Tres experiencias foodies imperdibles en Nueva York

¡Hoy nos vamos de paseo por Nueva York! La ciudad cosmopolita y universal por excelencia ofrece tanto por descubrir y disfrutar, que lo mejor es perderse entre sus calles para experimentarlo. A nivel gastronómico es uno de los lugares más completos del mundo, tanto por su diversidad como por su cantidad -hay ofertas y sabores para todos los gustos-. Os recomiendo tres experiencias gastro que van más allá de reservar en los restaurantes de moda.

Langosta en Times Square. Tomar langosta y hamburguesa en un enclave tan céntrico y mítico de la Gran Manzana, es una experiencia muy neoyorquina. En Burger&Lobster, como su mismo nombre indica, son especialistas en ambos bocados. Y lo cierto es que los hacen muy ricos.  La langosta se puede pedir entera o en Lobster Roll una especie de bocadillo que, aunque suene extravagante al tratarse de un marisco, merece la pena probar. La hamburguesa viene acompañada de carne de langosta o con el famoso portobello (ese champiñón de grandes dimensiones). Pero lo más recomendable es que disfrutéis del plato estrella de la casa: The B&L Tower que incluye dos hamburguesas, dos Lobster Roll, dos langostas de medio kilo, patatas fritas, ensalada y hasta cuatro cócteles. ¡Una pasada!

Ramen en Chinatown. El barrio chino es una de las paradas obligadas que casi todos los viajeros hacen en sus primeras visitas a Nueva York. Los carteles en chino, los luminosos de colores, las tiendas de souvenir y, sobre todo, sus restaurantes de cocina asiática son una atracción que gusta mucho. Aunque los establecimientos son muy sencillos la comida suele estar rica y tiene muy buen precio (en comparación con el resto de la ciudad). Puedes elegir entre patos laqueados -los suelen mostrar colgando-, fideos chinos, ramen, dumpling, dim sum… Anota estas tres direcciones que a mí me gustan mucho:

  • Peking Duck House para saborear buen pato laqueado. Tiene mucha fama en la ciudad y los propios neoyorquinos vienen aquí a comerlo.
  • Wo Hop, para degustar la comida china auténtica a buen precio y en raciones generosas.
  • Y mi favorito porque me encanta el ramen: Ivan Ramen. Tiene muchas especialidades para elegir. También es muy famoso y frecuentado por los lugareños. Un aviso importante: suele haber colas para entrar.

¿Qué hamburguesa elijo? Resulta imposible resistirse a devorar una hamburguesa repleta de ingredientes y con la carne tierna. Forma parte de la propia idiosincrasia de la ciudad, tanto, como los icónicos hot dog callejeros. En Nueva York se pueden comer hamburguesas en casi todos los sitios y en sus más diversas variedades: desde la más sencillas a las más sofisticadas. Pero os destaco unas que hay que probar sí o sí -tanto por su fama como porque realmente están muy ricas-: Me refiero a las de Shake Shack Burger. Son enormes, con una carne muy jugosa, un pan en su punto y una salsa secreta de la casa que le otorga un sabor muy especial. Las patatas fritas que acompañan las hamburguesas también están bastante buenas.

Y antes de finalizar os recomiendo otra experiencia gastro imprescindible. ¿Cuál son los perritos calientes de Nueva York que nunca fallan? Los que llevan sirviendo más de un siglo en Nathan´s Famous. No os los perdáis en vuestra próxima visita.

¿Buscas sitios de tapeo? Apunta estas direcciones

¿A quién no le apetece organizar un plan para disfrutar de un excelente tapeo regado por unos buenos vinos o unas cañas bien tiradas? A mí me encanta esta costumbre tan española. Por eso hoy os descubro cuatro de mis sitios favoritos para ir de tapas con amigos.

Perretxico (Vitoria y Madrid). Es una taberna originaria de Vitoria que ahora también cuenta con varias sucursales en Madrid. Sus creaciones se inspiran en lo mejor de la cocina vasca sin perder su esencia: recetario tradicional, buen producto, ingenio en las elaboraciones y precios moderados, algo que se agradece ahora más que nunca. La propuesta de pinchos es enorme y lo más complicado es cuál elegir porque todos los entran por los ojos. Algunos de los imprescindibles: el turrón de foie con almendras tostadas y brotes mentolados (¡buenísimo!), las gildas, ensaladilla rusa, croquetas, rabas o patatas rústicas alavesas. En cuanto a los platillos (propuestas más grandes que un pincho) es muy famoso su donut de cocido con sus sacramentos y en dos vuelcos. Imprescindibles las alcachofas fritas con crema de Idiazabal trufado y panceta de basatxerri. También merece la pena su ensalada de tomates de temporada (raff, caserío, feo de Tudela…) con bonito de Ortiz y piparras. La tortilla manchada de bacalao y patata alavesa es otro de los platos estrella de la casa. Si preferís probar de todo un poco cuentan con menús degustación muy completos que ofrecen la posibilidad de degustar las mejores especialidades y a precios ajustados. Y ahora en invierno hay que probar sus contundentes pucheros de pochas, alubias… Un consejo: no os vayáis sin probar los postres; hay que elegir la tarta de que queso Idiazabal al horno que sirven templada o el yogur del caserío de Lasarte.

Back Tapas (Marbella). Cada año se mejoran. Ingenio, buen producto, elaboraciones excelentes, combinaciones originales y… ¡presentaciones que no dejan indiferente a nadie! Un establecimiento divertido e informal en el que la barra tiene casi más importancia que el salón o la terraza. ¿Una de las tapas imprescindibles? El cruasán de centolla es uno de sus bocados más demandados, pero no os perdáis el carabinero con su croqueta, el tartar de quisquillas de Motril, el gazpacho verde, los buñuelos de queso Payoyo con pisto de verduritas y yema de huevo o el cochifrito de cerdo de castañas, gazpachuelo de chirlas y camarones. Hay que dejarse aconsejar porque innovan continuamente.

El Diluvio (Santander). La capital cántabra es un paraíso para los amantes del buen tapeo. Os recomiendo visitar la zona del Cañadío, de Puerto Chico y del Río de la Pila porque vais a encontrar decenas de locales para saborear las mejores tapas. Uno de mis favoritos es El Diluvio para degustar su tortilla de patatas con callos, el pincho de mollejas con setas, el de pisto con patatas, el de pulpo, el de filete ruso con salsa de queso o sus hamburguesas de Kobe con mahonesa de curry. Una advertencia: siempre está a rebosar. Otro sitio que frecuento es Casa Lita, situado en el paseo de Pereda: su barra es un auténtico edén de los mejores pinchos. Por último, el famoso Machi es muy popular en la ciudad: sus mejillones y rabas tienen fama en la capital cántabra; sus arroces también están muy ricos.

Patio de Leones (Madrid). Finalizamos este recorrido por un espacio en el que puedes tapear, pero que destaca por su gran ambiente y animación -especialmente nocturna-, en su estupenda terraza. ¡Y con vistas a la misma Puerta de Alcalá! Más de doscientos metros con una estética rompedora de taberna cañí y una decoración asombrosa. Tienen carta de platos más elaborados, pero a mí me gusta pedirme un cubo de botellines o unos vermuts acompañados de las tapas de toda la vida, como el buen jamón, tortilla española, mejillones tigre, pulpo a la gallega, patatas bravas, zamburiñas, gambas rojas al ajillo o las croquetas de jamón Joselito (muy buenas). Además, tienen una excelente carta de vinos con cerca de quinientas referencias, muchas de las cuales se pueden pedir por copas. Ideal para una velada divertida y cool con tus amigas.

No te pierdas la cocina cántabra que triunfa en Madrid

Si queréis comer rico, cocina tradicional, buen producto y a precios más que razonables, no os tenéis que perder los establecimientos de Grupo Cañadío. Paco Quirós abrió su primer restaurante, Cañadío, en la plaza de igual nombre de su Santander natal allá por 1981. Un concepto de restaurante con raíces cántabras que treinta años después replicó en la capital, en la calle Conde de Peñalver: su réplica madrileña se convirtió en la sensación del momento y desde entonces no dejaron de crecer: La Maruca (2013), en la calle Velázquez; La Bien Aparecida (2015), en Jorge Juan; y La Primera (2016), que ocupa la primera planta del emblemático edificio Grassy de la Gran Vía. Ahora acaban de inaugurar una nueva Maruca en la Castellana, un restaurante completamente recomendable, con llenos diarios. ¿Los motivos? Os los descubro a continuación.

El primero y más importante: su buena cocina a precios moderados; elaboraciones caseras bien ejecutadas, de esas recetas que nunca se pasan de moda. Se puede comer estupendamente por unos 30 euros por persona. Opciones para compartir y tapeo de los que gustan a todos, materia prima de calidad y una carta bien seleccionada con bocados tan apetecibles como: anchoas de Santoña con pimientos asados (imprescindibles), las rabas de Santander, la terrina de foie con sobao pasiego, los huevos rotos con picadillo de Potes, el cocido lebaniego o montañés (lo mejor para estos días gélidos), la fideuá negra de cachón o los callos. Entre sus opciones de picoteo son célebres los buñuelos de brandada de bacalao en tempura (una auténtica delicia), la ensaladilla rusa, las bravas o las estupendas croquetas de carne de cocido. Otros de sus platos que me encantan: la sopa de pescado servida en dos tiempos, el cordero deshuesado sobre una cama de patatas panaderas y la merluza (que saben trabajar fenomenal) y que preparan de diferentes maneras: a la crema con patatas panadera, a la plancha con su refrito y mi favorita, la que llaman merluza a la rula, guisada con gambas y una ligera bilbaína.

 

Entre los postres ya es mítica su tarta de queso, una de las mejores de España. Sin duda merece la pena probarla. Y ojo a la de limón y merengue, que está buenísima también.

Otro de los motivos que consigue los llenos diarios es su ambiente -con una clientela ecléctica y variada-; así como una acertada decoración, muy luminosa, en este enorme establecimiento en cuyas paredes cuelgan numerosas fotografías en blanco y negro de la bahía de Santander. Un consejo: reservad en la gran terraza climatizada, rodeada de cristaleras, en las que destaca su abundante vegetación.

Por último, no dejéis de visitar esta nueva Maruca Castellana para desayunar porque incluye la exquisita tortilla de patata del Cañadío, una de las mejores de Madrid (para comerse dos o tres pinchos del tirón). Para los que prefieran las opciones dulces también disponen por las mañanas de bizcochos y bollos caseros, así como de su famosa tarta de queso. Y para el aperitivo cuentan con una barra de pinchos elaborados al momento que se pueden acompañar del vermut y de una interesante selección de vinos por copas. ¡No os lo perdáis!

Hemos probado los dos restaurantes de moda y este es el veredicto

Dos de los restaurantes recientemente inaugurados en Madrid acaparan comentarios, stories y posts en Instagram, así como muchas ganas de ir a conocerlos. Los he visitado recientemente y comparto con vosotras mi veredicto. ¿Realmente merecen la pena?

 

 

Bel Mondo. Un sistema de reservas que solamente funciona un día a la semana, complicaciones para hacerse con una mesa, colas de varios minutos en la puerta para acceder (aunque tengas confirmada tu reserva) y un hándicap verdaderamente molesto: solo dispones de una hora y media para comer o cenar. Transcurrido ese tiempo el personal se acerca amablemente hasta tu mesa para echarte. Sin demora ni contemplaciones. Si a todo ello hay que añadir que la comida que sirven es completamente irrelevante, ¿de verdad resulta imprescindible acudir a este restaurante que se ha convertido en una especie de lugar de peregrinación entre los foodies madrileños? La respuesta es SÍ. Hay que ir a conocerlo porque la puesta en escena es completamente espectacular. No le falta detalle a cada rincón. Escaleras, terraza, barras, salones, vegetación cual vergel, baños, vajillas, colorido, iluminación… Bel Mondo (Velázquez, 39) es una oda a la decoración y a los lugares en los que todo es bonito. O al menos, muy original. La pena es que apenas te da tiempo para recrearte o hacer unas fotografías en condiciones… Otro punto a su favor muy a tener en cuenta, son los precios populares de sus platos: se puede comer por veinte euros por persona. Las pizzas y la burrata (muy rica) se encuentran entre las mejores opciones. De su famosa pasta -la carbonara que terminan en la mesa en el interior de un queso pecorino-, lo mejor es el showcooking

 

Madame Butterfly. Es un local no muy grande, pero coqueto y especial, que está ubicado en pleno corazón de Chamberí (Luchana, 13 junto a la Glorieta de Bilbao). Un nuevo templo para las amantes de la cocina japonesa con un punto de fusión. El espacio se diferencia en varias zonas pequeñas, pero todas con encanto y decoradas con mucho gusto. En la entrada hay un precioso salón de té, colorido y acogedor. La zona de barra, perfecta para disfrutar de un buen cóctel, sirve de unión de las dos salas del restaurante. Por último, el salón del fondo es el más llamativo: ladrillo visto, luces de neón y un gran dibujo mural de Madame Butterfly. También disponen de terraza exterior, ahora que la mayoría preferimos comer o cenar al aire libre. Correcta relación calidad-precio en la carta y una variedad de platos bien seleccionados. ¿Qué hay que pedir sí o sí? La tortilla de patatas en tempura con atún rojo bluefin y trufa -la única en el mundo que se come con palillos y cuya mezcla de sabores funciona-; el bao burger de wagyu; los langostinos en tempura; los nigiri de huevo y trufa; los nigiri de sardina ahumada con salmorejo de mango; el salmón braseado con queso crema, aguacate, tartar de salmón, ikura y mayo-yuzu; el sashimi de pulpo a la brasa o los chipirones con mandarina, tallarines de mango y calabacín son algunos de los imprescindibles. En definitiva, un restaurante al que volver.

 

 

 

 

 

Tres descubrimientos gourmet que te alegrarán el día

Ahora que tenemos tan limitada nuestra capacidad de ocio, uno de nuestros mejores momentos es organizar aperitivos y tapeos en casa de chuparse los dedos. Hoy comparto con vosotras tres de mis últimos descubrimientos gourmet. ¡Y, además, son de productores españoles! ¿Por qué buscar fuera si en nuestra tierra tenemos los mejores sabores y de una calidad excepcional?

Un maridaje perfecto. El cava, el más versátil de nuestros vinos, armoniza muy bien con elaboraciones cuya base es el vinagre, como los escabeches y encurtidos; también con salazones y ahumados. Por eso os recomiendo probar una copa de Montesquius Rosado Gran Reserva 2009 -uno de los mejores del mercado en estos momentos, de producción limitada (6.280 botellas), pero con un precio ajustado (22 euros)- con los mejillones fritos marinados en escabeche de Real Conservera Española de las Rías Gallegas. Previamente cocidos y fritos en aceite de oliva, se presentan en 6/7 piezas de gran tamaño por lata. Están elaborados en un escabeche especial compuesto de aceite de oliva, vinagre, pimentón dulce y ahumado, ajo, clavo, pimienta y laurel. Como complemento proponemos añadir unas patatas de fritas en aceite de oliva de calidad, como pueden ser San Nicasio, que me encantan. ¿El bocado imprescindible? Coger una de las patatas de mayor tamaño de la bolsa, untarla en la salsa y poner encima un mejillón. A continuación, damos un trago de Montequieus Rosado bien fresquito, en una copa tipo Veritas o Performance de Riedel. Cuando se acaben los mejillones, no dejéis de mojar el resto de las patatas en la salsa mientras nos terminamos la botella de cava.

Un club gastronómico muy español. Nuestro país elabora productos y alimentos que son auténticos manjares: jamón, queso, anchoas, vino, aceite, conservas… Muchas de estas delicias vienen respaldadas por el trabajo desarrollado durante décadas por familias españolas. Sus productos artesanos merecen un espacio exclusivo al alcance de todos, motivo por el que acaba de nacer el Club Delicias de Aquí. Esta pyme envía a sus socios mensualmente una caja con productos de primerísima calidad, previamente seleccionados entre toda la geografía patria. Trabajan con pequeños artesanos que tienen productos únicos. Los socios también tendrán la posibilidad de asistir a una cata virtual liderada por Goyo González. Esta cata se celebra junto con la colaboración de un invitado diferente; Carlos Herrera ha sido el primer invitado que ya ha probado todos los productos incluidos en el primer pack. Además, un euro del precio de cada uno de los paquetes se entregará mensualmente a una ONG. Será el invitado quien elija a qué organización se hará la donación. Los pedidos se realizan a través de la web www.deliciasdeaqui.com y el coste total es de 60 euros (transporte incluido). Os puedo asegurar que los doce productos del primer envío son una auténtica delicia. ¡Y además de disfrutar de sabores gourmet servidos en la puerta de casa, estamos ayudando a los productores españoles!

Una edición limitada para un aperitivo perfecto. Solar de Samaniego, una bodega que me encanta, acaba de presentar Cabeza de Cuba 2017, D.O.Ca. Rioja, un vino único en edición limitada elaborado con la mejor partida de la cosecha -un coupage de tempranillo y graciano-, y cuya fermentación se ha llevado a cabo en hormigón. Esta nueva añada se presenta de la mano de la académica de la RAE, Soledad Puértolas, que ha elaborado una nota de cata enoliteraria y un relato con el que evoca la elaboración de este vino. El texto está acompañado de las ilustraciones de Elena Odriozola, Premio Nacional de Ilustración. Además, para acompañar esta nueva añada, Solar de Samaniego presenta una aplicación para participar en un concurso literario abierto. Cada semana, el más votado en la APP, obtendrá una caja de seis botellas de Cabeza de Cuba. ¡Una genial iniciativa que fusiona la cultura enológica y literaria! Un último consejo: si queréis disfrutar del aperitivo perfecto tenéis que acompañar una copa de este vino con alguna de las opciones de los (re)inventores de la banderilla gourmet: aceitunas de la variedad gordal rellenas de todo tipo de conservas, salazones y ahumados del mar (mejillones en escabeche, bonito, queso… y hasta butifarra o bacalao); los crujientes pepinillos agridulces rellenos de anchoa o de ventresca; o los cohetes de pulpo o de boquerón del cantábrico en vinagre. ¿Los culpables? Las Bombas, Lagartos y Cohetes de Vallekas; los elaboran diariamente y ahora, además, los envían directamente a casa para que tu aperitivo sea una explosión de sabores y colores. Ni se te ocurra perderte sus gildas

Sintra siempre apetece

Esta villa de cuento está ubicada a treinta kilómetros de Lisboa y os puedo asegurar que enamora en cuanto la pisas. La mezcla de estilos arquitectónicos, la paleta de colores que irradia, su tranquilidad y los bancos de niebla que se ciernen sobre sus alrededores, hacen de este destino uno de los más románticos de Portugal. ¿Queréis conocer algunas de las las mejores pistas? ¡Allá vamos!

Pasear por el centro de Sintra es como trasladarse hasta un mundo de fantasía. La magia empieza en el Palacio Nacional de Sintra, la antigua estancia de los reyes portugueses que ahora utilizan para organizar conciertos de música clásica y recepciones oficiales.  Fuera del casco urbano os espera otra visita imprescindible, el Palacio de Monserrate, que combina influencias góticas, indias y mudéjares. Lo más singular son sus diversos jardines por la que serpentean incontables senderos en los que podréis contemplar sus más de cinco mil especies de flora.

Gobernando la sierra cercana se erige el colorido -y completamente instagrameablePalacio da Pena, uno de los monumentos más famosos del país y máximo exponente del romanticismo del siglo XIX. Esta imponente construcción se encuentra rodeada de exuberantes jardines que acogen quinientas especies de árboles de todo el mundo. Dentro del Parque da Pena, en la zona occidental, no hay que perderse la villa de la Condesa d’Edla. Desde su balcón se puede admirar el mar y en su jardín se encuentran exóticas colecciones botánicas. Otra de las principales atracciones que no os debéis perder es el Castillo de los Moros. Se trata de una fortificación militar situada en una de las cimas de la sierra de Sintra, construida alrededor del siglo X tras las invasiones musulmanas a la Península Ibérica.

Desde siempre y debido a su encanto Sintra ha atraído a numerosos artistas procedentes de todas partes del mundo, inspirando obras de ilustres tales como Eça de Queirós y Vergílio Ferreira. Si sois amantes del misticismo este enclave os va a encandilar. La Quinta da Regaleira es uno de esos lugares que despiertan gran interés siendo uno de los monumentos más sorprendentes y enigmáticos de la región. Inmersa en una frondosa vegetación y a escasos metros del centro de la ciudad, engloba una fabulosa colección de estilos y construcciones: jardines, pozos, torres, lagos, estatuas, grutas… El enorme jardín de esta quinta se compone de una sucesión de lugares impregnados de magia y misterio en el que se encuentran referencias a la mitología, al Olimpo, a Virgilio, Dante, Milton, a la misión templaria de la Orden de Cristo y a la Magna Obra Alquímica, entre otros. Destacan su pozo iniciático, una galería subterránea en espiral que desciende hacia el interior de la tierra y la capilla, guardiana de una cruz perteneciente a los legendarios templarios. Otro lugar de interés para conocer a fondo todas las fábulas que sobrevuelan Sintra es el Centro Interpretativo Mitos y Leyendas, que abre las puertas a un viaje gracias a su escenografía y experiencias sensoriales que consiguen que podamos trasladarnos en el tiempo.

Una última recomendación pensando en las más foodies: no hay que marcharse de Sintra sin probar sus quesadas y los travesseiros, hechos de hojaldre, rellenos de dulce de huevos y almendra y espolvoreados con azúcar. Hay que probarlos calientes, ya que todavía están más ricos…

Ibiza es también para el invierno

Si eres de las que prefieres viajar fuera de temporada, buscando escapadas poco masificadas, ideales para relajarse y disfrutar de unas vacaciones tranquilas y en calma, estás de enhorabuena: ¡Ibiza puede ser tu destino! Hoy te voy a descubrir todos los encantos que esta isla puede ofrecer durante la temporada invernal en un ambiente alejado del bullicio, la fiesta y las discotecas. ¿Comenzamos?

Un buen punto de partida es Dalt Vila. Aquí se encuentra el rincón perfecto para las que apreciáis la soledad y tranquilidad de los pueblos pesqueros mediterráneos. A partir de época del año podrás perderte por las calles empedradas del casco antiguo, rodeado por su fortaleza, disfrutar del silencio, hacer fotos a sus fachadas blancas con puertas azules sin que nadie te estropee la instantánea o sentarte en una de las terrazas de la plaza de la Vila a saborear un buen vino o un cóctel. Y apunta que desde finales de enero y durante febrero, al paisaje que han dejado las lluvias y el sol del otoño se le suma la floración de los almendros en Pla de Corona en Santa Agnès, uno de los pueblos más conocidos de San Antonio. Estos árboles florecidos crean un manto blanco tan brillante como la nieve, componiendo un paisaje tan hermoso que no podrás dejar de inmortalizar.

¿Otro plan irresistible? Observar a los flamencos. Sí, has leído bien, flamencos ibicencos. La isla blanca alberga paisajes naturales con una fauna y flora que solo se encuentran aquí. Debido a su clima mediterráneo, Ibiza y Formentera son elegidas como el hogar de cientos de flamencos que viajan a las islas cada temporada. El Parque Natural de Las Salinas es una visita imprescindible sobre todo al atardecer, porque podrás observar cómo estas coloridas aves pasan el tiempo tranquilamente en los estanques.

En la costa suroeste, frente a Cala D’Hort, se encuentra el famoso islote de Es Vedrá, que antiguamente formaba parte de la isla de la cual se fue separando progresivamente. Según cuenta la leyenda es uno de los puntos más energéticos del planeta y junto con el Peñón de Ifach, en Alicante, y el suroeste de Mallorca conforma el denominado triángulo del silencio. Si eres un amante de la hora mágica del ocaso, tienes que visitar este enclave.

¿Dónde alojarte? Toma nota de dos de mis hoteles favoritos de la isla. Comienzo por El Gran Hotel Montesol Ibiza, un clásico atemporal que siempre está de moda desde los años 50 del siglo pasado y que ha acogido entre sus muros a todo tipo de celebridades, incluida la mismísima Carolina de Mónaco.  Si prefieres alejarte de todo y de todos, Hacienda Na Xamena es tu sitio. Se trata de uno de los remansos de paz y naturaleza mejor preservados de la isla. Levantado sobre un acantilado de 180 metros de altura y con unas vistas esplendorosas, no hay una puesta de sol más inolvidable. Sus piscinas en cascada son de las más bonitas que vayas a disfrutar en un hotel.

Planazos literarios de otoño

¿No os parece que estamos en la estación del año perfecta para sumergirnos en un buen libro mientras saboreamos un café recién hecho y humeante? Por eso hoy os desvelo tres propuestas literarias irresistibles. ¡No os las perdáis!

Menús literarios ricos, ricos. Siempre he pensado que habría que fusionar más la literatura y la gastronomía. En Forneri Ballaró (calle Santa Engracia, 90) me han leído el pensamiento y ofrecen menús literarios inspirados en las recetas que aparecen en la saga del comisario Montalbano de Andrea Camilleri. Aquí podréis disfrutar de los distintos menús que se ofrecerán durante los próximos meses, cada uno diseñado bajo una temática diferente: el primero está dedicado a Adelina, buena cocinera y asistenta doméstica del protagonista; los dos siguientes a los restaurantes Enzo a Mare y San Calogero, donde el comisario acostumbra a almorzar; y el último lo protagoniza su novia, Livia Burlando, con quien se reconcilia en una cena que van a reproducir. Yo ya he probado el menú Adelina que arranca con arancinette, unas deliciosas croquetas de arroz rellenas de carne, queso y salsa pomodoro; después llega una ensalada de mar. Los dos principales son la pasta ‘ncasciata al horno -parecida a la lasaña y elaborada con macarrones, berenjena, huevo cocido y mortadela siciliana-; y unos estupendos triglie fritte, salmonetes fritos al revés, siguiendo una técnica de Martín Berasategui. Como postre cassata, una tarta tradicional siciliana. Por 35 euros (sin bebida) comes muy bien; además, te entregan una minuta en la que figura el extracto de la novela donde aparece el plato que estás comiendo. ¡Me encanta la idea! Y si os tienta volver a revivir las aventuras de Montalbano, acercaos hasta la librería Rafael Alberti para obtener un 5% de descuento en cualquiera de sus libros.

Estáis invitadas a mi presentación en Casa del Libro. ¡Será el próximo día 14 de octubre a las 18:00h! En la gira mexicana para presentar mi última novela, hemos visitado los principales escenarios de la trama, ha contado con el apoyo de Promoción Turística de Quintana Roo– e incluido actos en Cancún, Tulum o Ciudad de México. Tú llevas su nombre ha suscitado el interés de los medios nacionales y locales más importantes de allí, desde periódicos y medios digitales hasta revistas y televisiones. Y después de hacer presentaciones en directo en las principales cadenas de librerías mexicanas -seguidas por miles de lectores- ahora toca realizarla en la más importante de España, Casa del Libro. Conoceréis una historia que tiene intriga, misterio, amor, está repleta de emociones humanas y ofrece una ambientación exótica y muy apetecible en los rincones más impresionantes del Caribe. La protagonista, Katherine Kelly, viaja a la península de Yucatán para vender una hacienda centenaria heredada por su familia y dedicada al cultivo de henequén, el oro verde mexicano. Este viaje supone un renacer para ella, puesto que espera dejar atrás una reciente etapa oscura y dramática. Allí descubrirá que las haciendas yucatecas protagonizaron la etapa más glamurosa del país. En las imponentes ruinas de la propiedad familiar se va a construir un hotel de lujo. Pero cuando las máquinas comienzan a remover la tierra, aparecen los huesos de una pareja asesinada décadas atrás. Ella piensa que puede tratarse de los restos de Guadalupe Montenegro, su antepasada, quien desapareció sin dejar rastro durante el inicio de la Revolución Mexicana. Así comenzará una investigación que la llevará a descubrir los secretos que guardan esos muros, una intensa historia de amor y la fascinante vida de una mujer única que se abrió paso a principios del siglo XX en el mundo de los grandes terratenientes, consiguiendo que su hacienda fuera las más próspera de Yucatán. Pero, ¿quién y por qué acabó con su vida? ¡Os espero a todas el día 14 en el Instagram Live de Casa del Libro para saber más!

Un lanzamiento que promete. Me gusta mucho Manel Loureiro, un autor que ha triunfado allende mares. Es uno de nuestros escritores más internacionales, hasta el punto de que en Estados Unidos le conocen como el «Stephen King español». Estos días presenta La puerta, un thriller que ha ambientado en su Galicia natal, donde nos descubre un lugar mágico, ancestral y casi desconocido: la Porta do Alén o también denominada la Puerta del Más Allá. Este monumental lugar, sus leyendas y su atmósfera misteriosa van a servirle de guía para recrear la investigación de un crimen ritual. Suena fenomenal, ¿verdad?

Tres pistas para el otoño gastro más chic

De vuelta ya a nuestras rutinas tras las vacaciones, nos aguardan algunos establecimientos que esperan nuestra visita con los brazos abiertos y un montón de novedades gastronómicas por descubrir. ¡Apunta estas tres direcciones y luego me cuentas qué te han parecido!

No te pierdas la nueva carta de Iztac. Entre artesanía mexicana, obras de arte aztecas y unos lienzos que quitan la respiración, comer auténtica cocina mexicana en un ambiente glamuroso es posible. Si todavía no conoces Iztac, es el momento de hacerlo. Su nueva carta lo merece. Mantiene clásicos que tienes que probar sí o sí como su guacamole, el aguachile negro (absolutamente imprescindible), y los tacos árabes (en mi TOP 3 de los tacos capitalinos, elaborados con lagarto ibérico). Entre los nuevos platos no te pierdas el pan de cazón campechano, el riquísimo salpicón de ternera -con la frescura propia de los ceviches y la jugosidad de la carne-, el sorprendente Mogo Mogo -plátano macho relleno de picadillo especial, chiltomate, nata agria y queso fresco-. Entre las novedades de tacos elige los de pescado maya -lubina marinada en achiote a las brasas en tortilla de maíz, frijoles refritos, salsa xnipec, chip de plátano macho y aguacate-. Y entre los principales, apuesta por el estupendo pipián verde papanteco -chuletón de cerdo a las brasas, con salsa de pipas de calabaza, tomatillo verde, jalapeño fresco y cilantro-, el bacalao a la veracruzana, el solomillo pénjamo -al carbón en salsa de chiles secos- o el mole poblano. Acompaña tu comida de un buen tequila que sirven con sangrita -como a mí me gusta-, micheladas, margaritas, mezcales o atrévete a conocer vinos mexicanos. Si prefieres el aire libre puedes disfrutar de su terraza disponen en invierno y en verano. ¡Y también tienen carta para delivery y take away si eres de las que prefiere disfrutar en casa!

 

 

La taberna cañí más animada. Con las mejores vistas y no se come nada mal… Me refiero a Patio de Leones. Al lado del Retiro, junto a la mismita Puerta de Alcalá, se encuentra esta taberna rompedora cuya estética está cuidada al detalle. La barra, la cerámica de las paredes, las ilustraciones, la asombrosa réplica de la plaza de toros de Las Ventas o el precioso baño, te van a enamorar. Pero mientras podamos disfrutar del buen tiempo te recomiendo reservar en la terraza; además, las mesas están separadas por mamparas de cristal que dan sensación de seguridad para prevenir el COVID, pero al ser trasparentes no te pierdes detalle de lo que ocurre alrededor. La carta es muy completa y no falta el mejor picoteo español: jamón Joselito, ensaladilla, anchoas, salpicón, croquetas, salmorejo, berberechos, mejillones, pulpo a la gallega… Las rabas de calamar son uno de los bocados estrellas de la casa, así como la dorada en adobo que presentan en una pieza. También están ricos los buñuelos de bacalao, la gamba roja al ajillo o los langostinos de Huelva con gabardina. Como postre hay que elegir la tarta de queso hecha en casa o un pecado final delicioso que nunca me pierdo: ¡sus churros caseros con chocolate!

Estamos de estreno en Chamberí. Y con un poco de añoranza porque este nuevo establecimiento bautizado como Zaga ocupa el amplio local de lo que fue el Atelier Belga. El espacio es una maravilla con sus dos plantas (la reforma ha conseguido que sea mucho más luminoso y acogedor), su zona de barra -abajo- y su coqueto salón -arriba-. ¿Su punto fuerte? Buen producto de temporada, precios razonables y propuestas acertadas de cocina tradicional. ¿Qué pedir? En la barra elige las tostas, la ensalada de pimientos asados en casa, una riquísima tortilla de patata (prueba su versión con pimiento verde), las empanadillas de bonito con tomate “como las de la abuela” o los rejos de calamar al estilo de Santander. Si prefieres mesa y mantel no dejes de pedir el bonito hecho en su propio escabeche, el pisto con patatas y huevo “a caballo”, las berenjenas chinas con romescu o las anchoas de Santoña servidas en mantequilla. Aunque mi imprescindible es su escalope de ternera con empanado secreto acompañado de patatas fritas caseras… ¡una delicia! Te recomiendo que termines con la piña a la brasa al Josper rematada con una salsa de mojito y hierbabuena.

Todo sobre Ciudad de México  

Es uno de los destinos más fascinantes en el mundo. La Ciudad de México con sus más de veinte millones de habitantes, es casi un país en sí mismo. Diversa, heterogénea y animada, esta urbe enamora a todo tipo de visitantes por su historia, cultura, arte y la hermosa arquitectura que lo adorna. Calles cubiertas de tradición y una oferta gastronómica a la altura de las grandes capitales, la convierten en un destino repleto de encantos. Su extensión da para muchos días, pero si solo dispones de dos o tres, te aconsejo las paradas obligatorias.

Bosque de Chapultepec. Premiado como el mejor parque urbano del mundo (para que os hagáis una idea, su extensión es siete veces superior al Retiro). Con sus inmensos espacios verdes, su vegetación frondosa, sus lagos y los animales que deambulan con libertad, realmente crees estar sumergida en un bosque. Ofrece estupendas panorámicas de la ciudad. En su interior se encuentra un zoológico, numerosos puestos de comida y de souvenirs a precios muy económicos, el castillo del mismo nombre donde se pueden contemplar los hermosos murales de Siqueiros, el Museo Nacional de Historia o las habitaciones donde vivió el presidente Porfirio Díaz.

El centro histórico y el Zócalo capitalino. Declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por parte de la UNESCO, el centro histórico alberga miles de actividades y sitios turísticos que no debes dejar de visitar. Alrededor de lo que se conoce como plaza del Zócalo está la plaza de la Constitución, los impresionantes edificios virreinales que la rodean y la catedral más grande de América, conocida como catedral Metropolitana con los vestigios de la ciudad prehispánica sobre la que se construyó la ciudad: el Templo Mayor. Imprescindible acercarse hasta el palacio de Bellas Artes, posiblemente el edificio más bello de esta urbe infinita. Aunque no te alojes, pasa a tomar un café en el Gran Hotel: su estilo vintage, ese toque afrancesado y su techo acristalado Tiffany, encandilan.

Barrio de Polanco y paseo de la Reforma. Tienes que dedicar al menos una tarde (si puedes incluso más) a pasear por Polanco. En su famosa avenida Presidente Masaryk se encuentran las mejores tiendas, las firmas internacionales, las boutiques más exclusivas, las sedes diplomáticas y los mejores restaurantes. También hay que caminar a lo largo del bulevar más emblemático de la ciudad, el paseo de la Reforma (¡con sus casi 15 kilómetros de recorrido!), fotografiar el Ángel de la Independencia y el monumento a la Diana Cazadora.

El legado del pasado. Con una extensión de 264 hectáreas, Teotihuacán -a tan solo sesenta kilómetros del centro- es una de las principales atracciones turísticas del país y una de las zonas arqueológicas más importantes. Sus estructuras principales son las pirámides del Sol y la Luna y el Templo de Quetzalcóatl, que datan del primer siglo A.C. Si dispones de más días desplazarte hasta el volcán Nevado de Toluca es todo un acierto.

Xochimilco. Los locales lo visitan a menudo, las parejas lo adoran y no pocas pedidas de mano han tenido lugar entre sus canales. Es un lugar pintoresco en el que hay que caminar por sus mercados llenos de flores o navegar a través de los canales amurallados con jardines a bordo de sus coloridas trajineras, unas embarcaciones típicas.

¿Dónde alojarse? La oferta hotelera es tan extensa como la ciudad, pero por su perfecta ubicación y las fabulosas panorámicas que ofrecen sus habitaciones, una opción ideal si te quieres alojar en la mejor zona, es el hotel Presidente InterContinental Mexico City. Cuidan al máximo la seguridad de sus huéspedes y se sitúa en pleno corazón de Polanco, a pocos pasos del bosque de Chapultepec. Es pet-friendly y cuenta con numerosos restaurantes de diferentes estilos: italiano, francés, neoyorquino, inglés donde sirven el té de la tarde… Pero mi favorito e imprescindible es Chapulín, rodeado de cristaleras y vegetación; ofrece muy buenos platillos tradicionales mexicanos y es frecuentado por los locales. ¡No te pierdas sus sopas y su chile de Nogada en temporada! Otros dos pluses: entra a su tienda La Clásica donde podrás comprar artesanía, bisutería y moda de calidad a precios razonables, y sube al lounge de la planta 39 para disfrutar de unas vistas que cortan la respiración mientras disfrutas de un café o un tentempié.

Anota estos otros rincones con encanto de CDMX:

  • Plaza Garibaldi. Rodeada de cafés y terrazas donde se escucha en vivo la música de mariachi, veracruzana y grupos norteños. Además, puedes pedir tu tema favorito y lo interpretan especialmente para ti.
  • Los mejores churros. Aquí les gusta tanto los churros con chocolate como a nosotros. Haz una parada en El Moro que lleva elaborando esta exquisitez desde 1935 y se los ha servido al mismo Cantinflas.
  • Al rico taco. No has estado en CDMX si no te has comida un taco de pie en un local modesto a altas horas de la noche… En las taquerías del Charro Ugalde prueba los tacos de carnita asada con queso asadero. Los tacos al pastor en Los Güeros de Boturini, considerados los mejores de la capital. En Turix (zona de Polanco) tienes que comer los de cochinita pibil, con carne de cerdo asada lentamente, achiote y salsa de adobo de naranja agria.
  • Un sabor autóctono e irresistible. Los esquites con tuétano de Don Josué. Hay cola para probar este bocado único que lleva vendiendo en su puesto desde hace más de cuarenta años.
  • El barrio Condesa y la zona Rosa. Aquí encontrarás un animado ocio nocturno y un cierto estilo hípster que gobierna estas calles salpicadas de cafés con encanto, shopping, galerías, hoteles boutique, etc.
  • La Casa Azul. Las fanáticas de Frida Kahlo y Diego Rivera, de sus pasiones desbocadas y su arte inmortal, tenéis una parada obligada en Coyoacán y sus edificaciones coloniales. Aquí está la casa en la que vivió la artista; todo se encuentra como ella lo dejó al morir. Cerca se encuentra el Mercado Artesanal, ideal para comprar recuerdos típicos.