Los hoteles boutique que te van a enamorar

Marbella es un destino que siempre tenemos en mente en cuanto llega el buen tiempo, aunque fuera de temporada es tan atractivo (o más) que durante los meses de verano. Cada año se renueva con fabulosas aperturas en todos los ámbitos relacionados con el ocio. Y aunque uno de los aspectos más complicados de manejar en plena temporada alta es el alojamiento, los amantes de este enclave andaluz estamos de enhorabuena: acabo de descubrir los nuevos hoteles boutique de La Ciudadela, establecimientos con alma que se han propuesto dar un vuelco a la forma de pernoctar en el casco histórico marbellí. Y lo están consiguiendo. 

Ubicados en edificios singulares con historia, hacen que te sientas como en casa, pero ofreciendo experiencias vanguardistas y de auténtico lujo: cada uno de sus establecimientos son una oda al detalle y la distinción. Combinan la arquitectura señorial del siglo XIX y principios del XX, con un interiorismo en el que destaca el buen gusto. Es complicado encontrar un rincón de cualquiera de sus establecimientos en el que no te sorprenda alguna de las piezas que han seleccionado para la decoración. Todos han sido reformados completamente, pero manteniendo los elementos que les dotan de singularidad y que forman parte del pasado de la ciudad, aunque apostando por el diseño y el confort: fusionan con acierto artesonados, cerámicas o maderas nobles, con textiles, papeles, adornos o esculturas contemporáneas. 

Aquí todo importa, por lo que vas a disfrutar de sábanas de algodón egipcio de quinientos hilos, carta de almohadas, mobiliario hecho a medida, amenidades de Loewe, plancha y secador de pelo GHD personalizados, o de un mini bar SMEG surtido de marcas como Cinco Jotas o caviar Riofrío. Mención especial al impecable servicio de todo el personal.  Aunque pronto llegarán nuevas aperturas, los tres establecimientos en los que ya puedes reservar son:

  • Maison Ardois, situado en la emblemática calle Ancha, ocupa un espectacular edificio con solo nueve habitaciones. Su suite de techos infinitos es perfecta para disfrutar de una escapada romántica e inolvidable. 
  • Santo Cristo, en la plaza del Santo Cristo de la Vera Cruz, tiene quince habitaciones que rodean la corrala de una casa señorial en la que te quedarías a vivir. 
  • Y El Castillo, recién inaugurado hace pocas semanas, se encuentra rodeado por la muralla medieval en el corazón de la plaza de San Bernabé, a pocos pasos de la mítica plaza de los Naranjos. Su rooftop promete convertirse en un nuevo place to be, no solo para los visitantes sino para el público local. 

En todos los hoteles está incluido un estupendo desayuno a la carta y elaborado al momento con la reserva de las habitaciones. Además de la ya destacada azotea de El Castillo -que es espectacular-, los otros dos hoteles también cuentan con coquetos rooftops que ofrecen buenas vistas de la ciudad.

En La Ciudadela también han cuidado mucho la oferta gastronómica, algo que en nuestros días resulta indispensable en los hoteles de calidad. De momento cuenta con dos restaurantes: Thaissence ofrece una cocina de fusión thai-peruana y ya se ha hecho un hueco entre los mejores de la ciudad. Y el recién inaugurado Afuego, un precioso espacio con pocas mesas que invita a la intimidad. Su propuesta está centrada en los pescados y carnes a las brasas, así como en el producto local de mercado. Muy buenas las verduras, como los espárragos blancos, las alcachofas con foie y yema campera, los tomates o sus lechugas hidropónicas. Y atención a entrantes tan deliciosos como los boquerones a la bilbaína o los mejillones bravos, cuya salsa terminarás a cucharadas.  Como postre, el flan trufado es una genialidad. 

Un último apunte: el equipo de Bespoke Experience organiza tu estancia de manera integral si así lo deseas, creando experiencias hechas a medida. Para que te despreocupes de organizar tu estancia y únicamente te dediques a disfrutar de Marbella y sus alrededores. 

El renovado esplendor de un clásico atemporal

“No se puede concebir Madrid sin Lhardy».

José Martínez Ruiz, Azorín.

Carmela Díaz. En la Carrera de San Jerónimo, muy cerca del Congreso de los Diputados, destaca una fachada muy representativa: la del restaurante Lhardy, un referente para los amantes del buen comer, toda una institución en la ciudad y, posiblemente el establecimiento que atesora más cultura de todo Madrid. Abierto desde el siglo XIX, por sus muros pasaron (y lo siguen haciendo) escritores, periodistas, intelectuales, políticos, artistas, presidentes, reyes y emperadores.

Se advierte su solera antes incluso de traspasar el umbral de la puerta. Y sus estancias muestran piezas únicas de gran valor, al estilo de un pequeño museo. Fue el primer restaurante de España, con permiso de Botín que se instauró en 1725, pero como casa de comidas. También fue el pionero en tener mesas separadas, en adornarlas con flores, vestirlas con manteles blancos, servilletas, cubertería de plata y ofrecer un menú escrito. Además, estas salas están vinculadas a la monarquía de nuestro país. Aquí venía la reina Isabel II a comer, beber, a entretenerse con sus amistades más íntimas de la corte y a olvidar su corsé. Lhardy fue el primer sitio en el que las mujeres podían venir solas. 

El plato estrella siempre ha sido su cocido -del que son muy aficionados toreros, artistas, periodistas y empresarios- que se sigue elaborando igual que en sus inicios: a fuego lento durante más de cuatro horas. Cocinan el garbanzo como último ingrediente, después de que el caldo se haya asentado y adquirido sustancia. Servido en sus vuelcos, otra de sus señas de identidad es el modo en el que llega a los comensales: en soperas y bandejas de plata, lo cual le otorga un punto sibarita a este plato tan popular del recetario español. Primero traen la rica sopa de fideos cabello de ángel, de sabor intenso, de las que reconforta el estómago y hasta el alma. Después llegará una gran bandeja con los garbanzos pedrosillano manchegos y las carnes; y, por otro lado, las verduras de Carabaña. Entre sus ingredientes, además de los ya nombrados, se encuentran el chorizo de León, morcilla de arroz y secreto ibérico estilo Burgos (Casa Alba), longaniza trufada de cerdos de Euskal Txerri, tocino ibérico, morcillo de buey gallego, tuétano de vaca gallega, jamón ibérico de Huelva, foie del Ampurdán en escabeche, costilla ibérica de Sierra de Villuercas y relleno de cocido de ropa vieja. A todo ello hay que añadir los acompañamientos: salsa de tomate de la casa, recién hecha, cebolleta suave, piparras y encurtidos. 

En esta nueva etapa -ahora pertenece a Pescaderías Coruñesas, a cuya familia propietaria hay que agradecer que haya apostado por revivir este gran tesoro capitalino- el emblemático restaurante es mucho más que cocido. Mantiene el impecable servicio de todo el equipo, la esencia original, el espíritu clásico y la filosofía de sus orígenes; pero en la carta actual conviven platos que ya forman parte de la historia de la gastronomía madrileña -como las croquetas, los callos, el solomillo Wellington, el pato canetón de las Landas asado a la naranja con su receta centenaria, el delicioso consomé que riegan con un Palo Cortado propio o el suflé-, con nuevas creaciones como el lenguado Evaristo al champagne o la lubina Bellavista, que se sirve en frío, pero cuya textura y jugosidad sorprende. Tampoco falta el premiado salmón ahumado de Pescaderías Coruñesas con el huevo hilado Lhardy; el caviar Osetra con pan de cristal y mantequilla o un riquísimo salpicón de bogavante gallego aderezado con el jugo de sus cabezas. 

Hay que destacar dos acertadas novedades: las sugerencias del día que van cambiando según el producto de temporada, y que se benefician del pescado y marisco fresco que llega desde las mejores lonjas a la casa madre; y el carrito de quesos para elaborar tu propia tabla como postre, y que llega junto a una compota de manzana y membrillo caseros. Todas estas incorporaciones culinarias consiguen que Lhardy, además de para disfrutar comidas o celebraciones especiales, resulte ahora una opción muy apetecible a la hora de la cena. 

En la planta a pie de calle se mantiene la tienda, completamente renovada, donde encontrarás una amplia selección de productos delicatessen y una extensa bodega (atención a su ginebra y vinos de Jerez propios), tanto para tomar como para llevar a casa. Puedes seguir disfrutando del famoso consomé servido directamente de su samovar, las croquetas de cocido, las míticas barquetas de riñones o su nuevo bocatín de calamares, que está llamado a convertirse en otro de los clásicos de la casa. Una perdición… 

 

Tardes glamurosas en el corazón de Madrid

Imaginad por un momento que nos hemos trasladado a tierras escocesas o a la campiña inglesa: iglesias centenarias, cielos cenicientos, fortalezas medievales, callejuelas empedradas, estampados de tartán, épicas historias de clanes y… ¿por qué no? Disfrutar del ritual del afternoon tea, una tradición imprescindible en las islas británicas. Desde el mediodía hasta bien entrada la tade se disfruta de un tentempié servido con ceremonia, pompa y glamour: en torres y sobre delicadas porcelanas.

Pero, ¿en qué consiste exactamente el afternoon tea? Se inició a mediados del siglo XIX en los salones de la élite aristocrática. Su invención se atribuye a Anna Russell, duquesa de Bedford, pero la misma reina Victoria llegó a celebrar recepciones a media tarde para más de doscientos invitados, convocados alrededor del té y de una exquisita selección de emparedados y dulces. En nuestros días estos bocaditos se presentan en una coqueta bandeja de varios pisos. Lo correcto es ir degustando de abajo a arriba. Se comienza con un surtido de mini sándwiches. ¿Los más típicos? Los de salmón ahumado y de pepino con crema de queso. ¿Los más ricos? Los de jamón asado con salsa de mostaza antigua o el de pastrami con pepinillo. Se continúa con esos pastelitos típicos denominados scones, que suelen acompañarse de mantequilla y mermelada casera. Por último, las bandejas superiores se destinan a un festival para los más golosos: degustación de tartas, pastelillos variados (no suelen faltar los de canela), pastas y macarons de numerosos sabores (y colores). Tanto manjar culinario se acompaña del protagonista originario, el té, aunque en los establecimientos de lujo resulta indispensable también el champán de calidad. Una aclaración para los que os vayáis a iniciar en este delicioso ritual: cuando en la carta leáis “high tea” significa que además de todo lo anterior también sirven un plato caliente (generalmente huevos pochados, revueltos, benedictine…).

¿Dónde se puede degustar un buen afternoon tea Madrid? Lo cierto es que no hay muchos establecimientos que lo ofrezcan en la capital, pero acabo de descubrir uno que lleva poco tiempo sirviéndose y es altamente recomendable.  Me refiero al del Rosewood Villa Magna, una de las propiedades más emblemáticas e históricas de Madrid, que ha reabierto sus puertas hace pocos meses bajo la bandera del lujo refinado. Y lo han hecho por todo lo alto, porque desde todos los ámbitos se alaba unánimemente su renovación que muestra un claro compromiso con el diseño contemporáneo, la arquitectura y el arte, al tiempo que respeta la esencia tanto del antiguo Palacio Anglada: este edificio del siglo XIX fue el primero en ocupar el sitio donde ahora se erige del hotel.  El nuevo interiorismo se caracteriza por un ambiente cálido y acogedor que rememora el ambiente de residencia privada, elegante y atemporal. 

 

Flor y Nata, es un espacio acogedor que ofrece una propuesta única de pastelería fina. Es donde sirven el afternoon tea. Un ambiente tranquilo presidido por una gran chimenea donde también se puede tomar un café, una merienda o almuerzos ligeros. También puedes llevarte sus especialidades a casa. Respecto al ritual inglés, resulta un planazo altamente recomendable para pasar una tarde única -y con mucho charme– con amigas. Comenzaréis por los sándwiches salados servidos en una torre (junto con otros pastelitos del día) que están todos increíbles, con especial mención al de pollo con manzana y cebolla crujiente. Adictivos también los cannelé, que se deshacen en la boca. Los scones, esos pastelillos típicos ingleses que son deliciosos si están bien hechos, son servidos con crema agria y mermelada casera de fresas. Llegan aún calentitos a la mesa y son una perdición…

Pero todavía hay más. Porque a continuación, en un trolley, llega una nueva torre, esta vez con los pasteles de Belém, también llamados pastéis de nata, bombones variados, la tarta del día y macarons de sabores (buenísimos los de café). Todo se elabora a diario y de manera artesanal en la pastelería del Villa Magna. Por supuesto el afternoon tea, que dura más de dos horas, viene acompañado de una selección de tés y cafés, así como de una copa de champán para los que lo deseen. Y para que la tarde sea redonda, disponéis de tres horas de parking gratis cuando reserváis en cualquiera de las opciones de restauración del hotel. Un lujo de velada que no os podéis perder. 

Saborea exotismo y espiritualidad en forma de cóctel 

¿Singularidad refinada, un entorno evocador, buena cocina y los cócteles más espirituales del momento? Todo esto es posible en pleno corazón de Madrid y el culpable es uno de los mejores restaurantes indios de España.

 

El origen de Benares hay que buscarlo en Londres, en el establecimiento homónimo de fama internacional que abrió su réplica en Madrid en 2015 (calle Zurbano, 5). El nombre hace referencia a la ciudad natal de su propietario, también conocida como Varanasi, una de las urbes más antiguas de la India y considerada la más sagrada del hinduismo. Desde su apertura se ha consolidado como un referente capitalino de alta cocina india. La decoración es uno de sus puntos fuertes; destaca el bar acristalado que encontramos nada más acceder, la sala principal con sus celosías de madera, iluminarias o coloridos terciopelos; así como los amplios ventanales que brindan exóticas vistas a un patio exterior que alberga un estanque. El jardín interior es como un relajante oasis en el centro de la ciudad.

Entre los platos estrella de la carta de Benares figuran el clásico curry chicken tikka masala; los langostinos marinados en chile de Cachemira; mejillones gallegos en curry a base de leche de coco; pescado marinado en cilantro y jengibre, hoja de curry y cilantro; las carrilleras de cerdo ibérico estofadas; y, por supuesto, los currys tradicionales de carne y pescado. Muy buenas las verduras al tandoor, marinadas en mango y tamarindo, y deliciosa la leche de coco que acompaña algunos platos de pescado. Resulta obligatorio probar sus lentejas negras o amarillas al estilo tradicional, que están muy ricas. Tampoco podía faltar uno de los platos más icónicos y representativos de esta gastronomía: el Thali que sirven de lunes a viernes al mediodía (24 euros) y que tiene la misma estructura que el tradicional indio. Va acompañado de un pan tradicional hecho al tandoor, arroz y tres guarniciones, como las lentejas negras tradicionales, la crema de espinacas con paneer y coliflor, o las patatas salteadas con espinacas. Algunos de los platos que se pueden probar en el Thali son el curry de pollo en salsa de moong dal; el curry de salmón en salsa andhra de cebolla; la panceta de cerdo marinada y asada al tandoor con cebolleta china y cilantro; o la coliflor en pakora sobre base de ensalada de pimientos rojos y jengibre. 

Pero la novedad que me ha conquistado por el original trasfondo que tiene y por su cuidado diseño, es su nueva carta de cócteles que se inspira en la medicina tradicional india y rinde homenaje a la búsqueda del equilibrio entre los cuatro elementos que forman al ser humano -alma, mente, emociones y cuerpo-. Ha sido creada por Nathaly Bustamante y Rodolfo Lamanna, los bartenders del restaurante. Y es que, según la tradición india, la naturaleza está compuesta por cinco elementos: tierra, agua, fuego, aire y éter o espacio, que se manifiestan en las cuatro partes del ser humano a través de combinaciones diferentes con las tres bioenergías llamadas doshas: Vata, Pitta y Kapha.

A través de esta novedosa iniciativa, los amantes de la mixología podrán elegir el cóctel que mejor combina con su dosha predominante. La naturaleza de Vata se caracteriza por el movimiento, una mente sensible y creativa, y una constitución que tiende a ser delgada, ligera y activa. Las opciones perfectas para este dosha que representa la unión del aire y el espacio, son cócteles como El Duende, elaborado con ginebra, vino Fino Tío Pepe, limón, citronela y bitter de cardamomo; Figaro, a base de ginebra, licor de higos, Martini Fiero y limón; el Tomato Delight, con ginebra, agua de tomate clarificado, albahaca, limón y top de cava; o Kashi, elaborado con mezcal, Lillet Blanc, licor de hierbas, cordial de lima keffir encurtida y lima. Por su parte, aquellos en los que predomine el dosha Pitta, que representa la unión del fuego y el agua, con predominio del fuego, tienen una naturaleza de carácter fuerte, con metabolismo acelerado, buen apetito y son de mente ambiciosa, clara y sistemática. Para ellos los cócteles adecuados son el Margarita Masala, con tequila, Chartreausse Amarillo, mezcla caliente (a base de dos tipos de naranja) y lima; el Mango Madness, elaborado con whisky, Laphroaig 10, chutney de mango, Cointreau y lima; y el Santa Mezcla, que combina ron, bourbon, mezcla caliente, cold brew y bitter de cacao.

El dosha Kapha representa la unión del agua y la tierra. Los Kaphas son pacientes, reflexivos, leales y tienden a mostrar deseos y apegos excesivos. Su energía es estable. Para ellos proponen cócteles como El Jardín, a base de ginebra, pepino, limón, albahaca, ginger-beer y Green Chartreuse; el Imli, con vodka, licor de flor eléctrica, shrub de tamarindo y lima; o el Indian Tikki, a base de ron infusionado en coco, licor de plátano, fruta de la pasión, raita de coco, piña asada en tandoor y cardamomo.

Os animo a que descubráis estas combinaciones exóticas, protagonizadas por los sabores más característicos de la India -especiados, picantes y frutales- y elaboradas con ingredientes típicamente hindús como el chutney -un tipo de mermelada de frutas con especias-, el tamarindo o el vinagre de coco. ¡Os van a encantar!

Una experiencia hedonista más que recomendable

BLESS Hotel Madrid ha reabierto sus puertas en el corazón de la Milla de Oro (calle Velázquez, 62) para intentar superar las expectativas del público más exigente. Su reapertura se integra en la reactivación del turismo de alto nivel que vive la capital de España y que sitúa a la ciudad entre los destinos mundiales en alza para los viajeros más sibaritas. Pero, ¿lo consigue? Hemos probado la experiencia y este es el veredicto.

El nuevo templo del lujo hedonista destaca con experiencias exclusivas cuidadas al detalle. Y lo más destacable: no solamente está enfocado para los que se alojan allí, sino también para que los madrileños disfruten de la moda, el arte, la música, la gastronomía y la coctelería en un ambiente muy apetecible. Su privilegiada ubicación impulsa este propósito.

 

Además, el equipo de Guest Experience trabaja para descubrir los gustos de cada uno de los huéspedes, antes incluso de que crucen el umbral de la puerta de entrada, para intentar elevar la personalización a sus máximos estándares. Como resultado, los recién llegados se sorprenderán al descubrir que la almohada de su habitación huele a su fragancia favorita; o con regalos personalizados para sus mascotas.  A ello se suman visitas privadas a galerías de arte, museos, boutiques de moda o experiencias gastro de alto nivel.

 

El entorno. Acogedor, cuidado al detalle y decorado con mucho gusto. En algunos rincones te da la sensación de estar en el salón de una casa. Las habitaciones son de estilo clásico, amplias, con acertados toques vintage y con unas camas de las que llaman al sueño en cuanto te tumbas. Los vestidores son tan bonitos que no parecen de hotel; y atención a los albornoces de terciopelo negro porque dan ganas de meterlos en la maleta… No hay que dejar de fijarse en la moqueta alfombrada que cubre los pasillos, cuyas flores se inspiran en las de los mantones de manila, y los enormes adornos de murano que rodean las paredes que dan acceso a una recepción que es una biblioteca.

 

El placer de cuidarse. El bienestar está muy presente en BLESS Madrid. Se puede disfrutar del ritual ‘Bathology’, un baño sensorial con aceites y aromas naturales. Y se completa con tratamientos de belleza personalizados para cada cliente de la mano de Beldon Beauty una marca que cree en la belleza desde dentro. La carta de rituales ha sido cuidadosamente diseñada para relajar cuerpo y mente, combinando técnicas manuales milenarias con lo último en alta cosmética seleccionada para cada tratamiento. Algunos de los más recomendados son: los masajes con meditación guiada; los masajes con coreografía de manos y faciales diseñados para elevar los rasgos, como el fitness facial o los iluminadores de la doctora Barbara Sturm. Si puedes, no dudes en visitar este espacio para sentir calma, relax y tranquilidad de la buena. Elige sus faciales… ¡saldrás florando!

 

¿Y qué hay de la oferta gastronómica? Hoy en día no se concibe un hotel de lujo sin una propuesta gastro a la altura. Y desde primera hora aquí se intenta cumplir este propósito. El desayuno invita a repetir varios platos de buena mañana; no hay que perderse su tortilla de patata hecha al momento o los huevos camperos elaborados al gusto de los comensales y acompañados de English muffins. Pero, sin duda, la joya culinaria es Salvaje, que conjuga cocina japonesa fusión con un ambiente y un interiorismo asombrosos, unido a la música en directo y sus espectáculos. Me gustan mucho sus restaurantes: han sabido conjugar unas decoraciones de escándalo con una propuesta culinaria divertida, elaborada con productos de calidad. Su carta ofrece ingredientes premium y los platos sorprenden por unas buenas ejecuciones y unas presentaciones ingeniosas, muy cuidadas y que sorprenden. Utilizan materia prima de proximidad -como los mariscos y pescados del Mediterráneo, de donde vienen bogavantes, carabineros, pulpo, ostras, vieras, lubina, gambas rojas, erizos o percebes en temporada- con productos japoneses: especias, fermentados y macerados como el kimchi, así como wagyu japonés de calidad A5, con alto grado de infiltración. Sin olvidar otras delicatessen internacionales, como el apreciado king crab. Hay que pedir los rolls de creación propia como el Dinamita -de cangrejo osaki glaseado en aderezo, envuelto en hoja de soja y acompañado de mantequilla trufada-, sus deliciosos dumpling de hongos o los tacos japoneses.  Dominan la robata, la parrilla japonesa que permite que los alimentos tengan mayor contacto con el carbón. Entre sus especialidades más demandadas destacan la coliflor con puré de coliflor ahumada; los carabineros a la robata; el bacalao negro o el wagyu A5. La propuesta de Salvaje se completa con la coctelería de Borja Goikoetxea y con una sorpresa muy especial: su club clandestino que esconde hasta una bolera. Un espacio único (es obligatoria la reserva previa) para tomar copas o cenar con la misma carta del restaurante.

 

Pero BLESS ofrece también actividades pensadas para cuando cae la tarde. Entonces es recomendable dejarse caer por alguna de las mesas que dan a los grandes ventanales de Versus, el social hub del hotel, abiertos a la calle Velázquez, para probar las opciones de tapeo (tienen buenas opciones pensadas para compartir); sus dulces (buenísimo el pastel de chocolate blanco con yuzu y frambuesa); y la interesante carta de cócteles de autor, que combina propuestas con aires castizos como La Violetera, con las más cosmopolitas como el Lindo con tequila, mezcal, cilantro, espinacas, jalapeños y lima; o el original Breakfast in Mónaco con codka de croissants y mantequilla, lima, sirope de jengibre. Versus es un espacio ideal para el afterwork e incluso cuenta con música de DJ en directo. Pero también es perfecto para quedar con amigas para desayunar con amigas a la carta, tomarse el vermut en el aperitivo o un café en la sobremesa.  Y atención al rooftop del BLESS que se va a inaugurar en pocas semanas. Promete convertirse en uno de los más frecuentados del barrio de Salamanca.

Cinco planes irresistibles para San Valentín

O para cualquier otro momento del año. Porque la amistad y el amor se pueden celebrar con planes especiales y con pequeños detalles en cualquier momento o cuando más nos apetece, sin tener en cuenta la tiranía del calendario.

¡Díselo con chocolate! Regalar bombones siempre es una sorpresa bien recibida. Y San Valentín es uno de los días preferidos para hacerlo: ¿sabéis que durante el mes de febrero en España se disparan las ventas hasta en un 60%? Chocolates Trapa, la mítica firma chocolatera 100 % española –fundada en 1891 por los monjes trapenses– puede ser una buena opción con alguna de sus nuevas cajas. Nosotras elegimos la denominada amantes del chocolate. Contiene un estuche de Bombonísimos, los bombones de mayor gramaje de Trapa –20 gramos cada uno, el doble que el clásico bombón belga–. No llevan gluten ni aceite de palma y presentan once variedades, entre ellas Mandorla (chocolate con leche relleno de praliné de almendras caramelizadas); Arancio (chocolate noir relleno de crema de naranja); Frutti di bosco (chocolate blanco con corazón de gelatina de frutos del bosque) y Nocciolato Bianco (chocolate blanco relleno de crema de avellana). Y también incluye tres tabletas de la gama Intenso y chocolatinas de varios sabores y sin azúcares. Una delicia muy apetecible.

Una velada dedicada al relax.  ¿Qué tal compartir un momento de bienestar en mutua compañía en el nuevo spa del maravilloso Rosewood Villa Magna? Este oasis de paz, dedicado a la salud de cuerpo y mente, es un espacio para el disfrute tanto de los huéspedes como del público en general. El espacio de relajación incluye una sala de vapor, una sauna finlandesa y una zona de hidroterapia con una ducha de sensaciones y un jacuzzi. Pero nuestro favorito es su hammam, hecho de mármol procedente de Turquía y con cuatro cabinas terapéuticas, una de ellas de tamaño doble. Por eso elegimos su ritual de Hammam de la marca Charme D’Orient, inspirado en los secretos de belleza marroquíes. El cuerpo se masajea con jabón negro y posteriormente se realiza una exfoliación con el guante Kessa, dejando la piel sedosa y suave. La mascarilla rhassoul, el aceite de argán, la manteca de karité y el agua de azahar purificarán, mineralizarán y nutrirán la piel. Los suaves movimientos de Teksal (técnica tradicional de estiramientos marroquís) combinados con el calor del Hammam, hacen que consigas un estado de relajación profunda. Una auténtica maravilla.

Romanticismo con Relais &Chateau. Los encantos de Cáceres se disfrutan más en Atrio, el hotel-restaurante de autor, dos estrellas Michelin. El plan más top es Lovely Days, que incluye, para dos personas, dos noches de hotel, un menú degustación y un menú ligero por 1.390 euros. Si se prefiere una estancia más corta, el programa Atrio a la luz de las velas ofrece una noche de hotel y menú degustación para dos personas por 785 euros. Otra opción igual de tentadora es dormir en un palacete. Os recomendamos el hotel Orfila, refugio de Carolina de Mónaco en sus escapadas madrileñas. Durante todo el mes de febrero ofrecen su plan de alojamiento romántico (desde 545 euros), gracias al encanto de la habitación, con vistas al jardín, en la que no falta un detalle: bañera de hidromasaje, desayuno en la intimidad y posibilidad de late check-out hasta las 16:00 horas; si se desea, se puede rematar la experiencia con un masaje en pareja. Los más foodies están de suerte, ya que les aguarda una cena firmada por el reconocido chef Mario Sandoval. Una alternativa es su cena romántica, un festín con seis pases (120 euros por persona con maridaje).

Cena especial rodeado las celebrities. Desde Nobu (Marbella) han preparado una cena única con una temática sobre el chocolate que conseguirá hacer palpitar muchos corazones. Seis platos cuidadosamente seleccionados que incluyen sus especialidades más codiciadas, como la selección de sushi del chef. Pero los bocados más seductores son los creados para la ocasión, como las vieras con salsa de wasabi, frambuesa y chocolate; o el misho de naranja con pechuga de pato con trufa de chocolate negro… También hay que probar el cóctel dedicado al amor: elaborado con ginebra aromática, jengibre, lichi y jarabe de cereza. Y luego podéis pasar la noche en el hotel…

En casa y con sabor ibérico. ¿Qué tal disfrutar de un plan para dos, saboreando algunos productos exquisitos, sin salir de casa? Os damos una idea rica, rica: Señorío de Montanera selecciona bocados que nos gustan a todos en un pack muy cuidado que se compone de un foie artesanal de pato, una bandeja de jamón de bellota 100 % ibérico D.O.P. Dehesa de Extremadura (loncheado a cuchillo) y como plato fuerte, una pluma de bellota 100 % ibérica. Esta pieza permite el disfrute de una carne que, al cocinarse a la plancha o a la brasa, resulta excepcionalmente tierna y sabrosa al paladar. Además de estos manjares, incluye una vela aromatizada para crear un ambiente íntimo. Solo resta abrir un buen vino y dejarse llevar…

Regalazos con mucho estilo para esta Navidad

 

Las navidades son una temporada de reencuentros y celebraciones en las que también disfrutando haciendo regalos a los que más queremos. Aunque, a veces, resulta complicado acertar. Por eso os doy algunas ideas originales y con las que seguro vais a triunfar. ¡Toma nota!

Caprile y Villa Massa. Una de las mejores bebidas del Mediterráneo nos vuelve a sorprender con una edición limitada que revive la elegancia innata de la dolce vita.  Para ello, la casa del mejor limoncello, ha contado con Lorenzo Caprile, uno de los máximos exponentes de la elegancia española. Él ha sido el responsable de plasmar la historia y tradición de esta marca, cuya receta se remonta a finales del siglo XIX y ha ido pasando de generación en generación. Un limoncello 100% auténtico, elaborado de forma tradicional exclusivamente con la piel de limones de Sorrento. La icónica botella se encuentra junto a un pañuelo de seda creado por Caprile. Un diseño único que acerca al corazón de Italia, a través de diferentes elementos muy representativos. La prenda destaca por su composición cromática con tonos azules, naranjas, verdes, blancos y amarillos. En su estampado se encuentran los ribetes típicos de las cerámicas amalfitanas, limones y flores.

Precio recomendado del pack: 85 euros.

Belleza para todo el año. Pixi es una marca beauty con una gran relación calidad/precio. ¡Y además cuenta ofrece unos vistosos packaging e interesantes productos! Por eso os presentamos estos dos packs porque pueden ser un regalo perfecto para las amantes de la cosmética.

  • Lo más glow. Este kit cuenta con elementos esenciales para mantener la piel brillante con un tratamiento de lo más completo y muy fácil de llevar si decides hacer una escapada en estas fechas tan señaladas (o en cualquier época del año). Dentro encontraremos un exfoliante para obtener la piel más radiante, Peel&Polish; el producto estrella, Glow Tonic y la Glow Mud Cleanser, exfoliante que limpia y purifica los poros. Tu piel estará limpia, exfoliada y con un aspecto saludable y luminoso.Precio recomendado: 54 euros.

  • Para revitalizar la piel. Tras los excesos o cuando lo necesitemos este kit de vitamina C ilumina la piel y contiene productos estrella de la marca, como el tónico clásico de Vitamina C con antioxidantes; Vitamin C Lotion crema hidratante facial que protege la piel del daño solar; y la bruma Vitamin C Mist para revitalizar la piel.Precio recomendado: 56 euros.

 

Trilogía de caviar. Los paladares más sibaritas van a disfrutar mucho con Trilogía de Caviar Riofrío. La marca ha confiado en el estudio Buenaventura y en la artista cordobesa Lola Moral la creación de tres exclusivas piezas de cerámica mayólica, cada una inspirada en las recetas Ecológico, Russian Style y Tradicional. De venta online, existen tan solo cien creaciones de cada referencia que se convierten en un detalle especial para regalar y en un objeto de deseo para conservar. Llamada a convertirse en una edición para coleccionistas, pueden adquirirse individualmente o en un estuche que contienen las tres creaciones, del que apenas existen veinte unidades. Las compras superiores a 2.000 euros (hasta 20 unidades) recibirán como regalo la edición limitada completa en un estuche.
Precio recomendado. Cada pieza de esta trilogía puede adquirirse por 70 euros /unidad con la compra de los formatos de 100, 120, 200 y 500 gramos.

Un reloj es para siempre. Un modelo atemporal que nunca falla es el Orion de Glashütte: no se trata de un producto de diseño minimalista, sino más bien de un reloj como los que fabricaban los maestros en ciernes de la escuela relojera de Glashütte, con caja de plata, esfera pulida a mano e índices aplicados. Estos relojes están disponibles en dos tamaños y son aptos para cualquier muñeca: mientras que la versión más pequeña en tono oro resulta más femenina, la más grande en tono plata y con índices dorados, es adecuada para todos. Y no hay que olvidar otro detalle muy bonito que lo convierte en un regalo muy especial: se puede añadir un grabado personalizado. Un detalle único para los que saben apreciar una obra maestra de trabajo artesanal con 175 años de tradición de Glashütte: el cristal de zafiro.

Posiblemente, la mejor experiencia hotelera del año

Si estáis buscando un destino donde ser felices, no lo dudéis: Royal Hideaway Corales Resort (el Mejor Resort y mejor Hotel Villa de Lujo por World Travel Awards, este último, por tres años consecutivos) es vuestro sitio. La joya de Barceló Hotel Group en España, es el escenario perfecto para una estancia inolvidable, de esas que estás deseando repetir antes incluso de abandonar sus mágicas instalaciones.

Si eliges este hotel como destino podrás disfrutar de una estancia reparadora, repleta de lujo, relax y gastronomía de altura. Pero si prefieres conocer a fondo la preciosa isla de Tenerife, te pueden organizar las mejores experiencias y visitas diseñadas a medida. Se ubica en Costa Adeje, una de las zonas isleñas más exclusivas. Tanto en el pueblo de La Caleta -a pocos metros-, como en la playa del Duque -a diez minutos caminando- vas a encontrar agradables paseos marítimos, miradores, terrazas, buenos restaurantes, espacios de shopping…

 

¿Lo mejor? Tanto si viajas en una escapada romántica como en unas vacaciones familiares, vas a estar muy cómodo porque el complejo está dividido en dos hoteles: el Corales Beach, solo para adultos; y el Corales Suites, galardonado como Mejor Hotel para Familias de Europa y del Mediterráneo 2021 en los premios Condé Nast Johansens por segundo año consecutivo. Sus suites (de uno, dos y tres dormitorios) con piscina privada, y sus villas individuales (también con piscinas e inmensas terrazas con vistas al Atlántico) son adictivas: cuando las conoces te quieres quedar a vivir en ellas. Están ideadas como un hogar más que como un alojamiento temporal, hasta el punto de que los equipamientos son tan completos como los que tienes en casa.

Diseñado por el arquitecto tinerfeño Leonardo Omar (también ha sido premiado a nivel mundial como “Mejor Hotel de Lujo en Arquitectura y Diseño” en los World Luxury Hotel Awards 2020), el resort consigue que te sientas en permanente conexión con la naturaleza y el mar. Los espacios abiertos son los protagonistas en las zonas comunes, ofreciendo unas vistas incomparables del océano y la isla de La Gomera desde todo el complejo.

Atención a sus experiencias a medida porque son muy interesantes, como el Chef in room, una cena única de la mano de un chef en la propia habitación. O un amanecer tan recomendable como instagrameable: su desayuno flotante para disfrutar de manera íntima desde las habitaciones con piscina privada. Recibirás un desayuno servido en bandeja flotante con música, un timple canario, bongos, maracas y otros accesorios. Y entre las delicatessen que podrás degustar están una copa de espumoso, smoothies caseros, tartar de tomate con aguacate, tortilla de papa y batata amarilla (espectacular) con mojo, pancake de plátano, bizcocho de limón, fruta local de temporada, yogurt de cabra o un riquísimo surtido de quesos canarios y panes recién horneados.

Pero, sin duda, el máximo valor diferencial es su alta gastronomía. Comenzando por la mixología de autor de Maresía, perfecta para disfrutar de un cóctel en el rooftop mientras cae el sol frente a tus ojos y el cielo se tiñe de rosa.

Su restaurante estrella es El rincón de Juan Carlos, dirigido por los hermanos Padrón, Juan Carlos y Jonathan, máximos referentes de la cocina canaria en la actualidad, con una estrella Michelín y dos soles Repsol. Su menú degustación sigue en plena forma, creciendo, sorprendiendo en cada pase, maximizando las texturas y los sabores, pero en una nueva localización a la altura de su talento. En sala, sus respectivas mujeres María José y Raquel, ambas sumilleres, consiguen culminar una experiencia redonda.

El restaurante italiano Il Bocconcino es una propuesta que sorprende. Esencia italiana de fondo con unas elaboraciones cuidadas, originales y algunos pases en el menú degustación que bien podrían ser de Estrella. Atención a su carbonara o su plin de Osobucco con fondo de azafrán y regaliz. Hacen los panes en sus propios hornos y el panettone salado de tomate es una auténtica maravilla. El chef Nikki Pavanelli hace un trabajo extraordinario, muy bien acompañado en sala por el sumiller italiano Gionathan Sinigaglia.

San Hô es su restaurante de cocina nikkei; teniendo en cuenta que en España no hay grandes referentes en este tipo de gastronomía y comprobando su buen hacer, bien podría posicionarse entre los mejores de nuestro país. Sus fondos son buenísimos con mención especial para el dashi de shitake que acompaña al usuzukury de wagyu; el caldo de puchero canario que acompaña a la gyoza, y el triple caldo del ramen (cerdo, pollo y ternera). Algunos pases como la frijolada de aji amarillo, callos de bacalao y anguila ahumada; y el galete de atún son sobresalientes. Al mando de los fogones se encuentran Adrián Bosch y Eduardo Domínguez; y en la sala el siempre agradable Vicente Chau Tsang. Otro tándem muy bien engranado.

Star Fish es el restaurante dedicado al producto. Buenos pescados y mariscos al Josper con gran cuidado al producto local. Imprescindibles las croquetas de cherne, el carabinero de la Santa (Lanzarote) de un calibre extraordinario, los pescados a la brasa, y las papas negras con mojo. Pregunten a Nilo, el maître por los vinos de las islas: sus recomendaciones siempre son bienvenidas y su trato exquisito.

 

Por último, hay que destacar los desayunos: nivel alto, productos de mucha calidad y una amplia variedad. Y una mención especial a todo el equipo y el personal de este hotel: trabajan para hacerte feliz. Y eso se nota.

La Provenza es rosé

¿Sueñas con una escapada única a La Provenza, entre chatêaux de ensueño e incontables viñedos? Si la respuesta es sí, sigue leyendo. Vas a descubrir una ruta mágica, de esas que te envuelven por completo y de las que no apetece regresar. Porque si sabes contemplar más allá de lo obvio, la realidad es más hermosa que la ficción.

Esta región se extiende desde los Alpes hasta la glamurosa Costa Azul; está repleta de paisajes montañosos que se asoman al Mediterráneo, olivos, limoneros, almendros, campos de lavanda, residencias solariegas, fachadas recubiertas de plantas trepadoras, caminos serpenteantes y viñas centenarias.

Puedes hacer tu primera parada en Niza tras aterrizar (hay vuelos directos desde España a buenos precios) para tomar un café en el mítico Negresco. Yo siempre lo hago en mis visitas. Su característica cúpula rosa -dicen que está inspirada en los pechos de la Bella Otero- es un icono de esta ciudad. Su edificio, estilo belle époque, se convirtió en un punto de encuentro de la aristocracia europea del siglo pasado. Desde allí acudían a derrochar sus fortunas al casino de Montecarlo, el cual también recomiendo visitar: en un día te da tiempo a conocer los rincones legendarios del Principado del lujo.

A apenas treinta minutos en coche se encuentra Cannes, cuna del festival de cine más emblemático, con permiso de Venecia. ¿Qué tal tomar un aperitivo en el beach club del Ritz Carlton mirando al mar en un día soleado? Sus sombrillas y camas de rayas blancas y azules recrean distinguidas estampas de otra época. Navegar hasta la cercana isla de Santa Margarita es otra excelente opción.

Cuando dejas atrás la Riviera y te adentras en el genuino corazón provenzal, descubrirás chatêaux de cuento a la vera de cada recodo, paisajes bucólicos, villas señoriales que pertenecieron a la nobleza, muros pétreos, colinas ondulantes, pueblos medievales y valles interminables de viñedos que destinan casi el 90% de su producción a elaborar los mejores rosados. Y es entonces cuando quedarás cautivada para siempre con la vida en rosé de esta región.

 

Acude al espacio de venta y exposición del Château d´Esclans para degustar su excelente gama de vinos. Sacha Lichine, fundador de esta bodega, afirma que “en el valle de Esclans los ángeles susurran. Si bebes Whispering Angel -una de sus etiquetas más representativas- es posible que los escuches. Si nos visitas, es posible que los veas…”. Razón no le falta. En esta finca mágica rodeada de miles de hortensias que florecen en temporada, se erige un imponente château -reconstruido en el siglo XIX- inspirado en la arquitectura de las villas toscanas; es el lugar donde Lichine produce sus vinos rosados de alta gama, entre los más apreciados del mundo año tras año.

Unos vinos de sabor refrescante y afrutado, tan característicos por sus diversos colores pastel que abarcan desde el anaranjado al salmón, pasando por todas las tonalidades del rosa. Las uvas cultivadas en esta propiedad se recolectan durante la noche o por la mañana temprano, para aprovechar las temperaturas más frescas con una técnica que consiste en apurar hasta su máxima madurez para potenciar el sabor. Estas parcelas se trabajan de igual forma que los vinos más selectos utilizando tecnología punta; como la máquina clasificadora con ojos ópticos y nitrógeno para evitar la oxidación, su enfoque de fermentación en barrica con temperatura individual controlada y un proceso de assemblage que permite crear las diferentes expresiones del rosado. Sus vinos de excelsa calidad se añejan en roble.

Hay un Château d´Esclans ideal para cada momento: The Palm es suave, con una botella muy cool, perfecto para una divertida pool party o una baby shower.  Whispering Angel, que combina las uvas francesas más dulces y frescas, es el rosado más vendido en Estados Unidos, lo que demuestra que estos vinos no son una moda pasajera, sino una tendencia al alza. Si buscas etiquetas más premium elige Château d´Esclans con notas florales, frutos rojos, y toques de vainilla y pera: puede ser redondo para sorprender en una primera cita; yo elegiría el elegante vino Les Clans para una cena romántica. Y para celebrar una ocasión especial no lo dudes: hay que brindar con Garrus, el rosado más prestigioso a nivel internacional.

¿Dónde alojarse por la zona? Chez Bruno es el mejor restaurante de Francia dedicado a la trufa y además cuenta con un alojamiento bucólico, repleto de encanto. Está situado a pocos kilómetros del château, rodeado de otras tantas bodegas para visitar, y su entorno seduce con una vegetación frondosa, terrazas bajo emparrados, densos arbustos, moreras, esculturas clásicas, cenadores y un ambiente puramente provenzal. Su cocina es espléndida y merece la pena probar alguno de sus menús degustación donde las trufas protagonizan cada plato, con algunos pases inolvidables.

Marbella también es para el otoño. Te damos las mejores pistas

Me gusta visitar Marbella fuera de la temporada de verano porque conserva toda su esencia, pero sin agobios. La temperatura sigue siendo perfecta, las terrazas continúan animadas y los restaurantes a tope, aunque puedes encontrar mesa sin problema y las playas se encuentran mucho más tranquilas. Si estás pensando en viajar allí en las próximas semanas, apunta estas tres direcciones. ¡ Te van a enamorar!

La Milla. En mi opinión es uno de los mejores chiringuitos de España en la actualidad, tanto por la calidad gastronómica como por su servicio. Desde que lo conocí, visito La Milla siempre que viajo a Marbella. Con una ubicación excepcional, situado entre el Marbella Club y Puente Romano, se ha convertido en un templo del producto y de la cocina andaluza. Su carta está compuesta, principalmente, por mariscos y pescados procedentes de las costas cercanas. Seleccionan la mejor materia prima que se adapta siempre a la temporalidad, disponibilidad del producto y a las capturas diarias.

Lo mejor es dejarse aconsejar por los fuera de carta del día, pero os recomiendo que probéis los carabineros a la brasa, con patatas chip, huevos fritos y caviar; los espetos que elaboran con todo tipo de pescados; las frituras tradicionales -ojo al bogavante frito acompañado de salsa tártara-; el marisco cocido de las costas andaluzas y su famoso tartar de atún con yema de huevo curada en soja, clara frita y caviar. Los arroces también los hacen muy ricos. A mí me gusta mucho su versión del gazpacho andaluz acompañado por salpicón de centollo y tartar de verduras. Atención a su bodega con más de ochocientas referencias nacionales e internacionales. Además, La Milla dispone de lujosas camas de playa junto al Mediterráneo para alargar la tarde disfrutando de vistas al mar, mientras saboreas su coctelería, donde no faltan los clásicos ni tampoco los cócteles de autor. Aunque a mí me gusta disfrutar de esas camas durante la hora del aperitivo con una copa de champán, un plato de jamón ibérico y un salpicón de pulpo asado a las brasas con pulpa de tomate rallado y vinagre de Jerez.

Un clásico atemporal que hay que conocer. El Marbella Club siempre es un punto de encuentro ideal para los amantes del disfrute, la buena comida y un ambiente muy especial durante todo el año. Os aconsejo acudir a El Patio, su nueva propuesta gastronómica donde el chef Armando Codispoti ha creado una oferta culinaria inspirándose tanto en los platos caseros italianos como en las raíces turcas. Imprescindible su sandía con lima y mermelada de chile o sus pizzas artesanas elaboradas en el horno de leña. La que en su día fue la residencia privada del príncipe Alfonso de Hohenlohe, ofrece unas habitaciones y villas cuidadas al detalle y rodeadas de jardines subtropicales; dos piscinas exteriores climatizadas; un Thalasso Spa -con piscina interior dinámica de agua de mar; hammam, saunas finlandesas, un solárium y doce salas de tratamientos totalmente equipadas-; un programa de bienestar holístico inspirado en la cultura mediterránea; pistas de tenis, de pádel, una galería comercial, un centro ecuestre, y un campo de golf de 18 hoyos en las colinas de Benahavís diseñado por Dave Thomas. Hay tal cantidad de actividades y servicios disponibles que, si lo deseas puedes disfrutar de una experiencia única de máximo lujo sin salir del hotel.

El desembarco de un mexicano top. En la Milla de Oro ahora también se vive una gran fiesta mexicana con la llegada de Mantarraya MX, un recorrido gastro por los casi ocho mil kilómetros del litoral Pacífico mexicano desde Ensenada y Baja California hasta Chiapas. Los pescados y mariscos toman el protagonismo de una carta donde se incorporan elaboraciones como la fritura de gallineta entera preparada sin harina gracias a una técnica a base de agua y sal que permite deshidratar el pesado y freírlo para que quede completamente crujiente por fuera y tierno por dentro; se come en refrescantes tacos de cogollos de lechuga con pico de gallo y salsa de chiles toreados. También están buenísimos los tacos de carabinero a la diabla o de bonito, y el carabinero zarandeado a las brasas. Resulta muy original el guacamole Mantarraya MX con vieiras y emulsión de chiles jalapeños. También se ofrecen otros éxitos “marca de la casa”, como la lubina a la talla con adobo rojo de chile guajillo y adobo verde de chile poblano, cocinada a la brasa; los tradicionales tacos; el tuétano a la brasa con tostadas de atún rojo toreado y emulsión de chiles serranos, o las mamelas de langostinos enchipotlados.

Y, por supuesto, apunta estas direcciones porque son imperdibles: Puente Romano y su animada plaza por las noches; Nobu para ver y dejarse ver; Capuccino Café para desayunar o tomar un cóctel a media tarde; Ta-Kumi si te gusta la buena cocina japonesa de altura; El Lago para comer muy bien rodeados de un entorno excepcional; y Trocadero y su ambientazo diurno.