¿Qué hacer en Florencia un fin de semana?

Una de las capitales europeas por excelencia es Florencia. ¿A quién de nosotras no le apetece darse el capricho de escaparse un fin de semana a una ciudad tan romántica como monumental? Y si disponemos de más días, profundizar en la bucólica región de la Toscana: si este es vuestro caso, no dejéis de visitar Siena, una ciudad medieval que os va a enamorar a cada paso que deis.  

El centro histórico de Florencia no es muy grande, así que lo más adecuado es caminar por sus calles y sus agradables plazas para ir descubriendo sus infinitos rincones mágicos. Para disfrutar aún más intensamente la experiencia y trasladarse a épocas cercanas a las del Renacimiento italiano, un buen comienzo puede ser pasear por corredor de Vasari que conecta el palacio Vecchio con el palacio Pitti, pasando por la Galería de los Oficios y llegando al baptisterio de San Juan. Haz tu siguiente parada en el Palazzo Vecchio, el edificio que se alza en la emblemática plaza de la Signoria y que en la actualidad es la sede del ayuntamiento.

Cuando llegues al Ponte Veccio, además de fotografiar el entorno, debes pararte a escuchar y contemplar a los músicos y artistas callejeros que animan sus alrededores. Es una de las zonas más alegres de toda la ciudad en la que seguro acabarás comprando alguna pieza de joyería. Si eres una mitómana empedernida, tienes que visitar los sepulcros de la iglesia de la Santa Croce. Entre otros, aquí se encuentran los mausoleos de Dante, Galileo o Maquiavelo y Miguel Ángel.

Si tus preferencias tiran hacia lo gastro y gourmet, acude a Enoteca Pinchiorri. Cuenta con tres estrellas Michelin y además su sala es preciosa, repleta de elegancia clásica. Si sucumbes a sus platos, posiblemente sea el capricho de tu viaje (los menús superan los 200 euros), pero la experiencia gastronómica merece mucho la pena.

Yo soy una fanática de los mercadillos y de los mercados tradicionales, así que disfruté muchísimo en el Mercato Centrale. Además de los puestos habituales de frutas, verduras, productos típicos, flores… hay una zona donde puedes degustar la gastronomía de la zona. ¿El bocado que no te puedes perder? Una fabulosa tabla de embutidos toscanos acompañada por un buen vino de la región, con especial atención a los bocadillos de auténtica mortadela regados con aceite de trufa blanca. Una delicia.

Más allá de volverte loca con los escaparates de las firmas internacionales cuyas tiendan copan las calles principales, vas a traer en tu maleta algún artículo de piel (hay cazadoras de cuero y bolsos de altísima calidad a precios estupendos en los puestos callejeros). Y tienes que conocer la Farmaceutica di Santa Maria Novella que lleva abierta desde el siglo XVII; su entorno de época y los frascos de antaño son una maravilla y además es imposible resistirse a sus velas, esencias, aceites aromáticos, perfumes…

Cuando comienza a caer el sol las mejores vistas de Florencia se disfrutan desde el Piazza le Michelangelo. En la ladera de la colina Montecuccoli y con el río Arno a tus pies, podrás disfrutar de un ocaso inolvidable (aunque muy concurrido). Más arriba se encuentra la abadía de San Miniato al Monte, con panorámicas igual de estupendas, pero usualmente vas a encontrar menos gente alrededor.

Desde la impresionante terraza de Il Salviatino (una lujosa villa italiana del siglo XV, que fue la residencia de verano de la conocida familia Salviati) también se obtiene una vista de postal sobre la majestuosa y mítica catedral del Duomo con su fachada neogótica (no dejes de subir a su cúpula). Aquí podrás disfrutar del sunset en un ambiente distinguido, saborear un delicioso cóctel elaborado al momento o compartir una entretenida velada al atardecer. Magníficamente ubicado sobre las colinas de Fiesole, es considerado uno de los hoteles más cool del mundo. ¿Cuándo comienzas a planear tu escapada a Florencia?

Cuatro paradas obligatorias en Marbella

Como todos los veranos hay que dejarse caer unos días por este destino de clima privilegiado, alojamientos de lujo, beach clubs animadísimos, ambientazo internacional y una gastronomía cada vez más TOP. Hoy os descubro cuatro paradas imprescindibles esta temporada.

Un clásico e imprescindible: El Chiringuito. Desde hace tres años Puente Romano (recién galardonado por Conde Nast Traveler como el Mejor Hotel Gastronómico de España) cuenta con el club más cool a pie de playa: bautizado como El Chiringuito es un espacio es precioso y está ubicado sobre la misma orilla del Mediterráneo. Cuenta tanto con terraza como con restaurante interior. Y si lo prefieres, puedes relajarte en una tumbona junto al mar mientras disfrutas de un cóctel. ¡También ofrecen todas las tardes sunset hour con DJ! Durante este mes organizan tres parties nocturnas de lo más animadas, repletas de sorpresas, gente guapa y que merecen mucho la pena: la fiesta de Luna Llena, San Juan (con hogueras incluidas) y la gran inauguración del verano que se ha convertido ya en todo un clásico de la zona.¿Una recomendación? Acude a cenar a El Chiringuito y luego acércate hasta La Plaza de Puente Romano para tomarte unas copas. Es difícil encontrar mejor ambiente nocturno en todo Marbella… Y si quieres trasnochar puede quedarte en Suite, el night club ideal para las copas de última hora.

Un gin-tonic al caer la tarde en Diblu. En pleno paseo marítimo y recientemente inaugurado, es un establecimiento perfecto para tomar unos deliciosos cafés a media mañana en un ambiente tranquilo (pide el capuchino de tiramisú) o una copa relajada cuando comienza a caer el sol. Su situación es inmejorable y vas a brindar casi con los pies en la arena en un ambiente cosmopolita. Además de la terraza a pie de mar cuentan con un precioso salón acristalado para un almuerzo (pide sus pescados o arroces) con buenas vistas. Y también disponen de tumbonas para pasar el día al precio de 18 euros.

El tapeo más divertido en Back Tapas. Es la última sensación de la ciudad. Ingenio, buen producto, elaboraciones excelentes, combinaciones originales y presentaciones que no dejan indiferente a nadie. Un local divertido e informal en el que la barra tiene tanta importancia como el salón o la terraza. El cruasán de centolla es una de sus especialidades estrella, pero no os perdáis el carabinero con su croqueta, el tartar de quisquillas de Motril, el gazpacho verde, los buñuelos de queso Payoyo con pisto de verduritas y yema de huevo o el cochifrito de cerdo de castañas, gazpachuelo de chirlas y camarones.

La gastronomía gourmet en La Milla. Lo recomiendo para los paladares más sibaritas puesto que ofrece la mejor gastronomía de playa. Situado entre el hotel Marbella Club y Puente Romano, el año pasado despuntó y este se ha consolidado como el mejor gastro beach. Aquí se viene a probar su excelente producto, especialmente los pescados (al carbón y a la sal), frituras malagueñas, espetos y arroces (están bien ricos). Tienen un apartado dedicado a los crudos (estupendas las ostras, aunque no os perdáis el ceviche de carabineros y el tartar de lubina). Pero lo mejor es pedir las sugerencias del día. Las ortiguillas, los berberechos, las almejas, las vieras, el salmonete, la gallineta, el salpicón, el gazpacho de centollo… Además, podrás disfrutar de una amplia carta de vinos, cócteles y espumosos.

 

 

Rincones secretos de Mallorca que tienes que conocer

Mallorca es una de las islas más bonitas de Europa. Además, ofrece diversidad, contrastes y escenarios inolvidables. Todas tenemos en mente sus cristalinas calas, sus playas turquesas, la cosmopolita ciudad de Palma o el glamour de Portals. Pero hay una Mallorca alternativa, posiblemente mi favorita, que ofrece paisajes de montaña, bosques de pino y panorámicas sobrecogedoras. El interior isleño -que huele a verde, a fresco, a naturaleza- tiene algunos de los rincones más bellos y cuenta con los hoteles más elegantes y distinguidos. Os desvelo mis rincones imprescindibles.

Para conocer la isla a fondo hay que recorrer la sierra de Tramontana (patrimonio mundial de la Unesco). Y hacer una parada en el encantador e histórico pueblo de Valldemossa para perderte entre sus calles empedradas y conocer su arquitectura de postal y sus fachadas cuajadas de flores multicolores. Aquí compuso melodías Chopin y vivió días inolvidables junto a su amante, la escritora francesa George Sand. No te pierdas su museo y la Cartuja. Sus callejuelas están repletas de cafés, terrazas, tiendas y restaurantes. Las que no podáis vivir sin playa, no os preocupéis: el mar está muy cerca. Dos calas imprescindibles a menos de cinco kilómetros, Cala Sa Marina donde además podrás comer casi en la orilla, y Cala de s´Estaca. Si sois amantes de las tapas acercaos hasta Quita Penas un local pequeño (y súper animado) en el se degustan riquísimas tapas que prestan especial atención a los productos locales. No os marchéis de Valldemossa sin probar las típicas cocas de patata (un consejo, hay que tomarlas con un buen chocolate caliente) que vais a encontrar en todos los rincones, aunque la genuina es la de Ca´n Molinas.  A pocos kilómetros y situado entre montañas, se encuentra Deià, que tiene una situación y unas panorámicas que posiblemente sean las mejores de la isla. También debes pasear por Sóller (ubicado en un valle de naranjos) y su puerto.

¿Dónde alojarte? Pernoctar en este entorno de relax, calma y tranquilidad es un acierto. No lo dudes, elige el hotel Valldemossa perteneciente a la cadena Relais&Châteaux. Este refugio consigue hacerte olvidar del resto del mundo. Y hacerte sentir como una princesa entre su especial arquitectura (con terrazas a diferentes niveles) y el sobresaliente servicio. Las suites son espaciosas y decoradas al detalle (te vas a enamorar de sus enormes armarios de madera maciza) pero lo mejor es despertarte en un paraíso con la sensación de que nada malo puede ocurrir. Algunas ofrecen fabulosas panorámicas sobre la sierra y sobre el pueblo. Desayunar, comer o cenar en su fabulosa terraza exterior es inolvidable. Las vistas son increíbles. La cocina es de alto nivel y los fines de semana las amenizan con música en directo (boleros los viernes y piano los sábados). En su espacio wellness tienes a tu disposición tratamientos de belleza y masajes, así como una piscina interior con sauna y jacuzzi. La piscina exterior, entre jardines y árboles centenarios, es un oasis de paz.

El norte es otro de los lugares que tienes que visitar para empaparte de lo más genuino de la isla. Hermosas playas, pueblos antiguos y la omnipresente sierra de Tramontana. Debes conocer los espectaculares acantilados de cala San Vicenç, las largas playas de arena del puerto de Alcudia, el camino hacia el cabo de Formentor y su faro, o la playa de Formentor, con sus aguas verde esmeralda enmarcadas por un espeso bosque de pinos. La bahía y el pueblo de Pollensa, son otra parada imprescindible. Con pasado templario y aspecto medieval, tomar el aperitivo en su preciosa plaza Mayor es una de las actividades obligatorias. Acércate en domingo, cuando se celebra un animado mercadillo que ocupa todo el pueblo. No te olvides de comprar una ensaimada casera en la panadería Ca’n Xim.

El hotel por excelencia en esta zona es Son Brull Santuario Rural, uno de los más lujosos, también perteneciente a Relais&Chateâux. En sus orígenes el edificio fue un monasterio jesuita del siglo XVIII. Sus suites (con techos altos, vigas de madera, sábanas de algodón egipcio y amenities de lujo) son perfectas si estáis planificando una escapada romántica, mientras que las villas con piscina privada, son ideales para un viaje en familia. Muy recomendable su spa con vistas al valle que ofrece tratamientos con ingredientes naturales únicos de Son Brull que invitan a la relajación total y, sobre todo, su piscina a los pies de la montaña. No os perdáis las sesiones matinales gratuitas de yoga para huéspedes ni largo un paseo por los preciosos viñedos que rodean la propiedad.

Su bistró, con una cocina informal y una selección de tapas a precios ajustados, es ideal para cenar al atardecer en el exterior. Si todavía no tenéis planificadas las vacaciones de verano, Mallorca puede ser una opción fabulosa.

Lo mejor de Londres en tres días

La capital británica siempre apetece. ¡Mucho más ahora que hay vuelos económicos desde España y que la libra se encuentra casi a la par que el euro! Londres ofrece miles de atracciones y actividades de ocio que llevar a cabo. En visitas breves siempre nos quedan cosas por hacer y rincones por descubrir. Pero también es posible disfrutar al máximo vuestra escapada visitando los lugares que os recomiendo a continuación y que os he agrupado por cercanía. ¡Comenzamos!

 

Área Hyde Park-Palacio de Buckingham-Parlamento. Con más de 140 hectáreas de extensión, Hyde Park es el parque imprescindible. Además de pasear entre paisajes verdes y caminos repletos de flores, patos y cisnes, en este oasis urbano se pueden hacer picnics, tomar el sol, remar en el lago, patinar, montar en bici y practicar otros muchos deportes.  Cerca se encuentra el palacio de Buckingham. Desde allí nos podemos acercar hasta las riberas del río desde donde se pueden obtener unas buenas vistas del Big Ben, el famoso reloj de las Casas del Parlamento convertido en uno de los principales símbolos de la ciudad. La torre, construida en 1858, constituye un peculiar edificio de estilo gótico que alberga cuatro enormes relojes situados en cada una de sus caras.  A su lado, la impresionante abadía de Westminster.

South Kesington/ Knightsbridge. ¡La zona ideal para las más sibaritas y para el shopping!  Además de numerosas embajadas y consulados, aquí se encuentra Harrods, uno de los más lujosos almacenes que existen: no dejéis de visitar la sección de alimentación, una de las mejores del mundo. Allí se pueden encontrar cualquier tipo de delicatesen, platos preparados para paladares gourmet y los manjares más exóticos. Sus dulces, galletas y bombones son una delicia, aunque nada baratos. A pocos pasos de Harrods se encuentra Sloane Street, la calle más elegante que alberga las tiendas de moda más exclusivas y las residencias de élite.

Eye of London. Construida en el año 2000 para celebrar el nuevo milenio, la noria London Eye se ha convertido en un icono londinense. Ofrece unas vistas panorámicas impresionantes y en los días claros es posible alcanzar una visibilidad de 40 kilómetros. Desde aquí parten también las embarcaciones que realizan cruceros por el Támesis y que permiten visualizar los principales monumentos desde el agua, como, por ejemplo, el Tower Bridge. Cruzando el puente de Waterloo se puede tomar un cóctel en uno de los bares de hotel más prestigiosos del globo: el American Bar del Savoy, con una decoración al estilo de los años 20. En este enclave tan glamuroso se enamoraron los protagonistas de mi última novela histórica, Amor es la respuesta.

Covent Garden/Soho/Chinatown. La primera es una de las zonas más animadas. Rodeada de teatros, la ópera, restaurantes y tiendas, se caracteriza por los numerosos artistas callejeros. Al lado se encuentra el Soho, una buena zona para salir de fiesta. Y muy cerca, el Barrio Chino que te transporta a Oriente en pleno corazón de Europa. Hay muchos establecimientos para probar la comida china auténtica, pero uno de mis preferidos es el Leong´s Legend con sus especialidades taiwanesas. En el centro de Chinatown se encuentra uno de los hoteles más lujosos de Londres: el W. Y también os aconsejo hacer una parada para conocer una de las últimas tendencias gastronómicas londinenses: Lobster&Burguer. ¡A mí me encanta!

Portobello y Candem. Son los dos mercadillos más famosos de la ciudad. Portobello es un mercado clásico que destaca por las antigüedades y las piezas vintage. Es recomendable dar una vuelta por el barrio en el que se ubica, Notting Hill, para observar sus casas victorianas y sus jardines floridos. Candem y su mercadillo, sin embargo, representan lo alternativo y vanguardista.

Área Oxford/ Regent/ Baker Street. Piccadilly Circus es el punto de encuentro por excelencia de la ciudad, fácilmente reconocible por los carteles luminosos y por la fuente de Eros. Desde aquí se puede ir caminando hacia Regent Street, una de las principales áreas de compras de la capital. Merece la pena destacar la tienda de juguetes Hamleys, quizá solo comparable con la juguetería FAO Schwartz de Nueva York. Y desde Regent hay que tomar Oxford Street, la calle más comercial de la capital británica. ¿Mi parada favorita? Selfridges, los fabulosos almacenes cuyos escaparates son todo un espectáculo. Para los amantes de la literatura en la cercana calle de Baker Street se ubica el apartamento, el museo y la estatua de casi tres metros del detective más universal: Sherlock Holmes.

Un último consejo:  debéis dejar un hueco para el British Museum y recrearte con sus secciones del Antiguo Egipto; la National Gallery, la exposición de arte más importante de Londres, y para la Tate Modern, el museo de arte moderno más visitado del mundo.

 

Las paradas obligatorias (y más cool) de Lisboa

Lisboa siempre apetece. Situada a apenas una hora de vuelo, la capital del país vecino es una ciudad que resulta ideal para una escapada y que nunca te cansas de visitar. ¡Si hasta Madonna la ha elegido para vivir! Hoy os descubro los rincones imprescindibles en vuestro próximo viaje.

      El hotel emblemático. Es una de las primeras preguntas que nos hacemos al planificar un viaje. ¿Dónde me alojo? Sin dudar os recomiendo el que posiblemente cuente con la mejor ubicación. El Pestana Pousada de Lisboa (un hotel Small Luxury Hotels) está situado en el centro de la plaza del Comercio, corazón de la ciudad. Un enclave de lujo que se complementa con unas instalaciones decoradas con mucho estilo, las maquetas originales de muchas obras de arte reales (el hotel parece un museo en miniatura), unos desayunos estupendos y un servicio de altura. También ofrece una interesante propuesta gastronómica: prueba sus deliciosas carnes en un ambiente cosmopolita y con unas privilegiadas vistas a la plaza en Rib Beef&Wine.  Y déjate aconsejar para un  maridaje perfecto con vinos portugueses (no te vayas sin probar su vino verde).

      Shopping y picoteo. Merece la pena visitar el Mercado Da Ribera para conocer a fondo los productos típicos y las especialidades del país. Además de todos los puestos de frutas y verduras frescas de la planta baja, es uno de los mejores lugares para comer. ¡Y con precios para todos los bolsillos! Tiene decenas de puestos con bocados tradicionales, cocina de autor, street food o caprichos gourmet. También podrás traer en la maleta los mejores productos típicos: latas de conserva, vinos, quesos, chocolate…

       ¿Eres sushi adicta? Entonces tienes que acercarte hasta SeaMe, posiblemente la mejor de barra de sushi lisboeta. Un establecimiento ideal para amantes de los productos del mar servidos de todas las maneras posibles: crudos, al horno, ahumados, a la brasa, a la plancha, cocidos… Tú eliges cómo los prefieres. Los ceviches también están muy buenos. Una advertencia: los fines de semana suele haber cola para entrar. Es uno de los sitios de moda.

El brunch. Ubicado en plena avenida de la Liberdade (la Milla de Oro de Lisboa), el hotel Valverde (recién incorporado a la prestigiosa lista de los Relais&Chateaux) ocupa un elegante edificio de fachada clásica, con columnas de voluta y frisos ornamentales esculpidos. Sus interiores te van a enamorar por su decoración impecable. Destaca su gran patio interior, un oasis urbano con una exuberante vegetación ideal para tomar cócteles o disfrutar de la hora del té. Pero, sobre todo, no te pierdas su brunch de los domingos. Amenizado con música en directo, ofrece unos platos estupendos, muy abundantes y un servicio de lujo.

       Una escapada obligatoria. Desde la estación central lisboeta salen continuamente trenes que en apenas cuarenta minutos te dejan en el centro de Cascais. Un pueblecito marítimo de cuento, perfecto para caminar junto al mar, hacer shopping, fotografiar sus mansiones señoriales del siglo pasado o saborear las especialidades gastronómicas portuguesas. Si prefieres los entornos glamurosos y alejados del bullicio turístico, te recomiendo el sitio perfecto: traspasa las puertas de la histórica ciudadela y elige la Taberna Da Praça. En un ambiente glamuroso vas a comer de maravilla por un precio moderado en el restaurante del hotel Pousada Ciudadela &Art District. Te resultará complicado elegir mesa entre las situadas en la terraza del patio histórico o las del acogedor interior que simula una biblioteca.

    La parada dulce. En Lisboa vas a encontrar una pastelería en cada rincón. Visita la antigua confitería de Belem donde elaboran los famosos pasteles de Belén con una receta secreta que se mantiene inalterada desde hace siglos. Déjate caer por Versailles para probar sus pastelitos de nata y sé la reina de Instagram subiendo imágenes de la fachada y el interior de la Confitería Nacional, una de las más antiguas de Europa.

    Una copa con vistas. Después de un día intenso, nada mejor que subir hasta las alturas para disfrutar de un gin-tonic fresquito o de un cóctel bien elaborado. Elige el Sky Bar del hotel Tivoli. Una azotea cosmopolita, con unas panorámicas fantásticas de la ciudad y siempre frecuentado por gente guapa.

Si te gusta el street art esta es tu isla

El sudeste asiático está repleto de joyas por descubrir más allá de Indonesia y Tailandia o del universo cosmopolita de Singapur. Hoy os descubro Penang, antiguo refugio de los piratas malayos, una isla ubicada en la costa noroeste de la península de Malaca. Se encuentra unida al continente por un puente de trece kilómetros que es un icono de la arquitectura local. Entre sus calles descubres un crisol de lenguas, religiones y razas (chinos, indonesios, árabes e indios) que fusionan todo tipo de costumbres y ritos. Un destino interesante, alejado de los tradicionales circuitos occidentales y que sorprende por sus playas, gente hospitalaria, sus templos y la gastronomía. Pero, sobre todo, por el arte urbano.

Georgetown es su núcleo urbano y está repleto de contrastes. Debes visitarlo a pie para descubrir sus mansiones coloniales de fachadas pintadas en tonos pastel y los asombrosos templos con tejados ornamentados. Mientras caminas vas a encontrar multitud de galerías, tiendas, terracitas y cafés semiescondidos donde detenerte para disfrutar una Tiger -la cerveza local- bien fría. Te vendrá bien para sobrellevar la humedad (a veces supera el 90%). Georgetown es un museo al aire libre en el que sus paredes esconden murales que son pequeñas obras de arte. El motivo de esta insólita exposición callejera se debe a un proyecto de embellecimiento de la ciudad que surgió cuando la UNESCO la declaró Patrimonio de la Humanidad. En la ciudad te facilitan los mapas de street art para que puedas realizar el recorrido de los murales al completo. La obra más fotografiada es la que representa a unos niños sobre una bicicleta, pero hay otras realmente sorprendentes. También te vas topando en cada rincón con esculturas de forja que recuerdan en su ejecución al estilo de los cómics y que son fabulosas.

Desplázate hasta el templo budista de Kek Lok Si, el más grande de Penang, en el que te van a enamorar sus diez mil budas tallados sobre una gigantesca pagoda y un bullicioso mercado de puestos de recuerdos y artesanía en los alrededores (os aviso: vais a traer la maleta repleta de souvenirs porque son vistosos y muy baratos).

Otra de las visitas imprescindibles en la isla es su Parque Nacional. Cuenta con senderos cuajados de vegetación y entornos selváticos que finalizan en las dos de las playas más representativas de la isla, Turtle y Monkey Beach. A lo largo del recorrido es habitual cruzarte con monos, enormes lagartos, cientos de aves -incluidas el milano brahmán y el águila culebrera chiíla-, mariposas multicolores y hasta tortugas.

Capítulo especial merece la gastronomía de Penang. La diversidad cultural se refleja en la variedad de platos y sabores especiados, potentes y baratísimos. En los puestos callejeros se pueden degustar noodles deliciosos por menos de medio euro… Es fácil probar buenos masalas, cocina china, cantonesa y las imprescindibles especialidades locales como los rotis -similares a nuestros pancakes– o el nasi kandar -un arroz acompañado de una selección de carnes y verduras.

Tres consejos imprescindibles:

  • Cena en Red Garden, un mercado de comida al que acuden los malayos y en el que probarás cocina internacional de todo tipo. Tiene escenario en el cual actúan artistas locales desde que cae el sol.
  • Alójate en el Eastern&Oriental Hotel, fiel reflejo del glamour de la época colonial inglesa. Por alguna de sus cien suites han pasado ilustres huéspedes como Rudyard Kipling.
  • Te llamará la atención su culto a los gatos: les dedican grafitis, souvenirs y hasta tiendas temáticas.

Explorando Bahamas

¡Resulta todo un drama alejarse de un destino como Bahamas! Os lo aseguro… Ubicadas entre Cuba y Florida, son un conjunto de islas que constituyen una gigantesca reserva natural. Tiene las aguas más limpias del planeta y la tercera barrera de coral más larga del mundo. Horizontes turquesas, anaranjados y violetas, ritmo de tambores, arquitectura colonial, fachadas de colores pastel, arenas rosas y muchas leyendas sobre sus espaldas: archipiélago de piratas, guardián de tesoros, base de operaciones de los contrabandistas de ron durante la Ley Seca…  Os aseguro que posiblemente es uno de los puntos más hermosos del planeta al sobrevolarlo.

Nassau, su capital, os va a seducir por su encanto colonial inglés fusionado con una genuina esencia tropical. Os cuento los puntos de imprescindible visita.

  • Bay Street. Es la arteria histórica y discurre paralela al mar. Se encuentra repleta de tiendas, desde las clásicas de souvenirs marcas de ultra lujo. Numerosos policías con una vestimenta peculiar -casaca blanca tipo safari, pantalón azul con franja roja al estilo militar y casco rígido- contribuyen a incrementar el exotismo del entorno. En Bay Street y en las calles de alrededor se encuentran restaurantes, cafés y terrazas para reponer fuerzas. Indispensable probar la cerveza local, Kalik, y la conch salad, una ensalada elaborada con la sabrosa carne de las caracolas recién pescadas, cebollas, apio y marinada con lima y pimientos. ¡Deliciosa!
  • Straw Market. Es el mercado de artesanía local. Mercancía hecha a mano, maderas talladas, todo tipo de artículos elaborados con paja y mucho colorido. A tan solo un par de calles de distancia se encuentra el Museo de los Piratas.
  • Jardines Ardastra. En su interior, entre una vegetación exuberante, conviven más de trescientos animales que representan a los habitantes originales de la isla. Entre ellos destacan los flamencos, uno de los iconos de Bahamas.
  • Las escaleras de la Reina. Las mejores panorámicas para Instagram se encuentran tras ascender a la cima de esta escalinata de piedra caliza que se construyó para homenajear a la reina Victoria de Inglaterra.

Paradise Island. Un puente une isla Paraíso con Nassau. Aquí se encuentran algunas de las mejores playas de Bahamas y el hotel Atlantis. Cruzar este puente implica adentrarse en un mundo de fantasía. Todo en Paradise Island es tan bonito, ordenado, colorista, idílico y lujoso que crees estar protagonizando un cuento de hadas. Y luego está el Atlantis (solo existen dos en el mundo: su gemelo está en Dubái). Es un gran parque de atracciones al estilo de los hoteles de las Vegas, pero gigantesco (necesitas mapa al menos el primer día), ideado para grandes fortunas y rodeado de playas únicas. Merece la pena visitarlo (bajo previo pago) si no te hospedas allí. Lagos, piscinas naturales, cascadas, el mayor hábitat marino artificial del mundo -acoge más de cincuenta mil criaturas marinas-, un parque acuático gobernado por una réplica de un templo maya, el mayor casino del Caribe, campo de golf, una recreación de la ciudad perdida de la Atlántida y hasta veinte restaurantes de lujo.

Sin embargo, si sois de las que disfrutáis más con un ambiente elegante, genuino y vintage deben acudir a tomar el té al Colonial Hilton en el centro de Nassau, uno de los hoteles con más historia del Caribe.

Una excursión imprescindible. Si tenéis oportunidad desplazaos hasta Las Exumas. Son 365 islas y cayos que se extienden por más de 200 kilómetros al sur de Nassau y forman la más bella agrupación de las Bahamas. El contraste entre las playas desiertas de arena blanca y los distintos tonos de azul que ofrece el mar regala una vista impresionante. Aquí encontraréis incluso algodón en bruto, testimonio de la gran época de las plantaciones

¿Qué platos debéis probar? Bahamas es un paraíso de la pesca. Se puede degustar gran variedad de pescado y mariscos, pero en todas las cartas siempre encontraréis caracolas de todas las formas (sopa, rellenas, guisadas…), mero y langostas. También el aceite de coco que acompaña las especialidades culinarias de la zona, y las frutas, que sorprenden por sus sabores exóticos como los tomates de Abaco y las piñas de Eleuthera. Pero lo que no os debéis perder:

  • El conch chowder, un delicioso consomé de tomate que combina de forma original las caracolas con la carne de cerdo dorada a fuego lento, con legumbres y hierbas.
  • La conch salad, una ensalada preparada con cebollas y apio marinada con lima y pimientos.
  • El Johnny Cake es un dulce típico dorado y crujiente.
  • El mero es el pescado nacional. Se cocina de múltiples formas y se sirve siempre recién sacado del mar.

 

Una joya mediterránea por descubrir

Malta es una isla que fusiona todos los atractivos del Mediterráneo -tiene casi trescientos días de sol al año y es posible disfrutar del mar hasta bien entrado en otoño- con la cultura. A mí me ha enamorado: es de esos sitios en los cuales al marchar sabes que vas a volver. Os invito a acompañarme en este recorrido que os va a mostrar todo lo que esta isla ofrece.

La capital.

Valeta es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y cuenta con 320 monumentos en un área reducida. Es una ciudad empinada en la que parece que el tiempo se detuvo en el medievo, repleta de murallas, fortalezas templarias, calles adoquinadas, fachadas adornadas de celosías y multitud de iglesias. Fue fundada por el Gran Maestre Jean Parisot de la Valette en 1566 como asentamiento para los Caballeros de la Orden de San Juan. Ofrece un entorno maravilloso para caminar tranquilamente por sus callejuelas (el centro histórico es peatonal), perderte por sus recodos y disfrutar de múltiples terrazas en sus monumentales plazas. Algunas de las mejores panorámicas de la isla se obtienen desde los jardines de Upper Barrakka, ubicados sobre el gran puerto. Desde allí se observan las tres ciudades vecinas: Cospicua, Senglea y Vittoriosa; esta última tiene un acceso que me recuerda en cierta medida al Gran Canal veneciano. También debes fijarte en las fachadas de las iglesias maltesas porque tienen dos relojes que marcan horas distintas. No se trata de un error: mientras que el primer reloj marca la hora correcta, las agujas del segundo señalan otro horario para despistar al diablo y evitar que interrumpa los servicios religiosos.

Los alrededores.

  • Situada en el centro de la isla, Mdina es una excursión imprescindible para descubrir su ciudadela medieval. Un laberinto de calles estrechas, con espectaculares iglesias y palacios.
  • No debemos olvidarnos tampoco de visitar Julians y su Spinola Bay, un pintoresco puerto pesquero que se encuentra repleto de coloridos barcos de diversos materiales. El sitio perfecto para conseguir las fotos más instagrameables.
  • Resulta muy agradable la excursión en barco a la isla de Gozo: dejamos de lado la monumentalidad y la historia, pero nos adentramos en plena naturaleza, tierras verdes colinas, valles y bellísimos acantilados. Más tranquila y salvaje, su costa ofrece panorámicas inolvidables: acantilados, salinas, cuevas legendarias…
  • Y te van a fascinar sus fondos marinos con algunas de las aguas más cristalinas del Mediterráneo. Además, las islas maltesas tienen la ventaja de contar con puntos de inmersión para todos los niveles.

La gastronomía.

Debido a la intensa y diversa relación que el archipiélago ha mantenido con otros países, su cocina se encuentra influida por otras gastronomías, fundamentalmente la italiana por la cercanía geográfica que mantienen ambos países y la anglosajona (Malta formó parte durante mucho tiempo del Imperio Inglés). No dejéis de probar el bigilla, la versión maltesa del hummus, un paté de alubias moradas que se combina con ajo, perejil y guindilla triturado que se suele servir como aperitivo acompañado con pan y queso de cabra. Otro imprescindible es el stuffa tal fenek, su plato más popular. En pocos lugares de mundo comerás un plato de conejo tan exquisito. Primero adoban la carne, luego la cocinan a fuego lento durante horas y la sirven con sofrito de tomate o de vino. La soppa tal-armla es otra exquisitez. Se trata de una sopa de verduras que se sirve con los típicos quesos malteses. Riégalo todo con la cerveza local, Cisk. Y no te puedes marchar sin saborear sus famosos pastizzi, unos pastelitos de hojaldre rellenos de carne, espinacas, queso ricota o puré de guisantes.

Algunas curiosidades.

  • Una lengua peculiar. Las civilizaciones que han ido ocupando el archipiélago durante miles de años -árabes, fenicios, franceses, italianos, españoles…- han influido en el idioma maltés que además es el único de la Unión Europea que procede del árabe. El inglés también es lengua oficial de la isla.
  • Un set de rodaje de tamaño real. Aquí se han rodado películas y series tan populares como Troya, El Conde de Montecristo, Gladiator y Juego de Tronos.
  • Anterior a las pirámides de Egipto. Los templos megalíticos datan de entre el 5.000 y 2.500 a.C., y están considerados los más antiguos del mundo. Destacan los templos de Ggantija, en Gozo, con muros de hasta seis metros de altura.

Créditos: Pixabay

Tres recomendaciones imprescindibles:

  • Navega en “góndola”. Desplázate a la preciosa ciudad de Vittoriosa (solo separada de Valeta por una lengua de mar) en una colorida góndola llamada En Marsaxlokk, un pueblo de pescadores repleto de luzzus, podrás apreciar los ojos de Osiris a cada lado de las proas. ¿El motivo? Según los fenicios sirven para ahuyentar los malos espíritus.
  • Admira a Caravaggio. Contempla su magnífica obra La decapitación de San Juan Bautista en la Concatedral de La Valeta. La única pintura firmada por Caravaggio y la obra de mayor tamaño del pintor italiano.
  • Alójate en Ursulino Valletta el hotel más coqueto y colorido de la capital que ocupa un edificio típico de la posguerra.

¿A qué ya te está apeteciendo esta escapada isleña? Pues elige fecha y saca tus billetes en Air Malta

 

 

Dubái: el paraíso del shopping y el lujo

Algunas panorámicas y skylines urbanos nos los han mostrado en tantas ocasiones en el cine y los medios, que cuando los visitamos por primera vez, es como si ya hubiésemos estado. Nos ocurre con Manhattan y más recientemente con Dubái. El Burj Khalifa o el Burj Al Arab forman parte de los iconos contemporáneos por excelencia. ¿Pero qué hacer en el paraíso del lujo? Si disponéis de tiempo y cantidades obscenas de dinero, TODO. Si se carece de ambas cosas os voy a dar algunas pistas para aprovechar al máximo vuestra estancia en Dubái. Lo mejor es planificarse las visitas por las tres zonas de referencia: la tradicional, Bur Dubái y Deira (zocos, mezquitas, mercado del oro, zoco de las especias…), el área de negocios World Trade Center (Burj Khalifa, Mall Dubai, torres infinitas, Dubái Fountain…) y la parte más bonita, Marina Dubái y Jumeirah (las playas, Burj Al Arab, la palmera, The World, el hotel Atlantis…).

 

Os desvelo las visitas imprescindibles.

Burj Khalifa. Es el edificio más alto del mundo con 828 metros y popularizado mundialmente por la película Misión Imposible. Es espectacular e impresiona desde cualquier perspectiva. Se puede observar desde una distancia de 90 kilómetros. Para que os hagáis una idea de su dimensión el Empire State es menos de la mitad de esta torre. A sus pies se ubica la Dubái Fountain, ¡cómo no! la fuente más grande del mundo. Imposible no comparar este espectáculo con las fuentes del Bellagio de Las Vegas pues han sido diseñadas por los mismos ingenieros.

 

Burj Al Arab. Sin duda, el icono de la ciudad. Es uno de los escasos siete estrellas del mundo. Está construido sobre una isla artificial a 280 metros de la costa, mide 321 metros de altura, todas sus habitaciones son suites (la más pequeña de 175 metros cuadrados) y el servicio de transfer es una flota de Rolls Royce que saluda al visitante flanqueando la puerta de entrada. Desde tierra firme hay controles de acceso que impiden el paso a turistas. Como los precios de las habitaciones son prohibitivos, lo mejor es reservar en alguno de sus restaurantes un almuerzo, cena (a partir de 200 euros por persona) o la opción más económica, el afternoon tea (unos 140 euros). Os recomiendo tomar el brunch (solo los viernes) en el restaurante Al Muntaha (planta 27). Las panorámicas de casi 360 grados sobre Dubái son inolvidables.

Dubái Marina. Uno de los lugares imprescindibles. Combina zonas residenciales y de ocio a lo largo de siete kilómetros de canal. Debéis de pasear por allí al atardecer mientras se observa la llegada a puerto de decenas de yates, aunque lo mejor es disfrutar de un crucero rodeado de rascacielos (existen opciones con cena de lujo a la vez que navegas por la Marina). Entre sus numerosos e impactantes rascacielos, elijo la Canyan Tower, una perfecta espiral que, con sus 306 metros, es la torre torcida más alta del mundo.

Palm Jumeirah y el Atlantis. Es la popular isla artificial con forma de palmera. Está repleta de mansiones de tres millones de dólares en adelante. La mejor manera de apreciarla es en hidroavión o helicóptero. El hotel Atlantis The Palm es uno de los establecimientos más famosos de Dubái (solo hay otro en Bahamas). Merece la pena visitarlo, pero hay que reservar en uno de sus restaurantes para poder acceder (con el añadido de atravesar The Palm).

Madinat Jumeirah. Zoco con galerías comerciales que recuerda a una antigua ciudad árabe, tanto por su arquitectura interior como exterior.  En el lado sur se encuentra lo que llaman la Venecia de Oriente Medio: los canales de Madinat Jumeirah en los que resulta imprescindible navegar en una canoa tradicional. Desde aquí se pueden contemplar unas vistas espectaculares del Burj Al Arab. Existen una gran cantidad de exclusivos bares y restaurantes con vistas al mar como The Agency o el Shoo Fee Ma Fee.

Dubái Mall. El paraíso del shopping. Avisadas estáis… Es el centro comercial más grande del mundo.  No faltan las tiendas de las mejores marcas de lujo o sorpresas para el visitante como un zoco del oro propio, un inmenso acuario con miles de peces -tiburones incluidos-, pistas olímpicas de patinaje o esqueletos reales (y completos) de dinosaurios de más de veinte metros entre sus galerías.

Cómo exprimir La Habana en 72 horas (de día y de noche)

Afirman orgullosos los habaneros que la capital cubana es la ciudad que nunca duerme. Pero en cada una de mis visitas yo siempre he encontrado otro matiz irresistible. La Habana es la metrópoli de la banda sonora ininterrumpida. La música suena en cualquier rincón, cafetín, plaza o teatro escondido. Voy a comenzar por daros las pistas clave para exprimir la ciudad durante el día.

  • El Malecón. El paseo marítimo de más de ocho kilómetros es de obligado recorrido para tomar el pulso al pueblo cubano. Es su punto de encuentro al caer la tarde y la localización ideal para ver ponerse el sol tomando un cóctel en la terraza Abadía o bien cenar en uno de los mejores restaurantes de la capital cubana: Litorial.
  • El capitolio nacional. Posiblemente el edificio más emblemático e imponente de toda la ciudad con permiso del gran teatro de La Habana.

  • La Habana Vieja. Callejear sin rumbo es una delicia en esta parte de la ciudad, mientras te dejas empapar por el peso de su historia, la alegría de su gente y algunas estampas que no se ven en ningún otro lugar del mundo: como todos esos coloridos Chevrolet, Cadillac y Pontiac de los años cincuenta. Estos últimos años se están rehabilitando infinidad de edificios históricos que devuelven un aspecto colonial imponente a la capital cubana. Restaurantes de arquitectura encantadora, cafés en salones señoriales rodeados de columnas y terrazas en patios semi-palaciegos abundan en la zona vieja.

  • La plaza de la Revolución. Una explanada ante el memorial de José Martí, presidida por un inmenso relieve del Che Guevara. Este espacio siempre ha sido la tribuna popular de los cubanos: aquí tienen lugar celebraciones, mítines, desfiles… Y a la vera del Martí es donde Castro daba sus legendarios discursos.
  • Fábrica de tabacos de Partagás. La Habana huele a ron, a sal, a ritmos latinos y a humo de puro. Detrás del Capitolio se encuentra la fábrica de cigarros más antigua de la ciudad que además fue fundada por un español: Jaime Partagás. Aquí se elaboran los puros habanos y la visita es obligada para las que queráis comprar este genuino tabaco.
  • Playa de Santa María. Las que no podáis evitar disfrutar de una jornada playera tenéis que acercaros hasta Santa María para disfrutar de un mar claro, arena blanca y docenas de palmeras presidiendo el paisaje. Es un paraje frecuentado por cubanos, no turístico.
  • Castillo del Morro. La fortaleza más antigua de la capital cubana es donde tiene lugar la mítica ceremonia del cañonazo de las nueve de la noche. ¡Imprescindible para observar una puesta de sol sobre la bahía habanera!

Si queréis destinar un día a explorar los alrededores de la capital, elegid una de estas dos excursiones:

  1. El más famoso balneario ofrece más de veinte kilómetros de playas de aguas cristalinas y arenas finas. Refleja la postal de parajes caribeños de ensueño. Ubicado en la Península de Hicacos, se encuentra a unos 150 kilómetros, por lo que se puede visitar durante una jornada intensa.
  2. Valle de Viñales. Un Parque Nacional imprescindible por sus singulares mogotes de belleza inigualable, las vegas de tabaco y las casas campesinas entre las montañas.

Y por fin llegamos a La Habana de noche… Nunca volveremos a disfrutar de las míticas veladas nocturnas del año 58, pero podemos hacernos una idea de cómo esta ciudad gobernó el mundo del lujo, el ocio y el glamour visitando dos vestigios de la época. Tropicana es un cabaret con fama mundial, interpretado a cielo abierto, en medio de un bosque repleto de vegetación donde los árboles forman parte del espectáculo. Es un enclave único para disfrutar la música, los colores y el folclore de Cuba y del Caribe en todo su ritmo. En el mítico hotel Nacional, frecuentado por Frank Sinatra, Ava Gardner, Buster Keaton o Winston Churchill, cada noche el Cabaret Parisién ofrece un gran show que muestra la fusión de las culturas indoamericanas, hispanas y africanas, origen de la cultura cubana.

Otras visitas nocturnas imprescindibles:

  • La Bodeguita del Medio y la Floridita. Visita obligatoria por su historia vinculada a Hemingway y otros tantos personajes míticos del cine, la política o la literatura. Aunque se trata de lugares pequeños y siempre repletos de turistas disparando fotografías. Eso sí, son coquetos, originales, genuinos y con música en vivo permanente.
  • Jazz Café. Ubicado en la zona del Vedado es un local con enormes cristaleras que ofrece agradables panorámicas y actuaciones musicales de calidad, gran ambiente y unos cócteles deliciosos. No os perdáis el de horchata de coco.
  • La Casa de la Música. Es una casona ubicada en Miramar. Se trata de un gran salón con mesas y escenario elevado, uno de los locales que permanece abierto hasta la madrugada, con orquesta en vivo que interpreta salsa, merengue y demás ritmos latinos. Siempre atestada de un público que mezcla cubanos y turistas a partes iguales.