La Provenza es rosé

¿Sueñas con una escapada única a La Provenza, entre chatêaux de ensueño e incontables viñedos? Si la respuesta es sí, sigue leyendo. Vas a descubrir una ruta mágica, de esas que te envuelven por completo y de las que no apetece regresar. Porque si sabes contemplar más allá de lo obvio, la realidad es más hermosa que la ficción.

Esta región se extiende desde los Alpes hasta la glamurosa Costa Azul; está repleta de paisajes montañosos que se asoman al Mediterráneo, olivos, limoneros, almendros, campos de lavanda, residencias solariegas, fachadas recubiertas de plantas trepadoras, caminos serpenteantes y viñas centenarias.

Puedes hacer tu primera parada en Niza tras aterrizar (hay vuelos directos desde España a buenos precios) para tomar un café en el mítico Negresco. Yo siempre lo hago en mis visitas. Su característica cúpula rosa -dicen que está inspirada en los pechos de la Bella Otero- es un icono de esta ciudad. Su edificio, estilo belle époque, se convirtió en un punto de encuentro de la aristocracia europea del siglo pasado. Desde allí acudían a derrochar sus fortunas al casino de Montecarlo, el cual también recomiendo visitar: en un día te da tiempo a conocer los rincones legendarios del Principado del lujo.

A apenas treinta minutos en coche se encuentra Cannes, cuna del festival de cine más emblemático, con permiso de Venecia. ¿Qué tal tomar un aperitivo en el beach club del Ritz Carlton mirando al mar en un día soleado? Sus sombrillas y camas de rayas blancas y azules recrean distinguidas estampas de otra época. Navegar hasta la cercana isla de Santa Margarita es otra excelente opción.

Cuando dejas atrás la Riviera y te adentras en el genuino corazón provenzal, descubrirás chatêaux de cuento a la vera de cada recodo, paisajes bucólicos, villas señoriales que pertenecieron a la nobleza, muros pétreos, colinas ondulantes, pueblos medievales y valles interminables de viñedos que destinan casi el 90% de su producción a elaborar los mejores rosados. Y es entonces cuando quedarás cautivada para siempre con la vida en rosé de esta región.

 

Acude al espacio de venta y exposición del Château d´Esclans para degustar su excelente gama de vinos. Sacha Lichine, fundador de esta bodega, afirma que “en el valle de Esclans los ángeles susurran. Si bebes Whispering Angel -una de sus etiquetas más representativas- es posible que los escuches. Si nos visitas, es posible que los veas…”. Razón no le falta. En esta finca mágica rodeada de miles de hortensias que florecen en temporada, se erige un imponente château -reconstruido en el siglo XIX- inspirado en la arquitectura de las villas toscanas; es el lugar donde Lichine produce sus vinos rosados de alta gama, entre los más apreciados del mundo año tras año.

Unos vinos de sabor refrescante y afrutado, tan característicos por sus diversos colores pastel que abarcan desde el anaranjado al salmón, pasando por todas las tonalidades del rosa. Las uvas cultivadas en esta propiedad se recolectan durante la noche o por la mañana temprano, para aprovechar las temperaturas más frescas con una técnica que consiste en apurar hasta su máxima madurez para potenciar el sabor. Estas parcelas se trabajan de igual forma que los vinos más selectos utilizando tecnología punta; como la máquina clasificadora con ojos ópticos y nitrógeno para evitar la oxidación, su enfoque de fermentación en barrica con temperatura individual controlada y un proceso de assemblage que permite crear las diferentes expresiones del rosado. Sus vinos de excelsa calidad se añejan en roble.

Hay un Château d´Esclans ideal para cada momento: The Palm es suave, con una botella muy cool, perfecto para una divertida pool party o una baby shower.  Whispering Angel, que combina las uvas francesas más dulces y frescas, es el rosado más vendido en Estados Unidos, lo que demuestra que estos vinos no son una moda pasajera, sino una tendencia al alza. Si buscas etiquetas más premium elige Château d´Esclans con notas florales, frutos rojos, y toques de vainilla y pera: puede ser redondo para sorprender en una primera cita; yo elegiría el elegante vino Les Clans para una cena romántica. Y para celebrar una ocasión especial no lo dudes: hay que brindar con Garrus, el rosado más prestigioso a nivel internacional.

¿Dónde alojarse por la zona? Chez Bruno es el mejor restaurante de Francia dedicado a la trufa y además cuenta con un alojamiento bucólico, repleto de encanto. Está situado a pocos kilómetros del château, rodeado de otras tantas bodegas para visitar, y su entorno seduce con una vegetación frondosa, terrazas bajo emparrados, densos arbustos, moreras, esculturas clásicas, cenadores y un ambiente puramente provenzal. Su cocina es espléndida y merece la pena probar alguno de sus menús degustación donde las trufas protagonizan cada plato, con algunos pases inolvidables.

Marbella también es para el otoño. Te damos las mejores pistas

Me gusta visitar Marbella fuera de la temporada de verano porque conserva toda su esencia, pero sin agobios. La temperatura sigue siendo perfecta, las terrazas continúan animadas y los restaurantes a tope, aunque puedes encontrar mesa sin problema y las playas se encuentran mucho más tranquilas. Si estás pensando en viajar allí en las próximas semanas, apunta estas tres direcciones. ¡ Te van a enamorar!

La Milla. En mi opinión es uno de los mejores chiringuitos de España en la actualidad, tanto por la calidad gastronómica como por su servicio. Desde que lo conocí, visito La Milla siempre que viajo a Marbella. Con una ubicación excepcional, situado entre el Marbella Club y Puente Romano, se ha convertido en un templo del producto y de la cocina andaluza. Su carta está compuesta, principalmente, por mariscos y pescados procedentes de las costas cercanas. Seleccionan la mejor materia prima que se adapta siempre a la temporalidad, disponibilidad del producto y a las capturas diarias.

Lo mejor es dejarse aconsejar por los fuera de carta del día, pero os recomiendo que probéis los carabineros a la brasa, con patatas chip, huevos fritos y caviar; los espetos que elaboran con todo tipo de pescados; las frituras tradicionales -ojo al bogavante frito acompañado de salsa tártara-; el marisco cocido de las costas andaluzas y su famoso tartar de atún con yema de huevo curada en soja, clara frita y caviar. Los arroces también los hacen muy ricos. A mí me gusta mucho su versión del gazpacho andaluz acompañado por salpicón de centollo y tartar de verduras. Atención a su bodega con más de ochocientas referencias nacionales e internacionales. Además, La Milla dispone de lujosas camas de playa junto al Mediterráneo para alargar la tarde disfrutando de vistas al mar, mientras saboreas su coctelería, donde no faltan los clásicos ni tampoco los cócteles de autor. Aunque a mí me gusta disfrutar de esas camas durante la hora del aperitivo con una copa de champán, un plato de jamón ibérico y un salpicón de pulpo asado a las brasas con pulpa de tomate rallado y vinagre de Jerez.

Un clásico atemporal que hay que conocer. El Marbella Club siempre es un punto de encuentro ideal para los amantes del disfrute, la buena comida y un ambiente muy especial durante todo el año. Os aconsejo acudir a El Patio, su nueva propuesta gastronómica donde el chef Armando Codispoti ha creado una oferta culinaria inspirándose tanto en los platos caseros italianos como en las raíces turcas. Imprescindible su sandía con lima y mermelada de chile o sus pizzas artesanas elaboradas en el horno de leña. La que en su día fue la residencia privada del príncipe Alfonso de Hohenlohe, ofrece unas habitaciones y villas cuidadas al detalle y rodeadas de jardines subtropicales; dos piscinas exteriores climatizadas; un Thalasso Spa -con piscina interior dinámica de agua de mar; hammam, saunas finlandesas, un solárium y doce salas de tratamientos totalmente equipadas-; un programa de bienestar holístico inspirado en la cultura mediterránea; pistas de tenis, de pádel, una galería comercial, un centro ecuestre, y un campo de golf de 18 hoyos en las colinas de Benahavís diseñado por Dave Thomas. Hay tal cantidad de actividades y servicios disponibles que, si lo deseas puedes disfrutar de una experiencia única de máximo lujo sin salir del hotel.

El desembarco de un mexicano top. En la Milla de Oro ahora también se vive una gran fiesta mexicana con la llegada de Mantarraya MX, un recorrido gastro por los casi ocho mil kilómetros del litoral Pacífico mexicano desde Ensenada y Baja California hasta Chiapas. Los pescados y mariscos toman el protagonismo de una carta donde se incorporan elaboraciones como la fritura de gallineta entera preparada sin harina gracias a una técnica a base de agua y sal que permite deshidratar el pesado y freírlo para que quede completamente crujiente por fuera y tierno por dentro; se come en refrescantes tacos de cogollos de lechuga con pico de gallo y salsa de chiles toreados. También están buenísimos los tacos de carabinero a la diabla o de bonito, y el carabinero zarandeado a las brasas. Resulta muy original el guacamole Mantarraya MX con vieiras y emulsión de chiles jalapeños. También se ofrecen otros éxitos “marca de la casa”, como la lubina a la talla con adobo rojo de chile guajillo y adobo verde de chile poblano, cocinada a la brasa; los tradicionales tacos; el tuétano a la brasa con tostadas de atún rojo toreado y emulsión de chiles serranos, o las mamelas de langostinos enchipotlados.

Y, por supuesto, apunta estas direcciones porque son imperdibles: Puente Romano y su animada plaza por las noches; Nobu para ver y dejarse ver; Capuccino Café para desayunar o tomar un cóctel a media tarde; Ta-Kumi si te gusta la buena cocina japonesa de altura; El Lago para comer muy bien rodeados de un entorno excepcional; y Trocadero y su ambientazo diurno.

Hemos probado el nuevo menú de Coque y este es el veredicto

Adentrarse en el universo de Coque es experimentar todo lo que se espera de un restaurante biestrellado Michelin. Puesta en escena impecable, servicio de sala sobresaliente, detalles cuidados con mimo, maridajes magníficos, excelso producto, momentos que sorprenden y una gastronomía muy top. En pleno barrio de Chamberí, los hermanos Sandoval continúan haciendo magia y ahora nos presentan su nueva experiencia global: “In Bloom”, un estupendo recorrido de seis actos.

Mantienen de otros años lo que es un auténtico acierto (las características del impresionante local, ayudan): hacer un tour por cada uno de los espacios gastronómicos de Coque a lo largo de las fases del menú. De esta manera se tiene la sensación de estar experimentando muchos restaurantes en uno solo.

La experiencia comienza en el Bar, un rincón íntimo con un punto canalla, ubicado en la planta de abajo, con una secuencia de aperitivos y un cóctel de bienvenida, Gin Monkey 47, la frescura de un sorbete nitro de Bloody Mary y un taco de miso de garbanzo y foie. Después se pasa a la Bodega, un espacio que impacta por su diseño y por los tesoros que esconde: cuenta con más de tres mil referencias de vinos y licores seleccionados de todo el mundo, donde Rafael Sandoval ofrece una cata de Fino Tío Pepe,  junto a una degustación de hoja con steak tartar de toro bravo y embutido de toro bravo ahumado; seguidamente se entra en la Sacristía, la cava de champanes -un rincón único- que acoge etiquetas  de las mejores añadas; allí se brinda con una copa de Laurent-Perrier La Cuvée, acompañado de un dorayaki de skrei y aceituna y yema hidrolizada de erizo de mar. Consiguen que sientas el mar en tu boca: es como la máxima expresión de un percebe, una ortiguilla o el propio erizo.

El recorrido continúa con una inmersión en la Cocina, el corazón de Coque, donde se puede contemplar el trabajo del equipo de cocineros en directo. ¡Todo un espectáculo! Allí se prueban una espardeña a la brasa con ají amarillo (una explosión de sabor con una textura increíble) y un buñuelo aireado de chistorra hidrolizada, con cerveza de trigo Casimiro Mahou.

La experiencia se traslada finalmente a la Sala. Ya sentados se disfruta de una sucesión de pases de platos con trilogías de producto, que puede acompañarse con una recomendable armonía de vinos; se prueban auténticas joyas líquidas. ¿Por qué trilogías? Mario Sandoval nos explica que este menú capta bocados, esencias, y para captar la esencia de un alimento tiene que ser pequeño: en el mar, en la huerta, en los pescados, en los frutos secos… Es importante que esos bocaditos, jugos, salsas estén muy concentradas, que llamen la atención y que el comensal disfrute de comenzar un nuevo plato y de probar más cosas.

Interesante -y original- apertura utilizando los frutos secos como ingrediente principal de la trilogía de platos fríos: una intensa y rica sopa fría de almendra con agua de chufa y curry verde; granizado de maíz tostado, cacahuete con aguacate y jalapeños; y salmorejo de kimchi con romescu de avellana y escacha de agua de tomate. Seguidamente, el trío de mariscos, uno de los mejores momentos de la cena. Atención a los fondos de estos platos porque son espectaculares: gamba blanca al amontillado; berberecho gallego en escabeche templado de albariño; y chipirón (pura seda) de anzuelo en su tinta con salsa de soja y chile. Después llega el cuarteto de verduras recolectadas directamente de la huerta de los Sandoval: ravioli de apio nabo y consomé de tendones con jengibre y nueces (otro fondo riquísimo); hummus de garbanzo; tomate pasificado con perlas de Palo Cortado, y emulsión de lechuga romana con apio y hojas verdes.

Entre la secuencia marina, se encuentran pescados elaborados con diferentes técnicas, como la lubina salvaje con caviar Osetra y musgo de mar; el caldo corto de lubina con cebollita fresca francesa (parece que te estás bebiendo el pescado); el helado acidulado de anguila ahumada (para tomarse una bola entera); sashimi de salmonete curado con cítricos y huevas de lucio, y crujiente de salmonete en escabeche con erizo de mar al tikkamasala. Finalmente llegan las elaboraciones con carne que acaban con la secuencia del plato emblemático de la casa: cochinillo lechón con su piel crujiente lacada, y chuleta confitada, saam de manita melosa y perretxicos.

Por último, el cuarteto de postres: fresitas con espuma de lichi (esa espuma es adictiva) y agua de rosas; tartita de almendra y limón con albahaca; sorbete de piña y lima con aguacate; y ganache de chocolate Piura al Pedro Ximénez y esponja de café. Todavía aguarda una sorpresa final en forma de carrusel rosa…  Un apunte: algunas de las piezas de la vajilla son para llevártelas a casa.

Charlando con el gran Mario Sandoval, le preguntó cuál fue la inspiración para diseñar un concepto tan sugerente como In Bloom: “Nos inspiró, sobre todo, que salíamos de una etapa difícil en la que los horarios, las restricciones y la pandemia nos tenía un poco agobiados. Queríamos volver a florecer, queríamos renacer… Era la época de salir adelante y creo que In Bloom lo refleja perfectamente: es la expresión, un fenómeno natural, del florecimiento, capturado con toda su luz en emociones y creaciones. El nombre nos gustaba porque significa floreciendo y nos daba pie a incorporar todas esas verduras y hortalizas que cultivamos en nuestra finca El Jaral de la Mira. También representa el tiempo que viene de salir adelante, de disfrutar de la libertad, de poder viajar. ¡Y comer y beber en los mejores restaurantes!”.

En definitiva, el nuevo menú de Coque es una experiencia ideada para el disfrute y que vale lo que cuesta: 230 euros el menú, 120 el maridaje. Una inmersión total que va más allá de lo gastronómico y con una puesta en escena a la altura. La preferencia de cada uno de los pases variará en función de los gustos personales y de cada paladar, pero hay algunos inolvidables.

La sensación de la temporada en Sevilla

¡Qué ganas teníamos de volver a disfrutar de inauguraciones llenas de color, sabor, estilo y poderío! Y de dejarnos sorprender por espacios arrebatadores donde cada rincón es más bonito que el que acabas de dejar atrás. Eso es lo que ocurre cuando pisas Casa Ozama (avenida de la Borbolla, 59, esquina con Felipe II), la que ya todos catalogan como la sensación del año en Sevilla.

Un lugar que tienes que conocer cuando visites la ciudad y que acaba de inaugurarse en el palacete que antaño fue conocido como Villa Ozama, construido a principios del siglo XX. Más de 800 metros de jardín salpicados de altísimas palmeras centenarias y cargado de sabor andaluz. Entre sus pérgolas y parterres no faltan jazmines, rosales, buganvillas, limoneros, olivos… y hasta una fuente central inspirada en las de los patios del barrio de Santa Cruz. Su imponente arquitectura es un ejemplo del modernismo imperante en la zona, puesto que es vecino de los edificios diseñados por Aníbal González para la Exposición Iberoamericana de 1929 en el parque de María Luisa, que está justo al lado: sus ventanales, terrazas y balcones se asoman al emblemático parque sevillano.

La fachada de Casa Ozama, con su forja, cerámica y coloridos azulejos, es completamente instagrameable, especialmente por la noche cuando está iluminada. Pero para mí lo mejor es el interior con sus casi 600 metros distribuidos en cuatro plantas, por su especial mobiliario, decoración e interiorismo. Destacan los ventanales, las majestuosas escaleras y el glamour de una decoración que no deja indiferente a nadie con sus suntuosos tejidos, estampados florales, papeles pintados y las originales esculturas de animales. Los materiales nobles y el mobiliario contemporáneo se entremezclan con piezas rescatadas de anticuarios de todo el mundo.

Casa Ozama cuenta con varios espacios diferenciados en los que vas a encontrar zonas de extensas barras, bares canallas, elegantes salones, comedores más informales y rincones escondidos para tomarse una copa. El nuevo proyecto está dirigido en lo gastronómico por Juanma García y Genoveva Torres (Ovejas Negras Company) junto a Rafael Cebolla y Óscar Vega (del más que recomendable Maria Trifulca). El jefe de cocina es Manuel Pabón (Bib Gourmand por Torres y García).

La carta se centra en platos a la parrilla (atún, rodaballo, corvina, bacalao, lomo alto de vaca, solomillo de vaca vieja, presa ibérica…) y los arroces (del señorito, fideuá negra de chocos de Isla Cristina). Estando en Sevilla no puede faltar el tapeo como la ensaladilla rusa de langostinos, ostras de la Bretaña francesa, croquetas de cecina de León, minibrioches de gamba blanca, anchoas de Santoña OO con mantequilla Café de Paris, tomates en ensalada con sardina ahumada y queso de Cazalla de la Sierra, taquitos de bacalao fritos, o la cazuela de albóndigas de choco con picada de azafrán. Si prefieres los bocados tradicionales no dejes de pedir los langostinos de Sanlúcar de Barrameda, el calamar de anzuelo frito con salsa tártara, el taco de atún de almadraba con aliño de papas y el jamón que llega a la mesa con el arte del mejor cortador del mundo del año 2018. Atención a uno de los platos imprescindibles, los huevos rotos con bogavante. Entre los postres no faltan la tarta de chocolate, la de queso, los helados artesanos, el arroz con leche o el tocino de cielo. Cuenta con una extensa carta de cócteles y una interesante selección de vinos que incluyen las diferentes D.O. españolas y buenos vinos de Jerez.

 

Puedes reservar aquí: casaozama.es

Una única mesa para vivir una experiencia inolvidable

Si estás buscando disfrutar de una experiencia sensorial y gastronómica, en el transcurso de una velada muy especial, te voy a descubrir una de las inauguraciones más recientes de la capital, que en breve tendrá lista de espera: Diamantes de Sal Rosa. Si el nombre ya seduce, el comedor privado te va a enamorar. ¿Por qué? Porque dispone de una sola mesa. Es decir, vas a tener el privilegio de disfrutar de un restaurante exclusivo para cuatro comensales (aunque podrá ampliarse hasta seis personas cuando las medidas sanitarias lo permitan).

Pero la máxima privacidad no es su único atractivo: además de las orquídeas que decoran cada rincón, estarás rodeada de una atmósfera limpia y purificada con cristales de sal rosa del Himalaya que protagonizan el espacio (el propio suelo que pisas está recubierto de cristales de sal). Y lo vas a notar en el aire que respiras y en el agradable aroma que envuelve el salón. El ambiente es energéticamente armónico. Los cristales rosas del techo y el suelo estimulan los sentidos por la emisión de iones negativos que purifican de forma natural, eliminando pólenes, polvo y otros contaminantes del aire imperceptibles a nuestros ojos. Además, la luz de sal rosa del Himalaya reflejada en las superficies y en los cristales, produce un efecto mágico y envolvente.

En este espacio puedes personalizar cada detalle a tu gusto eligiendo las flores, la intensidad de la luz, la música ambiental y hasta el nivel de privacidad. Si deseas que no te molesten en ningún momento, lo adviertes de antemano y el servicio solamente entrará si les avisas mediante el sonido de una campanilla. Un culto al hedonismo, el buen gusto y la relajación, bajo la inspiración y dirección de Emilio Carcur, fundador del inolvidable Thai Garden, primer tailandés de nivel abierto en España. Tras un cuarto de siglo cosechando éxitos, ahora se embarca en este novedoso proyecto que además de delivery y take away, ofrece esta experiencia de lujo y privacidad.

La gastronomía se disfruta también a través de un viaje por distintas especialidades de la cocina tailandesa. Adaptan la experiencia gastronómica a tus gustos y necesidades: puedes conformar tu propio menú.

Pero si no quieres pensar demasiado, también ofrecen una opción predeterminada en formato degustación ajustada en cuatro tiempos. Podrás probar una gran variedad de platos a un precio muy ajustado para lo exclusivo de la experiencia. Comenzarás con dos aperitivos (finas tiras de carne y degustación de sopa de coco); cinco entrantes (vieira con salsa de ostras, ensalada de carne de pollo picada con leche de coco, brocheta de salmón marinado, pastelillos de pasta rellenos de setas y verduras aromatizadas, y langostinos envueltos de pasta de arroz); tres platos principales (filetes de merluza con verduras, pollo al curry rojo estilo Paneng, y pollo en tempura con salsa de ostras), dos acompañamientos de arroz y una trilogía de postres. Esta opción tiene un precio de 52 euros por persona (sin bebidas) para un mínimo de cuatro personas.

Diamantes de Sal Rosa me ha parecido perfecto no solamente para una velada romántica o especial con amigos, sino que también es ideal para reuniones de negocios o para sorprender a tus clientes. Vas a disfrutar de una experiencia que va más allá de lo gastronómico en un entorno cuidado al detalle.

Dos sitios ideales para quedar con amigas esta primavera

 Un toque francés en el corazón del barrio de Salamanca. Os presento un punto de encuentro en la capital donde disfrutar de comidas, cenas, desayunos, afterworks, una tarde de gintonics o sus brunchs de los domingos. Su carta cuenta con una selección de platos de las mejores gastronomías del mundo.

El Velázquez 17 es uno de esos lugares: un restaurante donde se mezclan productos frescos, sabores internacionales y una decoración como un bistró francés que consigue trasladar al comensal a lugares como Vietnam, Tailandia, Francia, Italia, Perú, Venezuela y la propia España. La cocina se mantiene siempre abierta, adaptando su oferta a la temporalidad de los productos. Esta premisa se representa a la perfección en su variado menú del que destacan propuestas como el curry thai con lemongrass, lima de kaffir y arroz basmati; los baos de panceta crujiente ahumada, mahonesa Hoisin, cilantro, cebolla morada y limón; la sopa de cebolla con queso Gruyere gratinado, los tequeños con crema de membrillo, los rollitos vietnamitas -que se sirven en tres opciones: de salmón, de gambas y vegetarianos-; el ceviche de corvina marinado en zumo de lima y ají amarillo, acompañado de boniato, maíz crujiente y cilantro; o grandes clásicos de la cocina española como son la ensaladilla rusa con ventresca de atún o las croquetas de jamón ibérico y boletus, el lomo de atún rojo con reducción de soja, wakame y teja de sésamo; o el filete de salmón a la plancha con risotto de clorofila y tapenade de aceitunas negras.

Asimismo, las hamburguesas, las pizzas, los risottos y los huevos rotos tienen una posición privilegiada dentro de la carta. Por último, se encuentran sus postres, tan internacionales como el resto de la carta: desde la tarta de queso americana, pasando por el volcán de dulce de leche con helado de pistacho hasta llegar a las milhojas de maracuyá, entre otros. También dispone de un menú del día por solo 14 euros, además del ‘plato del día’: una opción que varía cada día y que se puede disfrutar de lunes a viernes con opciones saludables y ricas en sabor. El Velázquez 17, ubicado en la calle y número que le da nombre, tiene una decoración interior ideal y una animada terraza en plena calle de Velázquez: es perfecta para quedar con amigas a comer, a tomar un café o a disfrutar de un gin-tonic a media tarde.

 

Especial aguacate lovers. Los fanáticos del aguacate están de enhorabuena porque acaba de aterrizar en Madrid, en pleno barrio de Justicia, el primer restaurante dedicado íntegramente a este producto: The Avocado Show ya ha abierto sus puertas en la capital. ¿Qué se puede encontrar en este templo saludable? Unos platos muy cuidados visualmente y que se elaboran a partir de aguacates sostenibles.

El primer restaurante español se encuentra ubicado en el número 13 de la calle Colmenares, en el corazón de Madrid. Una localización privilegiada gracias a su confluencia con la calle San Marcos, que le otorgar comunicación directa con dos de las zonas más animadas: Chueca y Malasaña. El local, de 200 metros cuadrados, ha sido reformado integralmente y decorado a imagen y semejanza de los restaurantes de Ámsterdam y Bruselas, con los jardines verticales, grandes cristaleras que dan visibilidad a las calles adyacentes, los letreros de neón y el mobiliario que han hecho de esta marca un lugar fácilmente reconocible entre el público foodie.

Pero, ¿qué pedir? Apunta alguna de nuestras recomendaciones:

  • Los gajos de aguacate empanados en crujiente panko, servidos con mayonesa trufada se han convertido en uno de los imprescindibles.
  • Los nachos servidos con guacamole, salsa, frijoles, queso, crema agria, jalapeños y cilantro.
  • Los huevos benedictinos se pueden elegir con beicon, espinacas o salmón.
  • La tosta de pollo cajún con abanico de aguacate, mayonesa trufada y queso parmesano
  • La hamburguesa con aguacate, carne de vacuno, beicon, rúcula, tomate, cebolla roja y salsa grill, servida con nachos triple dip se ha convertido en uno de los platos estrella.

También hay diversas variedades de pokes y entre los postres se puede elegir entre la tarta de queso con aguacate bañado en crumble de Oreo; el helado vegano de aguacate y crema de cacahuete, servido en cono negro; y el gofre de azúcar cubierto de chocolate, servido con aguacate, frambuesas, arándanos y crumble de caramelo y galletas.

Puedes reservar aquí: www.es.theavocadoshow.com/

La mejor comida thai a domicilio. ¡No te la puedes perder!

Ahora que los mejores restaurantes se han instalado en las mesas de nuestras casas, os voy a desvelar mi último descubrimiento. La auténtica (y riquísima) cocina thai nos llega al domicilio de la mano de Emilio Carcur, el fundador del mítico Thai Garden allá por el año 1995. Muchos probamos por primera vez la gastronomía tailandesa en aquel restaurante que se convirtió en todo un referente de la capital.

Ahora con Thai Emotion (de la mano de Taste Emotion Company) podemos disfrutar en casa de la excelencia de esta cocina variada, exquisita y repleta de sabores y colores.  Nace para que todos disfrutemos de la gastronomía de Tailandia y difundir las costumbres de una historia milenaria, sofisticada, elegante y respetuosa. Thai Emotion dispone de un servicio de recogida en el local y de entrega a domicilio. Pero, atención, porque los más sibaritas están de enhorabuena: también hay un espacio boutique para degustar en el propio local, bajo reserva, con capacidad para tres o cuatro mesas y que se puede convertir en un privado (calle Eguilaz, 13 esquina Luchana, Madrid). Es perfecto para disfrutar de la auténtica cocina thai en un espacio semiprivado.

Los platos llegan con una buena presentación, un packaging cuidado (con las fotografías y nombres los platos que incluye tu pedido y una orquídea natural que te arranca una sonrisa) y lo más importante: a punto. Eso se debe a que el chef Nathakiat Khambunruang elabora los platos en el momento, por lo que se requiere un tiempo mínimo de preparación; al menos, de treinta minutos. Por eso nos recomiendan que realicemos el pedido con la máxima antelación posible, preferentemente el día anterior, para prepararlo con el mimo, servicio y calidad que mereces.

Solo utilizan productos naturales y de temporada, y son fieles al recetario original thai, ofreciendo platos típicos de diferentes lugares del país. Saben plasmar a la perfección con sus creaciones los colores, sabores, olores y texturas del sudeste asiático. Vas a disfrutar de una gastronomía que despierta los sentidos con preparaciones aromáticas, suaves y delicadas, o picantes y especiadas. Además, te preguntan el nivel de picante que prefieres: original, suave o directamente sin picante.

  • ¿Qué pedir? La carta es muy extensa, para todos los gustos, hay aperitivos, thai snacks, entrantes, dumpling, dim sum, sopas, ensaladas, platos principales (raciones generosas), currys (buenas raciones), arroces, noodles, acompañamientos y postres. De los que yo he probado, os hago un listado de los platos imprescindibles.

 Kaeng Kari Kai. Preparación de contramuslo de pollo en suave salsa de curry amarillo con patata y leche de coco. Suave y jugoso.

Kai Satee. Finas brochetas de pollo al grill maceradas en curry y cúrcuma. Acompañadas de salsa de cacahuete. Buenísimas.

Dim sum Kanom Gib. Preparación de langostino y tocino envuelta en pasta de trigo y acompañado de salsa de soja ligeramente dulce. Muy rico.

Dim sum Chor Ladda. Preparación de carne de cerdo y cacahuetes en una masa de tapioca hidratada en agua de orquídeas azules. Puro color.

Tom Kha Kai. Sopa de pollo y leche de coco con jengibre azul, chiles rojos, lima kaffir, hierba limonera y zumo de lima. Para mi gusto estaba demasiado clara (me gustan más espesas), pero de sabor estaba deliciosa.

Kai Pad Med Mamuang. Finos filetes de pollo rebozados y salteados con verduritas, anacardos y piña. Muy bueno.

  • Los currys. Pueden variar de suaves a fuertes. Lo importante es el sabor. Todas las preparaciones se hacen según la receta tradicional de pasta de curry, hierbas y especias que se mezclan para crear una crema con leche de coco. Dependiendo del tipo de guindilla que se utilice, darán como resultado un curry rojo, verde o amarillo. Mis dos imprescindibles:

Kaeng Khiao Wan (Kai – Nua – Kung). Tradicional preparación de curry verde con leche de coco, hojas de albahaca thai, chiles verdes y especias aromáticas. Puede pedirse con pollo, solomillo o langostino.

Coco Cabane – Mapraw On. Llamativa preparación de langostinos o vacuno al curry verde con pulpa de coco, brotes de bambú y albahaca thai. Servido en el propio coco fresco y acompañado de los tradicionales tallarines blancos al vapor Khanom Chin. Para darse un homenaje.

  • Las coordenadas de Thai Emotion.

Teléfonos: 91 447 29 76 – 649 047 839.

Están abiertos los martes de 19:00 a 23:00h; y de miércoles a domingo, de 13:00 a 16:15h y de 19:00 a 23:00h

Take Away y Delivery:  www.thaiemotion.com

 

El nuevo japo de moda (y bueno para el bolsillo)

En pleno corazón del barrio de Salesas, mi barrio favorito de Madrid, ha abierto recientemente sus puertas el restaurante Nomo. Y ya se ha convertido en una referencia nipona imprescindible de la capital. ¿Por qué? Porque el producto es de calidad, la carta variadísima, el entorno muy agradable y los precios estupendos.

La temporada es uno de los ejes centrales de la cocina de Naoyuki Haginoya. Este chef japonés tiene experiencia en barras de sushi, izakayas y yakinukus en Tokio. En Nomo utiliza buen producto español sin enmascarar para que disfrutemos del sabor natural de los alimentos.

¿Qué pedir? Todo está rico, la verdad, pero cuentan con algunos platos estrella que merecen mucho la pena. La okonomi omelette, una tortilla abierta con pulpo y salsa okonomiyaki, es todo un descubrimiento, jugosa y con un sabor intenso. Las gyozas de butifarra con foie son imprescindibles, por originales y bien logradas. O el carabinero yakisoba, fideos con carabinero, shiitake y yema de huevo. Muy ricos también la tempura de langostinos con salsa kimuchi, y los ebi chilli, langostinos picantes sobre base de fideos kataifi crujientes y huevo frito. Y entre sus grandes éxitos, un imperdible: el salmonete no tataki, un tataki de salmonete con tirabeques al wok, salsa ponzu y hojas de wasabi. Hay una gran variedad de nigiris y os recomiendo que probéis alguna de las propuestas de rainbow rolls para las que emplean el mejor producto, con guiños locales como al arroz del Delta del Ebro. Me gustan todos, pero por elegir uno (por original) me quedaría con el spider, elaborado con uramaki de cangrejo de concha blanda con aguacate, langostino, tobiko y salsa picante Para terminar, algunas creaciones que se preparan en su propio obrador como el crunchy mochi de frambuesa con crema de pistacho y cobertura de chocolate blanco, o la cheesecake de té verde con yuzu.

Pero hay que estar atentos en cada nueva visita, porque en Nomo hay renovaciones constantes en la carta.  Entre las propuestas de vino, ofrecen como particularidad una colección de cuatro vinos creados bajo la marca GN13, escogiendo las variedades más afines y potenciando cada vez más la agricultura ecológica, biodinámica y sostenible. ¿Un consejo? No os perdáis un sake elaborado en el Pirineo, elaborado especialmente para ellos con variedades de arroz del Delta del Ebro.

El espacio de Nomo está dividido en dos plantas. En el piso superior, una barra de mármol preside la sala y se encarga de dar la bienvenida con sus sushiman. Luego se encuentran las mesas dispuestas en formas orgánicas que envuelven el local y crean diferentes zonas y rincones. Bajando las escaleras, se accede a un espacio más íntimo y sutilmente iluminado con mesas y un gran sofá que conviven con un pequeño reservado.

Este es un proyecto que hace más de diez años emprendió Borja Molina-Martell junto a su hermano Juan, Ramón Jiménez y Naoyuki Haginoya. Además de la recién inaugurada sede de Madrid, el grupo cuenta con otros tres restaurantes en Barcelona: Nomo Gràcia, Nomo Galvany y Nomo Sarrià; tres en la Costa Brava: Far Nomo (ubicado en el Faro de San Sebastián de Llafranc), el restaurante Jani en el Paseo Marítimo de Llafranc, y Nomo Nàutic (situado en el club Náutico de Sant Feliu de Guíxols); y, por último, una línea de take-away y delivery en Barcelona: Nomomoto. Todos ellos comparten las tres bases esenciales del grupo: la continua innovación, un servicio cuidado y la apuesta por la calidad a unos precios equilibrados. Y tú, ¿cuál eliges?

 

Tres experiencias foodies imperdibles en Nueva York

¡Hoy nos vamos de paseo por Nueva York! La ciudad cosmopolita y universal por excelencia ofrece tanto por descubrir y disfrutar, que lo mejor es perderse entre sus calles para experimentarlo. A nivel gastronómico es uno de los lugares más completos del mundo, tanto por su diversidad como por su cantidad -hay ofertas y sabores para todos los gustos-. Os recomiendo tres experiencias gastro que van más allá de reservar en los restaurantes de moda.

Langosta en Times Square. Tomar langosta y hamburguesa en un enclave tan céntrico y mítico de la Gran Manzana, es una experiencia muy neoyorquina. En Burger&Lobster, como su mismo nombre indica, son especialistas en ambos bocados. Y lo cierto es que los hacen muy ricos.  La langosta se puede pedir entera o en Lobster Roll una especie de bocadillo que, aunque suene extravagante al tratarse de un marisco, merece la pena probar. La hamburguesa viene acompañada de carne de langosta o con el famoso portobello (ese champiñón de grandes dimensiones). Pero lo más recomendable es que disfrutéis del plato estrella de la casa: The B&L Tower que incluye dos hamburguesas, dos Lobster Roll, dos langostas de medio kilo, patatas fritas, ensalada y hasta cuatro cócteles. ¡Una pasada!

Ramen en Chinatown. El barrio chino es una de las paradas obligadas que casi todos los viajeros hacen en sus primeras visitas a Nueva York. Los carteles en chino, los luminosos de colores, las tiendas de souvenir y, sobre todo, sus restaurantes de cocina asiática son una atracción que gusta mucho. Aunque los establecimientos son muy sencillos la comida suele estar rica y tiene muy buen precio (en comparación con el resto de la ciudad). Puedes elegir entre patos laqueados -los suelen mostrar colgando-, fideos chinos, ramen, dumpling, dim sum… Anota estas tres direcciones que a mí me gustan mucho:

  • Peking Duck House para saborear buen pato laqueado. Tiene mucha fama en la ciudad y los propios neoyorquinos vienen aquí a comerlo.
  • Wo Hop, para degustar la comida china auténtica a buen precio y en raciones generosas.
  • Y mi favorito porque me encanta el ramen: Ivan Ramen. Tiene muchas especialidades para elegir. También es muy famoso y frecuentado por los lugareños. Un aviso importante: suele haber colas para entrar.

¿Qué hamburguesa elijo? Resulta imposible resistirse a devorar una hamburguesa repleta de ingredientes y con la carne tierna. Forma parte de la propia idiosincrasia de la ciudad, tanto, como los icónicos hot dog callejeros. En Nueva York se pueden comer hamburguesas en casi todos los sitios y en sus más diversas variedades: desde la más sencillas a las más sofisticadas. Pero os destaco unas que hay que probar sí o sí -tanto por su fama como porque realmente están muy ricas-: Me refiero a las de Shake Shack Burger. Son enormes, con una carne muy jugosa, un pan en su punto y una salsa secreta de la casa que le otorga un sabor muy especial. Las patatas fritas que acompañan las hamburguesas también están bastante buenas.

Y antes de finalizar os recomiendo otra experiencia gastro imprescindible. ¿Cuál son los perritos calientes de Nueva York que nunca fallan? Los que llevan sirviendo más de un siglo en Nathan´s Famous. No os los perdáis en vuestra próxima visita.

¿Buscas sitios de tapeo? Apunta estas direcciones

¿A quién no le apetece organizar un plan para disfrutar de un excelente tapeo regado por unos buenos vinos o unas cañas bien tiradas? A mí me encanta esta costumbre tan española. Por eso hoy os descubro cuatro de mis sitios favoritos para ir de tapas con amigos.

Perretxico (Vitoria y Madrid). Es una taberna originaria de Vitoria que ahora también cuenta con varias sucursales en Madrid. Sus creaciones se inspiran en lo mejor de la cocina vasca sin perder su esencia: recetario tradicional, buen producto, ingenio en las elaboraciones y precios moderados, algo que se agradece ahora más que nunca. La propuesta de pinchos es enorme y lo más complicado es cuál elegir porque todos los entran por los ojos. Algunos de los imprescindibles: el turrón de foie con almendras tostadas y brotes mentolados (¡buenísimo!), las gildas, ensaladilla rusa, croquetas, rabas o patatas rústicas alavesas. En cuanto a los platillos (propuestas más grandes que un pincho) es muy famoso su donut de cocido con sus sacramentos y en dos vuelcos. Imprescindibles las alcachofas fritas con crema de Idiazabal trufado y panceta de basatxerri. También merece la pena su ensalada de tomates de temporada (raff, caserío, feo de Tudela…) con bonito de Ortiz y piparras. La tortilla manchada de bacalao y patata alavesa es otro de los platos estrella de la casa. Si preferís probar de todo un poco cuentan con menús degustación muy completos que ofrecen la posibilidad de degustar las mejores especialidades y a precios ajustados. Y ahora en invierno hay que probar sus contundentes pucheros de pochas, alubias… Un consejo: no os vayáis sin probar los postres; hay que elegir la tarta de que queso Idiazabal al horno que sirven templada o el yogur del caserío de Lasarte.

Back Tapas (Marbella). Cada año se mejoran. Ingenio, buen producto, elaboraciones excelentes, combinaciones originales y… ¡presentaciones que no dejan indiferente a nadie! Un establecimiento divertido e informal en el que la barra tiene casi más importancia que el salón o la terraza. ¿Una de las tapas imprescindibles? El cruasán de centolla es uno de sus bocados más demandados, pero no os perdáis el carabinero con su croqueta, el tartar de quisquillas de Motril, el gazpacho verde, los buñuelos de queso Payoyo con pisto de verduritas y yema de huevo o el cochifrito de cerdo de castañas, gazpachuelo de chirlas y camarones. Hay que dejarse aconsejar porque innovan continuamente.

El Diluvio (Santander). La capital cántabra es un paraíso para los amantes del buen tapeo. Os recomiendo visitar la zona del Cañadío, de Puerto Chico y del Río de la Pila porque vais a encontrar decenas de locales para saborear las mejores tapas. Uno de mis favoritos es El Diluvio para degustar su tortilla de patatas con callos, el pincho de mollejas con setas, el de pisto con patatas, el de pulpo, el de filete ruso con salsa de queso o sus hamburguesas de Kobe con mahonesa de curry. Una advertencia: siempre está a rebosar. Otro sitio que frecuento es Casa Lita, situado en el paseo de Pereda: su barra es un auténtico edén de los mejores pinchos. Por último, el famoso Machi es muy popular en la ciudad: sus mejillones y rabas tienen fama en la capital cántabra; sus arroces también están muy ricos.

Patio de Leones (Madrid). Finalizamos este recorrido por un espacio en el que puedes tapear, pero que destaca por su gran ambiente y animación -especialmente nocturna-, en su estupenda terraza. ¡Y con vistas a la misma Puerta de Alcalá! Más de doscientos metros con una estética rompedora de taberna cañí y una decoración asombrosa. Tienen carta de platos más elaborados, pero a mí me gusta pedirme un cubo de botellines o unos vermuts acompañados de las tapas de toda la vida, como el buen jamón, tortilla española, mejillones tigre, pulpo a la gallega, patatas bravas, zamburiñas, gambas rojas al ajillo o las croquetas de jamón Joselito (muy buenas). Además, tienen una excelente carta de vinos con cerca de quinientas referencias, muchas de las cuales se pueden pedir por copas. Ideal para una velada divertida y cool con tus amigas.