrazas más exclusivas de Venecia. El hotel Gritti es calificado por muchos como el impecable, una de las opciones más recomendables para hospedarse al menos una vez en la vida.

 

Cena del sábado. Una buena idea es acudir al restaurante de la última planta del Danieli y organizar una cena para dos. Posiblemente su terraza regala una de las mejores panorámicas que un restaurante de pedigrí puede ofrecer. También es aconsejable hospedarse en alguna visita a Venecia -al menos por una noche- en el Danieli. Su interior es el reflejo exacto de lo que la ciudad ofrece por fuera: lujo, exceso, esplendor, romanticismo, estridencia, impacto, contraste y decadencia.  Puestos a elegir, que la habitación se ubique en el Palacio Dandolo -el hotel se compone de tres palacios unidos por puentes.

Desayuno del domingo. Hay que sentarse en el café más antiguo de Venecia y uno de los más emblemáticos del planeta: el Florian. Presidiendo San Marcos se saborea el capuccino más caro del mundo, servido en bandeja de plata y con toda la parafernalia propia de la época de los duxes, escuchando acordes de piano y violín mientras disfrutas con un decorado tan perfecto como engañoso -parece cartón piedra por su armonía.

Comida del domingo. Callejeando alejados del circuito más turístico, abandonado el glamour, debéis conocer la Osteria Zucca, restaurante con capacidad para tan solo treinta comensales. Es coqueto, recogido, entrañable y un paraíso para los amantes de las verduras. La lasaña, el pastel de calabaza y el pesto son magníficos.

Las mejores puestas de sol. Las que preferís evitar el bullicio del epicentro veneciano podéis elegir la Giudecca y su Bauer, un convento restaurado del siglo XVI con vistas fabulosas a San Marcos. Dispone de pocas habitaciones, todas elegantísimas, en un ambiente tranquilo, a cinco minutos del centro, distancia que se recorre en barco privado que pone a disposición el hotel. Algunas de las mejores puestas de sol de la ciudad pueden observarse desde aquí. Otro atardecer inolvidable -no dejéis de observar cómo muere el sol sobre el Gran Canal brindando con champán- se sitúa entre las impresionantes balconadas del Cipriani.

La Venecia más contemporánea. Si tenéis inquietudes culturales o sois mujeres en búsqueda de lo más cool tenéis que visitar los Grassi, el Palazzo y la Palazzina. El Palazzo fue construido por el coleccionista francés Francois Pinault para mostrar su formidable colección de arte contemporáneo, que incluye obras de Jeff Koons, Damien Hirst o Takashi Murakami. El diseñador Philippe Starck diseñó el interior de la Palazzina, un hotel de lujo distinto a los típicos venecianos: las habitaciones tienen espejos que cubren el techo, sillas inspiradas en pop-art, predominando los colores minimalistas como el blanco y cromo.

¿Una excursión? Si todavía os queda tiempo tenéis que conocer Burano: es una isla de la laguna de Venecia famosa por sus encajes y sus preciosas casas de colores.