¿Buscas sitios de tapeo? Apunta estas direcciones

¿A quién no le apetece organizar un plan para disfrutar de un excelente tapeo regado por unos buenos vinos o unas cañas bien tiradas? A mí me encanta esta costumbre tan española. Por eso hoy os descubro cuatro de mis sitios favoritos para ir de tapas con amigos.

Perretxico (Vitoria y Madrid). Es una taberna originaria de Vitoria que ahora también cuenta con varias sucursales en Madrid. Sus creaciones se inspiran en lo mejor de la cocina vasca sin perder su esencia: recetario tradicional, buen producto, ingenio en las elaboraciones y precios moderados, algo que se agradece ahora más que nunca. La propuesta de pinchos es enorme y lo más complicado es cuál elegir porque todos los entran por los ojos. Algunos de los imprescindibles: el turrón de foie con almendras tostadas y brotes mentolados (¡buenísimo!), las gildas, ensaladilla rusa, croquetas, rabas o patatas rústicas alavesas. En cuanto a los platillos (propuestas más grandes que un pincho) es muy famoso su donut de cocido con sus sacramentos y en dos vuelcos. Imprescindibles las alcachofas fritas con crema de Idiazabal trufado y panceta de basatxerri. También merece la pena su ensalada de tomates de temporada (raff, caserío, feo de Tudela…) con bonito de Ortiz y piparras. La tortilla manchada de bacalao y patata alavesa es otro de los platos estrella de la casa. Si preferís probar de todo un poco cuentan con menús degustación muy completos que ofrecen la posibilidad de degustar las mejores especialidades y a precios ajustados. Y ahora en invierno hay que probar sus contundentes pucheros de pochas, alubias… Un consejo: no os vayáis sin probar los postres; hay que elegir la tarta de que queso Idiazabal al horno que sirven templada o el yogur del caserío de Lasarte.

Back Tapas (Marbella). Cada año se mejoran. Ingenio, buen producto, elaboraciones excelentes, combinaciones originales y… ¡presentaciones que no dejan indiferente a nadie! Un establecimiento divertido e informal en el que la barra tiene casi más importancia que el salón o la terraza. ¿Una de las tapas imprescindibles? El cruasán de centolla es uno de sus bocados más demandados, pero no os perdáis el carabinero con su croqueta, el tartar de quisquillas de Motril, el gazpacho verde, los buñuelos de queso Payoyo con pisto de verduritas y yema de huevo o el cochifrito de cerdo de castañas, gazpachuelo de chirlas y camarones. Hay que dejarse aconsejar porque innovan continuamente.

El Diluvio (Santander). La capital cántabra es un paraíso para los amantes del buen tapeo. Os recomiendo visitar la zona del Cañadío, de Puerto Chico y del Río de la Pila porque vais a encontrar decenas de locales para saborear las mejores tapas. Uno de mis favoritos es El Diluvio para degustar su tortilla de patatas con callos, el pincho de mollejas con setas, el de pisto con patatas, el de pulpo, el de filete ruso con salsa de queso o sus hamburguesas de Kobe con mahonesa de curry. Una advertencia: siempre está a rebosar. Otro sitio que frecuento es Casa Lita, situado en el paseo de Pereda: su barra es un auténtico edén de los mejores pinchos. Por último, el famoso Machi es muy popular en la ciudad: sus mejillones y rabas tienen fama en la capital cántabra; sus arroces también están muy ricos.

Patio de Leones (Madrid). Finalizamos este recorrido por un espacio en el que puedes tapear, pero que destaca por su gran ambiente y animación -especialmente nocturna-, en su estupenda terraza. ¡Y con vistas a la misma Puerta de Alcalá! Más de doscientos metros con una estética rompedora de taberna cañí y una decoración asombrosa. Tienen carta de platos más elaborados, pero a mí me gusta pedirme un cubo de botellines o unos vermuts acompañados de las tapas de toda la vida, como el buen jamón, tortilla española, mejillones tigre, pulpo a la gallega, patatas bravas, zamburiñas, gambas rojas al ajillo o las croquetas de jamón Joselito (muy buenas). Además, tienen una excelente carta de vinos con cerca de quinientas referencias, muchas de las cuales se pueden pedir por copas. Ideal para una velada divertida y cool con tus amigas.

No te pierdas la cocina cántabra que triunfa en Madrid

Si queréis comer rico, cocina tradicional, buen producto y a precios más que razonables, no os tenéis que perder los establecimientos de Grupo Cañadío. Paco Quirós abrió su primer restaurante, Cañadío, en la plaza de igual nombre de su Santander natal allá por 1981. Un concepto de restaurante con raíces cántabras que treinta años después replicó en la capital, en la calle Conde de Peñalver: su réplica madrileña se convirtió en la sensación del momento y desde entonces no dejaron de crecer: La Maruca (2013), en la calle Velázquez; La Bien Aparecida (2015), en Jorge Juan; y La Primera (2016), que ocupa la primera planta del emblemático edificio Grassy de la Gran Vía. Ahora acaban de inaugurar una nueva Maruca en la Castellana, un restaurante completamente recomendable, con llenos diarios. ¿Los motivos? Os los descubro a continuación.

El primero y más importante: su buena cocina a precios moderados; elaboraciones caseras bien ejecutadas, de esas recetas que nunca se pasan de moda. Se puede comer estupendamente por unos 30 euros por persona. Opciones para compartir y tapeo de los que gustan a todos, materia prima de calidad y una carta bien seleccionada con bocados tan apetecibles como: anchoas de Santoña con pimientos asados (imprescindibles), las rabas de Santander, la terrina de foie con sobao pasiego, los huevos rotos con picadillo de Potes, el cocido lebaniego o montañés (lo mejor para estos días gélidos), la fideuá negra de cachón o los callos. Entre sus opciones de picoteo son célebres los buñuelos de brandada de bacalao en tempura (una auténtica delicia), la ensaladilla rusa, las bravas o las estupendas croquetas de carne de cocido. Otros de sus platos que me encantan: la sopa de pescado servida en dos tiempos, el cordero deshuesado sobre una cama de patatas panaderas y la merluza (que saben trabajar fenomenal) y que preparan de diferentes maneras: a la crema con patatas panadera, a la plancha con su refrito y mi favorita, la que llaman merluza a la rula, guisada con gambas y una ligera bilbaína.

 

Entre los postres ya es mítica su tarta de queso, una de las mejores de España. Sin duda merece la pena probarla. Y ojo a la de limón y merengue, que está buenísima también.

Otro de los motivos que consigue los llenos diarios es su ambiente -con una clientela ecléctica y variada-; así como una acertada decoración, muy luminosa, en este enorme establecimiento en cuyas paredes cuelgan numerosas fotografías en blanco y negro de la bahía de Santander. Un consejo: reservad en la gran terraza climatizada, rodeada de cristaleras, en las que destaca su abundante vegetación.

Por último, no dejéis de visitar esta nueva Maruca Castellana para desayunar porque incluye la exquisita tortilla de patata del Cañadío, una de las mejores de Madrid (para comerse dos o tres pinchos del tirón). Para los que prefieran las opciones dulces también disponen por las mañanas de bizcochos y bollos caseros, así como de su famosa tarta de queso. Y para el aperitivo cuentan con una barra de pinchos elaborados al momento que se pueden acompañar del vermut y de una interesante selección de vinos por copas. ¡No os lo perdáis!

Hemos probado los dos restaurantes de moda y este es el veredicto

Dos de los restaurantes recientemente inaugurados en Madrid acaparan comentarios, stories y posts en Instagram, así como muchas ganas de ir a conocerlos. Los he visitado recientemente y comparto con vosotras mi veredicto. ¿Realmente merecen la pena?

 

 

Bel Mondo. Un sistema de reservas que solamente funciona un día a la semana, complicaciones para hacerse con una mesa, colas de varios minutos en la puerta para acceder (aunque tengas confirmada tu reserva) y un hándicap verdaderamente molesto: solo dispones de una hora y media para comer o cenar. Transcurrido ese tiempo el personal se acerca amablemente hasta tu mesa para echarte. Sin demora ni contemplaciones. Si a todo ello hay que añadir que la comida que sirven es completamente irrelevante, ¿de verdad resulta imprescindible acudir a este restaurante que se ha convertido en una especie de lugar de peregrinación entre los foodies madrileños? La respuesta es SÍ. Hay que ir a conocerlo porque la puesta en escena es completamente espectacular. No le falta detalle a cada rincón. Escaleras, terraza, barras, salones, vegetación cual vergel, baños, vajillas, colorido, iluminación… Bel Mondo (Velázquez, 39) es una oda a la decoración y a los lugares en los que todo es bonito. O al menos, muy original. La pena es que apenas te da tiempo para recrearte o hacer unas fotografías en condiciones… Otro punto a su favor muy a tener en cuenta, son los precios populares de sus platos: se puede comer por veinte euros por persona. Las pizzas y la burrata (muy rica) se encuentran entre las mejores opciones. De su famosa pasta -la carbonara que terminan en la mesa en el interior de un queso pecorino-, lo mejor es el showcooking

 

Madame Butterfly. Es un local no muy grande, pero coqueto y especial, que está ubicado en pleno corazón de Chamberí (Luchana, 13 junto a la Glorieta de Bilbao). Un nuevo templo para las amantes de la cocina japonesa con un punto de fusión. El espacio se diferencia en varias zonas pequeñas, pero todas con encanto y decoradas con mucho gusto. En la entrada hay un precioso salón de té, colorido y acogedor. La zona de barra, perfecta para disfrutar de un buen cóctel, sirve de unión de las dos salas del restaurante. Por último, el salón del fondo es el más llamativo: ladrillo visto, luces de neón y un gran dibujo mural de Madame Butterfly. También disponen de terraza exterior, ahora que la mayoría preferimos comer o cenar al aire libre. Correcta relación calidad-precio en la carta y una variedad de platos bien seleccionados. ¿Qué hay que pedir sí o sí? La tortilla de patatas en tempura con atún rojo bluefin y trufa -la única en el mundo que se come con palillos y cuya mezcla de sabores funciona-; el bao burger de wagyu; los langostinos en tempura; los nigiri de huevo y trufa; los nigiri de sardina ahumada con salmorejo de mango; el salmón braseado con queso crema, aguacate, tartar de salmón, ikura y mayo-yuzu; el sashimi de pulpo a la brasa o los chipirones con mandarina, tallarines de mango y calabacín son algunos de los imprescindibles. En definitiva, un restaurante al que volver.

 

 

 

 

 

Tres descubrimientos gourmet que te alegrarán el día

Ahora que tenemos tan limitada nuestra capacidad de ocio, uno de nuestros mejores momentos es organizar aperitivos y tapeos en casa de chuparse los dedos. Hoy comparto con vosotras tres de mis últimos descubrimientos gourmet. ¡Y, además, son de productores españoles! ¿Por qué buscar fuera si en nuestra tierra tenemos los mejores sabores y de una calidad excepcional?

Un maridaje perfecto. El cava, el más versátil de nuestros vinos, armoniza muy bien con elaboraciones cuya base es el vinagre, como los escabeches y encurtidos; también con salazones y ahumados. Por eso os recomiendo probar una copa de Montesquius Rosado Gran Reserva 2009 -uno de los mejores del mercado en estos momentos, de producción limitada (6.280 botellas), pero con un precio ajustado (22 euros)- con los mejillones fritos marinados en escabeche de Real Conservera Española de las Rías Gallegas. Previamente cocidos y fritos en aceite de oliva, se presentan en 6/7 piezas de gran tamaño por lata. Están elaborados en un escabeche especial compuesto de aceite de oliva, vinagre, pimentón dulce y ahumado, ajo, clavo, pimienta y laurel. Como complemento proponemos añadir unas patatas de fritas en aceite de oliva de calidad, como pueden ser San Nicasio, que me encantan. ¿El bocado imprescindible? Coger una de las patatas de mayor tamaño de la bolsa, untarla en la salsa y poner encima un mejillón. A continuación, damos un trago de Montequieus Rosado bien fresquito, en una copa tipo Veritas o Performance de Riedel. Cuando se acaben los mejillones, no dejéis de mojar el resto de las patatas en la salsa mientras nos terminamos la botella de cava.

Un club gastronómico muy español. Nuestro país elabora productos y alimentos que son auténticos manjares: jamón, queso, anchoas, vino, aceite, conservas… Muchas de estas delicias vienen respaldadas por el trabajo desarrollado durante décadas por familias españolas. Sus productos artesanos merecen un espacio exclusivo al alcance de todos, motivo por el que acaba de nacer el Club Delicias de Aquí. Esta pyme envía a sus socios mensualmente una caja con productos de primerísima calidad, previamente seleccionados entre toda la geografía patria. Trabajan con pequeños artesanos que tienen productos únicos. Los socios también tendrán la posibilidad de asistir a una cata virtual liderada por Goyo González. Esta cata se celebra junto con la colaboración de un invitado diferente; Carlos Herrera ha sido el primer invitado que ya ha probado todos los productos incluidos en el primer pack. Además, un euro del precio de cada uno de los paquetes se entregará mensualmente a una ONG. Será el invitado quien elija a qué organización se hará la donación. Los pedidos se realizan a través de la web www.deliciasdeaqui.com y el coste total es de 60 euros (transporte incluido). Os puedo asegurar que los doce productos del primer envío son una auténtica delicia. ¡Y además de disfrutar de sabores gourmet servidos en la puerta de casa, estamos ayudando a los productores españoles!

Una edición limitada para un aperitivo perfecto. Solar de Samaniego, una bodega que me encanta, acaba de presentar Cabeza de Cuba 2017, D.O.Ca. Rioja, un vino único en edición limitada elaborado con la mejor partida de la cosecha -un coupage de tempranillo y graciano-, y cuya fermentación se ha llevado a cabo en hormigón. Esta nueva añada se presenta de la mano de la académica de la RAE, Soledad Puértolas, que ha elaborado una nota de cata enoliteraria y un relato con el que evoca la elaboración de este vino. El texto está acompañado de las ilustraciones de Elena Odriozola, Premio Nacional de Ilustración. Además, para acompañar esta nueva añada, Solar de Samaniego presenta una aplicación para participar en un concurso literario abierto. Cada semana, el más votado en la APP, obtendrá una caja de seis botellas de Cabeza de Cuba. ¡Una genial iniciativa que fusiona la cultura enológica y literaria! Un último consejo: si queréis disfrutar del aperitivo perfecto tenéis que acompañar una copa de este vino con alguna de las opciones de los (re)inventores de la banderilla gourmet: aceitunas de la variedad gordal rellenas de todo tipo de conservas, salazones y ahumados del mar (mejillones en escabeche, bonito, queso… y hasta butifarra o bacalao); los crujientes pepinillos agridulces rellenos de anchoa o de ventresca; o los cohetes de pulpo o de boquerón del cantábrico en vinagre. ¿Los culpables? Las Bombas, Lagartos y Cohetes de Vallekas; los elaboran diariamente y ahora, además, los envían directamente a casa para que tu aperitivo sea una explosión de sabores y colores. Ni se te ocurra perderte sus gildas

Tres pistas para el otoño gastro más chic

De vuelta ya a nuestras rutinas tras las vacaciones, nos aguardan algunos establecimientos que esperan nuestra visita con los brazos abiertos y un montón de novedades gastronómicas por descubrir. ¡Apunta estas tres direcciones y luego me cuentas qué te han parecido!

No te pierdas la nueva carta de Iztac. Entre artesanía mexicana, obras de arte aztecas y unos lienzos que quitan la respiración, comer auténtica cocina mexicana en un ambiente glamuroso es posible. Si todavía no conoces Iztac, es el momento de hacerlo. Su nueva carta lo merece. Mantiene clásicos que tienes que probar sí o sí como su guacamole, el aguachile negro (absolutamente imprescindible), y los tacos árabes (en mi TOP 3 de los tacos capitalinos, elaborados con lagarto ibérico). Entre los nuevos platos no te pierdas el pan de cazón campechano, el riquísimo salpicón de ternera -con la frescura propia de los ceviches y la jugosidad de la carne-, el sorprendente Mogo Mogo -plátano macho relleno de picadillo especial, chiltomate, nata agria y queso fresco-. Entre las novedades de tacos elige los de pescado maya -lubina marinada en achiote a las brasas en tortilla de maíz, frijoles refritos, salsa xnipec, chip de plátano macho y aguacate-. Y entre los principales, apuesta por el estupendo pipián verde papanteco -chuletón de cerdo a las brasas, con salsa de pipas de calabaza, tomatillo verde, jalapeño fresco y cilantro-, el bacalao a la veracruzana, el solomillo pénjamo -al carbón en salsa de chiles secos- o el mole poblano. Acompaña tu comida de un buen tequila que sirven con sangrita -como a mí me gusta-, micheladas, margaritas, mezcales o atrévete a conocer vinos mexicanos. Si prefieres el aire libre puedes disfrutar de su terraza disponen en invierno y en verano. ¡Y también tienen carta para delivery y take away si eres de las que prefiere disfrutar en casa!

 

 

La taberna cañí más animada. Con las mejores vistas y no se come nada mal… Me refiero a Patio de Leones. Al lado del Retiro, junto a la mismita Puerta de Alcalá, se encuentra esta taberna rompedora cuya estética está cuidada al detalle. La barra, la cerámica de las paredes, las ilustraciones, la asombrosa réplica de la plaza de toros de Las Ventas o el precioso baño, te van a enamorar. Pero mientras podamos disfrutar del buen tiempo te recomiendo reservar en la terraza; además, las mesas están separadas por mamparas de cristal que dan sensación de seguridad para prevenir el COVID, pero al ser trasparentes no te pierdes detalle de lo que ocurre alrededor. La carta es muy completa y no falta el mejor picoteo español: jamón Joselito, ensaladilla, anchoas, salpicón, croquetas, salmorejo, berberechos, mejillones, pulpo a la gallega… Las rabas de calamar son uno de los bocados estrellas de la casa, así como la dorada en adobo que presentan en una pieza. También están ricos los buñuelos de bacalao, la gamba roja al ajillo o los langostinos de Huelva con gabardina. Como postre hay que elegir la tarta de queso hecha en casa o un pecado final delicioso que nunca me pierdo: ¡sus churros caseros con chocolate!

Estamos de estreno en Chamberí. Y con un poco de añoranza porque este nuevo establecimiento bautizado como Zaga ocupa el amplio local de lo que fue el Atelier Belga. El espacio es una maravilla con sus dos plantas (la reforma ha conseguido que sea mucho más luminoso y acogedor), su zona de barra -abajo- y su coqueto salón -arriba-. ¿Su punto fuerte? Buen producto de temporada, precios razonables y propuestas acertadas de cocina tradicional. ¿Qué pedir? En la barra elige las tostas, la ensalada de pimientos asados en casa, una riquísima tortilla de patata (prueba su versión con pimiento verde), las empanadillas de bonito con tomate “como las de la abuela” o los rejos de calamar al estilo de Santander. Si prefieres mesa y mantel no dejes de pedir el bonito hecho en su propio escabeche, el pisto con patatas y huevo “a caballo”, las berenjenas chinas con romescu o las anchoas de Santoña servidas en mantequilla. Aunque mi imprescindible es su escalope de ternera con empanado secreto acompañado de patatas fritas caseras… ¡una delicia! Te recomiendo que termines con la piña a la brasa al Josper rematada con una salsa de mojito y hierbabuena.

Exprime Madrid en verano

Si te quedas en la capital durante las próximas semanas, algo que será de lo más común en este atípico verano, no te preocupes; hoy te doy las mejores pistas para organizar algunos planes gastro de lo más diverso. ¡Apunta y disfruta!

Una velada familiar. Después del confinamiento, apreciamos más que nunca el aire puro, los espacios verdes, los árboles y escuchar el trino de los pájaros a nuestro alrededor. Si quieres disfrutar de un espacio natural, con una coqueta y amplia terraza muy cerca de Madrid (a tan solo diez minutos de plaza de Castilla, entre Alcobendas y San Sebastián de los Reyes), Tejas Verdes es una opción ideal. Se come muy bien y el entorno es de lo más apetecible. Su carta se basa en el mercado y en la estacionalidad del producto, en la cocina casera de toda la vida y los platos tradicionales. ¿Qué puedes pedir? Ahora durante el buen tiempo una rica ensalada de tomate y ventresca, un salmorejo fresquito, ensaladilla, gambas cristal con mayonesa de lima, su tempura de verduras con rabas con romescu, unos bocartes a la bilbaína deliciosos… Ahora estamos en temporada de bonito y lo hacen muy rico. Pídelo a la cantábrica. Entre sus segundos, una lubina a la sal, el tataki de atún rojo o el cogote de merluza; si eres carnívora te puedes decantar por un gran chuletón o el steak tartare elaborado ante el comensal. Y toma nota para cuando llegue el frío: sus salones interiores disponen de dos chimeneas, perfectas para comer o cenar frente al fuego y disfrutar de un contundente plato de cuchara, un guiso o un suculento asado.

Un homenaje gastro (y gluten free).  Uno de mis últimos descubrimientos de la capital y absolutamente recomendable. Eso sí, os aviso: este restaurante es perfecto para los amantes de la cocina vasca y para las que os gusta comer de verdad. ¡Sus raciones no defraudan! Hablo de Nebak, un nuevo restaurante ubicado junto al Congreso de Los Diputados (calle Zorrilla, 11). Una carta repleta de las recetas más tradicionales elaboradas con un producto de excelente calidad. ¿Otro valor añadido adicional? Todos sus platos se elaboran libres de gluten al 100%. Para el verano resultan ideales platos como el timbal de pimientos rojos asados y confitados, con ventresca de bonito, cebolla confitada y anchoas del Cantábrico (para mí un entrante redondo); las almejas finas del Cantábrico a la sartén y al txakoli; su lingote de foie hecho en casa o el salmorejo con tomate de Baserri, guarnición de verduras y txangurro, otro plato excelente. Entre los guisos tradicionales os aconsejo el rabo deshuesado de vaca ahumado y relleno con foie fresco o el arroz caldoso con bogavante en cazuela de barro, que es uno de los platos estrella de esta casa. Otra recomendación: no te pierdas su degustación de bacalao al pil-pil, vizcaína y Club Ranero.  Entre las carnes siempre es una garantía pedir sus chuletones con maduración mínima de sesenta días, acompañados de patatas fritas caseras y pimientos de Guernica. En cuanto a los postres atrévete con dos especialidades vascas muy complicadas de probar en la capital: goxua e intxaursalsa.

Una cena clásica en pleno Serrano. Si lo que prefieres es disfrutar de una cena en pleno barrio de Salamanca, en una terraza elegante en las que la calidad del producto no falla, Hevia es tu opción. Llevan más de cincuenta años dando de comer bien en una atmósfera elegante, con manteles largos, flores frescas e hilo musical, con un estilo que recuerda a las terrazas parisinas.  Podéis comenzar con entrantes ligeros como una buena gamba roja de Denia y blanca de Huelva, unas ostras gallegas o sus cigalitas. A mí me encanta su selección de ahumados con guarnición o el revuelto de tuétano con trufa negra. Dentro de los principales nunca me pierdo el tronco de bonito escabechado en salsa de perdiz, una auténtica delicia, aunque también están muy ricos el lenguado, el solomillo a la brasa con ajitos, el steak tartar -también muy apetecible y fresquito ahora en verano- y los chipirones en su tinta.

Noches de verano en el Club de Campo. ¡Y para todos, no hace falta que seas socio para entrar al restaurante! Estas semanas puedes disfrutar de la cocina de Luke Jang (el chef del más que que recomendable restaurante LUKE) al aire libre y con las vistas estupendas que ofrece este lugar tan privilegiado de Madrid. No te pierdas platos como las kyozas de ternera con mahonesa de wasabi o el bacalao confitado con vinagreta suave de curry rojo. Si prefieres una una experiencia más informal elige los sofás de la terraza; allí tienes a tu disposición la carta de las Tapas del Social, entre los cuales se encuentran bocados tan icónicos de la barra de LUKE como el bao bun y la gilda coreana.

¡Cómete (y disfruta) Valencia!

Este agosto el Mediterráneo apetece más que nunca. Por eso hoy te desvelo alguno de mis rincones favoritos de Valencia. La ciudad se ha convertido en un referente gastro con todo el encanto que atesoran las capitales situadas a orillas del mar. ¡Apunta estas direcciones! Te encantarán.

Alta cocina creativa. Ricard Camarena es una parada imprescindible. El establecimiento que lleva su nombre está ubicado en un espacio espectacular, fue una antigua fábrica de bombas hidráulicas. En sus platos se aprecia el respeto a las raíces de su tierra y unas presentaciones cuidadas al detalle. No te pierdas las alcachofas con anguila o a la ostra valenciana. Camarena tiene también un restaurante informal, Canalla Bistró, con un buen nivel en la mayoría de los platos, pero a precios mucho más asequibles.

Estrenando estrella. La Salita, de Begoña Rodrigo, es perfecta para una cena estupenda. Su tratamiento de las verduras te va a emocionar. Los precios de los menús son moderados pese a estar galardonada por Michelin. Hay algunos pases para aplaudir, como el falso risotto de all i pebre o el huevo, guisantes y manitas con mantequilla de cigalas (la chef elabora unas mantequillas riquísimas y originales). Buen servicio y gran puesta en escena que convierten esta visita en una experiencia sensorial.

Muy buenas vistas. En la última planta del icónico edificio Veles e Vents, en pleno puerto, se encuentra La Sucursal, perfecto para visitarlo al mediodía para disfrutar de su luminosidad, su terraza, y las vistas a la ciudad y mar. Destaca la cocina abierta, corazón de la sala. La propuesta se centra en menús degustación a base de productos de temporada. Estupendos los aperitivos que abren el menú, como el dentell de gamba blanca, la corteza de mar, el tomate de rama en tempura relleno de jabugo y kimchi o el pepito de Titaina.

 La paella. En Valencia se come buen arroz en casi todas partes. Pero yo elijo Casa Carmela toda una institución en la ciudad. Un restaurante de los de toda la vida, decorado con azulejos tradicionales y ubicado en la playa de la Malvarrosa. Elaboran la paella a fuego de leña de naranjo, con ingredientes de calidad -conejo, pollo, caracol, alcachofa fresca, garrofó de vaina y el bajocó de ferradura-, el punto justo de socarrat y respetando la receta… ¡de su bisabuela!

El beach club. Imprescindible la visita a La Marina ubicado en la playa de Las Arenas, uno de los mejores complejos de ocio y gastronomía más cool del Mediterráneo, que engloba diferentes espacios conectados entre sí. Su restaurante ofrece una cocina que fusiona tradición y vanguardia, con buenos arroces y pescados. Pero lo mejor es pasar el día en sus piscinas sobre la arena del mar o tomar unas copas por la noche en sus siempre animadísimas terrazas.

El mejor alojamiento. Las Arenas es un balneario de lujo ubicado sobre la arena del Mediterráneo, un establecimiento ideal para disfrutar de un fin de semana de alto standing junto al mar. Cuentan con una oferta culinaria de altura y un área chill out para disfrutar de un atardecer tranquilo en un ambiente elegante. Al lado hay bastantes chiringuitos a pie de playa donde tienes que probar el mítico -y único- arroz rojo del restaurante Neptuno.

La escapada. Cerca de la ciudad no os perdáis esta joya gastronómica y su entorno bucólico. La Alquería de brosquil está situada en un gran caserío con techos de madera y amplios ventanales. Es un lugar de referencia para los valencianos. Atención a su arroz al horno y al meloso de pato, son brutales. Dentro del parque natural de la Albufera puedes elegir la arrocería Duna, a pocos metros del mar y en el interior de una finca de naranjos. Pide la fideuà de fideo fino  y el arroz de cigala con alcachofas. Termina con un gin-tonic para disfrutar de una sobremesa inolvidable rodeada de naturaleza.

Especial golosas. Visita la confitería-bombonería Rosa de Jericó y llévate unas naranjas confitadas, los florentinos y el pan quemado. Y, por supuesto, no puedes marcharte de Valencia sin probar la horchata de chufa. Daniel Alboraya es posiblemente la horchatería más emblemática de la ciudad. En El Tendre la elaboran artesanalmente desde 1949 y otro que nunca defrauda es Agustí; toma nota: allí también tienes que disfrutar de sus helados de leche merengada.

 

El restaurante del que todo el mundo habla en Madrid.

 Saddle se ha convertido en tema de conversación recurrente entre todos los que buscan la excelencia gastronómica. ¿Ha llegado el que puede convertirse en un clásico de la restauración? Sus primeros pasos así lo avalan… Después de una reforma integral del espacio que albergó al icónico Jockey (con el que únicamente comparte dirección porque son muy diferentes), Saddle se ha propuesto que cada comensal disfrute de una experiencia de máxima calidad en producto, cocina, servicio y entorno. Os descubro todos los detalles…

El espacio. No se trata de un restaurante al uso. ¡Tiene más de 1.600 metros y varios ambientes diferentes! El salón principal, elegante, amplio y con buena separación entre mesas, está coronado por un gran lucernario que le aporta luminosidad. Para los que buscan intimidad, dedican una planta completa a sus reservados, uno de sus tesoros más preciados. Estos reservados, con recepción propia, van desde los dos hasta los veinticuatro comensales. Se accede a través de unos ascensores privados salvaguardando la privacidad de quienes no quieren dejarse ver por las zonas comunes. El lobby bar es el espacio más casual. Su propuesta gastronómica gira en torno a la barra y al concepto tapeo, pero basado en una excelente materia prima y en dar protagonismo al producto.

La decoración. Construye Capital ha llevado a cabo el proyecto de total renovación del espacio y Studio Gronda se ha encargado del interiorismo. El resultado son diferentes ambientes bien delimitados en los que destacan materiales nobles como maderas, sedas o el bronce. La iluminación natural, gracias al lucernario que la preside y a un coqueto jardín interior, destaca en el salón principal.

El equipo. Está constituido por más de cincuenta profesionales que trabajan bajo la batuta de Carlos García Mayoralas, director del restaurante.

  • El chef. Adolfo Santos se encuentra al mando de los fogones. Su propuesta gastronómica gira alrededor de la tradición bien ejecutada. La temporalidad es otro de los valores que defienden en la cocina. La carta ha sido diseñada dependiendo de la estacionalidad para adaptarse a los productos de temporada. Hay propuestas diarias fuera de carta basadas en las mejores propuestas de mercado. Merece la pena probar estas sugerencias.
  • La sala. El servicio de sala está liderado por Stefano Buscema. ¿Su objetivo prioritario? Que los comensales se sientan como en casa.
  • El sumiller. El encargado del vino es Israel Ramírez que busca una oferta basada en la mejor calidad, pero respetando el arraigo por la tradición.
  • El barman. Alberto Fernández ha diseñado una carta de cócteles que fusiona los códigos clásicos con las tendencias actuales. ¡No os podéis perder sus cócteles! Se divide en tres secciones: sours, clásicos contemporáneos y efímeros, en homenaje también a los productos de temporada; buscan desde distribuidores remotos en la India hasta los locales de la sierra de Guadarrama para sorprender. Hay combinaciones tan interesantes que merecen una visita en sí misma para probarlas.

La cocina. Se basa en el respeto al producto, la tradición y la temporalidad. Todos los platos son servidos con ceremonia y refinamiento. Algunas de las especialidades imprescindibles de la carta (cambia por temporada) son: el pichón Mont Royal, la lasaña fría con buey de mar y bogavante, el lenguado Meunière, el mero salvaje con escabeche de aceitunas y puré de chirivías, el foie gras entier, la gamba roja de Garrucha, el arroz meloso con setas, pato azulón y trufa negra o el rodaballo salvaje. En la carta de invierno probé dos platos sobresalientes: el cardo rojo con beurre blanc ibérica y angulas y los guisantes con salsa de menta, sapietas y papada confitada. ¡Espero que los retomen con el frío! Un acierto de Saddle: hay opción de pedir medias raciones en bastantes propuestas de la carta.

En el lobby se pueden degustar bocados tan apetecibles como anchoas, jamón ibérico, quesos, ostras Amelie, caviar, navajas ligeramente escabechadas, salmón marinado con encurtidos caseros, salazón de corzo o su espléndida gilda (anchoa, navaja, piparra, percebes, gordal y pescado de lonja). La carta de postres es corta pero cuidada, con especial mención a la imperdible selección de quesos. Ojo a Estaciones, su menú degustación que consta de diez pases.

La bodega. Saddle dispone de más de 1.400 referencias entre las que se encuentran auténticas joyas. Lo mejor es ponerse en manos del sumiller y dejarse sorprender por sus propuestas. Además, ofrece una gran selección de vinos por copas, pensados para satisfacer los gustos personalizados de cada comensal. La bodega cuenta con 200 referencias de champán de grandes maisons y pequeños productores. Si sois amantes de los destilados aquí encontraréis vuestro particular paraíso en el carro del restaurante… ¡con más de 460 referencias! Algunas de estas etiquetas proceden de destilerías extintas, lo que supone encontrar botellas únicas.

¿Quién está detrás de este proyecto? Los accionistas son 100% españoles, apasionados de la restauración, aunque sin experiencia previa en este ámbito, donde destacan con participaciones mayoritarias iKasa y Marcapital.

¿Merece la pena? Sin duda es una opción imprescindible para los que buscamos una experiencia gastro que va más allá de la buena cocina, siendo conscientes de que la alta calidad se paga. Aquí se viene a disfrutar del servicio, de los detalles, de los carritos, de la impresionante selección de vinos, destilados y cócteles, de los rituales que acompañan a cada plato e incluso de la manera personalizada de preparar los cafés y los tés.

 

¡Apunta lo mejor de Menorca!

Sin duda, Menorca es una de mis islas favoritas no solo de España sino de Europa. Es una pequeña, pero llena de historia y misterios: la isla del viento y la tramontana. Tranquilidad, paisajes únicos, aguas cristalinas y una estupenda gastronomía la convierten en un destino privilegiado. ¿Qué hacer en esta isla balear, una de las más paradisíacas del Mediterráneo? Hoy os doy las mejores pistas.

Las calas. Son uno de sus principales encantos. La mayoría solo son accesibles por mar o caminando a través de senderos agrestes y atravesando bosques de pinos. Algunas de las imprescindibles:

  • Trebalúger. De arena blanca, con dunas y un pequeño manantial flanqueado por un bosque de pinos.
  • Cala Pregonda. Un rincón mítico por los contrastes del azul del agua, el dorado de la arena, el rojizo de las rocas y el verde de los pinares.
  • Cala Galdana. Es una de las playas más grandes de la isla. Rodeada de hoteles, restaurantes (como El Mirador con unas panorámicas sublimes) y cafeterías.
  • Una de mis favoritas; una cala virgen de aguas turquesas que me recuerdan al mar Caribe.
  • Cala Font. ¡Aquí se viene a comer! Es una pintoresca cala de pescadores ubicada en Es Castell repleta de restaurantes cerca del agua.
  • Macarella y Macareta. Macarella es la cala más conocida de Menorca, al menos su imagen es la habitual en las postales. Está junto a Macarelleta, su hermana pequeña y nudista, situada en la misma bahía.
  • Cala en Porter. Su agua azul, su arena blanca y su geografía, con grandes acantilados a ambos lados, la convierten en una de las más fascinantes. Recomendable comer Club Menorca, literalmente suspendido sobre las rocas del acantilado. Y se puede ir caminando a un imprescindible: Cova de´n Xoroi, una cueva situada en un enorme acantilado que cuenta con diversas terrazas y miradores a distintas alturas.

Los restaurantes de obligada visita.

  • Sa Pedrera d’es Pujol. Para mí el número uno de la isla. Tradición payesa, excelentes materias primas locales y una apuesta por el sabor.
  • Jágaro. Parada obligada en el puerto de Mahón. Ricos pescados, arroces, pero sobre todo hay que probar su creación exclusiva: la langosta frita con huevo y patatas fritas.
  • Es Molí de Foc. Obligatorio para las más arroceras. También deliciosos el atún, el conejo, y la fideuá negra de níscalos, rape y calamar.

Mis tres alojamientos preferidos (y con distintos estilos).

  • San Ignasi. Semilujo en un entorno idílico. Ocupa una casona restaurada del siglo XVIII en las inmediaciones de Ciudadela. Cuenta con ese encanto irresistible que mezcla lo rural con lo más chic.
  • Barceló Hamilton. ¡Solo para adultos! Cuenta con una privilegiada ubicación sobre acantilados que dan a la bocana del puerto de Mahón. Desde su fabulosa azotea, se disfruta de una de las vistas más espectaculares de la entrada a la capital menorquina.
  • Insotel Punta Prima. Suites de lujo en primera línea de playa. Con un estilo típicamente menorquín, cuenta con 52 espaciosas prestige suites.

¡De shopping! Imposible no llevarse el delicioso queso autóctono de Mahón, las ensaimadas tradicionales (sin relleno o de chocolate, sobrasada, cabello de ángel, dulce de leche…). Y por supuesto las comodísimas y artesanales abarcas: de piel, bordadas, de fantasía, animal print… Lo confieso: soy una fan devota de este calzado. ¡Las colecciono!

Un plus, sus faros. A pesar de su tamaño, Menorca tiene cinco faros. El de la isla del Aire, ubicado al sudeste de la isla; el de Punta Nati; el del cabo de Artrutx, muy cerca de Ciudadela, de gran altura, y que en los días claros ofrece espléndidas vistas de Mallorca; el de Favaritx, dentro del único parque natural. Pero el más peculiar y visita obligada, es el faro de Cavallería, en la parte más septentrional de la isla, sobre el cabo de igual nombre, reposando en un acantilado de casi cien metros. Al atractivo del espectáculo del entorno natural y de unas inolvidables puestas de sol, se añade la belleza del camino.

Los mejores restaurantes de Madrid en tu mesa

El cambio de hábitos que estamos experimentando durante estas semanas -muchos de los cuales han llegado para quedarse- ha llegado a todos los ámbitos. Acabo de hacer un descubrimiento que me ha encantado y que comparto con vosotras. ¡La alta cocina madrileña también se ha apuntado al servicio a domicilio!

Horcher. Obviamente no es para que pidamos comida allí a diario, pero puede ser una opción excelente para las celebraciones especiales que nos estamos viendo obligados a celebrar encerrados: cumpleaños, aniversarios, nacimientos… El emblemático restaurante madrileño nos trae a nuestra mesa una selección de su carta. Entre los platos que podemos disfrutar dentro de este servicio, incluyen en su propuesta entrantes como jamón de Guijuelo, terrina de foie de oca con higos picantes, salmón marinado a la rusa, anguila ahumada con salsa de rábano picante (¡me encanta!), ensalada de bogavante, gazpacho Horcher, salpicón de bogavante o arenques a la crema. En los platos principales se pueden encontrar ragout de lenguado con carabineros, codillo con chucrut y puré de patata, goulash a la húngara con puré de patata, langostinos al curry verde con arroz salvaje, steak tartar (de los mejores de la capital), escalopines vienesa con ensalada de patata, Stroganoff a la mostaza de Pommery con Spätzle (uno de sus platos míticos) o pollito de grano a la bonne femme con puré de patata trufado. Para endulzar la comida, su famoso Baumkuchen con salsa de chocolate y crema Chantilly, junto al strudel a la vienesa y el crumble de manzana, entre otros. También disponen de una selección de vinos por botella, además de champanes y cavas. Para poder disfrutar de Horcher en casa los encargos se deben hacer el día anterior antes de las 20:30 horas a través del teléfono 91 522 07 31. La entrega se realizará entre las 12:00h y las 14:00h. El pedido mínimo para efectuar el servicio a domicilio debe de ser superior a 60 euros, aunque podéis recoger en el propio restaurante sin pedido mínimo.

Viridiana. La cocina de Abraham García es de esas experiencias inolvidables que hay que probar, al menos, una vez en la vida. Creo que es primer chef español que hizo fusión de altura cuando ese concepto ni existía. Su sartén de huevos de gallina con mousse de hongos y trufa fresca rallada es uno mis platos memorables favoritos de todos los tiempos. Pues bien, Viridiana también se ha apuntado a servirnos sus delicatessen a domicilio con su propuesta “Caprichos compartidos”. Entre la selección de platos que podemos disfrutar en nuestro salón se encuentra el gazpacho de fresones con jamón ibérico, el tartar de arenques del Báltico marinados, las lentejas al curry con langostinos y toque de sobrasada balear (otra de las recetas de Abraham que merecen un monumento), las albóndigas de bonito al cilantro con arroz thai o la carrillera de vaca al amontillado con arroz y guisantes.  ¿Cómo pedir? Por teléfono en el 915 23 44 78 y reparten en todo el perímetro de la M30.

La Ancha. Aunque no es alta cocina, sino gastronomía tradicional de toda la vida, lo incluyo porque es uno de los clásicos capitalinos y de mis favoritos desde siempre. Me encantan sus platos de cuchara y ahora te llevan a casa sus deliciosas lentejas y su pote gallego (en cuanto añadan las alubias de Tolosa de su huerta ya será la felicidad máxima). También soy muy fan de sus tortillas, sobre todo de la trufada, de la que coronan con pulpo a la gallega y de la tortilla guisada con callos, completamente recomendable; todas ellas ahora las podemos disfrutar en casa. Sin olvidar el emblema máximo de esta casa: el escalope Armando, complemente imprescindible para quien no lo haya probado nunca. Un escalope de ternera muy finito, pero de dimensiones XXL y con un punto perfecto. ¡Os aseguro que está riquísimo! Podéis disfrutar de estos platos de toda la vida pidiendo en www.escalopearmando.com