Consejos para conocer la Venecia más cool  

 

Venecia es la ciudad a la que siempre quiero volver. Y allá regreso siempre que puedo porque cuando me alejo tengo la sensación de que me ha quedado todo por ver, que lo que ella me muestra es una primera capa superficial, que lo espléndido está camuflado tras esa primera versión permitida. La ciudad de las máscaras es el laberinto de las mil caras: siempre descubres detalles, rincones, canales, pasajes, puentes o perspectivas hasta entonces desconocidos para tu memoria. Para una primera visita, sin duda, resultan imprescindibles los clásicos: San Marcos, el Campanile, el Gran Canal, Santa Maria della Salute, el Palazzo Cantarini del Bobolo, el Palacio Ducal, Ca d´Oro, el Casino, la Bienal, el puente de Rialto, el Harry´s o el Danieli.

Pero hoy os descubro una Venecia más chic y cosmopolita, ideal para una segunda o sucesivas visitas a esta urbe mágica. Una Serenissima menos transitada de turistas, con campos repletos de terrazas y edificaciones encantadoras (aquí no hay plazas, solo San Marcos se denomina como tal) ideales para disfrutar de un delicioso café o un Martini al atardecer, boutiques vintage y las mejores colecciones de arte. Me refiero al distrito de Dorsoduro (si te ubicas en el centro del Gran Canal, es el lado en que se encuentra Santa Maria della Salute). Aquí tienes que disfrutar de Punta della Dogana, el triángulo que te regala algunas de las mejores vistas de toda la ciudad: si lo rodeas por la parte contraria a la basílica, encontrarás restaurantes con terrazas a pie de agua perfectos para una cena especial (como Linea Dombra o el restaurante de Pensione Calcina). Aquí el arte es el protagonista con la Galería de La Academia -la mayor colección de arte veneciano del mundo que contiene obras maestras de pintores como Tiziano, Veronés, Canaletto o Bellini- y la imperdible colección de Peggy Guggenheim -una de las más importantes de Europa de arte europeo y americano de la primera mitad del siglo XX-. Debes acercarte hasta Ca’ Rezzonico, uno de los pocos palacios de Venecia que se pueden visitar y que actualmente alberga el museo del Settecento Veneziano. Por supuesto también resulta imprescindible una parada en el Campo Santa Margherita, posiblemente el más animado de toda Venecia. Mientras caminas por esta zona te sorprenderá su torre inclinada: es el campanario de la iglesia de San Esteban. Las mejores puestas de sol se observan desde la Giudecca. Os podéis acercar hasta el Bauer, un convento restaurado del siglo XVI con vistas fabulosas a San Marcos. Pero el atardecer inolvidable se sitúa entre las impresionantes balconadas del Cipriani.

Si eres una apasionada de Mariano Fortuny y te quieres dar un capricho, tu sitio es Venetia Studium: este estudio es una oda al buen gusto, al diseño y a la obra del maestro.

¿Dónde alojarse? No lo dudes, elige el Centurion Palace, perteneciente a Small Luxury Hotels of the World. Es un hotel boutique de lujo ubicado en el corazón del Gran Canal con impresionantes vistas al mismo, situado frente al mítico Gritti y repleto de detalles, especialmente en su colección de suites. Si es posible, reserva alguna de las que cuentan con vistas al canal porque ofrecen unas panorámicas memorables. Y entre ellas elige una de estilo loft, con doble altura, techos de más de cinco metros y unas inmensas ventanas venecianas que te obligan a fotografiar sus panorámicas y sus balconadas una y otra vez. También cuenta con un muelle privado para las llegadas y salidas en taxi acuático, aunque lo que más vas a apreciar es disfrutar del desayuno en el epicentro del Gran Canal, una experiencia al alcance de muy pocos establecimientos en la ciudad. Otro de los aspectos que más sorprende es la combinación entre la fachada de inspiración gótica del antiguo edificio (el Palazzo Genovese, construido en 1892) y el acertado diseño contemporáneo de sus interiores. En el Centurion no hay espejo, lámpara, escultura o cuadro que no sea una pequeña obra de arte.

Lo mejor de Singapur

Cuando conoces Singapur te invade una sensación de vértigo. Impresionantes rascacielos, arquitectura de máxima vanguardia, parques temáticos, reminiscencias del colonialismo, eclécticos centros comerciales, decenas de hoteles de lujo, hiperactividad callejera… Esta isla-estado de cinco millones de habitantes fundada hace apenas cincuenta años y convertida en un gigante, te atrapa.

 

Para mí es uno de los tres estandartes asiáticos, junto con Shanghái y Hong-Kong. Será por su fusión de culturas, religiones, etnias, por su variedad gastronómica, intensa vida o la sensación permanente de internacionalidad. Todo en Singapur es hiperbólico y multicolor. La isla ofrece infinitas propuestas, pero os detallaré las imprescindibles para conseguir una visión icónica. Por cierto, la primera buena impresión te la llevas desde el aeropuerto: uno de los mejores del continente.

Comenzad la inmersión por los Jardines de la Bahía. Por un momento vais a pensar que te has trasladado a un escenario de cuento de hadas.  Árboles-botella, baobabs o más de medio millón de especies de plantas y flora en un entorno tan idílico y colorista que pareces haber viajado al planeta de Avatar.

Pasea por Orchid Street, la avenida de las tiendas y los hoteles más exclusivos. Luego dedica al menos dos horas a disfrutar del parque de Merlion: mitad pez y mitad león, es la imagen de la ciudad. En el centro encontrarás dos estatuas suyas. La grande escupe agua a la bahía y es la más famosa. Un consejo: visítalo mejor de noche sin apenas turistas. Es el momento idóneo para conseguir las mejores instantáneas con la imagen de los rascacielos iluminados, la que aparece en las postales. Desde aquí también salen barquitos que navegan por la desembocadura del río. Merece la pena el paseo al atardecer. Este parque proporciona unas panorámicas inmejorables del dowtown y las mejores fotografías del mítico Marina Bay Sand: sí, hay que subir a su planta 57 para observar el skyline singapurense y conocer su piscina, la más alta del mundo.

Para los más sibaritas resulta obligado visitar el Raffles, símbolo del lujo y el glamour colonial; un establecimiento de fama mundial. La grandiosidad de su fachada solamente es comparable a sus fascinantes patios, salones y galerías interiores. Si no puedes alojarte en una de sus 103 suites, acude al Long Bar para probar el Singapur Sling: se inventó aquí. Su tienda de recuerdos ofrece virguerías para mitómanos de los hoteles con historia.

Chinatown es otra visita imprescindible. La arquitectura, el ambiente, los restaurantes y las tiendas son uno de los mejores recuerdos de la ciudad. Te vas a volver loco con los souvenirs de esta zona. Y, sin duda, aquí se come muy bien a precios estupendos. Como curiosidad: en pleno corazón del barrio chino hay dos mezquitas árabes y un templo hindú. También Little India merece una visita. Aunque este barrio es más pequeño que Chinatown, el olor a incienso, especias y las coloridas ropas tradicionales que lucen sus vecinos lo hacen especial. Imperdible visitar alguno de sus coloridos templos: os recomiendo el de Sri Veeramakaliamman.

Cuatro consejos útiles:

  • Salida nocturna. Debes dedicar una noche a disfrutar Clarke Quay. Durante el siglo XIX fue el centro comercial de la ciudad y ahora abarca varias manzanas de antiguos almacenes rehabilitados en animados restaurantes y bares de copas.
  • Parques temáticos. Si dispones de poco tiempo hay opciones mejores en Singapur. Pero Haw Par Villa es quizá el más interesante: sus más de mil estatuas muestran escenas de la historia, leyendas y el folclore chino.
  • La isla artificial. Los cinéfilos encuentran atractivo visitar Sentosa, el mini Disney asiático que acoge unos estudios de la Universal.
  • Saborea el street food. La fusión de la cocina malaya, india y china es brutal. Riquísimos los noodles, los rotis (una especie de crepés), el ramen y cualquier variedad de plato al curry. Visita un hawker centre (os recomiendo Gluttons Bay). Y no te marches de Singapur sin saborear el típico chili crab: cangrejos autóctonos en salsa de chiles (probadlos en Roland Restaurant).

Planes chic para exprimir Madrid en agosto

¿Te quedas en la capital durante el mes de agosto? ¿Vienes a pasar aquí unos días de vacaciones? Tráfico fluido, cenar en cualquier sitio que te apetezca sin reservar ni planificar previamente, aparcar en la misma puerta de tu destino… Pequeños detalles impensables en cualquier otra época del año que lo convierten en un mes para disfrutar a tope. ¿Necesitas ideas? Hoy te desvelo algunos de mis descubrimientos recientes.

Una cena especial. Y una experiencia culinaria de altura. Bistroman, recién inaugurado, es un fantástico restaurante francés. Se encuentra entre el Palacio de Oriente y el Teatro Real y fusiona con acierto la autenticidad del clásico bistró con el toque elegante del atelier. Su bucólica fachada te traslada con la imaginación a algún pueblecito provenzal. Nada más entrar encuentran la cocina vista, pero con un encanto especial, como de caserío campestre. La decoración mezcla ladrillo, vasijas, cobre, ristras de ajos o cestas de mimbre con lámparas de araña, mantelería de hilo, vajilla de porcelana de Limoges, cristalería Riedel, cubiertos de plata y cuchillos con mango de madera de olivo para la carne. Prueba el paté de campaña y el foie gras casero (impresionante el acompañamiento elaborado con cáscaras de limón), el pescado del día a la bullabesa, el sobresaliente onglet de ternera con salsa y acompañamiento de chalotas, o la col rellena con pintada de Bresse.

El cóctel con amigas. Chido es un restaurante mexicano que se inauguró hace pocos meses en la avenida de Brasil y que fusiona la cocina mexicana y la española. ¿Su seña de identidad? Ofrece originales tacos de diseño elaborados con algunos de los ingredientes estrella de nuestro recetario. De estilo callejero, desenfadado y muy divertido, tiene unos tacos ricos, algunos bocados sorprendentes (como las croquetas de cochinita pibil) o sus nuevo poke de gambones a unos precios estupendos; se puede cenar por veinte euros por persona. Lo mejor es que te puedes quedar allí a tomar la primera copa. Podrás elegir entre una amplia carta de cócteles que incluye mojitos, caipiriñas, daiquiris, margaritas, michelada mexicana o limonada de sandía, además del cóctel Waikiki que lleva el conocido ron miel Arehucas de Canarias. ¿El consejo? Saboréalos en su coqueta terracita al final de la tarde.

De shopping. En cuanto la vi me enamoré de ella. Y seguro que a vosotras os va a pasar lo mismo.  Schweppes ha diseñado una chupa vaquera que homenajea a Madrid y está bordada con el icónico luminoso de Callao. Es una auténtica preciosidad y se trata de una edición limitada unisex que puedes conseguir al precio de 120 euros en la tienda Panocha (ubicada en la calle Villanueva, 22).

Hamburgueseando. Si te gustan las hamburguesas de calidad y alejadas del fast food tienes que probar las que elaboran al Josper o en parrilla de carbón de encina en Dingo -todas ellas de rubia gallega y de 225 gramos-. Dos restaurantes de buena cocina americana (ubicados en Recoletos y en Velázquez) en los cuales la relación calidad-precio es estupenda, el ambiente animado… ¡y las raciones abundantes! Sus platos con huevos son otra de sus especialidades: benedictinos, florentinos, nórdicos, rotos con paletilla ibérica o pochados con lascas de foie.

¡Sushi caribeño! Si te gusta la fusión y tienes un paladar atrevido, tienes que conocer Nakama. Acaban de inaugurar restaurante en la calle Sagasta (ya tenían uno en Las Rozas) y su propuesta culinaria aúna la esencia japonesa, mediterránea y caribeña. Su carta está basada en los elementos más representativos de cada una de estas tres gastronomías. No te pierdas su ceviche de pez espada con salsa de guayaba y aguacate o la tempura de boquerones en miso blanco.

Un jardín (casi) secreto. Y se encuentra muy cerquita del Bernabéu, es decir, en pleno centro. Si todavía no conoces el Olivar de Castillejo, no dejes de visitarlo. En los jardines de la fundación vas a encontrar almendros, romeros, jaras y más de un centenar de olivos centenarios. Durante el verano se organizan numerosas actividades culturales y conciertos al aire libre (la entrada solamente cuesta diez euros). Además, promueven a los jóvenes talentos de la música clásica.

¿Qué hacer en Florencia un fin de semana?

Una de las capitales europeas por excelencia es Florencia. ¿A quién de nosotras no le apetece darse el capricho de escaparse un fin de semana a una ciudad tan romántica como monumental? Y si disponemos de más días, profundizar en la bucólica región de la Toscana: si este es vuestro caso, no dejéis de visitar Siena, una ciudad medieval que os va a enamorar a cada paso que deis.  

El centro histórico de Florencia no es muy grande, así que lo más adecuado es caminar por sus calles y sus agradables plazas para ir descubriendo sus infinitos rincones mágicos. Para disfrutar aún más intensamente la experiencia y trasladarse a épocas cercanas a las del Renacimiento italiano, un buen comienzo puede ser pasear por corredor de Vasari que conecta el palacio Vecchio con el palacio Pitti, pasando por la Galería de los Oficios y llegando al baptisterio de San Juan. Haz tu siguiente parada en el Palazzo Vecchio, el edificio que se alza en la emblemática plaza de la Signoria y que en la actualidad es la sede del ayuntamiento.

Cuando llegues al Ponte Veccio, además de fotografiar el entorno, debes pararte a escuchar y contemplar a los músicos y artistas callejeros que animan sus alrededores. Es una de las zonas más alegres de toda la ciudad en la que seguro acabarás comprando alguna pieza de joyería. Si eres una mitómana empedernida, tienes que visitar los sepulcros de la iglesia de la Santa Croce. Entre otros, aquí se encuentran los mausoleos de Dante, Galileo o Maquiavelo y Miguel Ángel.

Si tus preferencias tiran hacia lo gastro y gourmet, acude a Enoteca Pinchiorri. Cuenta con tres estrellas Michelin y además su sala es preciosa, repleta de elegancia clásica. Si sucumbes a sus platos, posiblemente sea el capricho de tu viaje (los menús superan los 200 euros), pero la experiencia gastronómica merece mucho la pena.

Yo soy una fanática de los mercadillos y de los mercados tradicionales, así que disfruté muchísimo en el Mercato Centrale. Además de los puestos habituales de frutas, verduras, productos típicos, flores… hay una zona donde puedes degustar la gastronomía de la zona. ¿El bocado que no te puedes perder? Una fabulosa tabla de embutidos toscanos acompañada por un buen vino de la región, con especial atención a los bocadillos de auténtica mortadela regados con aceite de trufa blanca. Una delicia.

Más allá de volverte loca con los escaparates de las firmas internacionales cuyas tiendan copan las calles principales, vas a traer en tu maleta algún artículo de piel (hay cazadoras de cuero y bolsos de altísima calidad a precios estupendos en los puestos callejeros). Y tienes que conocer la Farmaceutica di Santa Maria Novella que lleva abierta desde el siglo XVII; su entorno de época y los frascos de antaño son una maravilla y además es imposible resistirse a sus velas, esencias, aceites aromáticos, perfumes…

Cuando comienza a caer el sol las mejores vistas de Florencia se disfrutan desde el Piazza le Michelangelo. En la ladera de la colina Montecuccoli y con el río Arno a tus pies, podrás disfrutar de un ocaso inolvidable (aunque muy concurrido). Más arriba se encuentra la abadía de San Miniato al Monte, con panorámicas igual de estupendas, pero usualmente vas a encontrar menos gente alrededor.

Desde la impresionante terraza de Il Salviatino (una lujosa villa italiana del siglo XV, que fue la residencia de verano de la conocida familia Salviati) también se obtiene una vista de postal sobre la majestuosa y mítica catedral del Duomo con su fachada neogótica (no dejes de subir a su cúpula). Aquí podrás disfrutar del sunset en un ambiente distinguido, saborear un delicioso cóctel elaborado al momento o compartir una entretenida velada al atardecer. Magníficamente ubicado sobre las colinas de Fiesole, es considerado uno de los hoteles más cool del mundo. ¿Cuándo comienzas a planear tu escapada a Florencia?

Cuatro caprichos gourmet que os tenéis que dar este verano

Tenemos que mimarnos y cuidarnos cada día porque lo valemos y porque los pequeños placeres son los que merecen la pena. Ahora en verano, además, podemos relajarnos y caer en las tentaciones que evitamos durante otras épocas del año… Hoy os descubro cuatro caprichos gourmet que os van a encantar.

Adiós, resaca, adiós. No es exactamente un producto gourmet, pero es la solución que llevábamos esperando toda una vida. Porque a todas nos gusta salir, bailar, divertirnos, beber… Pero claro, las consecuencias se pagan a la mañana siguiente. La temible resaca. Dolor de cabeza, deshidratación, malestar general. ¿Os suena? Y esas mañanas piensas que ojalá existiera una solución para aliviar los efectos de la resaca. ¡Pues existe! Se llama Getaday y acaba de lanzarse en España. Su composición ayuda a un mejor funcionamiento del hígado y de las enzimas responsables de metabolizar el alcohol. Una fórmula que incorpora más de quince componentes naturales y que además tienen propiedades antioxidantes, diuréticas, antiinflamatorias o energizantes. Este remedio es tendencia en países como EE.UU., ciudades como Londres y se ha utilizado desde siempre en países asiáticos. La presentación tuvo lugar en Chicote en una fiesta divertidísima en la que además de pasarlo genial, tuvimos la oportunidad de comprobar que funciona. Puedes combatir la resaca con sus chupitos largos (saben a limón) en www.getaday.es

¡Amor eterno por las ensaimadas! ¿Hay algún dulce más rico que una ensaimada mallorquina? La pastelería Formentor -que las elabora prácticamente perfectas- acaba de inaugurar un nuevo establecimiento en la calle Santa Engracia. Las ensaimadas, con un crujiente hojaldrado exterior y una ligera y algodonosa miga, se preparan con nata, cabello de ángel, crema tostada, frutas y la novedad que me ha dejado enamorada: con sobrasada de Santanyí. ¡Me ha encantado! Tenéis que probarla junto con la última delicatessen de esta casa: una versión de chocolate. También elaboran las cocas de trempó, de patata, empanadas de cordero y sobrasada y otro imprescindible: la horchata de almendra mallorquina (hasta ahora inédita en Madrid). Además de refrescante, está buenísima.

Manzanas y flores. ¿Conocéis las Pink Ladies? Son unas manzanas rosas cultivadas en España que además de visualmente perfectas, están deliciosas. Esta fruta procede del cruce natural entre la variedad Golden Delicious y la Lady Williams. Ofrecen una textura firme y crujiente, un punto óptimo de maduración y un sabor dulce. Hace poco lanzaron una cesta floral en colaboración con Sally Hambleton una de las floristas más prestigiosas de nuestro país.  El centro de edición limitada incluye más de nueve variedades de flores acompañadas de sus manzanas. Está elaborado con flores frescas como tulipanes dobles, lilas, alhelís, gloriosas, mini gerberas, claveles, rosas de jardín y clemátides, entre otras. En la composición predominan los tonos fresa, ciruela, verde ácido y anaranjados; una mezcla cromática que encaja con ese rosa intenso de las manzanas. ¡Es ideal!

Un aceite de premio. Soy una adicta a probar todo aceite de oliva que cae en mis manos. Nada mejor que un desayuno con tostadas empapadas en AOVE mmmm… Recientemente he probado Palacio de Los Olivos reconocido por segundo año consecutivo como el número 1º del mundo en variedad picual, por Evoo World Ranking. Este oro líquido nace en Los Palacios una finca situada en la región volcánica de campo de Calatrava (Almagro), que constituye, junto con la de Olot y la de Cabo de Gata una de las tres zonas de vulcanismo reciente más importantes de la Península Ibérica. Este enclave singular aporta el valor diferenciador a este AOVE de gran calidad. Se trata de un aceite afrutado, con notas equilibradas de amargo y picante, que recuerdan a hierba fresca, tomate y hierbas aromáticas, con toques de almendra, plátano, manzana y kiwi.

Cuatro paradas obligatorias en Marbella

Como todos los veranos hay que dejarse caer unos días por este destino de clima privilegiado, alojamientos de lujo, beach clubs animadísimos, ambientazo internacional y una gastronomía cada vez más TOP. Hoy os descubro cuatro paradas imprescindibles esta temporada.

Un clásico e imprescindible: El Chiringuito. Desde hace tres años Puente Romano (recién galardonado por Conde Nast Traveler como el Mejor Hotel Gastronómico de España) cuenta con el club más cool a pie de playa: bautizado como El Chiringuito es un espacio es precioso y está ubicado sobre la misma orilla del Mediterráneo. Cuenta tanto con terraza como con restaurante interior. Y si lo prefieres, puedes relajarte en una tumbona junto al mar mientras disfrutas de un cóctel. ¡También ofrecen todas las tardes sunset hour con DJ! Durante este mes organizan tres parties nocturnas de lo más animadas, repletas de sorpresas, gente guapa y que merecen mucho la pena: la fiesta de Luna Llena, San Juan (con hogueras incluidas) y la gran inauguración del verano que se ha convertido ya en todo un clásico de la zona.¿Una recomendación? Acude a cenar a El Chiringuito y luego acércate hasta La Plaza de Puente Romano para tomarte unas copas. Es difícil encontrar mejor ambiente nocturno en todo Marbella… Y si quieres trasnochar puede quedarte en Suite, el night club ideal para las copas de última hora.

Un gin-tonic al caer la tarde en Diblu. En pleno paseo marítimo y recientemente inaugurado, es un establecimiento perfecto para tomar unos deliciosos cafés a media mañana en un ambiente tranquilo (pide el capuchino de tiramisú) o una copa relajada cuando comienza a caer el sol. Su situación es inmejorable y vas a brindar casi con los pies en la arena en un ambiente cosmopolita. Además de la terraza a pie de mar cuentan con un precioso salón acristalado para un almuerzo (pide sus pescados o arroces) con buenas vistas. Y también disponen de tumbonas para pasar el día al precio de 18 euros.

El tapeo más divertido en Back Tapas. Es la última sensación de la ciudad. Ingenio, buen producto, elaboraciones excelentes, combinaciones originales y presentaciones que no dejan indiferente a nadie. Un local divertido e informal en el que la barra tiene tanta importancia como el salón o la terraza. El cruasán de centolla es una de sus especialidades estrella, pero no os perdáis el carabinero con su croqueta, el tartar de quisquillas de Motril, el gazpacho verde, los buñuelos de queso Payoyo con pisto de verduritas y yema de huevo o el cochifrito de cerdo de castañas, gazpachuelo de chirlas y camarones.

La gastronomía gourmet en La Milla. Lo recomiendo para los paladares más sibaritas puesto que ofrece la mejor gastronomía de playa. Situado entre el hotel Marbella Club y Puente Romano, el año pasado despuntó y este se ha consolidado como el mejor gastro beach. Aquí se viene a probar su excelente producto, especialmente los pescados (al carbón y a la sal), frituras malagueñas, espetos y arroces (están bien ricos). Tienen un apartado dedicado a los crudos (estupendas las ostras, aunque no os perdáis el ceviche de carabineros y el tartar de lubina). Pero lo mejor es pedir las sugerencias del día. Las ortiguillas, los berberechos, las almejas, las vieras, el salmonete, la gallineta, el salpicón, el gazpacho de centollo… Además, podrás disfrutar de una amplia carta de vinos, cócteles y espumosos.

 

 

Lecturas de verano para meter en la maleta

Queda poquito para las vacaciones. Al fin tendremos unos días para disfrutar del verdadero lujo: ¡la libertad! De horarios, de planificación, de disfrute, de hacer en cada momento lo que nos apetece… Viajar, caminar, navegar, comer, beber, escribir, tumbarse al sol y, por supuesto, leer. Hoy os recomiendo algunos libros para este verano escritos por cuatro mujeres de diferentes nacionalidades (colombiana, española, alemana y argentina).

Reivindicando en femenino. Algún día, hoy (Ángela Becerra). Esta escritora colombiana es una autora cuyas historias siempre me dejan buen sabor de boca desde que leí, hace ya unos cuantos años, su primera novela: De los amores negados. Su nueva obra acaba de ganar el premio literario Fernando de Lara 2019. Basada en un hecho real acontecido en 1920 en Colombia, narra la historia de Betsabé Espinal, quien con tan solo veintitrés años se convirtió en la heroína de una de las primeras huelgas femeninas de la historia. La autora llegó hasta la vida de Betsabé casi por casualidad, pero desde entonces no dejó de investigar hasta dar forma a la historia y recrear su personalidad a través de un potente personaje.

Tramas en diferentes espacios temporales. El color del silencio (Elia Barceló). Aunque se publicó con mucho éxito en 2017, hace pocas semanas que cayó en mis manos. He de confesar que la protagonista es la anti- heroína y que resulta complejo empatizar con ella (resulta fría, egoísta, distante, borde y es una mujer compleja, casi una sociópata), pero la historia merece la pena y engancha. Nos embarcamos en viaje que nos traslada a los orígenes de la Guerra Civil y, sobre todo, al colorido Rabat de finales de la década de los sesenta a través de una familia de la alta sociedad española. Oscuros secretos del pasado, alguna que otra pasión prohibida y hasta un crimen nunca resuelto regresan a la vida de la protagonista cincuenta años después.

Lectura ligera en escenarios exóticos. El año de los delfines (Sara Lark). La autora alemana que se enamoró de España (ahora vive rodeada de caballos en una finca en Almería) nos vuelve a llevar hasta los mares e islas de Nueva Zelanda tras su exitosa trilogía de La Nube Blanca. Pero en esta ocasión y por primera vez lo hace con una trama contemporáneo y no histórica. Nada más comenzar a leerlo vas a encontrar a otra protagonista controvertida: una mujer joven que decide alejarse de su marido y de sus dos hijos de corta edad para cruzar el mundo (desde Alemania hasta nuestras antípodas). ¿La razón de tan brusca decisión? Ir en busca de su gran anhelo: trabajar con ballenas y delfines. ¿Vosotras seríais capaces de dejarlo absolutamente todo -seres queridos incluidos- para perseguir vuestros sueños?

Reflexiones desde la infancia. Adentro tampoco hay luz (Leila Sucari). ¿Conocíais a esta autora? Se trata de uno de los descubrimientos más interesantes de la narrativa argentina reciente. En este libro Leila nos acerca a las primeras reflexiones adultas de una niña que va dejando atrás la infancia para adentrarse en la pubertad. Todo acontece durante unas vacaciones de verano en el campo, acompañada de una excéntrica abuela y una temperamental prima. Tres puntos de vista y divergentes personalidades femeninas que conviven en un lugar aislado.

¿Dónde cenamos este verano en Madrid?  

Pocas veladas resultan más agradables que una estupenda cena con la mejor compañía durante las noches de verano. Pero cada temporada, cuando se acerca el buen tiempo, todas nos preguntamos cuáles son los locales imprescindibles que toca visitar. Hoy os descubro algunos de los que más me han sorprendido durante las últimas semanas. Comenzamos.

El nuevo Arzak. La ubicación de Ramsés en plena puerta de Alcalá siempre es apetecible. Pero ahora, además, la cocina del maestro Arzak le añade un plus adicional. A la luz de las velas y rodeada de la decoración de Phillipe Stark, podrás disfrutar de unas buenas ostras, caviar sobre blinis, jamón Joselito, ensalada de bogavante o unas patatas al horno con trufa, que están deliciosas. También destacan los pescados como las kokotxas de merluza o el lenguado a la parrilla con limones enterrados al carbón también está muy rico. Para finalizar no lo dudes: elige la pirámide de chocolate. Después podrás disfrutar de un gin-tonic en su siempre animadísima terraza repleta de gente guapa.

 

El jardín más elegante (y romántico). El hotel Orfila, miembro de la élite de los hoteles de lujo y perteneciente a la familia Relais&Châteaux, es una opción que nunca falla para una velada especial. Cortesía, calma, encanto y buena cocina (ahora capitaneada por el gran Mario Sandoval) son el emblema de este palacete del siglo XIX situado en una zona exclusiva y tranquila. Con la llegada del verano su terraza es una excelente opción para planear una cena íntima: pocas mesas, servicio impecable, entorno de cuento y gastronomía de altura. El Orfila cuenta con uno de los jardines urbanos más bonitos de España. Sus detalles, el silencio, la fuente o sus flores hacen de este espacio un auténtico oasis en pleno corazón de la capital. Y os cuento un secreto: si sois amantes del brunch su propuesta de los domingos es una de las más distinguidas y deliciosas.

La mejor puesta de sol (y muy cool). Ginkgo Sky Bar te lo pone fácil si suspiras por organizar una velada casi acompañada de las estrellas. Ubicado en la planta doce del hotel VP Plaza España Design, su joya es la terraza que ofrece unas vistas espectaculares de 360 grados sobre los tejados y las torres de Madrid, así como de la misma plaza de España. Sin duda, la terraza de moda estos meses. Además, está siempre de lo más animada. La carta está inspirada en la cocina mediterránea y de mercado con toques asiáticos. También puedes subir al rooftop para degustar un buen cóctel elaborado al momento con inmejorables vistas; en este caso tendrás que abonar entrada para poder subir que se descontará del importe de tu consumición. Un consejo: acude al atardecer, los colores que ofrece el horizonte capitalino desde aquí son espléndidos.

El espacio Alhambra. Si prefieres algo más informal, tapeo, cervezas artesanales y, por ejemplo, un concierto en directo de música de fondo, acércate a conocer el multiespacio efímero de cervezas Alhambra (situado en el palacio Gans de la calle Princesa hasta el 30 de junio) en colaboración gastronómica con Surtopía. A lo largo de estas semanas en este jardín también se van a organizar catas maridadas, talleres de tiraje, show-cookings, talleres de artesanía, cine al aire libre o conciertos acústicos íntimos. Para poder acudir os tenéis que registrar en: www.cervezasalhambra.es/jardin-alhambra

Rincones secretos de Mallorca que tienes que conocer

Mallorca es una de las islas más bonitas de Europa. Además, ofrece diversidad, contrastes y escenarios inolvidables. Todas tenemos en mente sus cristalinas calas, sus playas turquesas, la cosmopolita ciudad de Palma o el glamour de Portals. Pero hay una Mallorca alternativa, posiblemente mi favorita, que ofrece paisajes de montaña, bosques de pino y panorámicas sobrecogedoras. El interior isleño -que huele a verde, a fresco, a naturaleza- tiene algunos de los rincones más bellos y cuenta con los hoteles más elegantes y distinguidos. Os desvelo mis rincones imprescindibles.

Para conocer la isla a fondo hay que recorrer la sierra de Tramontana (patrimonio mundial de la Unesco). Y hacer una parada en el encantador e histórico pueblo de Valldemossa para perderte entre sus calles empedradas y conocer su arquitectura de postal y sus fachadas cuajadas de flores multicolores. Aquí compuso melodías Chopin y vivió días inolvidables junto a su amante, la escritora francesa George Sand. No te pierdas su museo y la Cartuja. Sus callejuelas están repletas de cafés, terrazas, tiendas y restaurantes. Las que no podáis vivir sin playa, no os preocupéis: el mar está muy cerca. Dos calas imprescindibles a menos de cinco kilómetros, Cala Sa Marina donde además podrás comer casi en la orilla, y Cala de s´Estaca. Si sois amantes de las tapas acercaos hasta Quita Penas un local pequeño (y súper animado) en el se degustan riquísimas tapas que prestan especial atención a los productos locales. No os marchéis de Valldemossa sin probar las típicas cocas de patata (un consejo, hay que tomarlas con un buen chocolate caliente) que vais a encontrar en todos los rincones, aunque la genuina es la de Ca´n Molinas.  A pocos kilómetros y situado entre montañas, se encuentra Deià, que tiene una situación y unas panorámicas que posiblemente sean las mejores de la isla. También debes pasear por Sóller (ubicado en un valle de naranjos) y su puerto.

¿Dónde alojarte? Pernoctar en este entorno de relax, calma y tranquilidad es un acierto. No lo dudes, elige el hotel Valldemossa perteneciente a la cadena Relais&Châteaux. Este refugio consigue hacerte olvidar del resto del mundo. Y hacerte sentir como una princesa entre su especial arquitectura (con terrazas a diferentes niveles) y el sobresaliente servicio. Las suites son espaciosas y decoradas al detalle (te vas a enamorar de sus enormes armarios de madera maciza) pero lo mejor es despertarte en un paraíso con la sensación de que nada malo puede ocurrir. Algunas ofrecen fabulosas panorámicas sobre la sierra y sobre el pueblo. Desayunar, comer o cenar en su fabulosa terraza exterior es inolvidable. Las vistas son increíbles. La cocina es de alto nivel y los fines de semana las amenizan con música en directo (boleros los viernes y piano los sábados). En su espacio wellness tienes a tu disposición tratamientos de belleza y masajes, así como una piscina interior con sauna y jacuzzi. La piscina exterior, entre jardines y árboles centenarios, es un oasis de paz.

El norte es otro de los lugares que tienes que visitar para empaparte de lo más genuino de la isla. Hermosas playas, pueblos antiguos y la omnipresente sierra de Tramontana. Debes conocer los espectaculares acantilados de cala San Vicenç, las largas playas de arena del puerto de Alcudia, el camino hacia el cabo de Formentor y su faro, o la playa de Formentor, con sus aguas verde esmeralda enmarcadas por un espeso bosque de pinos. La bahía y el pueblo de Pollensa, son otra parada imprescindible. Con pasado templario y aspecto medieval, tomar el aperitivo en su preciosa plaza Mayor es una de las actividades obligatorias. Acércate en domingo, cuando se celebra un animado mercadillo que ocupa todo el pueblo. No te olvides de comprar una ensaimada casera en la panadería Ca’n Xim.

El hotel por excelencia en esta zona es Son Brull Santuario Rural, uno de los más lujosos, también perteneciente a Relais&Chateâux. En sus orígenes el edificio fue un monasterio jesuita del siglo XVIII. Sus suites (con techos altos, vigas de madera, sábanas de algodón egipcio y amenities de lujo) son perfectas si estáis planificando una escapada romántica, mientras que las villas con piscina privada, son ideales para un viaje en familia. Muy recomendable su spa con vistas al valle que ofrece tratamientos con ingredientes naturales únicos de Son Brull que invitan a la relajación total y, sobre todo, su piscina a los pies de la montaña. No os perdáis las sesiones matinales gratuitas de yoga para huéspedes ni largo un paseo por los preciosos viñedos que rodean la propiedad.

Su bistró, con una cocina informal y una selección de tapas a precios ajustados, es ideal para cenar al atardecer en el exterior. Si todavía no tenéis planificadas las vacaciones de verano, Mallorca puede ser una opción fabulosa.

En el laboratorio de un tetra estrella Michelin

¿Nunca os habéis preguntado que bulle en la cabeza de los chefs que acaparan las estrellas Michelin edición tras edición? ¿Qué inquietudes les asaltan para ser capaces de crear unas elaboraciones culinarias tan sorprendentes como estéticas y deliciosas?

Quizá nos pueda dar alguna pista al respecto el cruzar las puertas de DSPOT, el laboratorio de investigación de Diego Guerrero (cuatro estrellas Michelin a lo largo de su carrera, dos conseguidas en Club Allard y dos en DSTAGE). Aunque a Diego no le gusta llamarlo exactamente así. “Más que un laboratorio es un espacio en el que estudiamos, nos documentamos, experimentamos y tratamos de establecer los caminos que van dibujando nuestro trabajo”, me confiesa. No puedo evitar preguntarle qué secretos confesables acontecen en un lugar donde siempre se está probando, testeando, proponiendo… Aunque en este punto el chef se muestra más cauto “aquí disfrutamos de momentos muy divertidos; como puedes comprobar DSPOT es un espacio muy personal e íntimo, peeeero… lo que ocurre en DSPOT se queda en DSPOT”.  Me encantaría averiguar qué creación gastronómica le daría a probar a alguien que no le conociese para que comprendiese la magnitud de su cocina. Y, aunque le costaría elegir, Diego Guerrero se decanta por el calamar “porque habla de creatividad, de sabor, pero también de sostenibilidad y de aprovechamiento, algo con lo que en esta casa estamos muy concienciados”.

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El chef nos ha abierto las puertas de DSPOT para la presentación de un producto singular y pionero que va a revolucionar el mercado gourmet en los próximos meses: el aceite de pipas de calabaza. Los Anzi’s, una empresa familiar de origen austriaco, acaba de llegar a España para presentar un aceite único que está sorprendiendo a los paladares más exquisitos. De momento ya se ha introducido en las cocinas de muchos de los más prestigiosos chefs de nuestro país, incluso en los estrellas Michelin como Diego. Durante esta presentación Guerrero elaboró un menú especial para la ocasión en el cual las calabazas, además de su ingenio, fueron las protagonistas. Cada pase (hasta diez) resultó un festival culinario de altura.

 

A mí me enamoró el plato maya (con una estética sobresaliente inspirada en un calendario maya y con un juego de texturas sublime), el bao crunchy (una genialidad de Diego que sabe distinto según cómo te lo tomes) y maíz (un postre que convierte un algodón de azúcar en un taco mexicano).

 

Por cierto, además de su intenso aroma a pipas y su especial sabor, el aceite de calabaza cuenta con múltiples beneficios para la salud: proporciona gran cantidad de ácidos grasos, aporta una cantidad muy alta de vitamina E -beneficiosa para la piel y el pelo-, o minerales como magnesio, hierro y selenio. También ayuda a personas con diabetes, beneficia al corazón, al hígado y al sistema inmunológico, es un potenciador de energía natural y bloquea la absorción del colesterol malo sin modificar los niveles del colesterol bueno. Es más suave que el aceite de oliva virgen extra, ya que no tiene ningún punto picante en el paladar o la garganta. Esta suavidad le proporciona una gran versatilidad a la hora de combinarlo y enriquece platos y recetas: ensaladas, cremas de verduras, pastas, arroces, carnes, pescados, salsas, panadería, pastelería, helados…  Además del aceite, Los Anzi´s también comercializa en España aceite de semillas de calabaza y nueces, pipas de calabaza natural, pipas de calabaza con wasabi (¡están buenísimas!) y harina de pipas de calabaza.

 

Antes de despedirme de Diego le pregunto sobre sus nuevos proyectos. “Además de seguir innovando y buscando soluciones a nuestras inquietudes creativas pronto podremos comunicar un nuevo proyecto que en breve verá la luz. Sí puedo adelantar que será en Madrid”. Y aunque él no desvela más, yo no puedo dejar de preguntarme ¿será un nuevo restaurante…?

Con María Pardo, directora de Marie Claire