Una escapada asturiana con mucho encanto

¿Estás planeando una escapada tranquila, poco masificada, repleta de autenticidad, naturaleza, mar y buena gastronomía? Entonces San Esteban de Pravia puede ser tu opción ideal. Además, Asturias nunca defrauda… Al contrario, enamora más a cada nueva visita.  San Esteban está situado en el concejo de Muros de Nalón (es inicio y fin de las etapas 20 y 21 del Camino de Santiago por la costa), en el margen de la ría y a pocos metros de su desembocadura en el Cantábrico. 

El pueblo -que huele a verde, a aire puro y cuyos árboles están adornados con textiles de crochet tejidos a mano por sus mujeres- es perfecto para caminar e ir descubriendo sus encantos, como sus casas indianas con fachadas de colores, palmerales y coloridas flores -especialmente hortensias- adornando sus amplios jardines privados. Su llamativa arquitectura incita a fotografiar cada rincón de esas elegantes siluetas de estilo colonial. Otros puntos de la localidad que tienes que conocer son la gran piscina de agua salada y la capilla del Espíritu Santo – a la que se llega después de subir 420 escalones -. Es el punto de partida de una ruta que te conduce hasta la playa de Aguilar, un bonito puerto pesquero y deportivo, siempre animado: aquí fondean las embarcaciones y se practica surf y buceo. La presencia de enormes rocas y los acantilados confiere un gran atractivo a este enclave de gran belleza. 

Pero si hay algo que no te puedes perder es, precisamente, esa ruta de los Miradores que puedes recorrer a pie y que regala unas panorámicas espectaculares. Combina elementos históricos, naturaleza virgen, manadas de vacas y rebaños de ovejas en los márgenes de los caminos, caleyas y una frondosa vegetación, a la vez que te vas sumergiendo en una sensación de paz y tranquilidad. Cualquier rincón de esta senda es fotografiable. También merece la pena subir a pie los 3,5 kilómetros hasta Somao (pueblo ejemplar de Asturias 2020), cuyo núcleo alberga algunas de las mejores muestras de la arquitectura indiana del siglo XIX. Paseando entre sus calles, se puede admirar la riqueza arquitectónica de palacetes como la Casa de la Torre o Casa Amarilla, Villa Marciel, Villa Radis, La Casona, El Noceo, La Casa de Doña Basilisa o La Casa de las Columnas. Una delicia. Otra excursión imperdible es acercarse hasta el famoso pueblo de Cudillero, situado a menos de siete kilómetros. Podrás callejear a tu aire para empaparte de su espíritu marinero, inmortalizar sus casas de colores, subir a sus miradores, comprar productos típicos asturianos y hacer una parada en el restaurante El Faro para degustar sus manitas deshuesadas rellenas de langostinos y sus saquitos de morcilla con mermelada de sidra. 

Por su privilegiada ubicación, San Esteban ha llamado la atención de numerosos artistas e ilustres de la cultura: entre sus notables residentes destacan Sorolla, Fortuny o el poeta Rubén Darío. Además, esta encantadora localidad ofrece ahora un atractivo adicional: el Gran Hotel Brillante, uno de los hoteles boutique más destacables del Principado, regentado con mucho mimo y cariño por el promotor y empresario turístico Fernando Artime. Rodeado de mar y montaña por ambos lados, todo el concepto del alojamiento se basa en la premisa de sentirse mejor que en casa… ¡y lo consiguen! El edificio se ha sometido a una intensa rehabilitación y reforma que ha durado más de un año y ha supuesto una inversión de más de tres millones de euros. El hotel es coqueto y elegante, decorado en tonos cálidos, tierra, anaranjados, verdosos y azules, que evocan las tonalidades del mar Cantábrico. El uso de materiales nobles y naturales caracteriza tanto el mobiliario como los suelos, escalones y barandilla, hechos de roble y castaño. Los baños están revestidos de mármol y cuentan con grifería portuguesa de diseño. Cuenta con catorce habitaciones exteriores con detalles únicos y especiales como los muebles y las puertas, fabricados a medida; los cabeceros de las camas, todos diferentes y forrados con telas de la casa inglesa Designers Guild; las sábanas de cuatrocientos hilos egipcios; o las molduras de los techos que recrean las que había antes. Las últimas plantas albergan la gran joya de esta casa: ocho residencias privadas, muy amplias, decoradas con esmero, en estilo clásico con toques contemporáneos. Ofrecen el equilibrio perfecto para disfrutar de las ventajas de estar en un hotel, pero con la privacidad que ofrece un apartamento espacioso y diseñado con buen gusto. 

El salón donde se encuentra el comedor es precioso, presidido por una barra de mármol negro de estilo art decó y unas columnas de hierro fundido. Aquí es donde se pueden disfrutar de los buenísimos desayunos y brunchs -con repostería elaborada en el hotel, bizcochos caseros, crepés, arroz con leche, showcooking de revueltos al gusto o la selección de embutidos y quesos de la zona, entre otras delicatessen-. En las mesas exteriores del bar, por ejemplo, puedes tomar un aperitivo de conservas premium acompañado de una copa de Champagne Laurent Perrier, del cual son embajadores. Y, sin duda, merece la pena cenar aquí. La carta es corta, pero el producto es fabuloso y el servicio impecable: no os perdáis sus mejillones y el rollo de bonito; o los percebes y las angulas en temporada.

Ideas para los más inquietos. San Esteban de Pravia es un enclave óptimo para hacer ejercicio y practicar actividades en plena naturaleza como senderismo, surf, stand up paddle, yoga, piragüismo, remo, rutas en bicicleta, rutas a caballo o excursiones en barco. Y, por supuesto, puedes decantarte por una jornada de pesca en el Cantábrico si eres de los que te gusta practicar con el anzuelo. 

¿Qué comemos? Aquí hay que disfrutar de las delicias que ofrece la genuina comida marinera; con el valor añadido del excelente producto que ofrece esta zona. Resulta imprescindible probar platos como el “pixín” o rape (en cazuelas, frito o con fabes); salmón, bonito, pulpo, zamburiñas, sardinas, besugo, merluza, mariscos, cachopo, escalopines de ternera al cabrales y las incomparables angulas de San Esteban. Si eso lo acompañamos de las frutas y verduras de sus huertos y de su exquisito repertorio de postres (arroz con leche, el requesón, las natillas, los flanes, tartas de almendra, de manzana de la abuela) tendremos como resultado unos festines irresistibles. Lo mejor: vas a disfrutar de esta deliciosa gastronomía a precios comedidos y te van a servir raciones abundantes. Dos restaurantes de parada obligada en el mismo San Esteban: Cam Ribera -pide su menú para salir más que satisfecho- y La Balanza -aquí tienes que probar el pulpo-. También es muy popular El Vaporín, con una terraza ideal para tomar el aperitivo. Y si prefieres explorar los alrededores, elige el mesón El Carbayu o el Mesonín de Tere

No olvides meter en la maleta… Para esta escapada o para el resto de viajes del verano, lleva contigo el pack especial de seis mini perfumes de Delisea, la marca española 100% vegana. Son ideales para probar fragancias diferentes en cualquier lugar y llevarlos en el equipaje de mano, en tu maleta, en la bolsa de playa, en el bolso… gracias a su formato de 3 mililitros.

Dani García: “Hacer cocina española es más difícil de lo que parece”.

Cae el sol en un entorno mágico. Luz dorada, brisa marina, barcos fondeando y las imponentes instalaciones de Nobu Ibiza Bay (Carrer de Ses Feixes, 52, en la playa de Talamanca) como escenario. En sus acogedores espacios exteriores, a ras del Mediterráneo, BiBo Ibiza Bay acaba de inaugurar su segunda temporada; un restaurante con una ubicación ideal, gastronomía desenfadada y buen producto, que desembarca de nuevo en la isla para posicionarse como visita imprescindible durante este verano: tanto para locales y visitantes, como para huéspedes del hotel.  Quizá el ambiente de lujo relajado y el enclave privilegiado junto a la orilla marina de Nobu Ibiza Bay, provocan una conversación larga y amena en la que Dani García -un tipo honesto, cercano, sensible, buen conversador, gran anfitrión y un cocinero consolidado ya como gran empresario– se muestra generoso y nos permite intuir a la persona que hay detrás del personaje. 

Lejos quedó la polémica generada por abandonar la alta cocina tras conseguir las tres Estrellas Michelin. Una decisión que muchos no comprendieron -compañeros del sector incluidos-, pero de la que él se siente satisfecho. “Sabía que quería acometer otros proyectos alejados de la alta cocina, disponer de más libertad personal y profesional, y tenía claro lo que debía hacer. Ahora soy más feliz y eso es lo importante”. Además, los resultados le han dado la razón y en muy poco tiempo, lo cual es admirable. Actualmente, su grupo cuenta con los restaurantes BiBo (Madrid, Ibiza, Tarifa, Doha y Londres), donde hay que destacar que se come con una buena relación calidad-precio; Lobito de Mar (Marbella, Madrid y Doha); Dani Brasserie en Four Seasons Madrid; Leña (Marbella y Madrid) y el afrancesado Babette, la última y muy recomendable apertura marbellí, aunque pronto llegarán otros dos nuevos restaurantes a su ciudad natal.

Este año, Dani García ha estado en boca de todos por conseguir un hito gastronómico sin precedentes con Smoked Room: entrar en la guía Michelin 2022 con dos estrellas y en tan solo seis meses de vida. A finales de 2021, abrió en Nueva York su concepto Casa Dani, dando de nuevo el salto a la Gran Manzana. En los próximos meses, continuará su expansión internacional en París, Miami y Arabia Saudí. Además, el grupo cuenta con el centro de I + D del chef en Marbella, y el delivery de La Gran Familia Mediterránea.

Comenzamos la charla con una reivindicación de la gastronomía y el producto español. “Hacer cocina española es más difícil de lo que se piensa. En el extranjero está muy arraigada la creencia de que nuestra cocina se basa en las tapas; o en lo que ellos consideran ´ocurrencias raras´ de chefs estrellados. Y la gastronomía española va mucho más allá; de hecho, pocas gastronomías pueden competir con la nuestra. Pero fuera de aquí hay que conseguir elevar la visión y la percepción de la cocina que hacemos”. 

Para él, volver a Nueva York era una asignatura pendiente tras una primera mala experiencia. Desde entonces, ha estado durante nueve años leyendo cada semana las críticas gastronómicas de Pete Wells en el New York Times para intentar comprender qué les gusta a los estadounidenses. “Al final he llegado a la conclusión de que no hay que perder tu esencia para ofrecer lo que otros buscan, sino cocinar con honestidad y ser uno mismo”.  El esfuerzo ha tenido sus frutos y Casa Dani ha recibido la aceptación del crítico, quien alaba sin reservas sus platos y ejecuciones “aunque nos ha metido un poco de caña con la música y el servicio”, recalca Dani, a quien su pasión por la gastronomía le viene casi desde la cuna. No solo por el buen hacer en la cocina de su madre y de su abuela, sino porque a su padre también le apasionaba trajinar entre fogones. Recuerda con cariño las visitas al mercado siendo un niño, en las que compraban el mejor producto que llegaba a los puestos o las ocasiones en las que ambos se iban a pescar juntos angulas. 

A la pregunta de si hay alguna receta que destacaría en su larga trayectoria, no duda en responder ni un segundo. “Hay un plato que me cambió la vida y fue en el año 98: el ajoblanco con sardina ahumada, caviar de arenques e higos. Hasta ese momento yo hacía una cocina intuitiva; a partir de entonces comencé a crear de una manera reflexiva, siendo consciente de la importancia que tiene contraponer sabores y matices”.

Dani García también reconoce que a él le resulta más complicado dar de comer bien por 50 euros en Lobito o en BiBo, que hacerlo por 300 euros en Smoke Room. Y lo justifica: “La creatividad ilimitada es sencilla. Lo complicado es hacer la creatividad sostenible y rentable a nivel empresarial”. En cualquier caso, su profesión le resulta altamente gratificante “porque hay pocos oficios artesanales que consigan hacer felices a los demás con el trabajo de tus manos; y la cocina lo es”. 

No es un ningún secreto que es un experto de la almadraba y un forofo del atún, puesto que en sus cartas este fruto del mar es uno de los grandes protagonistas; aunque quizá no sea tan conocida una de las últimas ideas que le rondan: “Le estoy dando vueltas a una receta con la oreja del atún; quizá también a alguna otra con el paladar. Es posible que, próximamente, introduzca un plato con la oreja en Smoke Room”. También señala con convicción que, “el atún en la actualidad es tan importante como el cerdo ibérico, aunque la masificación atunera de los últimos años podría llegar a desvirtuarlo”.  Todavía le quedan muchos retos personales por cumplir. Y en el ámbito profesional, le gustaría poner en marcha un proyecto que anhela desde hace tiempo: “Montar una cadena de hamburgueserías”. 

Conociendo a Dani García.

  • Profesionalmente, prefiere definirse como cocinero antes que como chef. 
  • Ya no cocina en sus restaurantes, pero sí lo disfruta haciéndolo en casa. 
  • Aunque es del Barça, se siente un empresario con espíritu madridista “por aquello de permanecer en la lucha y pelear hasta el final, aunque en la teoría uno no sea el mejor”. 
  • Si quieres sorprenderlo en la mesa es tan simple (o tan complicado) como prepararle un filete de pollo a la plancha perfecto de punto, acompañado de unas buenas patatas fritas.
  • Si te invita a cenar es posible que prepare un plato de pasta.
  • Le gusta mucho el foie y le encanta la cocina tradicional, como los guisos de lentejas, las fabes o las migas
  • No bebe alcohol, aunque sí lo prueba para utilizarlo en sus platos, como los vinos de Jerez o el Oporto. 
  • Opina que el caviar está sobrevalorado y la patata infravalorada.
  • Las ciudades en las que le gustaría triunfar (además de Nueva York) son Tokio y París. 
  • Admira a Nobuyuki Matsuhisa, creador del universo que lleva su nombre; precisamente, uno de sus primeros homenajes gastro fue en el Nobu de Tribeca con veintipocos años.  
  • Lleva personalmente sus redes sociales y, de vez en cuando, replica con argumentos alguna crítica cuando lo considera oportuno. 
  • Resulta imposible sonsacarle la receta de su afamada salsa secreta bull, aunque quizá muy pronto tengamos una sorpresa…

Los hoteles boutique que te van a enamorar

Marbella es un destino que siempre tenemos en mente en cuanto llega el buen tiempo, aunque fuera de temporada es tan atractivo (o más) que durante los meses de verano. Cada año se renueva con fabulosas aperturas en todos los ámbitos relacionados con el ocio. Y aunque uno de los aspectos más complicados de manejar en plena temporada alta es el alojamiento, los amantes de este enclave andaluz estamos de enhorabuena: acabo de descubrir los nuevos hoteles boutique de La Ciudadela, establecimientos con alma que se han propuesto dar un vuelco a la forma de pernoctar en el casco histórico marbellí. Y lo están consiguiendo. 

Ubicados en edificios singulares con historia, hacen que te sientas como en casa, pero ofreciendo experiencias vanguardistas y de auténtico lujo: cada uno de sus establecimientos son una oda al detalle y la distinción. Combinan la arquitectura señorial del siglo XIX y principios del XX, con un interiorismo en el que destaca el buen gusto. Es complicado encontrar un rincón de cualquiera de sus establecimientos en el que no te sorprenda alguna de las piezas que han seleccionado para la decoración. Todos han sido reformados completamente, pero manteniendo los elementos que les dotan de singularidad y que forman parte del pasado de la ciudad, aunque apostando por el diseño y el confort: fusionan con acierto artesonados, cerámicas o maderas nobles, con textiles, papeles, adornos o esculturas contemporáneas. 

Aquí todo importa, por lo que vas a disfrutar de sábanas de algodón egipcio de quinientos hilos, carta de almohadas, mobiliario hecho a medida, amenidades de Loewe, plancha y secador de pelo GHD personalizados, o de un mini bar SMEG surtido de marcas como Cinco Jotas o caviar Riofrío. Mención especial al impecable servicio de todo el personal.  Aunque pronto llegarán nuevas aperturas, los tres establecimientos en los que ya puedes reservar son:

  • Maison Ardois, situado en la emblemática calle Ancha, ocupa un espectacular edificio con solo nueve habitaciones. Su suite de techos infinitos es perfecta para disfrutar de una escapada romántica e inolvidable. 
  • Santo Cristo, en la plaza del Santo Cristo de la Vera Cruz, tiene quince habitaciones que rodean la corrala de una casa señorial en la que te quedarías a vivir. 
  • Y El Castillo, recién inaugurado hace pocas semanas, se encuentra rodeado por la muralla medieval en el corazón de la plaza de San Bernabé, a pocos pasos de la mítica plaza de los Naranjos. Su rooftop promete convertirse en un nuevo place to be, no solo para los visitantes sino para el público local. 

En todos los hoteles está incluido un estupendo desayuno a la carta y elaborado al momento con la reserva de las habitaciones. Además de la ya destacada azotea de El Castillo -que es espectacular-, los otros dos hoteles también cuentan con coquetos rooftops que ofrecen buenas vistas de la ciudad.

En La Ciudadela también han cuidado mucho la oferta gastronómica, algo que en nuestros días resulta indispensable en los hoteles de calidad. De momento cuenta con dos restaurantes: Thaissence ofrece una cocina de fusión thai-peruana y ya se ha hecho un hueco entre los mejores de la ciudad. Y el recién inaugurado Afuego, un precioso espacio con pocas mesas que invita a la intimidad. Su propuesta está centrada en los pescados y carnes a las brasas, así como en el producto local de mercado. Muy buenas las verduras, como los espárragos blancos, las alcachofas con foie y yema campera, los tomates o sus lechugas hidropónicas. Y atención a entrantes tan deliciosos como los boquerones a la bilbaína o los mejillones bravos, cuya salsa terminarás a cucharadas.  Como postre, el flan trufado es una genialidad. 

Un último apunte: el equipo de Bespoke Experience organiza tu estancia de manera integral si así lo deseas, creando experiencias hechas a medida. Para que te despreocupes de organizar tu estancia y únicamente te dediques a disfrutar de Marbella y sus alrededores. 

Una experiencia hedonista más que recomendable

BLESS Hotel Madrid ha reabierto sus puertas en el corazón de la Milla de Oro (calle Velázquez, 62) para intentar superar las expectativas del público más exigente. Su reapertura se integra en la reactivación del turismo de alto nivel que vive la capital de España y que sitúa a la ciudad entre los destinos mundiales en alza para los viajeros más sibaritas. Pero, ¿lo consigue? Hemos probado la experiencia y este es el veredicto.

El nuevo templo del lujo hedonista destaca con experiencias exclusivas cuidadas al detalle. Y lo más destacable: no solamente está enfocado para los que se alojan allí, sino también para que los madrileños disfruten de la moda, el arte, la música, la gastronomía y la coctelería en un ambiente muy apetecible. Su privilegiada ubicación impulsa este propósito.

 

Además, el equipo de Guest Experience trabaja para descubrir los gustos de cada uno de los huéspedes, antes incluso de que crucen el umbral de la puerta de entrada, para intentar elevar la personalización a sus máximos estándares. Como resultado, los recién llegados se sorprenderán al descubrir que la almohada de su habitación huele a su fragancia favorita; o con regalos personalizados para sus mascotas.  A ello se suman visitas privadas a galerías de arte, museos, boutiques de moda o experiencias gastro de alto nivel.

 

El entorno. Acogedor, cuidado al detalle y decorado con mucho gusto. En algunos rincones te da la sensación de estar en el salón de una casa. Las habitaciones son de estilo clásico, amplias, con acertados toques vintage y con unas camas de las que llaman al sueño en cuanto te tumbas. Los vestidores son tan bonitos que no parecen de hotel; y atención a los albornoces de terciopelo negro porque dan ganas de meterlos en la maleta… No hay que dejar de fijarse en la moqueta alfombrada que cubre los pasillos, cuyas flores se inspiran en las de los mantones de manila, y los enormes adornos de murano que rodean las paredes que dan acceso a una recepción que es una biblioteca.

 

El placer de cuidarse. El bienestar está muy presente en BLESS Madrid. Se puede disfrutar del ritual ‘Bathology’, un baño sensorial con aceites y aromas naturales. Y se completa con tratamientos de belleza personalizados para cada cliente de la mano de Beldon Beauty una marca que cree en la belleza desde dentro. La carta de rituales ha sido cuidadosamente diseñada para relajar cuerpo y mente, combinando técnicas manuales milenarias con lo último en alta cosmética seleccionada para cada tratamiento. Algunos de los más recomendados son: los masajes con meditación guiada; los masajes con coreografía de manos y faciales diseñados para elevar los rasgos, como el fitness facial o los iluminadores de la doctora Barbara Sturm. Si puedes, no dudes en visitar este espacio para sentir calma, relax y tranquilidad de la buena. Elige sus faciales… ¡saldrás florando!

 

¿Y qué hay de la oferta gastronómica? Hoy en día no se concibe un hotel de lujo sin una propuesta gastro a la altura. Y desde primera hora aquí se intenta cumplir este propósito. El desayuno invita a repetir varios platos de buena mañana; no hay que perderse su tortilla de patata hecha al momento o los huevos camperos elaborados al gusto de los comensales y acompañados de English muffins. Pero, sin duda, la joya culinaria es Salvaje, que conjuga cocina japonesa fusión con un ambiente y un interiorismo asombrosos, unido a la música en directo y sus espectáculos. Me gustan mucho sus restaurantes: han sabido conjugar unas decoraciones de escándalo con una propuesta culinaria divertida, elaborada con productos de calidad. Su carta ofrece ingredientes premium y los platos sorprenden por unas buenas ejecuciones y unas presentaciones ingeniosas, muy cuidadas y que sorprenden. Utilizan materia prima de proximidad -como los mariscos y pescados del Mediterráneo, de donde vienen bogavantes, carabineros, pulpo, ostras, vieras, lubina, gambas rojas, erizos o percebes en temporada- con productos japoneses: especias, fermentados y macerados como el kimchi, así como wagyu japonés de calidad A5, con alto grado de infiltración. Sin olvidar otras delicatessen internacionales, como el apreciado king crab. Hay que pedir los rolls de creación propia como el Dinamita -de cangrejo osaki glaseado en aderezo, envuelto en hoja de soja y acompañado de mantequilla trufada-, sus deliciosos dumpling de hongos o los tacos japoneses.  Dominan la robata, la parrilla japonesa que permite que los alimentos tengan mayor contacto con el carbón. Entre sus especialidades más demandadas destacan la coliflor con puré de coliflor ahumada; los carabineros a la robata; el bacalao negro o el wagyu A5. La propuesta de Salvaje se completa con la coctelería de Borja Goikoetxea y con una sorpresa muy especial: su club clandestino que esconde hasta una bolera. Un espacio único (es obligatoria la reserva previa) para tomar copas o cenar con la misma carta del restaurante.

 

Pero BLESS ofrece también actividades pensadas para cuando cae la tarde. Entonces es recomendable dejarse caer por alguna de las mesas que dan a los grandes ventanales de Versus, el social hub del hotel, abiertos a la calle Velázquez, para probar las opciones de tapeo (tienen buenas opciones pensadas para compartir); sus dulces (buenísimo el pastel de chocolate blanco con yuzu y frambuesa); y la interesante carta de cócteles de autor, que combina propuestas con aires castizos como La Violetera, con las más cosmopolitas como el Lindo con tequila, mezcal, cilantro, espinacas, jalapeños y lima; o el original Breakfast in Mónaco con codka de croissants y mantequilla, lima, sirope de jengibre. Versus es un espacio ideal para el afterwork e incluso cuenta con música de DJ en directo. Pero también es perfecto para quedar con amigas para desayunar con amigas a la carta, tomarse el vermut en el aperitivo o un café en la sobremesa.  Y atención al rooftop del BLESS que se va a inaugurar en pocas semanas. Promete convertirse en uno de los más frecuentados del barrio de Salamanca.

Posiblemente, la mejor experiencia hotelera del año

Si estáis buscando un destino donde ser felices, no lo dudéis: Royal Hideaway Corales Resort (el Mejor Resort y mejor Hotel Villa de Lujo por World Travel Awards, este último, por tres años consecutivos) es vuestro sitio. La joya de Barceló Hotel Group en España, es el escenario perfecto para una estancia inolvidable, de esas que estás deseando repetir antes incluso de abandonar sus mágicas instalaciones.

Si eliges este hotel como destino podrás disfrutar de una estancia reparadora, repleta de lujo, relax y gastronomía de altura. Pero si prefieres conocer a fondo la preciosa isla de Tenerife, te pueden organizar las mejores experiencias y visitas diseñadas a medida. Se ubica en Costa Adeje, una de las zonas isleñas más exclusivas. Tanto en el pueblo de La Caleta -a pocos metros-, como en la playa del Duque -a diez minutos caminando- vas a encontrar agradables paseos marítimos, miradores, terrazas, buenos restaurantes, espacios de shopping…

 

¿Lo mejor? Tanto si viajas en una escapada romántica como en unas vacaciones familiares, vas a estar muy cómodo porque el complejo está dividido en dos hoteles: el Corales Beach, solo para adultos; y el Corales Suites, galardonado como Mejor Hotel para Familias de Europa y del Mediterráneo 2021 en los premios Condé Nast Johansens por segundo año consecutivo. Sus suites (de uno, dos y tres dormitorios) con piscina privada, y sus villas individuales (también con piscinas e inmensas terrazas con vistas al Atlántico) son adictivas: cuando las conoces te quieres quedar a vivir en ellas. Están ideadas como un hogar más que como un alojamiento temporal, hasta el punto de que los equipamientos son tan completos como los que tienes en casa.

Diseñado por el arquitecto tinerfeño Leonardo Omar (también ha sido premiado a nivel mundial como “Mejor Hotel de Lujo en Arquitectura y Diseño” en los World Luxury Hotel Awards 2020), el resort consigue que te sientas en permanente conexión con la naturaleza y el mar. Los espacios abiertos son los protagonistas en las zonas comunes, ofreciendo unas vistas incomparables del océano y la isla de La Gomera desde todo el complejo.

Atención a sus experiencias a medida porque son muy interesantes, como el Chef in room, una cena única de la mano de un chef en la propia habitación. O un amanecer tan recomendable como instagrameable: su desayuno flotante para disfrutar de manera íntima desde las habitaciones con piscina privada. Recibirás un desayuno servido en bandeja flotante con música, un timple canario, bongos, maracas y otros accesorios. Y entre las delicatessen que podrás degustar están una copa de espumoso, smoothies caseros, tartar de tomate con aguacate, tortilla de papa y batata amarilla (espectacular) con mojo, pancake de plátano, bizcocho de limón, fruta local de temporada, yogurt de cabra o un riquísimo surtido de quesos canarios y panes recién horneados.

Pero, sin duda, el máximo valor diferencial es su alta gastronomía. Comenzando por la mixología de autor de Maresía, perfecta para disfrutar de un cóctel en el rooftop mientras cae el sol frente a tus ojos y el cielo se tiñe de rosa.

Su restaurante estrella es El rincón de Juan Carlos, dirigido por los hermanos Padrón, Juan Carlos y Jonathan, máximos referentes de la cocina canaria en la actualidad, con una estrella Michelín y dos soles Repsol. Su menú degustación sigue en plena forma, creciendo, sorprendiendo en cada pase, maximizando las texturas y los sabores, pero en una nueva localización a la altura de su talento. En sala, sus respectivas mujeres María José y Raquel, ambas sumilleres, consiguen culminar una experiencia redonda.

El restaurante italiano Il Bocconcino es una propuesta que sorprende. Esencia italiana de fondo con unas elaboraciones cuidadas, originales y algunos pases en el menú degustación que bien podrían ser de Estrella. Atención a su carbonara o su plin de Osobucco con fondo de azafrán y regaliz. Hacen los panes en sus propios hornos y el panettone salado de tomate es una auténtica maravilla. El chef Nikki Pavanelli hace un trabajo extraordinario, muy bien acompañado en sala por el sumiller italiano Gionathan Sinigaglia.

San Hô es su restaurante de cocina nikkei; teniendo en cuenta que en España no hay grandes referentes en este tipo de gastronomía y comprobando su buen hacer, bien podría posicionarse entre los mejores de nuestro país. Sus fondos son buenísimos con mención especial para el dashi de shitake que acompaña al usuzukury de wagyu; el caldo de puchero canario que acompaña a la gyoza, y el triple caldo del ramen (cerdo, pollo y ternera). Algunos pases como la frijolada de aji amarillo, callos de bacalao y anguila ahumada; y el galete de atún son sobresalientes. Al mando de los fogones se encuentran Adrián Bosch y Eduardo Domínguez; y en la sala el siempre agradable Vicente Chau Tsang. Otro tándem muy bien engranado.

Star Fish es el restaurante dedicado al producto. Buenos pescados y mariscos al Josper con gran cuidado al producto local. Imprescindibles las croquetas de cherne, el carabinero de la Santa (Lanzarote) de un calibre extraordinario, los pescados a la brasa, y las papas negras con mojo. Pregunten a Nilo, el maître por los vinos de las islas: sus recomendaciones siempre son bienvenidas y su trato exquisito.

 

Por último, hay que destacar los desayunos: nivel alto, productos de mucha calidad y una amplia variedad. Y una mención especial a todo el equipo y el personal de este hotel: trabajan para hacerte feliz. Y eso se nota.

La Provenza es rosé

¿Sueñas con una escapada única a La Provenza, entre chatêaux de ensueño e incontables viñedos? Si la respuesta es sí, sigue leyendo. Vas a descubrir una ruta mágica, de esas que te envuelven por completo y de las que no apetece regresar. Porque si sabes contemplar más allá de lo obvio, la realidad es más hermosa que la ficción.

Esta región se extiende desde los Alpes hasta la glamurosa Costa Azul; está repleta de paisajes montañosos que se asoman al Mediterráneo, olivos, limoneros, almendros, campos de lavanda, residencias solariegas, fachadas recubiertas de plantas trepadoras, caminos serpenteantes y viñas centenarias.

Puedes hacer tu primera parada en Niza tras aterrizar (hay vuelos directos desde España a buenos precios) para tomar un café en el mítico Negresco. Yo siempre lo hago en mis visitas. Su característica cúpula rosa -dicen que está inspirada en los pechos de la Bella Otero- es un icono de esta ciudad. Su edificio, estilo belle époque, se convirtió en un punto de encuentro de la aristocracia europea del siglo pasado. Desde allí acudían a derrochar sus fortunas al casino de Montecarlo, el cual también recomiendo visitar: en un día te da tiempo a conocer los rincones legendarios del Principado del lujo.

A apenas treinta minutos en coche se encuentra Cannes, cuna del festival de cine más emblemático, con permiso de Venecia. ¿Qué tal tomar un aperitivo en el beach club del Ritz Carlton mirando al mar en un día soleado? Sus sombrillas y camas de rayas blancas y azules recrean distinguidas estampas de otra época. Navegar hasta la cercana isla de Santa Margarita es otra excelente opción.

Cuando dejas atrás la Riviera y te adentras en el genuino corazón provenzal, descubrirás chatêaux de cuento a la vera de cada recodo, paisajes bucólicos, villas señoriales que pertenecieron a la nobleza, muros pétreos, colinas ondulantes, pueblos medievales y valles interminables de viñedos que destinan casi el 90% de su producción a elaborar los mejores rosados. Y es entonces cuando quedarás cautivada para siempre con la vida en rosé de esta región.

 

Acude al espacio de venta y exposición del Château d´Esclans para degustar su excelente gama de vinos. Sacha Lichine, fundador de esta bodega, afirma que “en el valle de Esclans los ángeles susurran. Si bebes Whispering Angel -una de sus etiquetas más representativas- es posible que los escuches. Si nos visitas, es posible que los veas…”. Razón no le falta. En esta finca mágica rodeada de miles de hortensias que florecen en temporada, se erige un imponente château -reconstruido en el siglo XIX- inspirado en la arquitectura de las villas toscanas; es el lugar donde Lichine produce sus vinos rosados de alta gama, entre los más apreciados del mundo año tras año.

Unos vinos de sabor refrescante y afrutado, tan característicos por sus diversos colores pastel que abarcan desde el anaranjado al salmón, pasando por todas las tonalidades del rosa. Las uvas cultivadas en esta propiedad se recolectan durante la noche o por la mañana temprano, para aprovechar las temperaturas más frescas con una técnica que consiste en apurar hasta su máxima madurez para potenciar el sabor. Estas parcelas se trabajan de igual forma que los vinos más selectos utilizando tecnología punta; como la máquina clasificadora con ojos ópticos y nitrógeno para evitar la oxidación, su enfoque de fermentación en barrica con temperatura individual controlada y un proceso de assemblage que permite crear las diferentes expresiones del rosado. Sus vinos de excelsa calidad se añejan en roble.

Hay un Château d´Esclans ideal para cada momento: The Palm es suave, con una botella muy cool, perfecto para una divertida pool party o una baby shower.  Whispering Angel, que combina las uvas francesas más dulces y frescas, es el rosado más vendido en Estados Unidos, lo que demuestra que estos vinos no son una moda pasajera, sino una tendencia al alza. Si buscas etiquetas más premium elige Château d´Esclans con notas florales, frutos rojos, y toques de vainilla y pera: puede ser redondo para sorprender en una primera cita; yo elegiría el elegante vino Les Clans para una cena romántica. Y para celebrar una ocasión especial no lo dudes: hay que brindar con Garrus, el rosado más prestigioso a nivel internacional.

¿Dónde alojarse por la zona? Chez Bruno es el mejor restaurante de Francia dedicado a la trufa y además cuenta con un alojamiento bucólico, repleto de encanto. Está situado a pocos kilómetros del château, rodeado de otras tantas bodegas para visitar, y su entorno seduce con una vegetación frondosa, terrazas bajo emparrados, densos arbustos, moreras, esculturas clásicas, cenadores y un ambiente puramente provenzal. Su cocina es espléndida y merece la pena probar alguno de sus menús degustación donde las trufas protagonizan cada plato, con algunos pases inolvidables.

Marbella también es para el otoño. Te damos las mejores pistas

Me gusta visitar Marbella fuera de la temporada de verano porque conserva toda su esencia, pero sin agobios. La temperatura sigue siendo perfecta, las terrazas continúan animadas y los restaurantes a tope, aunque puedes encontrar mesa sin problema y las playas se encuentran mucho más tranquilas. Si estás pensando en viajar allí en las próximas semanas, apunta estas tres direcciones. ¡ Te van a enamorar!

La Milla. En mi opinión es uno de los mejores chiringuitos de España en la actualidad, tanto por la calidad gastronómica como por su servicio. Desde que lo conocí, visito La Milla siempre que viajo a Marbella. Con una ubicación excepcional, situado entre el Marbella Club y Puente Romano, se ha convertido en un templo del producto y de la cocina andaluza. Su carta está compuesta, principalmente, por mariscos y pescados procedentes de las costas cercanas. Seleccionan la mejor materia prima que se adapta siempre a la temporalidad, disponibilidad del producto y a las capturas diarias.

Lo mejor es dejarse aconsejar por los fuera de carta del día, pero os recomiendo que probéis los carabineros a la brasa, con patatas chip, huevos fritos y caviar; los espetos que elaboran con todo tipo de pescados; las frituras tradicionales -ojo al bogavante frito acompañado de salsa tártara-; el marisco cocido de las costas andaluzas y su famoso tartar de atún con yema de huevo curada en soja, clara frita y caviar. Los arroces también los hacen muy ricos. A mí me gusta mucho su versión del gazpacho andaluz acompañado por salpicón de centollo y tartar de verduras. Atención a su bodega con más de ochocientas referencias nacionales e internacionales. Además, La Milla dispone de lujosas camas de playa junto al Mediterráneo para alargar la tarde disfrutando de vistas al mar, mientras saboreas su coctelería, donde no faltan los clásicos ni tampoco los cócteles de autor. Aunque a mí me gusta disfrutar de esas camas durante la hora del aperitivo con una copa de champán, un plato de jamón ibérico y un salpicón de pulpo asado a las brasas con pulpa de tomate rallado y vinagre de Jerez.

Un clásico atemporal que hay que conocer. El Marbella Club siempre es un punto de encuentro ideal para los amantes del disfrute, la buena comida y un ambiente muy especial durante todo el año. Os aconsejo acudir a El Patio, su nueva propuesta gastronómica donde el chef Armando Codispoti ha creado una oferta culinaria inspirándose tanto en los platos caseros italianos como en las raíces turcas. Imprescindible su sandía con lima y mermelada de chile o sus pizzas artesanas elaboradas en el horno de leña. La que en su día fue la residencia privada del príncipe Alfonso de Hohenlohe, ofrece unas habitaciones y villas cuidadas al detalle y rodeadas de jardines subtropicales; dos piscinas exteriores climatizadas; un Thalasso Spa -con piscina interior dinámica de agua de mar; hammam, saunas finlandesas, un solárium y doce salas de tratamientos totalmente equipadas-; un programa de bienestar holístico inspirado en la cultura mediterránea; pistas de tenis, de pádel, una galería comercial, un centro ecuestre, y un campo de golf de 18 hoyos en las colinas de Benahavís diseñado por Dave Thomas. Hay tal cantidad de actividades y servicios disponibles que, si lo deseas puedes disfrutar de una experiencia única de máximo lujo sin salir del hotel.

El desembarco de un mexicano top. En la Milla de Oro ahora también se vive una gran fiesta mexicana con la llegada de Mantarraya MX, un recorrido gastro por los casi ocho mil kilómetros del litoral Pacífico mexicano desde Ensenada y Baja California hasta Chiapas. Los pescados y mariscos toman el protagonismo de una carta donde se incorporan elaboraciones como la fritura de gallineta entera preparada sin harina gracias a una técnica a base de agua y sal que permite deshidratar el pesado y freírlo para que quede completamente crujiente por fuera y tierno por dentro; se come en refrescantes tacos de cogollos de lechuga con pico de gallo y salsa de chiles toreados. También están buenísimos los tacos de carabinero a la diabla o de bonito, y el carabinero zarandeado a las brasas. Resulta muy original el guacamole Mantarraya MX con vieiras y emulsión de chiles jalapeños. También se ofrecen otros éxitos “marca de la casa”, como la lubina a la talla con adobo rojo de chile guajillo y adobo verde de chile poblano, cocinada a la brasa; los tradicionales tacos; el tuétano a la brasa con tostadas de atún rojo toreado y emulsión de chiles serranos, o las mamelas de langostinos enchipotlados.

Y, por supuesto, apunta estas direcciones porque son imperdibles: Puente Romano y su animada plaza por las noches; Nobu para ver y dejarse ver; Capuccino Café para desayunar o tomar un cóctel a media tarde; Ta-Kumi si te gusta la buena cocina japonesa de altura; El Lago para comer muy bien rodeados de un entorno excepcional; y Trocadero y su ambientazo diurno.

Sotogrande está de moda: te damos las mejores pistas

Sotogrande es un destino tan denostado (quizá por prejuicios) como alabado y venerado. ¿Mi veredicto? No dudes en dejarte caer por uno de los rincones con más encanto de toda la Costa del Sol, aunque no seas un apasionado del golf. Y si no sabes por dónde empezar, por aquello de su inmerecida fama de destino aburrido, apunta estas direcciones. Te prometo que te van a enamorar. ¡Comenzamos!

¿Dónde alojarse? Tengo buenas noticias. ¡Por fin se estrena en Sotogrande un alojamiento increíble que te va a motivar (más) para querer visitarlo! Me refiero al primer establecimiento en Europa de SO -la marca de lujo del Grupo Accor-.  Impresiona su aspecto de cortijo contemporáneo desde que lo vislumbras desde el exterior. ¿Lo mejor? Unas instalaciones cuidadas al detalle en las que cada rincón refleja una oda al buen gusto. También resulta muy destacable su idílica ubicación: es un hotel rodeado de naturaleza, creado para disfrutar de los espacios abiertos y situado en un enclave que regala unas panorámicas increíbles sobre el mar y las montañas. Habitaciones amplias -las suites son de ensueño-; camas para llevártelas a casa -se pueden comprar-; amenities orgánicos de Grown Alchemist que huelen de maravilla; y unos empleados que dan un servicio impecable o atienden cualquier necesidad con una perenne sonrisa. Dolores Cortés es la responsable del diseño de los uniformes y de otros muchos toques de color que aportan frescura y originalidad a un ambiente gran lujo. Me ha encantado la diversa y cuidada oferta gastronómica del nuevo SO Sotogrande, pensada para huéspedes y residentes de la zona. El restaurante Cortijo utiliza productos andaluces de calidad y de proximidad basándose en una cocina tradicional, bajo la batuta del gran chef cordobés Leandro Caballero. El Hi-So, al aire libre, ofrece los mejores pescados, mariscos y carnes a la parrilla. El Social- Club resulta perfecto para recrearte con su gastronomía con buenas vistas al campo de golf. Y el Society se convertirá en un restaurante de alta cocina. Merece la pena seguir las recomendaciones del sumiller Igor Visser para saborear los mejores vinos llegados desde bodegas de todo el mundo. También es obligatorio probar su oferta mixológica. Atención a su centro de bienestar porque en pocos meses será uno de los más deseados de la Costa del Sol…

 

El aperitivo y la comida en Trocadero. Muchas lo conoceréis por sus establecimientos de Marbella, puesto que año tras año son cita obligada por su ambientazo. Siempre lleno de gente guapa, a Trocadero Sotogrande (antaño fue el club de playa Cucurucho) se puede ir a tomar una cerveza fresquita sobre la orilla del Mediterráneo, bañarte en su piscina y comer en sus dos restaurantes, uno de cocina mediterránea y otro de gastronomía asiática. La ubicación es inmejorable y la decoración tan instagrameable como exquisita.

Por las tardes, al polo. No lo dudes, acércate hasta Santa María Polo Club, uno de los mejores clubs del mundo con sus siete canchas -cuatro de ellas World Class- y disfruta de este deporte porque te va a enamorar. La destreza de los polistas y la belleza de sus caballos en directo, supone todo un descubrimiento cuando lo contemplas por primera vez. Además, en sus magníficas instalaciones también encontrarás puestos de moda, artesanía, terrazas, sitios para tapear y un enclave único para tomar una copa mientras cae el sol.

¿El club de playa? The Beach. Se encuentra dentro del Country Club de La Reserva, conocido por sus viviendas de alto standing diseñadas por los mejores estudios de arquitectura internacionales. Allí puedes pasar el día en sus hamacas y chambaos, bañándote en su playa artificial en medio de las colinas (con casi tres mil metros de arena). Un entorno exclusivo donde, además, se pueden practicar numerosos deportes acuáticos. Y si solo te apetece conocer este enclave único sin ponerte el bañador, reserva en su más que recomendable restaurante, situado sobre el agua. Pide sushi o sus estupendas carnes y arroces.

La Marina. Por supuesto tienes que pasear por esta zona, quizá la más fotografiada de Sotogrande, con su puerto deportivo -el primero del Mediterráneo tras dejar atrás el Atlántico-, las embarcaciones de recreo que vienen y van, sus edificios pintados en tonalidades pastel y esas vistas asombrosas de África y el Peñón que regalan los días soleados. Tres consejos: desayuna junto al mar en Ke, un mítico de la zona y punto de encuentro de los habituales; si buscan un chiringuito y espetos del sur acude a Gigi´s; y no dejes de hacer shopping en Balakata, una tienda que esconde pequeños tesoros.

Dos direcciones imprescindibles en Ibiza este verano

El hotel perfecto para desconectar y reconectarte. Porque Ibiza es mucho más que playas, fiestas animadas y puestas de sol. La isla también cuenta con espectaculares parajes naturales, abruptos acantilados, montañas, bosques de pinos (de ahí su nombre, Pitiusa) y encantadores pueblos interiores. Y porque también tiene mucho que ofrecer cuando la temporada estival finaliza: es completamente recomendable durante todo el año. Yo acabo de descubrir uno de esos rincones mágicos y atemporales de este universo genuinamente ibicenco; un lugar donde el aire huele a limpio y el trino de los pájaros y las cigarras se convierte en la banda sonora que te acompaña durante tu estancia. Me refiero al hotel rural Can Lluc, protagonista del último spot de Mango rodado aquí. Ubicado en pleno corazón de la isla, domina un tranquilo valle de gran valor ecológico, rodeado de bosques de pinos, árboles frutales, algarrobos y olivos milenarios. ¿Y qué me decís de su plantación de dos mil parras? Un privilegio que nos conquista en plena naturaleza. Su emplazamiento idílico plasma el espíritu mediterráneo en cada detalle de sus instalaciones que combinan tradición y vanguardia.

Pero como suele ocurrir con los lugares especiales, Can Lluc tiene su propia historia. En el año 2000 el matrimonio formado por Tina Soriano y Lucas Prats comenzó a moldear lo que terminaría por convertirse en uno de los agroturismos ibicencos más aclamados. Decidieron poner en marcha el proyecto junto a un arquitecto local, José Torres. Su misión era transformar una antigua casa de campo, propiedad del abuelo de Lucas y que había pertenecido a la familia durante siglos, en un hotel boutique en pleno campo. De hecho, en la casa payesa original Lucas pasó gran parte de su niñez. La finca se halla en la falda de la montaña denominada Atalaya de Sant Rafael, frente a una zona denominada tradicionalmente Coll den Lluc. Desde este lugar vas a contemplar unas asombrosas vistas panorámicas: todo el paisaje hasta Sa Talaia de Sant Josep, el monte más alto de la isla, así como la bahía de Sant Antoni, la isla Conejera y parte de la zona protegida de Es Amunts, en la parte norte de la isla.

La arquitectura del complejo está muy bien ideada y los diseños modernos contrastan con las vigas de antaño y las antiguas paredes, que cobran protagonismo en esta propiedad salpicada de detalles tradicionales que combinan con el lujo y la comodidad que buscamos cuando viajamos. El hotel dispone tan solo de veinte habitaciones en las que se respeta y mucho la sensación de privacidad; aunque uno de sus grandes aciertos son sus ocho villas con jardín propio, puesto que van mucho más allá del concepto de habitación: son amplias suites en plena naturaleza, entre flores, almendros y vegetación.

Frente a la vivienda principal hay una zona de césped y palmeras que da acceso a la piscina infinity que tiene una entrada de agua permanente como en los antiguos estanques del campo ibicenco con el tradicional color “aumanga” (rojo intenso), que se ha utilizado en otros elementos del establecimiento. El agua de la piscina se trata mediante electrólisis, proceso que genera el cloro de forma natural y ofrece una sensación distinta al bañarse, permitiendo además su uso a cualquier hora. Pero si algo me ha conquistado, además de sus rincones estratégicos (el de la siesta, el de la puesta de sol, el huerto ecológico…) son sus desayunos: servidos al aire libre y elaborados al momento con productos de la tierra. También cuentan con gimnasio, spa, Concierge, y masajes y tratamientos en colaboración con Ibiza Massage; y organizan escapadas de relax, románticas, bodas a medida… Si estás pensando en un evento único, puede ser una opción perfecta.

Can Lluc se encuentra a unos diez minutos de Ibiza y de San Antonio y a menos de tres kilómetros del pueblo de Sant Rafael. Entre sus principales atractivos destaca su iglesia fortificada, cuya silueta domina todo el valle, así como sus restaurantes, sus artesanos ceramistas y la granja criadero de caballos de pura raza española, denominada Yeguada Los Olivos que cuenta con más de un centenar de yeguas, caballos y potros.

Un nuevo templo para foodies. Su mismo nombre ya da una pista: Casa Jondal está ubicado en la cala del mismo nombre, uno de los enclaves imperdibles de la isla. De la mano de Rafa Zafra (su Estimar se ha convertido en lugar de culto en la capital para los amantes del pescado y el marisco), es un restaurante ideado para disfrutar de los mejores pescados de la lonja, cigalas, percebes, carabineros, cangrejo real, bogavante, ostras, caviar, almejas… Todo servido a pie de playa y rodeado de ambientazo. Eso sí, los precios son acordes a la calidad y a la temporada ibicenca de verano. Pero si te quieres dar un capricho marinero, este es tu sitio.

Córcega, la perla de Francia  

Hoy os descubro uno de los destinos mediterráneos menos conocidos y, sin embargo, de los más bellos e interesantes. Los franceses la conocen como la Isla de belleza y la perla de Francia. Ofrece un gran número de paisajes naturales, su esencia corsa y ha forjado a lo largo de los siglos una cultura original, rica y profunda. Tierra genovesa y más tarde francesa, Córcega es un destino cercano a tener muy cuenta. ¿Queréis conocer sus mayores encantos? Aquí os destaco mis preferidos.

 

El entorno. Cuando visitéis la isla vais a descubrir una península repleta de monte bajo, cercana al golfo de Génova, con una costa occidental de rocas esculpidas por el viento y el mar y ciudades luminosas adosadas a los acantilados calcáreos. Tampoco faltan playas de intensos azules, pueblos de montaña y hasta balnearios de moda… Sin olvidar su gastronomía, sus vinos con carácter y las tradiciones corsas.

Una isla montañosa. Es la más montañosa de las islas mediterráneas. Cuenta con varias cumbres que superan los dos mil metros (el punto más alto está a 2.710). Además, en un intento por conservar una isla salvaje, apuesta por un turismo sostenible, evitando el turismo de masas. Cap Corse es buen ejemplo de ello; se trata del territorio más al norte de Córcega, una larga cadena montañosa de 40 kilómetros con bosques, montañas, pequeños pueblos encaramados en la ladera de la montaña y sus magníficas calas. El camino ofrece acantilados, costas rodeadas de naturaleza, torres de la época genovesa y pintorescos pueblos. Visita estos cuatro enclaves repletos de encanto: Erbalunga, adorable pueblo de pescadores, Santa Severa con su agradable puerto, el típico pueblo de Luri, y Pino, ubicado entre higueras y naranjos.

Riqueza natural. Además de sus características montañas, la isla posee bosques de pinos que rodean lagos de altitud, viñedos, más de veinte ríos y los más de mil kilómetros de un litoral variado con numerosas playas de arena fina. Dos tercios de la superficie de la isla son Parque Natural Regional, con cinco Reservas Naturales y un Parque Marino Internacional.

La tierra de Napoleón. Ajaccio, la conocida como ciudad imperial, es el lugar de nacimiento de Bonaparte. Hay que visitar sus principales monumentos, como el palacio de justicia, la corte de Napoleón, la plaza donde se encuentra un monumento ecuestre de bronce que representa al emperador y sus cuatro hermanos, así como la de Austerlitz.

Excursiones. Apunta todas estas porque resultan imprescindibles.

  • Las islas Sanguinaires son un archipiélago imperdible. Hay que comenzar por conocer Calvi y su magnífica bahía, aunque las panorámicas más instagrameables se consiguen desde su ciudadela, rodeada de altas murallas reforzadas por bastiones. También hay que visitar la catedral de San Juan Bautista con su Cristo Negro de los Milagros.
  • Los antiguos pueblos de Balagne denominados el jardín de Córcega. Esta región reúne una treintena de aldeas que se presentan como belvederes en picos rocosos en el corazón de valles estrechos.
  • Bonifacio es un verdadero museo al aire libre; la ciudad de los acantilados está repleta de callejones y senderos. No te pierdas su fortaleza milenaria o sus casas encaramadas a 60 metros sobre el mar.
  • Contrata un barco local para dirigirte hacia el archipiélago de Lavezzi, con sus islotes y arrecifes de granito y sus cuevas marinas.
  • Porto Vecchio es la antigua ciudad de la sal que se forma en dos mitades; arriba está la ciudad alta, con sus pintorescos callejones y los restos de la ciudadela. Abajo, el puerto con la arquitectura más moderna.

Una opción muy recomendable. Puede que desde nuestro país no hayamos visitado Córcega frecuentemente debido a las malas comunicaciones que la isla ha tenido con el continente, pese a su proximidad con las costas francesas, italianas y españolas. Una manera buena manera de conocer la isla si no queréis viajar por vuestra cuenta, es a través de CroisiEurope, la principal empresa de cruceros fluviales del mundo. Tiene una propuesta de crucero de ocho días muy completa para conocer lo mejor de la isla con salida y regreso en Niza, que tiene vuelos directos desde varias ciudades españolas.