Posiblemente, la mejor experiencia hotelera del año

Si estáis buscando un destino donde ser felices, no lo dudéis: Royal Hideaway Corales Resort (el Mejor Resort y mejor Hotel Villa de Lujo por World Travel Awards, este último, por tres años consecutivos) es vuestro sitio. La joya de Barceló Hotel Group en España, es el escenario perfecto para una estancia inolvidable, de esas que estás deseando repetir antes incluso de abandonar sus mágicas instalaciones.

Si eliges este hotel como destino podrás disfrutar de una estancia reparadora, repleta de lujo, relax y gastronomía de altura. Pero si prefieres conocer a fondo la preciosa isla de Tenerife, te pueden organizar las mejores experiencias y visitas diseñadas a medida. Se ubica en Costa Adeje, una de las zonas isleñas más exclusivas. Tanto en el pueblo de La Caleta -a pocos metros-, como en la playa del Duque -a diez minutos caminando- vas a encontrar agradables paseos marítimos, miradores, terrazas, buenos restaurantes, espacios de shopping…

 

¿Lo mejor? Tanto si viajas en una escapada romántica como en unas vacaciones familiares, vas a estar muy cómodo porque el complejo está dividido en dos hoteles: el Corales Beach, solo para adultos; y el Corales Suites, galardonado como Mejor Hotel para Familias de Europa y del Mediterráneo 2021 en los premios Condé Nast Johansens por segundo año consecutivo. Sus suites (de uno, dos y tres dormitorios) con piscina privada, y sus villas individuales (también con piscinas e inmensas terrazas con vistas al Atlántico) son adictivas: cuando las conoces te quieres quedar a vivir en ellas. Están ideadas como un hogar más que como un alojamiento temporal, hasta el punto de que los equipamientos son tan completos como los que tienes en casa.

Diseñado por el arquitecto tinerfeño Leonardo Omar (también ha sido premiado a nivel mundial como “Mejor Hotel de Lujo en Arquitectura y Diseño” en los World Luxury Hotel Awards 2020), el resort consigue que te sientas en permanente conexión con la naturaleza y el mar. Los espacios abiertos son los protagonistas en las zonas comunes, ofreciendo unas vistas incomparables del océano y la isla de La Gomera desde todo el complejo.

Atención a sus experiencias a medida porque son muy interesantes, como el Chef in room, una cena única de la mano de un chef en la propia habitación. O un amanecer tan recomendable como instagrameable: su desayuno flotante para disfrutar de manera íntima desde las habitaciones con piscina privada. Recibirás un desayuno servido en bandeja flotante con música, un timple canario, bongos, maracas y otros accesorios. Y entre las delicatessen que podrás degustar están una copa de espumoso, smoothies caseros, tartar de tomate con aguacate, tortilla de papa y batata amarilla (espectacular) con mojo, pancake de plátano, bizcocho de limón, fruta local de temporada, yogurt de cabra o un riquísimo surtido de quesos canarios y panes recién horneados.

Pero, sin duda, el máximo valor diferencial es su alta gastronomía. Comenzando por la mixología de autor de Maresía, perfecta para disfrutar de un cóctel en el rooftop mientras cae el sol frente a tus ojos y el cielo se tiñe de rosa.

Su restaurante estrella es El rincón de Juan Carlos, dirigido por los hermanos Padrón, Juan Carlos y Jonathan, máximos referentes de la cocina canaria en la actualidad, con una estrella Michelín y dos soles Repsol. Su menú degustación sigue en plena forma, creciendo, sorprendiendo en cada pase, maximizando las texturas y los sabores, pero en una nueva localización a la altura de su talento. En sala, sus respectivas mujeres María José y Raquel, ambas sumilleres, consiguen culminar una experiencia redonda.

El restaurante italiano Il Bocconcino es una propuesta que sorprende. Esencia italiana de fondo con unas elaboraciones cuidadas, originales y algunos pases en el menú degustación que bien podrían ser de Estrella. Atención a su carbonara o su plin de Osobucco con fondo de azafrán y regaliz. Hacen los panes en sus propios hornos y el panettone salado de tomate es una auténtica maravilla. El chef Nikki Pavanelli hace un trabajo extraordinario, muy bien acompañado en sala por el sumiller italiano Gionathan Sinigaglia.

San Hô es su restaurante de cocina nikkei; teniendo en cuenta que en España no hay grandes referentes en este tipo de gastronomía y comprobando su buen hacer, bien podría posicionarse entre los mejores de nuestro país. Sus fondos son buenísimos con mención especial para el dashi de shitake que acompaña al usuzukury de wagyu; el caldo de puchero canario que acompaña a la gyoza, y el triple caldo del ramen (cerdo, pollo y ternera). Algunos pases como la frijolada de aji amarillo, callos de bacalao y anguila ahumada; y el galete de atún son sobresalientes. Al mando de los fogones se encuentran Adrián Bosch y Eduardo Domínguez; y en la sala el siempre agradable Vicente Chau Tsang. Otro tándem muy bien engranado.

Star Fish es el restaurante dedicado al producto. Buenos pescados y mariscos al Josper con gran cuidado al producto local. Imprescindibles las croquetas de cherne, el carabinero de la Santa (Lanzarote) de un calibre extraordinario, los pescados a la brasa, y las papas negras con mojo. Pregunten a Nilo, el maître por los vinos de las islas: sus recomendaciones siempre son bienvenidas y su trato exquisito.

 

Por último, hay que destacar los desayunos: nivel alto, productos de mucha calidad y una amplia variedad. Y una mención especial a todo el equipo y el personal de este hotel: trabajan para hacerte feliz. Y eso se nota.

La Provenza es rosé

¿Sueñas con una escapada única a La Provenza, entre chatêaux de ensueño e incontables viñedos? Si la respuesta es sí, sigue leyendo. Vas a descubrir una ruta mágica, de esas que te envuelven por completo y de las que no apetece regresar. Porque si sabes contemplar más allá de lo obvio, la realidad es más hermosa que la ficción.

Esta región se extiende desde los Alpes hasta la glamurosa Costa Azul; está repleta de paisajes montañosos que se asoman al Mediterráneo, olivos, limoneros, almendros, campos de lavanda, residencias solariegas, fachadas recubiertas de plantas trepadoras, caminos serpenteantes y viñas centenarias.

Puedes hacer tu primera parada en Niza tras aterrizar (hay vuelos directos desde España a buenos precios) para tomar un café en el mítico Negresco. Yo siempre lo hago en mis visitas. Su característica cúpula rosa -dicen que está inspirada en los pechos de la Bella Otero- es un icono de esta ciudad. Su edificio, estilo belle époque, se convirtió en un punto de encuentro de la aristocracia europea del siglo pasado. Desde allí acudían a derrochar sus fortunas al casino de Montecarlo, el cual también recomiendo visitar: en un día te da tiempo a conocer los rincones legendarios del Principado del lujo.

A apenas treinta minutos en coche se encuentra Cannes, cuna del festival de cine más emblemático, con permiso de Venecia. ¿Qué tal tomar un aperitivo en el beach club del Ritz Carlton mirando al mar en un día soleado? Sus sombrillas y camas de rayas blancas y azules recrean distinguidas estampas de otra época. Navegar hasta la cercana isla de Santa Margarita es otra excelente opción.

Cuando dejas atrás la Riviera y te adentras en el genuino corazón provenzal, descubrirás chatêaux de cuento a la vera de cada recodo, paisajes bucólicos, villas señoriales que pertenecieron a la nobleza, muros pétreos, colinas ondulantes, pueblos medievales y valles interminables de viñedos que destinan casi el 90% de su producción a elaborar los mejores rosados. Y es entonces cuando quedarás cautivada para siempre con la vida en rosé de esta región.

 

Acude al espacio de venta y exposición del Château d´Esclans para degustar su excelente gama de vinos. Sacha Lichine, fundador de esta bodega, afirma que “en el valle de Esclans los ángeles susurran. Si bebes Whispering Angel -una de sus etiquetas más representativas- es posible que los escuches. Si nos visitas, es posible que los veas…”. Razón no le falta. En esta finca mágica rodeada de miles de hortensias que florecen en temporada, se erige un imponente château -reconstruido en el siglo XIX- inspirado en la arquitectura de las villas toscanas; es el lugar donde Lichine produce sus vinos rosados de alta gama, entre los más apreciados del mundo año tras año.

Unos vinos de sabor refrescante y afrutado, tan característicos por sus diversos colores pastel que abarcan desde el anaranjado al salmón, pasando por todas las tonalidades del rosa. Las uvas cultivadas en esta propiedad se recolectan durante la noche o por la mañana temprano, para aprovechar las temperaturas más frescas con una técnica que consiste en apurar hasta su máxima madurez para potenciar el sabor. Estas parcelas se trabajan de igual forma que los vinos más selectos utilizando tecnología punta; como la máquina clasificadora con ojos ópticos y nitrógeno para evitar la oxidación, su enfoque de fermentación en barrica con temperatura individual controlada y un proceso de assemblage que permite crear las diferentes expresiones del rosado. Sus vinos de excelsa calidad se añejan en roble.

Hay un Château d´Esclans ideal para cada momento: The Palm es suave, con una botella muy cool, perfecto para una divertida pool party o una baby shower.  Whispering Angel, que combina las uvas francesas más dulces y frescas, es el rosado más vendido en Estados Unidos, lo que demuestra que estos vinos no son una moda pasajera, sino una tendencia al alza. Si buscas etiquetas más premium elige Château d´Esclans con notas florales, frutos rojos, y toques de vainilla y pera: puede ser redondo para sorprender en una primera cita; yo elegiría el elegante vino Les Clans para una cena romántica. Y para celebrar una ocasión especial no lo dudes: hay que brindar con Garrus, el rosado más prestigioso a nivel internacional.

¿Dónde alojarse por la zona? Chez Bruno es el mejor restaurante de Francia dedicado a la trufa y además cuenta con un alojamiento bucólico, repleto de encanto. Está situado a pocos kilómetros del château, rodeado de otras tantas bodegas para visitar, y su entorno seduce con una vegetación frondosa, terrazas bajo emparrados, densos arbustos, moreras, esculturas clásicas, cenadores y un ambiente puramente provenzal. Su cocina es espléndida y merece la pena probar alguno de sus menús degustación donde las trufas protagonizan cada plato, con algunos pases inolvidables.

Marbella también es para el otoño. Te damos las mejores pistas

Me gusta visitar Marbella fuera de la temporada de verano porque conserva toda su esencia, pero sin agobios. La temperatura sigue siendo perfecta, las terrazas continúan animadas y los restaurantes a tope, aunque puedes encontrar mesa sin problema y las playas se encuentran mucho más tranquilas. Si estás pensando en viajar allí en las próximas semanas, apunta estas tres direcciones. ¡ Te van a enamorar!

La Milla. En mi opinión es uno de los mejores chiringuitos de España en la actualidad, tanto por la calidad gastronómica como por su servicio. Desde que lo conocí, visito La Milla siempre que viajo a Marbella. Con una ubicación excepcional, situado entre el Marbella Club y Puente Romano, se ha convertido en un templo del producto y de la cocina andaluza. Su carta está compuesta, principalmente, por mariscos y pescados procedentes de las costas cercanas. Seleccionan la mejor materia prima que se adapta siempre a la temporalidad, disponibilidad del producto y a las capturas diarias.

Lo mejor es dejarse aconsejar por los fuera de carta del día, pero os recomiendo que probéis los carabineros a la brasa, con patatas chip, huevos fritos y caviar; los espetos que elaboran con todo tipo de pescados; las frituras tradicionales -ojo al bogavante frito acompañado de salsa tártara-; el marisco cocido de las costas andaluzas y su famoso tartar de atún con yema de huevo curada en soja, clara frita y caviar. Los arroces también los hacen muy ricos. A mí me gusta mucho su versión del gazpacho andaluz acompañado por salpicón de centollo y tartar de verduras. Atención a su bodega con más de ochocientas referencias nacionales e internacionales. Además, La Milla dispone de lujosas camas de playa junto al Mediterráneo para alargar la tarde disfrutando de vistas al mar, mientras saboreas su coctelería, donde no faltan los clásicos ni tampoco los cócteles de autor. Aunque a mí me gusta disfrutar de esas camas durante la hora del aperitivo con una copa de champán, un plato de jamón ibérico y un salpicón de pulpo asado a las brasas con pulpa de tomate rallado y vinagre de Jerez.

Un clásico atemporal que hay que conocer. El Marbella Club siempre es un punto de encuentro ideal para los amantes del disfrute, la buena comida y un ambiente muy especial durante todo el año. Os aconsejo acudir a El Patio, su nueva propuesta gastronómica donde el chef Armando Codispoti ha creado una oferta culinaria inspirándose tanto en los platos caseros italianos como en las raíces turcas. Imprescindible su sandía con lima y mermelada de chile o sus pizzas artesanas elaboradas en el horno de leña. La que en su día fue la residencia privada del príncipe Alfonso de Hohenlohe, ofrece unas habitaciones y villas cuidadas al detalle y rodeadas de jardines subtropicales; dos piscinas exteriores climatizadas; un Thalasso Spa -con piscina interior dinámica de agua de mar; hammam, saunas finlandesas, un solárium y doce salas de tratamientos totalmente equipadas-; un programa de bienestar holístico inspirado en la cultura mediterránea; pistas de tenis, de pádel, una galería comercial, un centro ecuestre, y un campo de golf de 18 hoyos en las colinas de Benahavís diseñado por Dave Thomas. Hay tal cantidad de actividades y servicios disponibles que, si lo deseas puedes disfrutar de una experiencia única de máximo lujo sin salir del hotel.

El desembarco de un mexicano top. En la Milla de Oro ahora también se vive una gran fiesta mexicana con la llegada de Mantarraya MX, un recorrido gastro por los casi ocho mil kilómetros del litoral Pacífico mexicano desde Ensenada y Baja California hasta Chiapas. Los pescados y mariscos toman el protagonismo de una carta donde se incorporan elaboraciones como la fritura de gallineta entera preparada sin harina gracias a una técnica a base de agua y sal que permite deshidratar el pesado y freírlo para que quede completamente crujiente por fuera y tierno por dentro; se come en refrescantes tacos de cogollos de lechuga con pico de gallo y salsa de chiles toreados. También están buenísimos los tacos de carabinero a la diabla o de bonito, y el carabinero zarandeado a las brasas. Resulta muy original el guacamole Mantarraya MX con vieiras y emulsión de chiles jalapeños. También se ofrecen otros éxitos “marca de la casa”, como la lubina a la talla con adobo rojo de chile guajillo y adobo verde de chile poblano, cocinada a la brasa; los tradicionales tacos; el tuétano a la brasa con tostadas de atún rojo toreado y emulsión de chiles serranos, o las mamelas de langostinos enchipotlados.

Y, por supuesto, apunta estas direcciones porque son imperdibles: Puente Romano y su animada plaza por las noches; Nobu para ver y dejarse ver; Capuccino Café para desayunar o tomar un cóctel a media tarde; Ta-Kumi si te gusta la buena cocina japonesa de altura; El Lago para comer muy bien rodeados de un entorno excepcional; y Trocadero y su ambientazo diurno.

Sotogrande está de moda: te damos las mejores pistas

Sotogrande es un destino tan denostado (quizá por prejuicios) como alabado y venerado. ¿Mi veredicto? No dudes en dejarte caer por uno de los rincones con más encanto de toda la Costa del Sol, aunque no seas un apasionado del golf. Y si no sabes por dónde empezar, por aquello de su inmerecida fama de destino aburrido, apunta estas direcciones. Te prometo que te van a enamorar. ¡Comenzamos!

¿Dónde alojarse? Tengo buenas noticias. ¡Por fin se estrena en Sotogrande un alojamiento increíble que te va a motivar (más) para querer visitarlo! Me refiero al primer establecimiento en Europa de SO -la marca de lujo del Grupo Accor-.  Impresiona su aspecto de cortijo contemporáneo desde que lo vislumbras desde el exterior. ¿Lo mejor? Unas instalaciones cuidadas al detalle en las que cada rincón refleja una oda al buen gusto. También resulta muy destacable su idílica ubicación: es un hotel rodeado de naturaleza, creado para disfrutar de los espacios abiertos y situado en un enclave que regala unas panorámicas increíbles sobre el mar y las montañas. Habitaciones amplias -las suites son de ensueño-; camas para llevártelas a casa -se pueden comprar-; amenities orgánicos de Grown Alchemist que huelen de maravilla; y unos empleados que dan un servicio impecable o atienden cualquier necesidad con una perenne sonrisa. Dolores Cortés es la responsable del diseño de los uniformes y de otros muchos toques de color que aportan frescura y originalidad a un ambiente gran lujo. Me ha encantado la diversa y cuidada oferta gastronómica del nuevo SO Sotogrande, pensada para huéspedes y residentes de la zona. El restaurante Cortijo utiliza productos andaluces de calidad y de proximidad basándose en una cocina tradicional, bajo la batuta del gran chef cordobés Leandro Caballero. El Hi-So, al aire libre, ofrece los mejores pescados, mariscos y carnes a la parrilla. El Social- Club resulta perfecto para recrearte con su gastronomía con buenas vistas al campo de golf. Y el Society se convertirá en un restaurante de alta cocina. Merece la pena seguir las recomendaciones del sumiller Igor Visser para saborear los mejores vinos llegados desde bodegas de todo el mundo. También es obligatorio probar su oferta mixológica. Atención a su centro de bienestar porque en pocos meses será uno de los más deseados de la Costa del Sol…

 

El aperitivo y la comida en Trocadero. Muchas lo conoceréis por sus establecimientos de Marbella, puesto que año tras año son cita obligada por su ambientazo. Siempre lleno de gente guapa, a Trocadero Sotogrande (antaño fue el club de playa Cucurucho) se puede ir a tomar una cerveza fresquita sobre la orilla del Mediterráneo, bañarte en su piscina y comer en sus dos restaurantes, uno de cocina mediterránea y otro de gastronomía asiática. La ubicación es inmejorable y la decoración tan instagrameable como exquisita.

Por las tardes, al polo. No lo dudes, acércate hasta Santa María Polo Club, uno de los mejores clubs del mundo con sus siete canchas -cuatro de ellas World Class- y disfruta de este deporte porque te va a enamorar. La destreza de los polistas y la belleza de sus caballos en directo, supone todo un descubrimiento cuando lo contemplas por primera vez. Además, en sus magníficas instalaciones también encontrarás puestos de moda, artesanía, terrazas, sitios para tapear y un enclave único para tomar una copa mientras cae el sol.

¿El club de playa? The Beach. Se encuentra dentro del Country Club de La Reserva, conocido por sus viviendas de alto standing diseñadas por los mejores estudios de arquitectura internacionales. Allí puedes pasar el día en sus hamacas y chambaos, bañándote en su playa artificial en medio de las colinas (con casi tres mil metros de arena). Un entorno exclusivo donde, además, se pueden practicar numerosos deportes acuáticos. Y si solo te apetece conocer este enclave único sin ponerte el bañador, reserva en su más que recomendable restaurante, situado sobre el agua. Pide sushi o sus estupendas carnes y arroces.

La Marina. Por supuesto tienes que pasear por esta zona, quizá la más fotografiada de Sotogrande, con su puerto deportivo -el primero del Mediterráneo tras dejar atrás el Atlántico-, las embarcaciones de recreo que vienen y van, sus edificios pintados en tonalidades pastel y esas vistas asombrosas de África y el Peñón que regalan los días soleados. Tres consejos: desayuna junto al mar en Ke, un mítico de la zona y punto de encuentro de los habituales; si buscan un chiringuito y espetos del sur acude a Gigi´s; y no dejes de hacer shopping en Balakata, una tienda que esconde pequeños tesoros.

Dos direcciones imprescindibles en Ibiza este verano

El hotel perfecto para desconectar y reconectarte. Porque Ibiza es mucho más que playas, fiestas animadas y puestas de sol. La isla también cuenta con espectaculares parajes naturales, abruptos acantilados, montañas, bosques de pinos (de ahí su nombre, Pitiusa) y encantadores pueblos interiores. Y porque también tiene mucho que ofrecer cuando la temporada estival finaliza: es completamente recomendable durante todo el año. Yo acabo de descubrir uno de esos rincones mágicos y atemporales de este universo genuinamente ibicenco; un lugar donde el aire huele a limpio y el trino de los pájaros y las cigarras se convierte en la banda sonora que te acompaña durante tu estancia. Me refiero al hotel rural Can Lluc, protagonista del último spot de Mango rodado aquí. Ubicado en pleno corazón de la isla, domina un tranquilo valle de gran valor ecológico, rodeado de bosques de pinos, árboles frutales, algarrobos y olivos milenarios. ¿Y qué me decís de su plantación de dos mil parras? Un privilegio que nos conquista en plena naturaleza. Su emplazamiento idílico plasma el espíritu mediterráneo en cada detalle de sus instalaciones que combinan tradición y vanguardia.

Pero como suele ocurrir con los lugares especiales, Can Lluc tiene su propia historia. En el año 2000 el matrimonio formado por Tina Soriano y Lucas Prats comenzó a moldear lo que terminaría por convertirse en uno de los agroturismos ibicencos más aclamados. Decidieron poner en marcha el proyecto junto a un arquitecto local, José Torres. Su misión era transformar una antigua casa de campo, propiedad del abuelo de Lucas y que había pertenecido a la familia durante siglos, en un hotel boutique en pleno campo. De hecho, en la casa payesa original Lucas pasó gran parte de su niñez. La finca se halla en la falda de la montaña denominada Atalaya de Sant Rafael, frente a una zona denominada tradicionalmente Coll den Lluc. Desde este lugar vas a contemplar unas asombrosas vistas panorámicas: todo el paisaje hasta Sa Talaia de Sant Josep, el monte más alto de la isla, así como la bahía de Sant Antoni, la isla Conejera y parte de la zona protegida de Es Amunts, en la parte norte de la isla.

La arquitectura del complejo está muy bien ideada y los diseños modernos contrastan con las vigas de antaño y las antiguas paredes, que cobran protagonismo en esta propiedad salpicada de detalles tradicionales que combinan con el lujo y la comodidad que buscamos cuando viajamos. El hotel dispone tan solo de veinte habitaciones en las que se respeta y mucho la sensación de privacidad; aunque uno de sus grandes aciertos son sus ocho villas con jardín propio, puesto que van mucho más allá del concepto de habitación: son amplias suites en plena naturaleza, entre flores, almendros y vegetación.

Frente a la vivienda principal hay una zona de césped y palmeras que da acceso a la piscina infinity que tiene una entrada de agua permanente como en los antiguos estanques del campo ibicenco con el tradicional color “aumanga” (rojo intenso), que se ha utilizado en otros elementos del establecimiento. El agua de la piscina se trata mediante electrólisis, proceso que genera el cloro de forma natural y ofrece una sensación distinta al bañarse, permitiendo además su uso a cualquier hora. Pero si algo me ha conquistado, además de sus rincones estratégicos (el de la siesta, el de la puesta de sol, el huerto ecológico…) son sus desayunos: servidos al aire libre y elaborados al momento con productos de la tierra. También cuentan con gimnasio, spa, Concierge, y masajes y tratamientos en colaboración con Ibiza Massage; y organizan escapadas de relax, románticas, bodas a medida… Si estás pensando en un evento único, puede ser una opción perfecta.

Can Lluc se encuentra a unos diez minutos de Ibiza y de San Antonio y a menos de tres kilómetros del pueblo de Sant Rafael. Entre sus principales atractivos destaca su iglesia fortificada, cuya silueta domina todo el valle, así como sus restaurantes, sus artesanos ceramistas y la granja criadero de caballos de pura raza española, denominada Yeguada Los Olivos que cuenta con más de un centenar de yeguas, caballos y potros.

Un nuevo templo para foodies. Su mismo nombre ya da una pista: Casa Jondal está ubicado en la cala del mismo nombre, uno de los enclaves imperdibles de la isla. De la mano de Rafa Zafra (su Estimar se ha convertido en lugar de culto en la capital para los amantes del pescado y el marisco), es un restaurante ideado para disfrutar de los mejores pescados de la lonja, cigalas, percebes, carabineros, cangrejo real, bogavante, ostras, caviar, almejas… Todo servido a pie de playa y rodeado de ambientazo. Eso sí, los precios son acordes a la calidad y a la temporada ibicenca de verano. Pero si te quieres dar un capricho marinero, este es tu sitio.

Córcega, la perla de Francia  

Hoy os descubro uno de los destinos mediterráneos menos conocidos y, sin embargo, de los más bellos e interesantes. Los franceses la conocen como la Isla de belleza y la perla de Francia. Ofrece un gran número de paisajes naturales, su esencia corsa y ha forjado a lo largo de los siglos una cultura original, rica y profunda. Tierra genovesa y más tarde francesa, Córcega es un destino cercano a tener muy cuenta. ¿Queréis conocer sus mayores encantos? Aquí os destaco mis preferidos.

 

El entorno. Cuando visitéis la isla vais a descubrir una península repleta de monte bajo, cercana al golfo de Génova, con una costa occidental de rocas esculpidas por el viento y el mar y ciudades luminosas adosadas a los acantilados calcáreos. Tampoco faltan playas de intensos azules, pueblos de montaña y hasta balnearios de moda… Sin olvidar su gastronomía, sus vinos con carácter y las tradiciones corsas.

Una isla montañosa. Es la más montañosa de las islas mediterráneas. Cuenta con varias cumbres que superan los dos mil metros (el punto más alto está a 2.710). Además, en un intento por conservar una isla salvaje, apuesta por un turismo sostenible, evitando el turismo de masas. Cap Corse es buen ejemplo de ello; se trata del territorio más al norte de Córcega, una larga cadena montañosa de 40 kilómetros con bosques, montañas, pequeños pueblos encaramados en la ladera de la montaña y sus magníficas calas. El camino ofrece acantilados, costas rodeadas de naturaleza, torres de la época genovesa y pintorescos pueblos. Visita estos cuatro enclaves repletos de encanto: Erbalunga, adorable pueblo de pescadores, Santa Severa con su agradable puerto, el típico pueblo de Luri, y Pino, ubicado entre higueras y naranjos.

Riqueza natural. Además de sus características montañas, la isla posee bosques de pinos que rodean lagos de altitud, viñedos, más de veinte ríos y los más de mil kilómetros de un litoral variado con numerosas playas de arena fina. Dos tercios de la superficie de la isla son Parque Natural Regional, con cinco Reservas Naturales y un Parque Marino Internacional.

La tierra de Napoleón. Ajaccio, la conocida como ciudad imperial, es el lugar de nacimiento de Bonaparte. Hay que visitar sus principales monumentos, como el palacio de justicia, la corte de Napoleón, la plaza donde se encuentra un monumento ecuestre de bronce que representa al emperador y sus cuatro hermanos, así como la de Austerlitz.

Excursiones. Apunta todas estas porque resultan imprescindibles.

  • Las islas Sanguinaires son un archipiélago imperdible. Hay que comenzar por conocer Calvi y su magnífica bahía, aunque las panorámicas más instagrameables se consiguen desde su ciudadela, rodeada de altas murallas reforzadas por bastiones. También hay que visitar la catedral de San Juan Bautista con su Cristo Negro de los Milagros.
  • Los antiguos pueblos de Balagne denominados el jardín de Córcega. Esta región reúne una treintena de aldeas que se presentan como belvederes en picos rocosos en el corazón de valles estrechos.
  • Bonifacio es un verdadero museo al aire libre; la ciudad de los acantilados está repleta de callejones y senderos. No te pierdas su fortaleza milenaria o sus casas encaramadas a 60 metros sobre el mar.
  • Contrata un barco local para dirigirte hacia el archipiélago de Lavezzi, con sus islotes y arrecifes de granito y sus cuevas marinas.
  • Porto Vecchio es la antigua ciudad de la sal que se forma en dos mitades; arriba está la ciudad alta, con sus pintorescos callejones y los restos de la ciudadela. Abajo, el puerto con la arquitectura más moderna.

Una opción muy recomendable. Puede que desde nuestro país no hayamos visitado Córcega frecuentemente debido a las malas comunicaciones que la isla ha tenido con el continente, pese a su proximidad con las costas francesas, italianas y españolas. Una manera buena manera de conocer la isla si no queréis viajar por vuestra cuenta, es a través de CroisiEurope, la principal empresa de cruceros fluviales del mundo. Tiene una propuesta de crucero de ocho días muy completa para conocer lo mejor de la isla con salida y regreso en Niza, que tiene vuelos directos desde varias ciudades españolas.

 

La sensación de la temporada en Sevilla

¡Qué ganas teníamos de volver a disfrutar de inauguraciones llenas de color, sabor, estilo y poderío! Y de dejarnos sorprender por espacios arrebatadores donde cada rincón es más bonito que el que acabas de dejar atrás. Eso es lo que ocurre cuando pisas Casa Ozama (avenida de la Borbolla, 59, esquina con Felipe II), la que ya todos catalogan como la sensación del año en Sevilla.

Un lugar que tienes que conocer cuando visites la ciudad y que acaba de inaugurarse en el palacete que antaño fue conocido como Villa Ozama, construido a principios del siglo XX. Más de 800 metros de jardín salpicados de altísimas palmeras centenarias y cargado de sabor andaluz. Entre sus pérgolas y parterres no faltan jazmines, rosales, buganvillas, limoneros, olivos… y hasta una fuente central inspirada en las de los patios del barrio de Santa Cruz. Su imponente arquitectura es un ejemplo del modernismo imperante en la zona, puesto que es vecino de los edificios diseñados por Aníbal González para la Exposición Iberoamericana de 1929 en el parque de María Luisa, que está justo al lado: sus ventanales, terrazas y balcones se asoman al emblemático parque sevillano.

La fachada de Casa Ozama, con su forja, cerámica y coloridos azulejos, es completamente instagrameable, especialmente por la noche cuando está iluminada. Pero para mí lo mejor es el interior con sus casi 600 metros distribuidos en cuatro plantas, por su especial mobiliario, decoración e interiorismo. Destacan los ventanales, las majestuosas escaleras y el glamour de una decoración que no deja indiferente a nadie con sus suntuosos tejidos, estampados florales, papeles pintados y las originales esculturas de animales. Los materiales nobles y el mobiliario contemporáneo se entremezclan con piezas rescatadas de anticuarios de todo el mundo.

Casa Ozama cuenta con varios espacios diferenciados en los que vas a encontrar zonas de extensas barras, bares canallas, elegantes salones, comedores más informales y rincones escondidos para tomarse una copa. El nuevo proyecto está dirigido en lo gastronómico por Juanma García y Genoveva Torres (Ovejas Negras Company) junto a Rafael Cebolla y Óscar Vega (del más que recomendable Maria Trifulca). El jefe de cocina es Manuel Pabón (Bib Gourmand por Torres y García).

La carta se centra en platos a la parrilla (atún, rodaballo, corvina, bacalao, lomo alto de vaca, solomillo de vaca vieja, presa ibérica…) y los arroces (del señorito, fideuá negra de chocos de Isla Cristina). Estando en Sevilla no puede faltar el tapeo como la ensaladilla rusa de langostinos, ostras de la Bretaña francesa, croquetas de cecina de León, minibrioches de gamba blanca, anchoas de Santoña OO con mantequilla Café de Paris, tomates en ensalada con sardina ahumada y queso de Cazalla de la Sierra, taquitos de bacalao fritos, o la cazuela de albóndigas de choco con picada de azafrán. Si prefieres los bocados tradicionales no dejes de pedir los langostinos de Sanlúcar de Barrameda, el calamar de anzuelo frito con salsa tártara, el taco de atún de almadraba con aliño de papas y el jamón que llega a la mesa con el arte del mejor cortador del mundo del año 2018. Atención a uno de los platos imprescindibles, los huevos rotos con bogavante. Entre los postres no faltan la tarta de chocolate, la de queso, los helados artesanos, el arroz con leche o el tocino de cielo. Cuenta con una extensa carta de cócteles y una interesante selección de vinos que incluyen las diferentes D.O. españolas y buenos vinos de Jerez.

 

Puedes reservar aquí: casaozama.es

Hoteles que han reabierto sus puertas y te van a enamorar

Poco a poco se va retomando la normalidad en la hostelería, transportes y hoteles. Y aunque no debemos relajar las medidas de seguridad en ningún caso… ¡qué ganas tenemos de volver a viajar, aunque sea dentro de España! Por eso hoy os recomiendo tres hoteles que me encantan y que acaban de abrir sus puertas de nuevo. Os van a inspirar una escapada o el destino de este verano. Un consejo: también son ideales para que los disfruten los locales comiendo, tomando una copa, degustando el brunch

La Torre del Canónigo. Este emblemático hotel, miembro de Small Luxury Hotels of the World, reabre para que disfrutemos de nuevo de Ibiza por todo lo alto. Se encuentra situado en la cima de la colina de Dalt Vila, entre estrechas callejuelas y maravillosas vistas al mar. El hotel lo conforman diferentes espacios: La Torre (3 exclusivas suites y 5 habitaciones Deluxe) destaca por su pelicular arquitectura fruto de la mezcla cultural árabe y cristiana, y cuyo rastro pervive en sus pasadizos secretos y en el acueducto ibicenco en el interior del hall. El Corsario (1 suite, 5 superiores y 6 basics con vistas al mar) esconde anécdotas protagonizadas por celebridades como Grace Kelly, Rainiero de Mónaco, Salvador Dalí o Úrsula Andrew. Por último, Casa Puget (3 habitaciones estándar y 2 premium) es un convento jesuita construido en el siglo XVI del que se destaca su capilla y su excepcional jardín de los olivos, que acoge también la piscina y el chill-out.

No olvides acudir a El Corsario Restaurant & Terrace para conocer su cocina payesa y visitar El Club, un espacio exclusivo situado en la planta baja del restaurante, para probar sus originales propuestas de copas y cócteles.  Pero mi favorita es La Bendita, un homenaje al mundo marinero que alberga una bodeguita para saborear buenos vino y unas tapas españolas de chuparse los dedos.

Bela Vista. Además de disfrutar de nuestras costas, Portugal siempre es un acierto. Además, ¡ya están abiertas las fronteras! Por eso quiero recomendaros este hotel boutique ubicado en el Algarve, frente al océano Atlántico. En un palacete familiar de 1918, que combina todo tipo de comodidades con el sabor de la historia y la estética romántica de la construcción original. Techos de madera pintados, mosaicos de azulejos portugueses en las paredes, objetos de época, muchos colores, diferentes texturas y pinceladas del interiorismo más actual se dan cita en este singular establecimiento que cuenta con 38 habitaciones, casi todas ellas con vistas a la Praia da Rocha, y el único spa L’Occitane de Portugal. En lo gastronómico tenéis que deleitaron con Vista, su restaurante con estrella Michelin dirigido por el chef João Oliveira, quien además ofrece la oportunidad a los clientes del hotel de disfrutar de una jornada de pesca con él. ¡Una delicia!

Hotel VP Plaza España Design 5*. Esta reapertura supone el regreso de uno de los hoteles más galardonados de la capital y de una de sus mejores (y más animadas) terrazas con las vistas más instagrameables, el Sky Bar. Uno de sus puntos fuertes es su ubicación, puesto que se encuentra situado en plena Plaza de España. Además de sus 214 habitaciones, grandes espacios para eventos y el spa, sus dos restaurantes son imprescindibles: Ginkgo Restaurante (en la planta 12 del edificio, donde se encuentra la increíble terraza), se caracteriza por su gastronomía fusión asiática & española y su coctelería canalla. En la planta baja del hotel está el restaurante Botania, del archifamoso Grupo Larrumba, que destaca por su llamativa decoración.

Una única mesa para vivir una experiencia inolvidable

Si estás buscando disfrutar de una experiencia sensorial y gastronómica, en el transcurso de una velada muy especial, te voy a descubrir una de las inauguraciones más recientes de la capital, que en breve tendrá lista de espera: Diamantes de Sal Rosa. Si el nombre ya seduce, el comedor privado te va a enamorar. ¿Por qué? Porque dispone de una sola mesa. Es decir, vas a tener el privilegio de disfrutar de un restaurante exclusivo para cuatro comensales (aunque podrá ampliarse hasta seis personas cuando las medidas sanitarias lo permitan).

Pero la máxima privacidad no es su único atractivo: además de las orquídeas que decoran cada rincón, estarás rodeada de una atmósfera limpia y purificada con cristales de sal rosa del Himalaya que protagonizan el espacio (el propio suelo que pisas está recubierto de cristales de sal). Y lo vas a notar en el aire que respiras y en el agradable aroma que envuelve el salón. El ambiente es energéticamente armónico. Los cristales rosas del techo y el suelo estimulan los sentidos por la emisión de iones negativos que purifican de forma natural, eliminando pólenes, polvo y otros contaminantes del aire imperceptibles a nuestros ojos. Además, la luz de sal rosa del Himalaya reflejada en las superficies y en los cristales, produce un efecto mágico y envolvente.

En este espacio puedes personalizar cada detalle a tu gusto eligiendo las flores, la intensidad de la luz, la música ambiental y hasta el nivel de privacidad. Si deseas que no te molesten en ningún momento, lo adviertes de antemano y el servicio solamente entrará si les avisas mediante el sonido de una campanilla. Un culto al hedonismo, el buen gusto y la relajación, bajo la inspiración y dirección de Emilio Carcur, fundador del inolvidable Thai Garden, primer tailandés de nivel abierto en España. Tras un cuarto de siglo cosechando éxitos, ahora se embarca en este novedoso proyecto que además de delivery y take away, ofrece esta experiencia de lujo y privacidad.

La gastronomía se disfruta también a través de un viaje por distintas especialidades de la cocina tailandesa. Adaptan la experiencia gastronómica a tus gustos y necesidades: puedes conformar tu propio menú.

Pero si no quieres pensar demasiado, también ofrecen una opción predeterminada en formato degustación ajustada en cuatro tiempos. Podrás probar una gran variedad de platos a un precio muy ajustado para lo exclusivo de la experiencia. Comenzarás con dos aperitivos (finas tiras de carne y degustación de sopa de coco); cinco entrantes (vieira con salsa de ostras, ensalada de carne de pollo picada con leche de coco, brocheta de salmón marinado, pastelillos de pasta rellenos de setas y verduras aromatizadas, y langostinos envueltos de pasta de arroz); tres platos principales (filetes de merluza con verduras, pollo al curry rojo estilo Paneng, y pollo en tempura con salsa de ostras), dos acompañamientos de arroz y una trilogía de postres. Esta opción tiene un precio de 52 euros por persona (sin bebidas) para un mínimo de cuatro personas.

Diamantes de Sal Rosa me ha parecido perfecto no solamente para una velada romántica o especial con amigos, sino que también es ideal para reuniones de negocios o para sorprender a tus clientes. Vas a disfrutar de una experiencia que va más allá de lo gastronómico en un entorno cuidado al detalle.

Tres escapadas primaverales cercanas y económicas

Estamos deseando volver a viajar. Por supuesto, cumpliendo con todas las medidas de seguridad y siendo responsables con nuestra salud y la de los demás. Pero es posible que después de Semana Santa se vayan eliminando las férreas restricciones y podamos ir retomando poco a poco nuestras salidas. Por eso hoy os recomiendo tres escapadas a destinos cercanas que son de mis favoritas.

Una isla muy especial. A poco más de dos horas de vuelo tenemos un destino con un clima privilegiado, muy rico en naturaleza y que atesora una gastronomía espectacular. Madeira es una joya ubicada en el océano Atlántico y vecina de nuestras Islas Canarias. La isla ofrece contrastes y una gran variedad de actividades por descubrir: navegación, senderismo, caminos centenarios a través de la naturaleza, paisajes de montaña, bosques, acantilados y cercanas playas de aguas transparentes y arena blanca. Las visitan más famosas e imprescindibles pasan por el cabo Girão y Câmara de Lobos, Santana y sus casitas de cuento, la península de San Lorenzo y la subida al Pico Arieto y al Pico Ruivo con unas vistas que quitan la respiración. La excursión a la isla de Porto Santo no os la podéis perder. Aquí encontraréis una playa de arena fina catalogada entre las siete mejores de todo Portugal. Está bañada por agua turquesa y cristalina a lo largo de sus nueve kilómetros, un color de mar muy difícil de encontrar. Es el lugar perfecto para el desconectar y reencontrarnos con la naturaleza.

 

Una Reserva de la Biosfera patria. Y hablando de nuestras Canarias os invito a que descubráis una de sus islas más sorprendentes, ubicada en su extremo noroccidental. Es inhóspita, hermosa, sorprendente… Cuenta con una amplia diversidad paisajística y climática que hacen de ella una isla fascinante. Y en sus tierras podrás encontrar una gran variedad de fauna y flora autóctona. Más allá de disfrutar de sus playas, no te puedes perder ninguno de sus rincones, hay que dejarse llevar y explorarlos todos. Pero aquí tienes una selección de mis parajes favoritos:

 

  • El Parque Nacional de la Caldera de Taburiente porque su interior nos muestra un extraordinario paisaje poblado de cumbres, arroyos y cascadas.
  • La ruta de los volcanes es un impresionante sendero de más de veinte kilómetros que recorre todos los antiguos cráteres hasta la punta sur de la isla, en Las Salinas.
  • Los Tilos, la primera la Reserva de la Biosfera de la isla, con una naturaleza virgen y la presencia constante del agua en sus senderos y recovecos.

 

Un destino en alza. Siempre ha sido una de mis ciudades favoritas de España. Pero en los últimos tiempos se está consolidando como un destino que está sabiendo hacerlo todo el bien, hasta el punto de atraer la atención internacional y las inversiones extranjeras. Málaga lo tiene todo: Costa del Sol, buena gastronomía, museos, compras, playas, ocio, un clima envidiable… Además, ha sufrido una acertada transformación urbana que la ha convertido en uno de los destinos más atrayentes de Europa. Hoy os presentamos algunas de las últimas novedades malagueñas. Os recomiendo que os alojéis o, al menos visitéis para tomar un café o disfrutar de una cena en el hotel Miramar. Es un establecimiento hotelero gran lujo con mucha historia. Fue inaugurado por Alfonso XIII en 1926 como hotel Príncipe de Asturias. La cadena hotelera Santos adquirió la propiedad del palacio de Miramar y le ha devuelto todo su esplendor. Varios espacios destinados a la restauración, servicio de mayordomo, club a pie de playa, un spa con los tratamientos más avanzados, una azotea con ambientación chill out para disfrutar del atardecer o tomar unos cócteles y unos amplios jardines ideales para triunfar en Instagram. Impresiona, sobre todo, el magnífico patio interior.