¡Cómete (y disfruta) Valencia!

Este agosto el Mediterráneo apetece más que nunca. Por eso hoy te desvelo alguno de mis rincones favoritos de Valencia. La ciudad se ha convertido en un referente gastro con todo el encanto que atesoran las capitales situadas a orillas del mar. ¡Apunta estas direcciones! Te encantarán.

Alta cocina creativa. Ricard Camarena es una parada imprescindible. El establecimiento que lleva su nombre está ubicado en un espacio espectacular, fue una antigua fábrica de bombas hidráulicas. En sus platos se aprecia el respeto a las raíces de su tierra y unas presentaciones cuidadas al detalle. No te pierdas las alcachofas con anguila o a la ostra valenciana. Camarena tiene también un restaurante informal, Canalla Bistró, con un buen nivel en la mayoría de los platos, pero a precios mucho más asequibles.

Estrenando estrella. La Salita, de Begoña Rodrigo, es perfecta para una cena estupenda. Su tratamiento de las verduras te va a emocionar. Los precios de los menús son moderados pese a estar galardonada por Michelin. Hay algunos pases para aplaudir, como el falso risotto de all i pebre o el huevo, guisantes y manitas con mantequilla de cigalas (la chef elabora unas mantequillas riquísimas y originales). Buen servicio y gran puesta en escena que convierten esta visita en una experiencia sensorial.

Muy buenas vistas. En la última planta del icónico edificio Veles e Vents, en pleno puerto, se encuentra La Sucursal, perfecto para visitarlo al mediodía para disfrutar de su luminosidad, su terraza, y las vistas a la ciudad y mar. Destaca la cocina abierta, corazón de la sala. La propuesta se centra en menús degustación a base de productos de temporada. Estupendos los aperitivos que abren el menú, como el dentell de gamba blanca, la corteza de mar, el tomate de rama en tempura relleno de jabugo y kimchi o el pepito de Titaina.

 La paella. En Valencia se come buen arroz en casi todas partes. Pero yo elijo Casa Carmela toda una institución en la ciudad. Un restaurante de los de toda la vida, decorado con azulejos tradicionales y ubicado en la playa de la Malvarrosa. Elaboran la paella a fuego de leña de naranjo, con ingredientes de calidad -conejo, pollo, caracol, alcachofa fresca, garrofó de vaina y el bajocó de ferradura-, el punto justo de socarrat y respetando la receta… ¡de su bisabuela!

El beach club. Imprescindible la visita a La Marina ubicado en la playa de Las Arenas, uno de los mejores complejos de ocio y gastronomía más cool del Mediterráneo, que engloba diferentes espacios conectados entre sí. Su restaurante ofrece una cocina que fusiona tradición y vanguardia, con buenos arroces y pescados. Pero lo mejor es pasar el día en sus piscinas sobre la arena del mar o tomar unas copas por la noche en sus siempre animadísimas terrazas.

El mejor alojamiento. Las Arenas es un balneario de lujo ubicado sobre la arena del Mediterráneo, un establecimiento ideal para disfrutar de un fin de semana de alto standing junto al mar. Cuentan con una oferta culinaria de altura y un área chill out para disfrutar de un atardecer tranquilo en un ambiente elegante. Al lado hay bastantes chiringuitos a pie de playa donde tienes que probar el mítico -y único- arroz rojo del restaurante Neptuno.

La escapada. Cerca de la ciudad no os perdáis esta joya gastronómica y su entorno bucólico. La Alquería de brosquil está situada en un gran caserío con techos de madera y amplios ventanales. Es un lugar de referencia para los valencianos. Atención a su arroz al horno y al meloso de pato, son brutales. Dentro del parque natural de la Albufera puedes elegir la arrocería Duna, a pocos metros del mar y en el interior de una finca de naranjos. Pide la fideuà de fideo fino  y el arroz de cigala con alcachofas. Termina con un gin-tonic para disfrutar de una sobremesa inolvidable rodeada de naturaleza.

Especial golosas. Visita la confitería-bombonería Rosa de Jericó y llévate unas naranjas confitadas, los florentinos y el pan quemado. Y, por supuesto, no puedes marcharte de Valencia sin probar la horchata de chufa. Daniel Alboraya es posiblemente la horchatería más emblemática de la ciudad. En El Tendre la elaboran artesanalmente desde 1949 y otro que nunca defrauda es Agustí; toma nota: allí también tienes que disfrutar de sus helados de leche merengada.

 

¿Escapada a Roma? Apunta estas seis paradas con encanto

Este año, seguramente, vamos a tener que dejar atrás nuestros sueños de viajes lejanos y exóticos. Pero que no cunda el desánimo: además de los inigualables rincones de España las principales capitales europeas son una maravilla. Una escapada para visitarlas es un plan tan bienvenido como apetecible. Hoy os descubro algunas de mis paradas obligatorias en Roma. ¡Toma nota!

Un desayuno con vistas. Lo confieso: el majestuoso edificio del Panteón es uno de mis favoritos del mundo entero. Siento absoluta fascinación por su arquitectura, pero… ¿quién no? Junto con el castillo del Ángel y la plaza Navona son mis tres visitas imprescindibles siempre que visito la ciudad: jamás me cansaré de contemplar su belleza. A pocos pasos se encuentra La Casa del Caffe muy popular y que, además, tiene unos precios por debajo de los habituales en la ciudad. Es un pequeño café con encanto, siempre animado y muchos romanos paran aquí para saborear su taza matutina.

El café legendario. Otro de los lugares a los que vuelvo en cada ocasión. Inaugurado en 1760, el Caffè Greco está considerado el café más antiguo de la ciudad y el segundo más antiguo de Italia (detrás del veneciano Florian, que abrió sus puertas en 1720). Se encuentra en plena Via Condotti -atención a sus tiendas y escaparates-, junto a la plaza de España. En cuanto lo pisas retrocedes en el tiempo. Su decoración es una oda a los detalles vintage y a las pequeñas de obras de arte. Un consejo: pide su vermut porque lo acompañan de una torre de aperitivos.

 

Las encantadoras tabernas romanas. Cuando viajas a la capital italiana tienes que conocer sus osterias; locales en los que se prueba comida rica y casera a precios populares. Casi ninguna defrauda, pero os recomiendo dos:

  • Margutta, cerca de la Vía del Corso con su ambiente romántico y vintage. Es ideal para una cena.
  • La Carbonara lleva abierta más de un siglo. ¡No te marches sin escribir un mensaje en sus paredes! Es su seña de identidad.

Los ultramarinos (o salumerias). Si te gustan las delicatessen y productos tradicionales, este es tu sitio. Son establecimientos similares a nuestros ultramarinos en los que se sirven bocados típicos de calidad. En un entorno auténtico se prueban los mejores quesos, panes recién horneados, embutidos, aceites, conservas o vinos. Acude a Salumeria Roscioli, inaugurada en 1824. En sus tres espacios podrás disfrutar de más de trescientos tipos de quesos, cien tipos de embutidos o la extensa bodega que alberga más de tres mil etiquetas.

 

La cocina de la mamma. El Quadraro Vecchio merece una parada: este barrio es una joya. Aquí se ubica Grandma Bistrot una osteria coqueta, con flores frescas en las mesas, pan casero y una carta que incluye recetas de toda la vida con un toque contemporáneo. No faltan las propuestas veganas y una interesante selección de cervezas artesanales y vinos. Los domingos sirven un brunch que merece la pena.

Al rico helado. En Il Gelato di San Crispino serás feliz: copas, tarrinas, bolas, sorbetes, merengues… Todos se elaboran con productos naturales y la variedad de sabores es interminable: melón, uva, frutos rojos, Marsala, café, nata, bergamota, cítricos, cacao, gorgonzola, Amaretto, caramelo, Armañac… La estrella es el helado gourmet de San Crispino con crema de miel.

Un cóctel al caer la tarde. Imperdibles estas dos direcciones. ¡Sus panorámicas son ideales para subir a Instagram!

  • Hotel Raphaël. Un Relais&Châteaux de lujo situado cerca de la plaza Navona. Tiene un jardín interior precioso y una terraza para disfrutar de la puesta de sol mientras contemplas las cúpulas y tejados de la Ciudad Eterna. Si quieres organizar una cena romántica, su restaurante es ideal.
  • Atlante Roof Garden. Es una de las terrazas más bonitas de Roma, no solamente por sus espléndidas vistas sino por su decoración elegante, cuidada al detalle y cuajada de flores y vegetación. Muy recomendable también el brunch dominical.

¡SORTEO! ¿Estás buscando lectura para este verano! Marie Claire sortea ocho ejemplares de Tú llevas su nombre. Os va a entretener muchísimo y participar es muy sencillo. ¡Pincha aquí!

¡Apunta lo mejor de Menorca!

Sin duda, Menorca es una de mis islas favoritas no solo de España sino de Europa. Es una pequeña, pero llena de historia y misterios: la isla del viento y la tramontana. Tranquilidad, paisajes únicos, aguas cristalinas y una estupenda gastronomía la convierten en un destino privilegiado. ¿Qué hacer en esta isla balear, una de las más paradisíacas del Mediterráneo? Hoy os doy las mejores pistas.

Las calas. Son uno de sus principales encantos. La mayoría solo son accesibles por mar o caminando a través de senderos agrestes y atravesando bosques de pinos. Algunas de las imprescindibles:

  • Trebalúger. De arena blanca, con dunas y un pequeño manantial flanqueado por un bosque de pinos.
  • Cala Pregonda. Un rincón mítico por los contrastes del azul del agua, el dorado de la arena, el rojizo de las rocas y el verde de los pinares.
  • Cala Galdana. Es una de las playas más grandes de la isla. Rodeada de hoteles, restaurantes (como El Mirador con unas panorámicas sublimes) y cafeterías.
  • Una de mis favoritas; una cala virgen de aguas turquesas que me recuerdan al mar Caribe.
  • Cala Font. ¡Aquí se viene a comer! Es una pintoresca cala de pescadores ubicada en Es Castell repleta de restaurantes cerca del agua.
  • Macarella y Macareta. Macarella es la cala más conocida de Menorca, al menos su imagen es la habitual en las postales. Está junto a Macarelleta, su hermana pequeña y nudista, situada en la misma bahía.
  • Cala en Porter. Su agua azul, su arena blanca y su geografía, con grandes acantilados a ambos lados, la convierten en una de las más fascinantes. Recomendable comer Club Menorca, literalmente suspendido sobre las rocas del acantilado. Y se puede ir caminando a un imprescindible: Cova de´n Xoroi, una cueva situada en un enorme acantilado que cuenta con diversas terrazas y miradores a distintas alturas.

Los restaurantes de obligada visita.

  • Sa Pedrera d’es Pujol. Para mí el número uno de la isla. Tradición payesa, excelentes materias primas locales y una apuesta por el sabor.
  • Jágaro. Parada obligada en el puerto de Mahón. Ricos pescados, arroces, pero sobre todo hay que probar su creación exclusiva: la langosta frita con huevo y patatas fritas.
  • Es Molí de Foc. Obligatorio para las más arroceras. También deliciosos el atún, el conejo, y la fideuá negra de níscalos, rape y calamar.

Mis tres alojamientos preferidos (y con distintos estilos).

  • San Ignasi. Semilujo en un entorno idílico. Ocupa una casona restaurada del siglo XVIII en las inmediaciones de Ciudadela. Cuenta con ese encanto irresistible que mezcla lo rural con lo más chic.
  • Barceló Hamilton. ¡Solo para adultos! Cuenta con una privilegiada ubicación sobre acantilados que dan a la bocana del puerto de Mahón. Desde su fabulosa azotea, se disfruta de una de las vistas más espectaculares de la entrada a la capital menorquina.
  • Insotel Punta Prima. Suites de lujo en primera línea de playa. Con un estilo típicamente menorquín, cuenta con 52 espaciosas prestige suites.

¡De shopping! Imposible no llevarse el delicioso queso autóctono de Mahón, las ensaimadas tradicionales (sin relleno o de chocolate, sobrasada, cabello de ángel, dulce de leche…). Y por supuesto las comodísimas y artesanales abarcas: de piel, bordadas, de fantasía, animal print… Lo confieso: soy una fan devota de este calzado. ¡Las colecciono!

Un plus, sus faros. A pesar de su tamaño, Menorca tiene cinco faros. El de la isla del Aire, ubicado al sudeste de la isla; el de Punta Nati; el del cabo de Artrutx, muy cerca de Ciudadela, de gran altura, y que en los días claros ofrece espléndidas vistas de Mallorca; el de Favaritx, dentro del único parque natural. Pero el más peculiar y visita obligada, es el faro de Cavallería, en la parte más septentrional de la isla, sobre el cabo de igual nombre, reposando en un acantilado de casi cien metros. Al atractivo del espectáculo del entorno natural y de unas inolvidables puestas de sol, se añade la belleza del camino.

Mis imprescindibles de Santander

 

Santander es una de mis ciudades favoritas de España. Lo tiene casi todo excepto un clima excepcional; eso sí, sus días despejados y soleados son inolvidables. Un fabuloso paseo marítimo, la playa casi virgen de El Puntal, el surf en Somo, moda estupenda, la tradición del vermut, unos alrededores de ensueño y una gastronomía -tanto de tapeo como de mesa y mantel- increíble. Si elegís la capital cántabra este verano (absolutamente recomendable) comparto con vosotras algunas visitas que nunca me pierdo. ¡Tomad nota!

Oda al pescado. Mejor acudir después del desayuno, cuando los más de 80 puestos están repletos de género. Vais a contemplar los mejores frutos del Cantábrico recién pescados. Pasear por los pasillos del mercado de la Esperanza es un placer. Encontraréis un festival de merluzas, rodaballos, lenguados, rapes, bocartes, atunes, bonito, machotes, percebes, cigalas, zamburiñas, centollas, bogavante, caracolillos, almejas…

El tapeo. En la zona del Cañadío, Puerto Chico y en Río de la Pila, hay decenas de locales para tapear. Acude a El Diluvio para disfrutar su tortilla de patatas con callos, el pincho de mollejas con setas, el de pisto con patatas o el de filete ruso con salsa de queso. Tampoco hay que perderse los mejillones y los arroces del Machi. Y otra parada imprescindible para las tapas: Casa Lita. Su barra es un paraíso de los pinchos.

El vermut. A mí me encanta. Y en Santander existe tradición de salir a tomarlo al mediodía, así que yo feliz de mimetizarme con las costumbres locales…  Lo preparan fenomenal y lo acompañan de gildas, rabas recién hechas, gambas… El Solorzano (la vermutería por excelencia de la ciudad), bodega La Montaña o La Gilda (y sus deliciosos mejillones) son mis recomendaciones.

Para todos los bolsillos. El Puerto Pesquero cuenta con una zona de restaurantes para pedir platos de cuchara, pescado y marisco a precios más que aceptables. Los Peñucas es el restaurante más popular y su arroz marinero, la parrillada o su marmita de temporada son indispensables.

Al rico marisco. Marucho siempre es una garantía. Excelentes almejas -su salsa verde es magnífica-, maseras, cigalas, percebes, besugos o rodaballos. El inconveniente es que el local cuenta con muy pocas mesas y conseguir una es complicado.

De chiringuitos. Imprescindible conocer la playa de El Puntal, solo accesible por barco. Salen lanchas diarias a todas horas en verano desde el paseo de Pereda. Hay un chiringuito a poco más de diez metros de la orilla y del embarcadero, que ofrece todo tipo de buenas raciones y de pescado fresco. Hay otro segundo chiringuito (su bonito es gloria bendita) más tranquilo al que se llega después de un paseo de una media hora.

De tiros largos. Imprescindible El Serbal con estrella Michelin. Elaboran platos de alta cocina basados en la materia prima de la tierra (buenísimo el arroz con canetón). Para los amantes de la cocina especializada en marisco, recetas caseras y pescado fresquísimo, El Puerto y La Mulata son excelentes opciones.

¡Al rico cocido montañés! Imperdible probar este contundente plato de cuchara -o el lebaniego-, servido en casi todos los restaurantes santanderinos y a puchero completo.  En Fuente De cuesta menos de diez euros.  Las raciones de este local como el queso picón, los pimientos del piquillo, el lacón o las croquetas caseras, son abundantes y baratas. Un consejo: hay que terminar con su “digestivo” té del puerto…

La escapada romántica. Una casa señorial del siglo XVII en un entorno montañés con ambientación de cuento. Así es Camino Real de Selores, un hotelito ubicado en una aldea del valle de Cabuérniga (el lugar merece una visita) donde se disfruta de pura naturaleza. Su restaurante ofrece un entorno íntimo, con velas en las mesas y buena cocina con productos de la tierra.

Las excursiones gastro. Una de las más reconocidas marisquerías está en la playa de Somo, punto de encuentro de surferos. En El Galeón no dejes de pedir las almejas gordas a la sartén, el salpicón, las cigalitas vivas fritas, el tartar de atún rojo de Balfegó, el arroz con bogavante, los judiones con changurro, el bonito en temporada o la lubina del Cantábrico. La langosta la preparan sobresaliente. Los amantes de conocer estrellas Michelin tienen una parada obligada en El Cenador de Amós. Ubicado en una preciosa casona-palacio del siglo XVIII de Villaverde de Pontones, solamente por el entorno ya merece la pena el desplazamiento.

Una cena especial. Para una velada para dos elige Deluz. Está a cinco minutos de El Sardinero, en un coqueto chalet de los años 50 rodeado de un jardín inglés que fue la residencia de los abuelos de los propietarios. Todavía conserva muchos detalles de la decoración original. Una atmosfera íntima, ideal para celebrar.

Este verano me quedo en nuestras islas

¡Por fin empezamos a ver la luz! Han sido unas semanas durísimas para todos y somos conscientes de que este año el verano será diferente y tendremos que planificar escapadas a destinos cercanos. Pero, afortunadamente, España es uno de los mejores países del mundo para viajar. Contamos con rincones maravillosos en cada provincia. Por eso hoy os recomiendo tres de nuestras islas. Espero que os puedan inspirar para vuestras vacaciones. ¡Allá vamos!

 

Diversidad tropical. Desde la primera vez que pisé las Islas Canarias me enamoraron. Buscamos destinos lejanos, pero nuestro archipiélago tiene casi todo lo que soñamos de un paraíso tropical. Y un clima increíble durante todo el año. Gran Canaria se está preparando ya para el regreso del turismo. Las más urbanitas podrán disfrutar de su capital de vanguardia, Las Palmas. Pero no os perdáis sus playas del sur y la Reserva Natural de Maspalomas, con sus kilómetros de arenas, las dunas y sus pequeños oasis de palmeras. Durante los últimos días acapara titulares porque han recuperado su esplendor debido a la ausencia de pisadas y vuelve a lucir sus ondulaciones naturales. Toda la zona de la Reserva es un valioso espacio natural. Muy cerca, la Playa del Inglés es una de las más animadas. No os perdáis el pueblecito marinero de Arguineguín; Patalavaca, Puerto Rico, urbanización pionera en la oferta náutica y Mogán, una encantadora villa marinera con su puerto pesquero y deportivo; a mí me encanta y siempre me reservo una mañana o una tarde para visitarlo. Aunque soy adepta al mar, reconozco que el interior es sorprendente con sus barrancos, desfiladeros, bosques, cráteres, fincas de plataneras, sus más de cien especies de flora y fauna local. Una de las fotos obligatorias la vais a encontrar en la Caldera de Tejeda: allí contemplaréis el Roque Nublo, una roca basáltica en forma de monolito de gran altura surgida como consecuencia de la actividad volcánica y la erosión. Y un aviso: su gastronomía os va a encantar.

Especial senderistas. Permanecemos en las Canarias, aunque ahora me centro en un destino que hará las delicias de las que vayáis buscando naturaleza pura. La Palma, Reserva de la Biosfera, es abrupta, semivirgen, bella, sorprendente… Cuenta con una amplia diversidad paisajística y climática que hacen de ella una isla fascinante. Sus paisajes, y fauna y flora autóctona resultan inolvidables. Es un destino maravilloso para las que busquéis rutas de senderismo. Os recomiendo la ruta de Marcos y Cordero (aunque es para expertos) por sus caminos de laurisilva, túneles con agua, barrancos vistas asombrosas y los trece túneles que hay que atravesar. Imprescindible el Parque Nacional de la Caldera con sus extraordinarios paisajes cuajados de cumbres, arroyos y cascadas. Existen diversos senderos en su interior, pero uno de los mejores es el que empieza en Los Brecitos. Otra caminata imprescindible empieza en el Roque de Los Muchachos, el punto más alto de la isla. Es un sendero exigente que regala unas panorámicas espectaculares.

La Mallorca más auténtica. Sabéis de mi preferencia por esta isla de la que ya os he hablado en alguna ocasión. Adoro su interior: la Tramontana, Deià y, sobre todo, Valldemossa, cuya visita no me cansaré de recomendar, así como mi alojamiento favorito: el que lleva el nombre del municipio, el hotel Valldemossa. Si pernoctáis en Palma, la capital, os recomiendo que visitéis comercios genuinos, familiares, que reflejan la historia y la identidad de la ciudad. Como, por ejemplo, el Horno Santo Cristo. Fundado en 1910 aquí se pueden encontrar los más auténticos productos típicos de la isla, elaborados de forma artesanal, con fidelidad a las recetas tradicionales. Además de las ensaimadas (lisas, con cabello de ángel, crema, sobrasada, chocolate, mazapán, crema quemada, albaricoque, sobrasada con miel, dulce de leche…) podéis probar empanadas, robiols, cocas, mini cremadillos o la deliciosa sobrasada de cerdo negro mallorquín. Si queréis disfrutas de la artesanía del vidrio, tenéis que acudir a Vitrales Fiol. Esta empresa familiar ha diseñado más de 10.000 obras artísticas únicas. Especializados en emplomados y técnicas como el Tiffany, fusing y las grisallas, fabrican figuras típicas mallorquinas, lámparas, joyas, platos decorativos y bandejas ideales para decorar nuestras casas. ¡Y ayudamos al comercio local!

Una escapada invernal con sol muy TOP

 

Todavía nos quedan unas cuantas semanas de frío antes de que llegue la primavera. Por suerte, en España tenemos localidades donde brilla el sol casi todo el año y su microclima nos invita a quitarnos el abrigo. Marbella me gusta más en verano que en invierno. Algunos días de febrero el termómetro pasa de los 20 grados. Además, acabo de descubrir un refugio de lujo y relax perfecto para reponernos del ajetreo y los excesos navideños e incluso ideal para organizar un fin de semana de enamorados. Os hablo de Anantara Villa Padierna.

Entre sus muros se han alojado celebrities nacionales e internacionales, la exprimera dama estadounidense y numerosos miembros de casas reales. Es un enclave rodeado de colinas, cipreses, jacarandas y alcornocales, se encuentra este oasis de tranquilidad junto al Mediterráneo que nos incita a disfrutar del clima primaveral. Me ha llamado la atención su arquitectura que recuerda a los palacetes toscanos; también que sus instalaciones son como un pequeño museo: albergan más de mil obras de arte originales entre pinturas, esculturas, ánforas, espejos, cerámicas, tapices… Cuantos más rincones descubres, más te enamoras del lugar. Es uno de esos sitios que en cuanto los pisas sabes que vas a volver. Mención especial para el personal y su sobresaliente servicio: os van a hacer sentir como una reina en todo momento.

Sus habitaciones y suites ofrecen un diseño personalizado (no hay dos iguales) y repleto de detalles en la decoración, con piezas procedentes de todo el mundo. También tiene amplias villas independientes para los que buscan mayor privacidad, gracias a una atención exclusiva con servicio de mayordomo y piscina propia. Estas villas son un auténtico lujo.  Si como a mí os apasiona la gastronomía, estáis de suerte. En Villa Padierna se han esmerado en crear una oferta gastronómica de altura y para todos los gustos. Aquí vais a encontrar:

  • Un 99 Sushi Bar, como sabéis, uno de los mejores japoneses de España. Imprescindibles sus niguiri, langostinos tigre y cualquier opción de wagyu.
  • Paco Roncero, dos estrellas Michelin, tiene su propio restaurante llamado ‘O’ que se inspira en la cocina mediterránea.
  • Diego Cabrera, un bartender de prestigio internacional (no os perdáis en Madrid su Salmón Gurú) es el encargado de la coctelería en Eddy’s Bar.
  • A pie de playa, en el Club de Mar, rodeado de altas palmeras, se puede comer también estupendamente. Muy buenos sus arroces, sus tapas del día o su lubina a la sal.
  • Y lo mejor… Reservad la experiencia Dining by Design para una velada inolvidable. Podéis diseñar una cena completamente personalizada: bajo una pérgola de glicinias en un patio privado, a la luz de las estrellas en un anfiteatro clásico, en una de las terrazas de las villas… Y eligiendo a medida el menú, las flores, colores, decoración, música…

Imprescindible pasar por su spa para disfrutar de sus tratamientos exclusivos. El circuito de hidroterapia, inspirado en los baños romanos, cuenta con tres salas para Aqua Tub Detox Massage y Slimming Jet Shower, y tres para aromaterapia y baños de vapor Hammam, Indian Bath y Bali. El programa de bienestar incluye sesiones privadas de meditación. Y no dejéis de probar algunos de sus masajes, te dejan como nueva.

Si sois amantes del golf Villa Padierna cuenta con tres campos de 18 hoyos: Flamingos, Alferini y Tramores. El complejo tiene también con un espacio conocido como el Racquet Club que ofrece más de 22.000 metros cuadrados para practicar actividades deportivas, incluyendo dos pistas de tenis, once de pádel y un campo de croquet.

Ideas para exprimir vuestra estancia (y los alrededores).

  • Sobrevolar en helicóptero la ciudad de Sevilla o la mágica
  • Hacer la ruta por los Pueblos Blancos en un coche de época descapotable, mientras se contempla la belleza del paisaje de la sierra de Grazalema y los campos de naranjos que rodean el camino.
  • En la ciudad morisca de Casares, el hotel propone una visita donde los huéspedes pueden participar en un taller de acuarela dirigido por un artista local que finaliza con un picnic al atardecer.

¡La última tendencia viajera! Glamour bajo las estrellas

No se trata de una moda pasajera: acampar con elegancia es una nueva tendencia. Si te gustan las escapadas al aire libre sin renunciar a la comodidad tienes que probarlo. ¿Te atreves con el glamping (glamour + camping)? Disfrutar en plena naturaleza y dormir bajo las estrellas en alojamientos con mucho estilo es posible. Y, además, en localizaciones increíbles… Hoy os descubro cómo ejercer de viajera aventurera con un toque chic.

Casa de Mundo. Se trata de un paraíso con espíritu internacional situado en plena Costa Blanca, a tan solo 25 kilómetros de Alicante y sus playas. Lo mejor es elegir el alojamiento según tus gustos viajeros. Bonitas caravanas diseñadas con maderas talladas, un gazebo de Indonesia, un carromato cíngaro o lodges africanos de estilo safari contribuyen a recrear esa atmósfera mundana. Todas sus propuestas están decoradas al detalle. La zona en la que se encuentra el complejo es montañosa por lo que resulta perfecta para pasear al atardecer, hacer senderismo, montar en bicicleta o recorrer sus parajes a caballo.

 

 

Lanzarote Retreats.  Si prefieres los aires isleños te recomiendo este complejo ubicado sobre terreno volcánico en una finca lanzaroteña. Está situada a tan solo 300 metros del mar, en un pequeño pueblo de pescadores. Vas a vivir una escapada en un eco-alojamiento al estilo de las yurtas de Mongolia que te va a sorprender, puesto que la decoración de cada uno de ellos es muy especial. Imperdible la excursión al Parque Nacional de Timanfaya que se encuentra a media hora en coche.

Canonici di San Marco. Es mi favorito y cuanto observéis las fotografías de sus tiendas vais a comprender los porqués… La ciudad de las máscaras, de los palacetes flotantes y los canales serpenteantes también ha sucumbido a la tentación del gampling. ¡Ideal para una escapada en parejas que fusiona naturaleza y cultura de una manera exquisita!  A tan solo trece kilómetros de Venecia existen unas tiendas de campaña fascinantes con una ambientación palaciega, decoración refinada, suelos de madera noble, enormes camas con dosel, lavabos de mármol, detalles de hierro forjado, vajillas de porcelana, lámparas de cristal de Murano… Y atención, porque están disponibles a partir de 150 euros por noche. Estoy tan enamorada de Canonici di San Marco que no lo descarto como alojamiento en una próxima visita a Venecia.

 

Vintage Trailers Resort. Si eres de las planifica viajes de larga distancia te recomiendo hacer glampling en este curioso refugio de Oregón. Te vas a alojar en caravanas clásicas fabricadas en el siglo pasado, entre 1947 y 1965, pero habilitadas en sus interiores con una decoración cálida y con todo tipo de lujos y comodidades.  Además, los propietarios organizan casi a diario actividades típicamente americanas como barbacoas al aire libre, hogueras nocturnas, conciertos country en vivo…

Chewton Glen Hotel and Spa. Es el refugio perfecto para las más aventureras y exploradoras. Esta opción es realmente curiosa porque demuestra que el glamour también puede experimentarse sobre la copa de un árbol. En este resort de cinco estrellas ubicado en el sur de Inglaterra ofrecen lujosísimas habitaciones sobre los árboles. En su interior los espacios están habilitados como suites de hotel (ellos lo llaman private treehouses). Algunas incluso tienen chimeneas y jacuzzis. Un despertar entre ramas con vistas panorámicas es inolvidable, pero debes reservarlo para celebraciones especiales ya que sus precios son muy elevados.

 

 

 

Ranking TOP10 hoteles 2019

A punto de terminar el año, hoy os desvelo mi TOP 10 de hoteles de los últimos meses. Los hay para todos los gustos y estilos: palaciegos, tropicales, cercanos, al otro lado del mundo, para una escapada de fin de semana, para una celebración especial… Pero todos ellos son excepciones y merecen una visita. ¡Os los recomiendo 100%! El orden en el que están escritos es indiferente porque todos son sobresalientes.

Casa Sandra (Holbox). Os voy a descubrir un tesoro desconocido para muchos: el paraíso de Holbox. Es una isla situada entre el Caribe y el golfo de México. ¿Su encanto? Es un territorio virgen, solo se llega en barco desde el puerto de Chiquilá. Podrás caminar descalza: no hay asfalto (ni construcciones ni resorts). Pertenece a la reserva natural Yum Balam y está separada del continente por la laguna de Yalahau, donde habitan flamencos, garzas, milanos, cormoranes y pelícanos. Las aguas que rodean la isla se encuentran repletas de cocodrilos en las lagunas, delfines y tortugas. Cada verano acuden allí unos 1.500 ejemplares de tiburón ballena. ¡Un espectáculo inolvidable! Los encantos de la isla son infinitos: aguas cristalinas, arena dorada, palmerales, coloridas hamacas, artesanía local y un solo pueblo donde el único medio de transporte son los carritos de golf. Las fachadas de los cafés, restaurantes y posadas son multicolores. También te vas a enamorar de los murales tropicales pintados en sus paredes.  Los alojamientos son cabañas o suites de lujo ubicadas sobre la arena del mar, villas con palapas o pequeñas posadas. La más célebre es Casa Sandra que me ha fascinado. Fue el compositor Pablo Milanés quien lo inauguró a principios de siglo junto a su exmujer, Sandra, el alma del establecimiento y una dama todoterreno, empresaria, pintora y escritora. Merece la pena elegirlo puesto que la ubicación es perfecta, no le falta detalle y la decoración es exquisita. Los fines de semana celebran noches cubanas con asados, mojitos y jazz. ¡Un lujo!

Centurion Palace (Venecia). En un palacio ubicado en el Gran Canal para saborear la esencia genuina de la Serenessima. El Centurion Palace, perteneciente a Small Luxury Hotels of the World, es un alojamiento boutique situado a menos de cien metros de Santa Maria della Salute y ofrece impresionantes vistas sobre canal. El hotel fusiona una portentosa fachada de inspiración gótica del antiguo edificio (el Palazzo Genovese, construido en 1892) con el acertado diseño moderno de los interiores: todos sus espejos, lámparas, alfombras o esculturas son pequeñas obras de arte. Cuenta con un muelle privado para las llegadas y salidas en taxi acuático, aunque el verdadero lujo es disfrutar de su desayuno en el epicentro del Gran Canal, una experiencia al alcance de muy pocos establecimientos en la ciudad.

KAI (Tulum). Ya os he confesado que Tulum es mi rincón favorito de la Riviera mexicana, un destino alternativo, alejado de los resorts de todo incluido, un refugio de moda entre las celebrities del continente americano. El ambiente es cool, selvático y relajado. Para mí es uno de los mejores lugares del mundo para escaparte a un destino paradisíaco. Yo repito una y otra vez. En sus proximidades vas a encontrar naturaleza virgen, playas caribeñas turquesas y extra-cristalinas, yacimientos arqueológicos mayas, cenotes, una gastronomía deliciosa y la selva a tan solo unos metros de la costa.  KAI es mi último descubrimiento: un hotel boutique donde el lujo armoniza con la belleza natural de Tulum. Ubicado en playa Pescadores solo tiene once villas en una localización privilegiada, muy cerca de las imponentes ruinas mayas. Bajo palapas, su estética se inspira en su entorno natural y sincroniza la arena, el mar y los colores de la selva. Las villas -luminosas, elegantes y espaciosas- están construidas sobre pilotes minimizando así la huella y el impacto en la biodiversidad de la tierra. Y no dejéis de probar su gastronomía, es deliciosa y a un precio estupendo.

Sina the Gray (Milán). Dispone de tan solo 21 habitaciones a menos de cien metros del Duomo y de la Galería de Vittorio Emanuele. Es la opción perfecta para conocer a pie el corazón de la ciudad y estar alojado en medio del bullicio. ¡No necesitarás taxi para nada! Incluso en la misma puerta del hotel se encuentra uno de los locales de copas más animados de la ciudad. Cada suite está decorada de manera diferente; algunas tienen las camas suspendidas e incluso disponen de baño turco, jacuzzi y gimnasio privado dentro de la habitación. Si abres la ventana te parecerá que puedes tocar con las manos uno de los laterales de la catedral. Acero, vidrio, ébano, seda y estampados de animal print son algunas de las señas de identidad de Sina the Gray.

Pier One (Sídney). Perteneciente a la cadena boutique de Marriot (Autograph Collection) cuenta con una localización inmejorable: junto a los mismos pilares del icónico puente de Harbour y muy cerca de la Opera House. Sus habitaciones son espaciosas, de techos altos y podrás desayunar de fábula sobre el agua del mar con vistas a la impresionante bahía de Sídney. Además, Pier One se ubica en el barrio más bohemio y animado de la ciudad, The Rocks. Aquí podrás asistir a conciertos en vivo en los locales más chic, probar los mejores restaurantes o visitar su mercadillo para comprar joyería y artesanía.

Hotel Valldemossa (Mallorca). Es uno de los rincones más bellos de la isla y tienes que alojarte en el hotel Valldemossa perteneciente a Relais&Châteaux. Este refugio consigue hacerte olvidar del resto del mundo. Y hacerte sentir como una princesa entre su especial arquitectura (con terrazas a diferentes niveles) y el excepcional servicio. Las suites están decoradas al detalle: te querrás llevar a casa sus armarios de madera maciza. Algunas ofrecen fabulosas panorámicas sobre la sierra y sobre el pueblo. Desayunar, comer o cenar en su terraza exterior es inolvidable. Las vistas son increíbles. La cocina es de alto nivel y los fines de semana las amenizan con música en directo (boleros los viernes y piano los sábados). La piscina exterior, entre jardines y árboles centenarios, es una maravilla.

Pestana Vintage Porto (Oporto). La Ribeira es la zona más animada de la ciudad. Con el río Duero a tus pies y la parte histórica y monumental al lado, el Pestana Vintage Porto es la mejor opción para ir caminando a todas partes. Una encantadora agrupación de coloridos edificios que además ofrece una completa oferta gastro. Los mejores desayunos con vistas se disfrutan desde su terraza. Si sois carnívoras no os podéis perder su restaurante RIB y sus excelentes cortes. Si preferís alojaros en un palacio he de hacer una mención especial a un impresionante edificio de arquitectura diocechesca rodeado de tranquilidad, antigüedades y en un entorno distinguido: el Palácio do Freixo.

 

La Casa del Presidente (Ávila). Ideal para disfrutar de un fin de semana especial y de una escapada a pocos kilómetros de Madrid. La Casa del Presidente es un hotel boutique de tan solo diez habitaciones que fue la antigua casa de Adolfo Suárez (su despacho se mantiene intacto y es donde se hace el check-in) y cuyos muros han sido testigo de sucesos históricos. A las estancias y salones no les falta ni un detalle, el porche es una preciosidad y el servicio, impecable. La piscina, junto a la muralla, es una joya. Buenísimos (e instagrameables) sus desayunos caseros que elaboran con productos de cercanía, como el pan de La Tahona de Sotillo, mermeladas artesanales, miel de El Barco, quesos de Gredos… Elige la suite abuhardillada denominada Felicidad porque ofrece las mejores vistas.

Londolozi (Sudáfrica). Una de las escenas que todas deseamos protagonizar es un despertar con vistas a tierras africanas. Sentir la emoción que supone detener tu 4×4 para ceder el paso a una familia de elefantes, observar de cerca la imponente piel moteada de un guepardo o escuchar el rugido de los leones al anochecer, son algunas de las sensaciones que perdurarán en tu memoria. Si puedes debes alojarte en una reserva privada: ofrecen el mismo paisaje, la misma fauna (puesto que los animales deambulan libremente), pero la circulación únicamente está autorizada para sus vehículos que pueden salirse de los caminos marcados. Incluso tienen prohibido apiñarse más de tres jeeps alrededor de los avistamientos. La reserva privada más prestigiosa es Sabi Sands. Si quieres darte un capricho alójate en uno de sus lodges más exclusivos: Londolozi.

Pousada de Lisboa (Lisboa). Está situado en el centro de la plaza del Comercio, corazón de la ciudad. El entorno de lujo del Pousada de Lisboa  se completa con unas instalaciones decoradas al detalle, unos desayunos estupendos y un servicio a la altura. Además, si quieres probar algunas de las mejores carnes de la ciudad no tienes que salir de sus instalaciones: su restaurante Rib Beef&Wine ofrece buenos cortes y una carta interesante a precios estupendos. Déjate aconsejar y marida la cena con vinos portugueses. ¡Y no te pierdas sus postres!

  Una escapada presidencial (y cercana a Madrid)

 

Un destino otoñal perfecto si resides en la capital o en sus alrededores es la ciudad de Ávila. Centro histórico monumental, paseos alrededor de la muralla, el museo de Santa Teresa, sus legendarias yemas y una gastronomía contundente pero deliciosa: patatas revolconas con torreznos, judías del Barco, sopa castellana y, por supuesto, la jugosa y tierna carne de los chuletones abulenses. Desde hace poco, además, este destino castellano cuenta con un aliciente más: un alojamiento de lujo y con una carga histórica única. Alojarte en La Casa del Presidente supone revivir nuestro pasado más reciente desde una perspectiva muy personal.

La cadena Fontecruz ha rehabilitado la que fue la casa del presidente Adolfo Suárez. Y lo ha hecho a lo grande, sin escatimar en detalles y mimando cada rincón. La residencia únicamente cuenta con diez habitaciones (elige la suite Felicidad, abuhardillada y con un baño precioso), pero ese es precisamente uno de sus principales encantos. Te olvidas de que estás en un hotel porque parece que estás en tu propia casa durante tu estancia. Es una escapada perfecta para pasar un fin de semana relajado o romántico. El check in se realiza en el que fue el despacho de Suárez. Conserva su biblioteca y además ofrece una sorpresa inesperada, una puerta secreta que se construyó para facilitar su huida en caso de alguna emergencia o peligro. Aunque no está contrastado se afirma que en dicho despachó cerró con Carrillo el acuerdo que legalizaba la Partido Comunista y que la puerta secreta la utilizaba el emérito Juan Carlos I para entrar en la residencia del presidente.

Los salones y estancias comunes están decorados con auténtico lujo, pero sin perder el encanto y la esencia de un hogar familiar. En el porche puedes pasar horas leyendo y escribiendo mientras escuchas el canto de los pájaros y disfrutas de un té calentito, un café con una tarta casera o una buena copa de champán. Los jardines son una maravilla y la piscina, en contacto directo con la muralla, una verdadera joya. En verano se organizan allí barbacoas al aire libre.

Uno de los aspectos que más han cuidado es el desayuno que se sirve en la que antaño fue la cocina. Trabajan con productos de altísima calidad, todos de cercanía. Los panes y croissants llegan desde la centenaria Tahona del Sotillo y están buenísimos, las mermeladas y la miel (excelente) son del Barco de Ávila, los quesos de El Barraco de Elvira García, los yogures están elaborados con leche de vacas abulenses y se acompañan de semillas y frutas de Gredos. También te preparan al gusto huevos variados (fritos, revueltos o escalfados) y tortillas. No dejes de probar (si te queda hueco) el bizcocho casero de zanahoria. Por supuesto no faltan el jamón ibérico de bellota, la fruta del día recién cortada, el zumo de naranja natural o el tomate para las tostadas.

Por la noche debes visitar restaurantes como Los Candiles (uno de los mejores chuletones), La Bruja, Siglo Doce (uno de los más antiguos de la ciudad), Las Cancelas o el Almacén. Si eres de las que prefieres tapear acércate hasta la zona de terrazas (en la calle de San Segundo, frente a la muralla) y disfruta de los bocados de El buen yantar o El rincón del Jabugo, muy frecuentados por los locales.

Cayo Hueso: una isla de cuento

Los estadounidenses la conocen como Key West y es un destino que te sorprende y del que te enamoras nada más acercarte. Posiblemente porque en España no es muy conocido y tampoco cuentas con expectativas previas. Pero en cuanto la pisas, descubres que has llegado a una isla de cuento: palmerales, vegetación exuberante, fachadas de estilo victoriano, trenecitos de época, flores multicolores, tiendas y hoteles con encanto, bullicio callejero y un ambiente tropical y alegre.

Es la isla estadounidense ubicada más al sur del país y regala las aguas color esmeralda del golfo de México por un lado y el océano Atlántico por el otro. Este rincón ha acogido a conquistadores, piratas, exploradores submarinos… pero también ha sido el refugio de personajes tan célebres como el presidente Truman o los escritores Ernest Hemingway y Tennessee Williams. ¿Qué tienes que ver? ¡Todo! Es una isla pequeña, ideal para pasear, callejear, descansar en sus terrazas, hacer shopping en sus coquetas tiendas… Aquí os enumero las visitas turísticas imprescindibles.

Duval Street. Es la calle principal donde ir de compras -todas las tiendas están decoradas al detalle-, probar restaurantes, tomarte unas cervezas bien fresquitas o disfrutar de la vida nocturna mientras ves pasar los trenecitos tradicionales. Además, está rodeada de preciosos edificios de arquitectura colonial pintados en colores pastel: rosas, azules, violetas o verde manzana.

El faro de Key West. Fue durante muchos años un lugar de vigilancia de la Marina. Ahora es un museo y lo mejor es subir sus 88 escalones para admirar una panorámica impresionante. Muy cerca se encuentra la casa de Hemingway. El premio Nobel vivió aquí durante una década. La mansión es preciosa: dos plantas, estancias luminosas y amplias, porche, terrazas, un frondoso jardín, casa de invitados y una espectacular piscina rodeada de palmeras y de vegetación. Todos los muebles que se conservan fueron los que utilizó el escritor y muchos son de estilo español. Si sois amantes de la literatura os van a emocionar sus numerosas fotografías personales, su máquina de escribir, su biblioteca…  También a pocas manzanas se ubica Little White House. El presidente Truman residió en esta casa durante su mandato de 1945 a 1953 y fue la sede de su gabinete en acontecimientos presidenciales de relevancia.

La parada más instagrameable. En Cayo Hueso se encuentra el último punto terrestre de Estados Unidos, un lugar donde la distancia a Cuba son tan solo 90 millas (150 a Miami). Está señalado con un colorido barril gigante siempre rodeado de visitantes tomando fotografías.

La mejor gastronomía. Bahama Village es un barrio que originalmente fue habitado por los afroamericanos de la isla. Hoy en día acoge un mercado al aire libre y algunos de los restaurantes más interesantes de la isla. La Casa de la Langosta es muy famosa. Sobre el muelle del histórico Key West Bight se ubica una construcción de madera al estilo marinero con buenas vistas. Tenéis que elegir una mesa del porche o frente al puerto para disfrutar de sus excelentes pescados y, por supuesto, pedir langosta.

El malecón y su puesta de sol. Al caer la tarde todos se dirigen hacia el malecón para disfrutar del ocaso mientras los artistas amenizan el momento con su música y sus bailes. Os recomiendo una preciosa terraza sobre el agua llamada Sunset Point, decorada con mobiliario y sombrillas de vivos colores, que elabora unos cócteles estupendos y anima las veladas con música en vivo.

¿Cómo llegar? Por tierra, mar o aire. Pero si sois aventureras debéis elegir la carretera. Los Cayos de Florida están formados por 200 islas de coral unidas por 43 puentes. Desde Miami se llega a Cayo Hueso tras casi 300 kilómetros de un viaje en el que vas a ir cruzando las sucesivas islas y todos los puentes mientras disfrutas de rincones mágicos, aguas turquesas y unas vistas espectaculares.