La gran noche de Marie Claire en el Teatro Real

Queridas amigas, hoy toca compartir con vosotras la fabulosa -por original e inesperada- fiesta de Navidad de nuestra revista. Un entorno incomparable, música, humor, invitados de lujo -personalidades de todos los ámbitos sociales con especial mención a las actrices nominadas a los Goya-, grandes amigos y tantos detalles como rincones tiene el Teatro Real de Madrid.

Las lectoras de Marie Claire somos mujeres divertidas, inquietas, audaces, decididas y con la mente abierta. Dispuestas a experimentar lo inexplorado sin prejuicios. A buscar -y encontrar- caminos alternativos. Por eso supimos apreciar y disfrutar de un espectáculo tan genuino como arriesgado. Mezclar la solemnidad y el escenario del Real con el humor certero y la jaranera puesta en escena de Zapata y Orquesta es osado. Pero el éxito es para los valientes… Reírse de uno mismo, de tus circunstancias y de los tópicos que rodean tu ámbito de actuación (el del tenor y la orquesta de Extremadura es, obviamente, la música clásica) es sinónimo de sabiduría.

Después de escuchar algunas piezas de Rossini, Bach o Strauss, el concierto finalizó con una actuación completamente atípica: Zapara consiguió levantarnos de nuestros asientos con el rock duro de AC/CD y su Highway to hell. Si una de las mejores bandas de todos los tiempos, QUEEN, se atrevió a fusionar la ópera y el rock creando melodías universales que ya forman parte de nuestras vidas a la vez que fulminaba los cánones establecidos, por qué no va a poder Marie Claire crear tendencia…

Y después se sucedieron una concatenación de sorpresas que nos dejaron a todos con la boca abierta. Un coro que a capella nos amenizaba con villancicos de manera personalizada mientras cruzábamos de un salón a otro, las estancias de este bellísimo monumento histórico engalanadas para la ocasión, cocteleros en acción, brindis con Bacardi, ibéricos de Guijuelo con nombre de mujer, Remedios Sánchez, jamones cortados con maestría por Raquel Acosta y un estupendo kit de productos Sensilis en la goodie bag para que esta Navidad luzcamos radiantes.

Es de justicia felicitar al equipo de RR.PP. de Marie Claire. Un evento de esta envergadura conlleva muchas horas de dedicación e infinitos dolores de cabeza que a menudo no se aprecian el día en el que todos nos divertimos gracias al trabajo previo de grandes profesionales.

Ahora toca descansar unos días tras un año marcado por la hiperactividad. Pero, por supuesto, os quiero desear lo mejor a todas vosotras y a vuestras familias.

Y para 2019… ¡atreveos a perseguir tus sueños! A saltaros las normas -como Marie Claire en su gran noche en el Teatro Real-, a dejar fluir vuestra espontaneidad, a desafiar las reglas impuestas, a dejaos llevar por la intuición, a reír o llorar cuando os apetezca, a amar intensa y apasionadamente. A ser libres. Las vivencias inolvidables son las que acarrean riesgos. Cuando intuyas que algo va a ser hermoso, atrápalo y disfruta: la valentía y la transgresión, a priori arriesgadas, culminan en la ansiada felicidad.

¡Nos volvemos a leer en enero!

Mujeres del mundo: es nuestra hora 

Ha sido para mí un auténtico honor formar parte del evento más representativo de los últimos tiempos en el universo femenino: me refiero al II Congreso Internacional La Voz de las Mujeres Rurales en el Mundo, un encuentro que ha reunido a casi mil mujeres, ha contado con la participación de personalidades nacionales e internacionales de primer nivel -entre ellos la reina Letizia- y que con tanto cariño y esfuerzo han preparado durante meses AFAMMER y su presidenta Carmen Quintanilla.

Debemos de estar muy orgullosas de este tipo de iniciativas que aúnan a mujeres que sí representan la verdadera esencia y espíritu del feminismo. Mujeres reales, trabajadoras, talentosas, hechas a sí mismas potenciando su valía a través del esfuerzo y afán de superación. Mujeres valientes que asumen retos para el beneficio de todas y los solventan con éxito. Mujeres que a pesar de las dificultades siguen manteniendo sus sueños intactos; que se levantan y siguen luchando cuando las cosas no van bien. En definitiva, personas que no se rinden, que continúan aportando y creciendo.

Con Carmen Quintanilla

He tenido la oportunidad de conocer a protagonistas anónimas extraordinarias (emprendedoras, agricultoras, ganaderas, madres, abuelas, jóvenes, veteranas…) y a otras tan excepcionales como la directora de la consejería de infancia de la Fundación Vicente Ferrer en la India, Doreen Reddy. O como Justina Montalico, la presidenta de la Coordinadora de Mujeres Aymaras de Perú; junto a sus compañeras han sido capaces de acceder a los mercados internacionales con sus creaciones textiles, productos artesanos realizados con materiales de altísima calidad como la lana baby alpaca. Tienen unos ponchos, jerséis y accesorios maravillosos. Echad un vistazo a su web: mujeresaymaras.com/

Por supuesto también ha sido un placer debatir con las integrantes de la mesa redonda que he moderado: Krishanti Dharmaraj, directora ejecutiva del Centro para el Liderazgo Global de las Mujeres de los Estados Unidos, quien lleva más de 25 años trabajando para promover los derechos de las mujeres y las niñas; Inés Hidalgo de Cisneros, directora de Marketing y RR.II. de STIHL: ella y su compañía se han involucrado con ilusión y generosidad, apostando por este congreso y por la fuerza e importancia de las mujeres y familias del ámbito rural. O Elżbieta Bojanowska, viceministra en el Ministerio de Familia, Trabajo y Política Social de Polonia, una eminencia en políticas sociales que nos ha descubierto iniciativas muy reveladoras que están en marcha en su país. Una mesa diversa y enriquecedora en la que hemos puesto el foco en el liderazgo de las mujeres y las niñas en el mundo rural, en cómo lograr la igualdad entre hombres y mujeres. Una temática y un desafío apasionantes.

Con Inés Hidalgo de Cisneros

Después de dos días intensos e inolvidables, se han extraído tantas conclusiones como vivencias y experiencias hemos compartido. Vamos a desterrar complejos, fulminar estereotipos y eliminar etiquetas socialmente establecidas. Y nos hemos concienciado de que todas somos necesarias -cada una desde nuestro ámbito de actuación- para tomar el testigo de las grandes mujeres que nos precedieron en la lucha por nuestros derechos, libertades y por la plena igualdad. Es nuestra obligación (y responsabilidad) por su legado, por nosotras y por el futuro de nuestras hijas. ¿Te apuntas?

Una joya mediterránea por descubrir

Malta es una isla que fusiona todos los atractivos del Mediterráneo -tiene casi trescientos días de sol al año y es posible disfrutar del mar hasta bien entrado en otoño- con la cultura. A mí me ha enamorado: es de esos sitios en los cuales al marchar sabes que vas a volver. Os invito a acompañarme en este recorrido que os va a mostrar todo lo que esta isla ofrece.

La capital.

Valeta es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y cuenta con 320 monumentos en un área reducida. Es una ciudad empinada en la que parece que el tiempo se detuvo en el medievo, repleta de murallas, fortalezas templarias, calles adoquinadas, fachadas adornadas de celosías y multitud de iglesias. Fue fundada por el Gran Maestre Jean Parisot de la Valette en 1566 como asentamiento para los Caballeros de la Orden de San Juan. Ofrece un entorno maravilloso para caminar tranquilamente por sus callejuelas (el centro histórico es peatonal), perderte por sus recodos y disfrutar de múltiples terrazas en sus monumentales plazas. Algunas de las mejores panorámicas de la isla se obtienen desde los jardines de Upper Barrakka, ubicados sobre el gran puerto. Desde allí se observan las tres ciudades vecinas: Cospicua, Senglea y Vittoriosa; esta última tiene un acceso que me recuerda en cierta medida al Gran Canal veneciano. También debes fijarte en las fachadas de las iglesias maltesas porque tienen dos relojes que marcan horas distintas. No se trata de un error: mientras que el primer reloj marca la hora correcta, las agujas del segundo señalan otro horario para despistar al diablo y evitar que interrumpa los servicios religiosos.

Los alrededores.

  • Situada en el centro de la isla, Mdina es una excursión imprescindible para descubrir su ciudadela medieval. Un laberinto de calles estrechas, con espectaculares iglesias y palacios.
  • No debemos olvidarnos tampoco de visitar Julians y su Spinola Bay, un pintoresco puerto pesquero que se encuentra repleto de coloridos barcos de diversos materiales. El sitio perfecto para conseguir las fotos más instagrameables.
  • Resulta muy agradable la excursión en barco a la isla de Gozo: dejamos de lado la monumentalidad y la historia, pero nos adentramos en plena naturaleza, tierras verdes colinas, valles y bellísimos acantilados. Más tranquila y salvaje, su costa ofrece panorámicas inolvidables: acantilados, salinas, cuevas legendarias…
  • Y te van a fascinar sus fondos marinos con algunas de las aguas más cristalinas del Mediterráneo. Además, las islas maltesas tienen la ventaja de contar con puntos de inmersión para todos los niveles.

La gastronomía.

Debido a la intensa y diversa relación que el archipiélago ha mantenido con otros países, su cocina se encuentra influida por otras gastronomías, fundamentalmente la italiana por la cercanía geográfica que mantienen ambos países y la anglosajona (Malta formó parte durante mucho tiempo del Imperio Inglés). No dejéis de probar el bigilla, la versión maltesa del hummus, un paté de alubias moradas que se combina con ajo, perejil y guindilla triturado que se suele servir como aperitivo acompañado con pan y queso de cabra. Otro imprescindible es el stuffa tal fenek, su plato más popular. En pocos lugares de mundo comerás un plato de conejo tan exquisito. Primero adoban la carne, luego la cocinan a fuego lento durante horas y la sirven con sofrito de tomate o de vino. La soppa tal-armla es otra exquisitez. Se trata de una sopa de verduras que se sirve con los típicos quesos malteses. Riégalo todo con la cerveza local, Cisk. Y no te puedes marchar sin saborear sus famosos pastizzi, unos pastelitos de hojaldre rellenos de carne, espinacas, queso ricota o puré de guisantes.

Algunas curiosidades.

  • Una lengua peculiar. Las civilizaciones que han ido ocupando el archipiélago durante miles de años -árabes, fenicios, franceses, italianos, españoles…- han influido en el idioma maltés que además es el único de la Unión Europea que procede del árabe. El inglés también es lengua oficial de la isla.
  • Un set de rodaje de tamaño real. Aquí se han rodado películas y series tan populares como Troya, El Conde de Montecristo, Gladiator y Juego de Tronos.
  • Anterior a las pirámides de Egipto. Los templos megalíticos datan de entre el 5.000 y 2.500 a.C., y están considerados los más antiguos del mundo. Destacan los templos de Ggantija, en Gozo, con muros de hasta seis metros de altura.

Créditos: Pixabay

Tres recomendaciones imprescindibles:

  • Navega en “góndola”. Desplázate a la preciosa ciudad de Vittoriosa (solo separada de Valeta por una lengua de mar) en una colorida góndola llamada En Marsaxlokk, un pueblo de pescadores repleto de luzzus, podrás apreciar los ojos de Osiris a cada lado de las proas. ¿El motivo? Según los fenicios sirven para ahuyentar los malos espíritus.
  • Admira a Caravaggio. Contempla su magnífica obra La decapitación de San Juan Bautista en la Concatedral de La Valeta. La única pintura firmada por Caravaggio y la obra de mayor tamaño del pintor italiano.
  • Alójate en Ursulino Valletta el hotel más coqueto y colorido de la capital que ocupa un edificio típico de la posguerra.

¿A qué ya te está apeteciendo esta escapada isleña? Pues elige fecha y saca tus billetes en Air Malta

 

 

Dubái: el paraíso del shopping y el lujo

Algunas panorámicas y skylines urbanos nos los han mostrado en tantas ocasiones en el cine y los medios, que cuando los visitamos por primera vez, es como si ya hubiésemos estado. Nos ocurre con Manhattan y más recientemente con Dubái. El Burj Khalifa o el Burj Al Arab forman parte de los iconos contemporáneos por excelencia. ¿Pero qué hacer en el paraíso del lujo? Si disponéis de tiempo y cantidades obscenas de dinero, TODO. Si se carece de ambas cosas os voy a dar algunas pistas para aprovechar al máximo vuestra estancia en Dubái. Lo mejor es planificarse las visitas por las tres zonas de referencia: la tradicional, Bur Dubái y Deira (zocos, mezquitas, mercado del oro, zoco de las especias…), el área de negocios World Trade Center (Burj Khalifa, Mall Dubai, torres infinitas, Dubái Fountain…) y la parte más bonita, Marina Dubái y Jumeirah (las playas, Burj Al Arab, la palmera, The World, el hotel Atlantis…).

 

Os desvelo las visitas imprescindibles.

Burj Khalifa. Es el edificio más alto del mundo con 828 metros y popularizado mundialmente por la película Misión Imposible. Es espectacular e impresiona desde cualquier perspectiva. Se puede observar desde una distancia de 90 kilómetros. Para que os hagáis una idea de su dimensión el Empire State es menos de la mitad de esta torre. A sus pies se ubica la Dubái Fountain, ¡cómo no! la fuente más grande del mundo. Imposible no comparar este espectáculo con las fuentes del Bellagio de Las Vegas pues han sido diseñadas por los mismos ingenieros.

 

Burj Al Arab. Sin duda, el icono de la ciudad. Es uno de los escasos siete estrellas del mundo. Está construido sobre una isla artificial a 280 metros de la costa, mide 321 metros de altura, todas sus habitaciones son suites (la más pequeña de 175 metros cuadrados) y el servicio de transfer es una flota de Rolls Royce que saluda al visitante flanqueando la puerta de entrada. Desde tierra firme hay controles de acceso que impiden el paso a turistas. Como los precios de las habitaciones son prohibitivos, lo mejor es reservar en alguno de sus restaurantes un almuerzo, cena (a partir de 200 euros por persona) o la opción más económica, el afternoon tea (unos 140 euros). Os recomiendo tomar el brunch (solo los viernes) en el restaurante Al Muntaha (planta 27). Las panorámicas de casi 360 grados sobre Dubái son inolvidables.

Dubái Marina. Uno de los lugares imprescindibles. Combina zonas residenciales y de ocio a lo largo de siete kilómetros de canal. Debéis de pasear por allí al atardecer mientras se observa la llegada a puerto de decenas de yates, aunque lo mejor es disfrutar de un crucero rodeado de rascacielos (existen opciones con cena de lujo a la vez que navegas por la Marina). Entre sus numerosos e impactantes rascacielos, elijo la Canyan Tower, una perfecta espiral que, con sus 306 metros, es la torre torcida más alta del mundo.

Palm Jumeirah y el Atlantis. Es la popular isla artificial con forma de palmera. Está repleta de mansiones de tres millones de dólares en adelante. La mejor manera de apreciarla es en hidroavión o helicóptero. El hotel Atlantis The Palm es uno de los establecimientos más famosos de Dubái (solo hay otro en Bahamas). Merece la pena visitarlo, pero hay que reservar en uno de sus restaurantes para poder acceder (con el añadido de atravesar The Palm).

Madinat Jumeirah. Zoco con galerías comerciales que recuerda a una antigua ciudad árabe, tanto por su arquitectura interior como exterior.  En el lado sur se encuentra lo que llaman la Venecia de Oriente Medio: los canales de Madinat Jumeirah en los que resulta imprescindible navegar en una canoa tradicional. Desde aquí se pueden contemplar unas vistas espectaculares del Burj Al Arab. Existen una gran cantidad de exclusivos bares y restaurantes con vistas al mar como The Agency o el Shoo Fee Ma Fee.

Dubái Mall. El paraíso del shopping. Avisadas estáis… Es el centro comercial más grande del mundo.  No faltan las tiendas de las mejores marcas de lujo o sorpresas para el visitante como un zoco del oro propio, un inmenso acuario con miles de peces -tiburones incluidos-, pistas olímpicas de patinaje o esqueletos reales (y completos) de dinosaurios de más de veinte metros entre sus galerías.

Así fue la presentación del Premio Planeta

Os confieso que se trata de un ritual otoñal que nunca me pierdo porque me apasiona: la presentación del Premio Planeta en Madrid (el fallo tuvo lugar durante una cena literaria celebrada el pasado 15 de octubre en Barcelona). En este evento de presentación en la capital el escritor premiado comparte con los presentes sus sensaciones y emociones al saberse ganador, nos desvela cómo fue el proceso de creación de su obra y conocemos anécdotas y otros detalles de la novela galardonada. Es un encuentro reducido que conserva y potencia toda la magia que la literatura conlleva.

En los últimos años el marco elegido para esta presentación resulta incuestionable: el Instituto Cervantes, uno de los edificios más icónicos de Madrid, la sede de una institución que es guardián del idioma español, un templo de nuestra lengua. Hasta allí me trasladé -siempre es un placer- para conocer a Santiago Posteguillo de la mano de la presentadora Sandra Golpe y capitaneados por el anfitrión de la tarde, el presidente del Grupo Planeta, José Creuheras.

Y he de confesaros que el premio 2019 es una de las historias que más me apetece leer de entre las ganadoras de los últimos años. Yo, Julia nos traslada hasta el Imperio Romano del siglo II, pero con voz femenina. No se trata de cambiar la historia siguiendo la tendencias y corrientes actuales, sino de completarla desde la perspectiva de una protagonista femenina, según nos confesó el autor quien se presentó al concurso con el título El ascenso y bajo el seudónimo de James Sussex. «No solo se puede construir igualdad desde el presente y el futuro sino también desde el pasado contando la historia al completo, a través de hombres y mujeres que fueron relevantes«, nos dijo.

Sin desvelar demasiado sobre la trama, os describo con brevedad el contexto para despertar vuestra curiosidad sobre esta lectura: en el año 192 de nuestra era varios hombres luchan por controlar el Imperio, pero Julia Domna, hija de reyes, madre de césares y esposa de emperador, piensa en ir más allá: se propone crear una dinastía. Muchos prohombres están dispuestos a morir por alcanzar la gloria y el poder. Ellos creen que la partida está a punto de empezar, pero para Julia el juego ya ha comenzado porque sabe que únicamente una mujer puede forjar una dinastía. La protagonista es una mujer astuta, inteligente y valiente que será capaz de conseguir sus propósitos y llegará a ser emperatriz de Roma.

Santiago Posteguillo es profesor de literatura en la Universidad Jaume I de Castellón. Estudió literatura creativa en Estados Unidos y lingüística, análisis del discurso y traducción en el Reino Unido. Hace ya una década publicó su trilogía Africanus, sobre Escipión y Aníbal, y con su Trilogía de Trajano se ha consagrado como uno de nuestros mejores escritores de narrativa histórica.

La novela finalista de esta edición, Un mar violeta oscuro, también está protagonizada por mujeres, concretamente por las familiares de la autora, Ayanta Barilli.

Tres visitas gastro que no te debes perder en noviembre

En cuanto comienza a apretar el frío uno de los mejores planes que organizo son las salidas gastro. Un buen bocado y un mejor vino son el remedio perfecto para cualquier mal. Hoy os descubro tres visitas que no os debéis perder durante este mes.

El mejor cachopo de Madrid. Ubicada en el barrio de Argüelles, en la calle Juan Álvarez Mendizábal (entre la Plaza de España y el Templo de Debod) La Charca es un establecimiento sencillo cuya esencia es ofrecer cocina española tradicional de calidad, con raciones generosas, a precios moderados y con especial atención a las recetas y los guisos asturianos. Ahora cuenta con un hito adicional que le ha convertido en un lugar de peregrinaje obligado si sois amantes del cachopo: su premio al más rico de la capital y el tercero mejor de España en la sexta edición de este certamen. Este cachopo de unos 750 gramos de peso y entre 35-40 centímetros de longitud, elaborado con la mejor ternera asturiana I.G.P. al estilo de Allende -relleno de jamón ibérico y tres tipos de quesos asturianos, entre ellos Gamonéu y La Peral- está muy rico. No os perdáis tampoco el pulpo a feira con sus cachelos, las croquetas de la casa, las bolas de queso de cabra con cebolla caramelizada y miel, los fritos de pixín, la fabada asturiana o el arroz caldoso con bogavante. Para los más golosos resulta imprescindible probar durante los postres el arroz con leche requemado.

La playa de Sevilla. Sobre el mismo puente de Triana, con el Guadalquivir a sus pies y regalando una de las mejores panorámicas de la ciudad tienes que conocer el restaurante Mariatrifulca. Siempre hay un ambientazo, gente guapa y puedes tapear en la barra (un buen jamón, ensaladilla de langostinos y jugo de carabineros, unos estupendos niguiris de buey con foie) o comer a la carta (una rica lubina en adobo, un despiece de atún rojo, sus variedades de arroz…). El consejo: reserva en la terraza. Las vistas son impresionantes sobre todo por la noche con Sevilla iluminada frente a tus ojos y reflejada en el río.

Un buen mollete andaluz en la capital ¿Quién de nosotras no hemos disfrutado del típico mollete andaluz? Bocaditos tiernos que nos transportan al sur, a días luminosos repletos de actividades al aire libre y al buen rollo. En definitiva, a Andalucía. Ahora llegan a Madrid en cuatro versiones que merece la pena probar. Las trae el restaurante Zahara de Osborne perteneciente al Grupo Osborne por lo que sea cual sea el motivo de vuestra visita os aconsejo comenzarla con un buen plato de jamón Cinco Jotas (emblema de la casa) acompañado de salmorejo y una copa de amontillado bien fresquito. Los molletes los elaboran al estilo de Antequera, con harina de trigo, aplanado, de miga blanda, poco horneado y con forma ovalada. No os perdáis el de pollo asado con panceta, manzana y cremoso alioli, está espectacular por su acertado contraste de sabores. Otro de los más ricos el de sabroso rabo de toro acompañado de pera caramelizada. También podéis probar el mollete de pringá andaluza con tomate y hierbabuena o la versión más gaditana para los que no pueden resistirse a una fritura: en este caso el mollete está relleno de calamares fritos, puntillitas y alioli negro.

Cómo exprimir La Habana en 72 horas (de día y de noche)

Afirman orgullosos los habaneros que la capital cubana es la ciudad que nunca duerme. Pero en cada una de mis visitas yo siempre he encontrado otro matiz irresistible. La Habana es la metrópoli de la banda sonora ininterrumpida. La música suena en cualquier rincón, cafetín, plaza o teatro escondido. Voy a comenzar por daros las pistas clave para exprimir la ciudad durante el día.

  • El Malecón. El paseo marítimo de más de ocho kilómetros es de obligado recorrido para tomar el pulso al pueblo cubano. Es su punto de encuentro al caer la tarde y la localización ideal para ver ponerse el sol tomando un cóctel en la terraza Abadía o bien cenar en uno de los mejores restaurantes de la capital cubana: Litorial.
  • El capitolio nacional. Posiblemente el edificio más emblemático e imponente de toda la ciudad con permiso del gran teatro de La Habana.

  • La Habana Vieja. Callejear sin rumbo es una delicia en esta parte de la ciudad, mientras te dejas empapar por el peso de su historia, la alegría de su gente y algunas estampas que no se ven en ningún otro lugar del mundo: como todos esos coloridos Chevrolet, Cadillac y Pontiac de los años cincuenta. Estos últimos años se están rehabilitando infinidad de edificios históricos que devuelven un aspecto colonial imponente a la capital cubana. Restaurantes de arquitectura encantadora, cafés en salones señoriales rodeados de columnas y terrazas en patios semi-palaciegos abundan en la zona vieja.

  • La plaza de la Revolución. Una explanada ante el memorial de José Martí, presidida por un inmenso relieve del Che Guevara. Este espacio siempre ha sido la tribuna popular de los cubanos: aquí tienen lugar celebraciones, mítines, desfiles… Y a la vera del Martí es donde Castro daba sus legendarios discursos.
  • Fábrica de tabacos de Partagás. La Habana huele a ron, a sal, a ritmos latinos y a humo de puro. Detrás del Capitolio se encuentra la fábrica de cigarros más antigua de la ciudad que además fue fundada por un español: Jaime Partagás. Aquí se elaboran los puros habanos y la visita es obligada para las que queráis comprar este genuino tabaco.
  • Playa de Santa María. Las que no podáis evitar disfrutar de una jornada playera tenéis que acercaros hasta Santa María para disfrutar de un mar claro, arena blanca y docenas de palmeras presidiendo el paisaje. Es un paraje frecuentado por cubanos, no turístico.
  • Castillo del Morro. La fortaleza más antigua de la capital cubana es donde tiene lugar la mítica ceremonia del cañonazo de las nueve de la noche. ¡Imprescindible para observar una puesta de sol sobre la bahía habanera!

Si queréis destinar un día a explorar los alrededores de la capital, elegid una de estas dos excursiones:

  1. El más famoso balneario ofrece más de veinte kilómetros de playas de aguas cristalinas y arenas finas. Refleja la postal de parajes caribeños de ensueño. Ubicado en la Península de Hicacos, se encuentra a unos 150 kilómetros, por lo que se puede visitar durante una jornada intensa.
  2. Valle de Viñales. Un Parque Nacional imprescindible por sus singulares mogotes de belleza inigualable, las vegas de tabaco y las casas campesinas entre las montañas.

Y por fin llegamos a La Habana de noche… Nunca volveremos a disfrutar de las míticas veladas nocturnas del año 58, pero podemos hacernos una idea de cómo esta ciudad gobernó el mundo del lujo, el ocio y el glamour visitando dos vestigios de la época. Tropicana es un cabaret con fama mundial, interpretado a cielo abierto, en medio de un bosque repleto de vegetación donde los árboles forman parte del espectáculo. Es un enclave único para disfrutar la música, los colores y el folclore de Cuba y del Caribe en todo su ritmo. En el mítico hotel Nacional, frecuentado por Frank Sinatra, Ava Gardner, Buster Keaton o Winston Churchill, cada noche el Cabaret Parisién ofrece un gran show que muestra la fusión de las culturas indoamericanas, hispanas y africanas, origen de la cultura cubana.

Otras visitas nocturnas imprescindibles:

  • La Bodeguita del Medio y la Floridita. Visita obligatoria por su historia vinculada a Hemingway y otros tantos personajes míticos del cine, la política o la literatura. Aunque se trata de lugares pequeños y siempre repletos de turistas disparando fotografías. Eso sí, son coquetos, originales, genuinos y con música en vivo permanente.
  • Jazz Café. Ubicado en la zona del Vedado es un local con enormes cristaleras que ofrece agradables panorámicas y actuaciones musicales de calidad, gran ambiente y unos cócteles deliciosos. No os perdáis el de horchata de coco.
  • La Casa de la Música. Es una casona ubicada en Miramar. Se trata de un gran salón con mesas y escenario elevado, uno de los locales que permanece abierto hasta la madrugada, con orquesta en vivo que interpreta salsa, merengue y demás ritmos latinos. Siempre atestada de un público que mezcla cubanos y turistas a partes iguales.

Cuatro caprichos fashion que te puedes permitir

El otoño nos trae sorpresas y novedades de lo más apetecibles. Hoy comparto con vosotras cuatro descubrimientos recientes que os van a enamorar tanto como a mí. ¿Cuál es vuestro favorito?

Camisetas con mensajes de amor (y poesía). Acabo de descubrir una nueva marca de moda española que va a ser un must esta temporada. ¡Tenéis que conocerla! Amore Grande llega para reivindicar el Amor con mayúsculas. Prendas pensadas para enamorar. Diseños que lanzan un mensaje de amor a la vida, a lo bello, a lo positivo; y lo hacen a través de la poesía para ayudarnos a transmitir nuestros sueños, sentimientos más íntimos y nuestro lado más romántico. Además, estas prendas también son moda sostenible porque esta reivindicación del amor no estaría completa sin demostrar también la pasión por nuestro planeta. Por eso, las camisetas de Amore Grande se fabrican con materiales orgánicos y serigrafía natural, manteniendo un total respeto por el medio ambiente. ¿Te atreves a lucir camisetas con mensajes de amor? ¿Y a regalarlas? ¡Yo sí!

Dulces artesanos neoyorquinos. ¿Eres amante de las cookies, los brownies, la tarta de zanahoria, los rollitos de canela, la genuina tarta de queso o los bagels dulces o salados? Entonces estás de enhorabuena. Acaba de abrir en la calle Serrano, 149 (justo al lado de la plaza de los Delfines) The Cookie Lab, la primera pastelería americana de la capital completamente artesanal. Para hacer una galleta rica, una cookie especial, solo se necesitan dos cosas: ingredientes de calidad y una buena receta. Esa es la filosofía de est establecimiento cuyas recetas se basan en la auténtica tradición pastelera americana basadas en el recetario familiar de Dana Knowles (propietaria de los famosos establecimientos Taste of América). Pastelerías de lujo neoyorquinas llevan años aplicando esta fórmula con éxito: recetas de las abuelas y los ingredientes más naturales posible. Las mejores harinas, el chocolate más refinado de la tradición americana, huevos de corral de proximidad… No dejéis de probar la cookie de chocolate con crema de cacahuete, la de chocolate blanco y nueces pecanas o la de chips de chocolate y avena con arándanos.

La flamante colección de perfumes Maestros de la Moda. Los diseños de Javier Larrainzar se caracterizan por su feminidad. Ahora acaban de llegar al mercado sus perfumes que se convertirán en indispensables para las mujeres que buscamos fragancias elegantes y atemporales. IRIS resulta un exquisito bouquet floral acompañado de una ligera nota cítrica que se combina con aromas de violetas y jazmines que descansan sobre un lecho avainillado y almizclado. ROSA es una composición de refrescantes notas verdes y exóticas especias que, unidas a notas frutales, finalizan con notas de vainilla y maderas. ¿Y qué me decís de Elio Bernhanyer, uno de los grandes maestros de la moda española de todos los tiempos? Ahora puedes acompañar tu outfit diario con sus nuevas fragancias: Peach, Rose y Sandalwood que destaca por la violeta, grosella negra que se envuelven en magnolia, rosa y melocotón, y Bergmota, Praliné y Musk un perfume sofisticado gracias al cedro y praliné que se combinan con vainilla, almizcle y ámbar. ¿A que os apetece probar todas ellas?

Cosmética de edición limitada. Elizabeth Arden es una de mis marcas de cosmética favoritas desde siempre. Y, por supuesto, Eight Hours es un indispensable de mi neceser especialmente con la llegada del frío. Este año, con motivo de su 88 aniversario, han lanzado una edición limitada que no puede ser más bonita por su diseño y por su mensaje. El bálsamo y el labial llegan en un colorido y alegre packaging, un grafiti del artista James Golderown (muy conocido por su hashtag #lovewall) que difunde un mensaje de esperanza y positividad entre todas las razas y nacionalidades. Una edición que seduce en cuanto la ves y que ya puedes adquirir en los establecimientos El Corte Inglés. ¡No te quedes sin ella!

Cinco rincones secretos de Oporto

Os voy a hacer una confesión: mi destino portugués preferido es Oporto. A escasos cincuenta minutos de vuelo desde Madrid y con fácil acceso desde Galicia es una ciudad que fusiona vino, gastronomía, arquitectura antigua, fachadas de cerámica, música y mucho más. Oporto es una ciudad a la que siempre apetece regresar. Os descubro cinco rincones con encanto que debéis conocer.

Joia da coroa. Butacas diocechescas, porcelana fina, polvo de oro, manteles de hilo, rosas naturales en cada mesa… En el corazón de la transitada Rua das Flores siempre tomo un café y un dulce en un establecimiento de cuento que antiguamente fue una de las joyerías más exquisitas de la ciudad. Es un salón de té que derrocha glamour, refinado y en el que su bollería artesanal, tartas y zumos están deliciosos. Algo más caros que el resto de precios de la ciudad, pero merece la pena visitarlo.  Además, en los pisos superiores hay una galería de tiendas temáticas que merece la pena conocer.

El restaurante de Praia da Luz. En la playa de la Luz, junto a un camino geológico, se encuentra un restaurante que podría pasar por un beach club ibicenco. Hamacas, camas balinesas, zona chill-out, cafetería, terraza, varias barras… sobre la misma arena de la playa. Podrás desayunar, comer, tomar un cóctel o una buena botella de vino a precios estupendos. Dos recomendaciones cuando lo visitéis: probad su tarta de lima y tomad primero el aperitivo (por ejemplo, una botella de vino blanco fresquito a partir de diez euros) en un chiringuito situado a escasos 200 metros del restaurante.

El Dick´s Bar. El vino es el absoluto protagonista del hotel Yeatman, pero hay que conocer su mejor secreto el Dick´s, su bar con la terraza que tiene las panorámicas más impresionantes de la ciudad, ofrece precios moderados (aunque más caros de los habituales en Oporto) y evoca un ambiente distinguido y acogedor, característico de un club privado decorado con buen gusto y con fotografías e ilustraciones históricas. Disponen de una amplia carta de vinos envejecidos en madera que puedes degustar por copa o por botella. El servicio es impecable y también hay tentempiés, platos ligeros y ensaladas ideales para una cena con una puesta de sol inolvidable. Su franceshina es la mejor que he probado en Oporto (con permiso del café Santiago y el Majestic).  Los fines de semana también hay conciertos de música en vivo.

La ruta de los petiscos. Nuestros vecinos portugueses han sucumbido a una de nuestras tradiciones míticas, las tapas, aunque ellos lo llaman petiscos y lo viven como una nueva tendencia gastronómica. ¿Una ventaja? Vais a probar tapas deliciosas a partir de 0,75 euros. Os recomiendo tres establecimientos especializados en “tapas portuguesas”: Caldeireiros, donde no debes dejar de probar su salchicha con salsa de espinacas, Cantina 32 un establecimiento de diseño con una variedad brutal de bocados (imprescindibles el salmón curado en mostaza y naranja y su pulpo salteado con patatitas dulces) y Trasca donde sucumbiréis a la tarta de leche condensada con chocolate.

La terraza del puente de Don Luis.  Este puente es uno de los emblemas de la ciudad. Cuando me coloco justo debajo y miro hacia arriba tengo la misma sensación que cuando observo la torre Eiffel desde el centro de su base. Hay una explicación muy sencilla para esta asociación: fue diseñado por Teófilo Seyrig, discípulo de Gustav Eiffel. Es un puente muy transitado porque con solo cruzarlo llegas a Vila Nova de Gaia, la ciudad de las bodegas. Pero cuenta todavía con un aliciente más. Una terraza a pie de puente y sobre el río Duero que ofrece unas vistas increíbles sobre la Ribeira y la población vecina. Un indispensable de Oporto para tomar un gin-tonic al atardecer.

Especial veladas románticas y primeras citas

¿Estáis buscando restaurante para una primera cita o una cena especial? Si es vuestro caso hoy os recomiendo seis establecimientos muy recomendables, todos de estilo bistró. Siempre me ha gustado ese concepto francés de pequeños restaurantes de pocas mesas donde se sirve comida casera. Suelen estar decorados con detalles hogareños y resultan perfectos para encuentros íntimos. Comenzamos.

El más chic. Beker 6 os seducirá por un entorno elegante, refinado y una decoración con mucho estilo. Otro valor añadido es que cuenta con pocas mesas que mantienen la separación adecuada para salvaguardar la magia de una cena solo para dos. Rostros conocidos y comensales sibaritas presiden el ambiente.  Escargots bourguignon, coquelet al romero, hamburguesa bañada en cerveza negra o los platos armenios son algunas de sus especialidades.

Un clásico intemporal. Una foto panorámica de París preside el comedor de Moncalvillo, un bistró con cocina de raíces francesas que incorpora con acierto toques modernos. Un refugio escondido en la calle de San Lucas, casi esquina con Barquillo. Allí nos encontramos un coqueto establecimiento con muy pocas mesas, pero sobrio y elegante que ofrece una gastronomía interesante. Hay que dejarse aconsejar por los platos del día, pero yo siempre pido las alcachofas con foie, el pato y el steak tartar. Aunque cualquier otra propuesta de la carta suele estar bien elaborada.

 

El más cool. Os sugiero que os trasladéis hasta el barrio de Chamberí, en plena plaza de Olavide, para conocer Lili´s, un espacio inaugurado recientemente. Es un restaurante plagado de detalles, decorado con toques cosmopolita y mucho gusto. Su especialidad es la cocina mediterránea y las carnes y pescados a las brasas. Están muy buenos y a un precio más que razonable. Si os gusta el dulce no dejéis de probar la tarta de queso de maracuyá ¡deliciosa! Un consejo: pedid mesa en el salón rosa ubicado al fondo. Apenas tiene un puñado de mesas y la atmósfera es íntima y encantadora.

Para enamorados golosos. Pensando en una cita dulce y a la luz del día (no solo de noche vive el amor) os recomiendo Madeleine Mon Amour ubicado en la Ciudad Condal. Es un espacio afrancesado especializado en la elaboración de unas galletas típicas de Lorraine. Su atmósfera evoca las calles y los cafés más bohemios de París. En su carta descubriréis una variedad única de madeleines saladas, como la de sobrasada ibérica o la de queso de cabra, y dulces, como las clásicas de piel de limón o la de mermelada de chocolate y vainilla de bourbon. Podréis acompañarlas de deliciosos cafés y tés. Pero esto no es todo: cuenta con una selección de productos artesanales franceses como el foie gras, los quesos curados y buenos vinos y champanes para que ese brindis especial tenga lugar.

Arte y vanguardia. Y ha llegado el momento de aportar un toque de modernidad a nuestros planes. Las parejas que hagáis una escapada a Bilbao podéis cenar en el emblemático museo. Os recomiendo elegir las mesas que se ubican frente a los ventanales: por la noche ofrecen unas maravillosas (y románticas vistas) sobre la ría. El comedor está diseñado por Frank Gehry y las mesas a veces están adornadas con orquídeas. Quienes acudan en verano a cenar a Bistró Guggenheim también disfrutarán de una carta de cócteles que podrán degustar en la original terraza rodeada de titanio.

Un legendario. Frente al edificio del Senado en Madrid se encuentra Caripén, un bistró mítico por la historia que atesora: fue el tablao flamenco de Lola Flores y por sus paredes han desfilado celebridades patrias e internacionales. Presumen de servir el mejor magret de pato de toda la ciudad, aunque también destacan por su selección de foies, los caracoles, las ostras guillardeau y, sobre todo, por sus mejillones de roca que suelen convertirse en el favorito de casi todos. En un lugar pequeño, de luz tenue, noctámbulo, clandestino… Se trata de una buena opción si estáis organizando una cena tardía porque mantienen la cocina abierta hasta altas horas de la noche.