Tres pistas para el otoño gastro más chic

De vuelta ya a nuestras rutinas tras las vacaciones, nos aguardan algunos establecimientos que esperan nuestra visita con los brazos abiertos y un montón de novedades gastronómicas por descubrir. ¡Apunta estas tres direcciones y luego me cuentas qué te han parecido!

No te pierdas la nueva carta de Iztac. Entre artesanía mexicana, obras de arte aztecas y unos lienzos que quitan la respiración, comer auténtica cocina mexicana en un ambiente glamuroso es posible. Si todavía no conoces Iztac, es el momento de hacerlo. Su nueva carta lo merece. Mantiene clásicos que tienes que probar sí o sí como su guacamole, el aguachile negro (absolutamente imprescindible), y los tacos árabes (en mi TOP 3 de los tacos capitalinos, elaborados con lagarto ibérico). Entre los nuevos platos no te pierdas el pan de cazón campechano, el riquísimo salpicón de ternera -con la frescura propia de los ceviches y la jugosidad de la carne-, el sorprendente Mogo Mogo -plátano macho relleno de picadillo especial, chiltomate, nata agria y queso fresco-. Entre las novedades de tacos elige los de pescado maya -lubina marinada en achiote a las brasas en tortilla de maíz, frijoles refritos, salsa xnipec, chip de plátano macho y aguacate-. Y entre los principales, apuesta por el estupendo pipián verde papanteco -chuletón de cerdo a las brasas, con salsa de pipas de calabaza, tomatillo verde, jalapeño fresco y cilantro-, el bacalao a la veracruzana, el solomillo pénjamo -al carbón en salsa de chiles secos- o el mole poblano. Acompaña tu comida de un buen tequila que sirven con sangrita -como a mí me gusta-, micheladas, margaritas, mezcales o atrévete a conocer vinos mexicanos. Si prefieres el aire libre puedes disfrutar de su terraza disponen en invierno y en verano. ¡Y también tienen carta para delivery y take away si eres de las que prefiere disfrutar en casa!

 

 

La taberna cañí más animada. Con las mejores vistas y no se come nada mal… Me refiero a Patio de Leones. Al lado del Retiro, junto a la mismita Puerta de Alcalá, se encuentra esta taberna rompedora cuya estética está cuidada al detalle. La barra, la cerámica de las paredes, las ilustraciones, la asombrosa réplica de la plaza de toros de Las Ventas o el precioso baño, te van a enamorar. Pero mientras podamos disfrutar del buen tiempo te recomiendo reservar en la terraza; además, las mesas están separadas por mamparas de cristal que dan sensación de seguridad para prevenir el COVID, pero al ser trasparentes no te pierdes detalle de lo que ocurre alrededor. La carta es muy completa y no falta el mejor picoteo español: jamón Joselito, ensaladilla, anchoas, salpicón, croquetas, salmorejo, berberechos, mejillones, pulpo a la gallega… Las rabas de calamar son uno de los bocados estrellas de la casa, así como la dorada en adobo que presentan en una pieza. También están ricos los buñuelos de bacalao, la gamba roja al ajillo o los langostinos de Huelva con gabardina. Como postre hay que elegir la tarta de queso hecha en casa o un pecado final delicioso que nunca me pierdo: ¡sus churros caseros con chocolate!

Estamos de estreno en Chamberí. Y con un poco de añoranza porque este nuevo establecimiento bautizado como Zaga ocupa el amplio local de lo que fue el Atelier Belga. El espacio es una maravilla con sus dos plantas (la reforma ha conseguido que sea mucho más luminoso y acogedor), su zona de barra -abajo- y su coqueto salón -arriba-. ¿Su punto fuerte? Buen producto de temporada, precios razonables y propuestas acertadas de cocina tradicional. ¿Qué pedir? En la barra elige las tostas, la ensalada de pimientos asados en casa, una riquísima tortilla de patata (prueba su versión con pimiento verde), las empanadillas de bonito con tomate “como las de la abuela” o los rejos de calamar al estilo de Santander. Si prefieres mesa y mantel no dejes de pedir el bonito hecho en su propio escabeche, el pisto con patatas y huevo “a caballo”, las berenjenas chinas con romescu o las anchoas de Santoña servidas en mantequilla. Aunque mi imprescindible es su escalope de ternera con empanado secreto acompañado de patatas fritas caseras… ¡una delicia! Te recomiendo que termines con la piña a la brasa al Josper rematada con una salsa de mojito y hierbabuena.

Exprime Madrid en verano

Si te quedas en la capital durante las próximas semanas, algo que será de lo más común en este atípico verano, no te preocupes; hoy te doy las mejores pistas para organizar algunos planes gastro de lo más diverso. ¡Apunta y disfruta!

Una velada familiar. Después del confinamiento, apreciamos más que nunca el aire puro, los espacios verdes, los árboles y escuchar el trino de los pájaros a nuestro alrededor. Si quieres disfrutar de un espacio natural, con una coqueta y amplia terraza muy cerca de Madrid (a tan solo diez minutos de plaza de Castilla, entre Alcobendas y San Sebastián de los Reyes), Tejas Verdes es una opción ideal. Se come muy bien y el entorno es de lo más apetecible. Su carta se basa en el mercado y en la estacionalidad del producto, en la cocina casera de toda la vida y los platos tradicionales. ¿Qué puedes pedir? Ahora durante el buen tiempo una rica ensalada de tomate y ventresca, un salmorejo fresquito, ensaladilla, gambas cristal con mayonesa de lima, su tempura de verduras con rabas con romescu, unos bocartes a la bilbaína deliciosos… Ahora estamos en temporada de bonito y lo hacen muy rico. Pídelo a la cantábrica. Entre sus segundos, una lubina a la sal, el tataki de atún rojo o el cogote de merluza; si eres carnívora te puedes decantar por un gran chuletón o el steak tartare elaborado ante el comensal. Y toma nota para cuando llegue el frío: sus salones interiores disponen de dos chimeneas, perfectas para comer o cenar frente al fuego y disfrutar de un contundente plato de cuchara, un guiso o un suculento asado.

Un homenaje gastro (y gluten free).  Uno de mis últimos descubrimientos de la capital y absolutamente recomendable. Eso sí, os aviso: este restaurante es perfecto para los amantes de la cocina vasca y para las que os gusta comer de verdad. ¡Sus raciones no defraudan! Hablo de Nebak, un nuevo restaurante ubicado junto al Congreso de Los Diputados (calle Zorrilla, 11). Una carta repleta de las recetas más tradicionales elaboradas con un producto de excelente calidad. ¿Otro valor añadido adicional? Todos sus platos se elaboran libres de gluten al 100%. Para el verano resultan ideales platos como el timbal de pimientos rojos asados y confitados, con ventresca de bonito, cebolla confitada y anchoas del Cantábrico (para mí un entrante redondo); las almejas finas del Cantábrico a la sartén y al txakoli; su lingote de foie hecho en casa o el salmorejo con tomate de Baserri, guarnición de verduras y txangurro, otro plato excelente. Entre los guisos tradicionales os aconsejo el rabo deshuesado de vaca ahumado y relleno con foie fresco o el arroz caldoso con bogavante en cazuela de barro, que es uno de los platos estrella de esta casa. Otra recomendación: no te pierdas su degustación de bacalao al pil-pil, vizcaína y Club Ranero.  Entre las carnes siempre es una garantía pedir sus chuletones con maduración mínima de sesenta días, acompañados de patatas fritas caseras y pimientos de Guernica. En cuanto a los postres atrévete con dos especialidades vascas muy complicadas de probar en la capital: goxua e intxaursalsa.

Una cena clásica en pleno Serrano. Si lo que prefieres es disfrutar de una cena en pleno barrio de Salamanca, en una terraza elegante en las que la calidad del producto no falla, Hevia es tu opción. Llevan más de cincuenta años dando de comer bien en una atmósfera elegante, con manteles largos, flores frescas e hilo musical, con un estilo que recuerda a las terrazas parisinas.  Podéis comenzar con entrantes ligeros como una buena gamba roja de Denia y blanca de Huelva, unas ostras gallegas o sus cigalitas. A mí me encanta su selección de ahumados con guarnición o el revuelto de tuétano con trufa negra. Dentro de los principales nunca me pierdo el tronco de bonito escabechado en salsa de perdiz, una auténtica delicia, aunque también están muy ricos el lenguado, el solomillo a la brasa con ajitos, el steak tartar -también muy apetecible y fresquito ahora en verano- y los chipirones en su tinta.

Noches de verano en el Club de Campo. ¡Y para todos, no hace falta que seas socio para entrar al restaurante! Estas semanas puedes disfrutar de la cocina de Luke Jang (el chef del más que que recomendable restaurante LUKE) al aire libre y con las vistas estupendas que ofrece este lugar tan privilegiado de Madrid. No te pierdas platos como las kyozas de ternera con mahonesa de wasabi o el bacalao confitado con vinagreta suave de curry rojo. Si prefieres una una experiencia más informal elige los sofás de la terraza; allí tienes a tu disposición la carta de las Tapas del Social, entre los cuales se encuentran bocados tan icónicos de la barra de LUKE como el bao bun y la gilda coreana.

¡Cómete (y disfruta) Valencia!

Este agosto el Mediterráneo apetece más que nunca. Por eso hoy te desvelo alguno de mis rincones favoritos de Valencia. La ciudad se ha convertido en un referente gastro con todo el encanto que atesoran las capitales situadas a orillas del mar. ¡Apunta estas direcciones! Te encantarán.

Alta cocina creativa. Ricard Camarena es una parada imprescindible. El establecimiento que lleva su nombre está ubicado en un espacio espectacular, fue una antigua fábrica de bombas hidráulicas. En sus platos se aprecia el respeto a las raíces de su tierra y unas presentaciones cuidadas al detalle. No te pierdas las alcachofas con anguila o a la ostra valenciana. Camarena tiene también un restaurante informal, Canalla Bistró, con un buen nivel en la mayoría de los platos, pero a precios mucho más asequibles.

Estrenando estrella. La Salita, de Begoña Rodrigo, es perfecta para una cena estupenda. Su tratamiento de las verduras te va a emocionar. Los precios de los menús son moderados pese a estar galardonada por Michelin. Hay algunos pases para aplaudir, como el falso risotto de all i pebre o el huevo, guisantes y manitas con mantequilla de cigalas (la chef elabora unas mantequillas riquísimas y originales). Buen servicio y gran puesta en escena que convierten esta visita en una experiencia sensorial.

Muy buenas vistas. En la última planta del icónico edificio Veles e Vents, en pleno puerto, se encuentra La Sucursal, perfecto para visitarlo al mediodía para disfrutar de su luminosidad, su terraza, y las vistas a la ciudad y mar. Destaca la cocina abierta, corazón de la sala. La propuesta se centra en menús degustación a base de productos de temporada. Estupendos los aperitivos que abren el menú, como el dentell de gamba blanca, la corteza de mar, el tomate de rama en tempura relleno de jabugo y kimchi o el pepito de Titaina.

 La paella. En Valencia se come buen arroz en casi todas partes. Pero yo elijo Casa Carmela toda una institución en la ciudad. Un restaurante de los de toda la vida, decorado con azulejos tradicionales y ubicado en la playa de la Malvarrosa. Elaboran la paella a fuego de leña de naranjo, con ingredientes de calidad -conejo, pollo, caracol, alcachofa fresca, garrofó de vaina y el bajocó de ferradura-, el punto justo de socarrat y respetando la receta… ¡de su bisabuela!

El beach club. Imprescindible la visita a La Marina ubicado en la playa de Las Arenas, uno de los mejores complejos de ocio y gastronomía más cool del Mediterráneo, que engloba diferentes espacios conectados entre sí. Su restaurante ofrece una cocina que fusiona tradición y vanguardia, con buenos arroces y pescados. Pero lo mejor es pasar el día en sus piscinas sobre la arena del mar o tomar unas copas por la noche en sus siempre animadísimas terrazas.

El mejor alojamiento. Las Arenas es un balneario de lujo ubicado sobre la arena del Mediterráneo, un establecimiento ideal para disfrutar de un fin de semana de alto standing junto al mar. Cuentan con una oferta culinaria de altura y un área chill out para disfrutar de un atardecer tranquilo en un ambiente elegante. Al lado hay bastantes chiringuitos a pie de playa donde tienes que probar el mítico -y único- arroz rojo del restaurante Neptuno.

La escapada. Cerca de la ciudad no os perdáis esta joya gastronómica y su entorno bucólico. La Alquería de brosquil está situada en un gran caserío con techos de madera y amplios ventanales. Es un lugar de referencia para los valencianos. Atención a su arroz al horno y al meloso de pato, son brutales. Dentro del parque natural de la Albufera puedes elegir la arrocería Duna, a pocos metros del mar y en el interior de una finca de naranjos. Pide la fideuà de fideo fino  y el arroz de cigala con alcachofas. Termina con un gin-tonic para disfrutar de una sobremesa inolvidable rodeada de naturaleza.

Especial golosas. Visita la confitería-bombonería Rosa de Jericó y llévate unas naranjas confitadas, los florentinos y el pan quemado. Y, por supuesto, no puedes marcharte de Valencia sin probar la horchata de chufa. Daniel Alboraya es posiblemente la horchatería más emblemática de la ciudad. En El Tendre la elaboran artesanalmente desde 1949 y otro que nunca defrauda es Agustí; toma nota: allí también tienes que disfrutar de sus helados de leche merengada.

 

El restaurante del que todo el mundo habla en Madrid.

 Saddle se ha convertido en tema de conversación recurrente entre todos los que buscan la excelencia gastronómica. ¿Ha llegado el que puede convertirse en un clásico de la restauración? Sus primeros pasos así lo avalan… Después de una reforma integral del espacio que albergó al icónico Jockey (con el que únicamente comparte dirección porque son muy diferentes), Saddle se ha propuesto que cada comensal disfrute de una experiencia de máxima calidad en producto, cocina, servicio y entorno. Os descubro todos los detalles…

El espacio. No se trata de un restaurante al uso. ¡Tiene más de 1.600 metros y varios ambientes diferentes! El salón principal, elegante, amplio y con buena separación entre mesas, está coronado por un gran lucernario que le aporta luminosidad. Para los que buscan intimidad, dedican una planta completa a sus reservados, uno de sus tesoros más preciados. Estos reservados, con recepción propia, van desde los dos hasta los veinticuatro comensales. Se accede a través de unos ascensores privados salvaguardando la privacidad de quienes no quieren dejarse ver por las zonas comunes. El lobby bar es el espacio más casual. Su propuesta gastronómica gira en torno a la barra y al concepto tapeo, pero basado en una excelente materia prima y en dar protagonismo al producto.

La decoración. Construye Capital ha llevado a cabo el proyecto de total renovación del espacio y Studio Gronda se ha encargado del interiorismo. El resultado son diferentes ambientes bien delimitados en los que destacan materiales nobles como maderas, sedas o el bronce. La iluminación natural, gracias al lucernario que la preside y a un coqueto jardín interior, destaca en el salón principal.

El equipo. Está constituido por más de cincuenta profesionales que trabajan bajo la batuta de Carlos García Mayoralas, director del restaurante.

  • El chef. Adolfo Santos se encuentra al mando de los fogones. Su propuesta gastronómica gira alrededor de la tradición bien ejecutada. La temporalidad es otro de los valores que defienden en la cocina. La carta ha sido diseñada dependiendo de la estacionalidad para adaptarse a los productos de temporada. Hay propuestas diarias fuera de carta basadas en las mejores propuestas de mercado. Merece la pena probar estas sugerencias.
  • La sala. El servicio de sala está liderado por Stefano Buscema. ¿Su objetivo prioritario? Que los comensales se sientan como en casa.
  • El sumiller. El encargado del vino es Israel Ramírez que busca una oferta basada en la mejor calidad, pero respetando el arraigo por la tradición.
  • El barman. Alberto Fernández ha diseñado una carta de cócteles que fusiona los códigos clásicos con las tendencias actuales. ¡No os podéis perder sus cócteles! Se divide en tres secciones: sours, clásicos contemporáneos y efímeros, en homenaje también a los productos de temporada; buscan desde distribuidores remotos en la India hasta los locales de la sierra de Guadarrama para sorprender. Hay combinaciones tan interesantes que merecen una visita en sí misma para probarlas.

La cocina. Se basa en el respeto al producto, la tradición y la temporalidad. Todos los platos son servidos con ceremonia y refinamiento. Algunas de las especialidades imprescindibles de la carta (cambia por temporada) son: el pichón Mont Royal, la lasaña fría con buey de mar y bogavante, el lenguado Meunière, el mero salvaje con escabeche de aceitunas y puré de chirivías, el foie gras entier, la gamba roja de Garrucha, el arroz meloso con setas, pato azulón y trufa negra o el rodaballo salvaje. En la carta de invierno probé dos platos sobresalientes: el cardo rojo con beurre blanc ibérica y angulas y los guisantes con salsa de menta, sapietas y papada confitada. ¡Espero que los retomen con el frío! Un acierto de Saddle: hay opción de pedir medias raciones en bastantes propuestas de la carta.

En el lobby se pueden degustar bocados tan apetecibles como anchoas, jamón ibérico, quesos, ostras Amelie, caviar, navajas ligeramente escabechadas, salmón marinado con encurtidos caseros, salazón de corzo o su espléndida gilda (anchoa, navaja, piparra, percebes, gordal y pescado de lonja). La carta de postres es corta pero cuidada, con especial mención a la imperdible selección de quesos. Ojo a Estaciones, su menú degustación que consta de diez pases.

La bodega. Saddle dispone de más de 1.400 referencias entre las que se encuentran auténticas joyas. Lo mejor es ponerse en manos del sumiller y dejarse sorprender por sus propuestas. Además, ofrece una gran selección de vinos por copas, pensados para satisfacer los gustos personalizados de cada comensal. La bodega cuenta con 200 referencias de champán de grandes maisons y pequeños productores. Si sois amantes de los destilados aquí encontraréis vuestro particular paraíso en el carro del restaurante… ¡con más de 460 referencias! Algunas de estas etiquetas proceden de destilerías extintas, lo que supone encontrar botellas únicas.

¿Quién está detrás de este proyecto? Los accionistas son 100% españoles, apasionados de la restauración, aunque sin experiencia previa en este ámbito, donde destacan con participaciones mayoritarias iKasa y Marcapital.

¿Merece la pena? Sin duda es una opción imprescindible para los que buscamos una experiencia gastro que va más allá de la buena cocina, siendo conscientes de que la alta calidad se paga. Aquí se viene a disfrutar del servicio, de los detalles, de los carritos, de la impresionante selección de vinos, destilados y cócteles, de los rituales que acompañan a cada plato e incluso de la manera personalizada de preparar los cafés y los tés.

 

¡Apunta lo mejor de Menorca!

Sin duda, Menorca es una de mis islas favoritas no solo de España sino de Europa. Es una pequeña, pero llena de historia y misterios: la isla del viento y la tramontana. Tranquilidad, paisajes únicos, aguas cristalinas y una estupenda gastronomía la convierten en un destino privilegiado. ¿Qué hacer en esta isla balear, una de las más paradisíacas del Mediterráneo? Hoy os doy las mejores pistas.

Las calas. Son uno de sus principales encantos. La mayoría solo son accesibles por mar o caminando a través de senderos agrestes y atravesando bosques de pinos. Algunas de las imprescindibles:

  • Trebalúger. De arena blanca, con dunas y un pequeño manantial flanqueado por un bosque de pinos.
  • Cala Pregonda. Un rincón mítico por los contrastes del azul del agua, el dorado de la arena, el rojizo de las rocas y el verde de los pinares.
  • Cala Galdana. Es una de las playas más grandes de la isla. Rodeada de hoteles, restaurantes (como El Mirador con unas panorámicas sublimes) y cafeterías.
  • Una de mis favoritas; una cala virgen de aguas turquesas que me recuerdan al mar Caribe.
  • Cala Font. ¡Aquí se viene a comer! Es una pintoresca cala de pescadores ubicada en Es Castell repleta de restaurantes cerca del agua.
  • Macarella y Macareta. Macarella es la cala más conocida de Menorca, al menos su imagen es la habitual en las postales. Está junto a Macarelleta, su hermana pequeña y nudista, situada en la misma bahía.
  • Cala en Porter. Su agua azul, su arena blanca y su geografía, con grandes acantilados a ambos lados, la convierten en una de las más fascinantes. Recomendable comer Club Menorca, literalmente suspendido sobre las rocas del acantilado. Y se puede ir caminando a un imprescindible: Cova de´n Xoroi, una cueva situada en un enorme acantilado que cuenta con diversas terrazas y miradores a distintas alturas.

Los restaurantes de obligada visita.

  • Sa Pedrera d’es Pujol. Para mí el número uno de la isla. Tradición payesa, excelentes materias primas locales y una apuesta por el sabor.
  • Jágaro. Parada obligada en el puerto de Mahón. Ricos pescados, arroces, pero sobre todo hay que probar su creación exclusiva: la langosta frita con huevo y patatas fritas.
  • Es Molí de Foc. Obligatorio para las más arroceras. También deliciosos el atún, el conejo, y la fideuá negra de níscalos, rape y calamar.

Mis tres alojamientos preferidos (y con distintos estilos).

  • San Ignasi. Semilujo en un entorno idílico. Ocupa una casona restaurada del siglo XVIII en las inmediaciones de Ciudadela. Cuenta con ese encanto irresistible que mezcla lo rural con lo más chic.
  • Barceló Hamilton. ¡Solo para adultos! Cuenta con una privilegiada ubicación sobre acantilados que dan a la bocana del puerto de Mahón. Desde su fabulosa azotea, se disfruta de una de las vistas más espectaculares de la entrada a la capital menorquina.
  • Insotel Punta Prima. Suites de lujo en primera línea de playa. Con un estilo típicamente menorquín, cuenta con 52 espaciosas prestige suites.

¡De shopping! Imposible no llevarse el delicioso queso autóctono de Mahón, las ensaimadas tradicionales (sin relleno o de chocolate, sobrasada, cabello de ángel, dulce de leche…). Y por supuesto las comodísimas y artesanales abarcas: de piel, bordadas, de fantasía, animal print… Lo confieso: soy una fan devota de este calzado. ¡Las colecciono!

Un plus, sus faros. A pesar de su tamaño, Menorca tiene cinco faros. El de la isla del Aire, ubicado al sudeste de la isla; el de Punta Nati; el del cabo de Artrutx, muy cerca de Ciudadela, de gran altura, y que en los días claros ofrece espléndidas vistas de Mallorca; el de Favaritx, dentro del único parque natural. Pero el más peculiar y visita obligada, es el faro de Cavallería, en la parte más septentrional de la isla, sobre el cabo de igual nombre, reposando en un acantilado de casi cien metros. Al atractivo del espectáculo del entorno natural y de unas inolvidables puestas de sol, se añade la belleza del camino.

Los mejores restaurantes de Madrid en tu mesa

El cambio de hábitos que estamos experimentando durante estas semanas -muchos de los cuales han llegado para quedarse- ha llegado a todos los ámbitos. Acabo de hacer un descubrimiento que me ha encantado y que comparto con vosotras. ¡La alta cocina madrileña también se ha apuntado al servicio a domicilio!

Horcher. Obviamente no es para que pidamos comida allí a diario, pero puede ser una opción excelente para las celebraciones especiales que nos estamos viendo obligados a celebrar encerrados: cumpleaños, aniversarios, nacimientos… El emblemático restaurante madrileño nos trae a nuestra mesa una selección de su carta. Entre los platos que podemos disfrutar dentro de este servicio, incluyen en su propuesta entrantes como jamón de Guijuelo, terrina de foie de oca con higos picantes, salmón marinado a la rusa, anguila ahumada con salsa de rábano picante (¡me encanta!), ensalada de bogavante, gazpacho Horcher, salpicón de bogavante o arenques a la crema. En los platos principales se pueden encontrar ragout de lenguado con carabineros, codillo con chucrut y puré de patata, goulash a la húngara con puré de patata, langostinos al curry verde con arroz salvaje, steak tartar (de los mejores de la capital), escalopines vienesa con ensalada de patata, Stroganoff a la mostaza de Pommery con Spätzle (uno de sus platos míticos) o pollito de grano a la bonne femme con puré de patata trufado. Para endulzar la comida, su famoso Baumkuchen con salsa de chocolate y crema Chantilly, junto al strudel a la vienesa y el crumble de manzana, entre otros. También disponen de una selección de vinos por botella, además de champanes y cavas. Para poder disfrutar de Horcher en casa los encargos se deben hacer el día anterior antes de las 20:30 horas a través del teléfono 91 522 07 31. La entrega se realizará entre las 12:00h y las 14:00h. El pedido mínimo para efectuar el servicio a domicilio debe de ser superior a 60 euros, aunque podéis recoger en el propio restaurante sin pedido mínimo.

Viridiana. La cocina de Abraham García es de esas experiencias inolvidables que hay que probar, al menos, una vez en la vida. Creo que es primer chef español que hizo fusión de altura cuando ese concepto ni existía. Su sartén de huevos de gallina con mousse de hongos y trufa fresca rallada es uno mis platos memorables favoritos de todos los tiempos. Pues bien, Viridiana también se ha apuntado a servirnos sus delicatessen a domicilio con su propuesta “Caprichos compartidos”. Entre la selección de platos que podemos disfrutar en nuestro salón se encuentra el gazpacho de fresones con jamón ibérico, el tartar de arenques del Báltico marinados, las lentejas al curry con langostinos y toque de sobrasada balear (otra de las recetas de Abraham que merecen un monumento), las albóndigas de bonito al cilantro con arroz thai o la carrillera de vaca al amontillado con arroz y guisantes.  ¿Cómo pedir? Por teléfono en el 915 23 44 78 y reparten en todo el perímetro de la M30.

La Ancha. Aunque no es alta cocina, sino gastronomía tradicional de toda la vida, lo incluyo porque es uno de los clásicos capitalinos y de mis favoritos desde siempre. Me encantan sus platos de cuchara y ahora te llevan a casa sus deliciosas lentejas y su pote gallego (en cuanto añadan las alubias de Tolosa de su huerta ya será la felicidad máxima). También soy muy fan de sus tortillas, sobre todo de la trufada, de la que coronan con pulpo a la gallega y de la tortilla guisada con callos, completamente recomendable; todas ellas ahora las podemos disfrutar en casa. Sin olvidar el emblema máximo de esta casa: el escalope Armando, complemente imprescindible para quien no lo haya probado nunca. Un escalope de ternera muy finito, pero de dimensiones XXL y con un punto perfecto. ¡Os aseguro que está riquísimo! Podéis disfrutar de estos platos de toda la vida pidiendo en www.escalopearmando.com

 

Tres delivery que tenéis que probar estos días

Como quedarse en casa es una obligación, debemos darnos algún pequeño capricho gastronómico en estas circunstancias especiales. ¡La buena cocina siempre levanta el ánimo! Si queréis pedir comida para disfrutar en casa, os voy a recomendar tres opciones que sirven pedidos a domicilio. De las que he probado estos días son de las que más me han gustado. ¿Queréis saber cuáles son?

Para las más arroceras. El restaurante Berlanga abrió sus puertas poco tiempo antes del confinamiento en la calle Menéndez Pelayo, frente al Retiro. Es un restaurante especializado en arroces con buen producto. Debido a la situación actual, ahora envía a domicilio todos los arroces y los platos de la carta. Berlanga cuenta con una oferta arrocera de envergadura que incluye gran variedad de opciones: negro, a banda, al horno (con blanquet, embutido valenciano tradicional), del senyoret, de salmonetes y ajos tiernos, con bogavante o con carabineros. De entre todos, destaca el rossejat Berlanga, un potente y sabroso arroz elaborado con el caldo y las carnes del cocido y sus garbanzos; la paella de verduras; la de puerros y rape o la de espinacas y gambón (creación del chef); y, por supuesto, la clásica valenciana. Lo complicado es decidirse, lo sé. Podéis consultar la carta del restaurante en restauranteberlanga.com y llamar para encargarlo a los teléfonos: 913916886 / 649166310.

Para las más sibaritas. Ya conocía Doña Tomasa -tienen establecimientos en Santander y Madrid- porque soy una clienta habitual. Pero que sirvan a domicilio durante en confinamiento, es una bendición. Además, lo hacen con rapidez e incluso te preparan el envío para regalo por si quieres sorprender a una persona querida con sus delicatessen. Comenzaron con las anchoas de Santoña (una delicia, no os las perdáis), pero se han especializado en conservas y productos gourmet.  Todos sus productos son de alta calidad. No hay nada que haya probado que no me haya gustado. Entre mis favoritos, los escabeches -bonito en escabeche casero, mejillones, boquerones o la codorniz escabechada-, el quesuco cántabro de nata, el manchego curado con trufa, los sobaos con pepitas de chocolate, los pimientos asados en leña al Moscatel, el pisto y los berberechos. En este último encargo he pedido los torreznos, uno de sus productos nuevos y estoy deseando probarlos. Podéis echar un vistazo en www.donatomasa.com  ¡Vais a picar algo seguro!

Especial carnívoras. Seguramente ya conocéis las carnes de La Finca. Las sirven en algunos de nuestros mejores restaurantes porque tienen muy buena calidad. Precisamente como estos días no pueden entregar en los establecimientos de hostelería y para no perder la carne, están haciendo unas ofertas estupendas online y te las llevan gratis a casa (a partir de 60 euros de pedido). Estupendos entrecots (dos piezas a 9 euros), Tomahawk, solomillos, carne de hamburguesa con pan de regalo, carpaccio con todo lo necesario para montar el plato, pastrami (me encanta y en pocos sitios lo encuentro tan rico) steak tartar… También cuentan con packs degustación. Podéis pedir en www.carnedelafinca.com

Tres sitios para comer en familia (cuando podamos salir)

Nada mejor que compartir una comida en familia para celebrar la vuelta a la normalidad. Porque siempre resulta un plan estupendo saborear ricos platos y disfrutar de una divertida sobremesa en la mejor compañía. Y porque en algún momento habrá que celebrar sus días (del Padre y de la Madre; da igual el mes en el calendario, ellos se lo merecen siempre). Apunta las siguientes direcciones.

Sorpréndelo en el mejor restaurante de Madrid. Lo de afirmar que un establecimiento es el mejor de la capital es subjetivo porque cada uno tiene sus propios gustos y todos son válidos, pero lo que no se le puede negar a Saddle es la búsqueda de la excelencia. Después de una reforma integral del espacio que albergó al icónico Jockey (su estilo, entorno y carta son completamente diferentes, no vayáis buscando a Jockey porque no lo vais a encontrar), se han propuesto un gran reto: que cada comensal disfrute de una experiencia de máxima calidad en producto, cocina, servicio y entorno. ¡Y lo consiguen! Su cocina se basa en el respeto al producto, la tradición y la estacionalidad. Aquí todo se sirve con ceremonia y refinamiento. Algunas de las especialidades imprescindibles son el pichón Mont Royal, la lasaña fría con buey de mar y bogavante, el lenguado Meunière, el mero salvaje con escabeche de aceitunas y puré de chirivías, la gamba roja de Garrucha, el arroz meloso con setas, pato azulón y trufa negra o el consomé inspirado en una bullabesa. En la carta de invierno no hay que perderse el cardo rojo con beurre blanc ibérica y angulas o los guisantes con salsa de menta, sapietas y papada confitada. ¡Y se pueden pedir medias raciones en varias propuestas de la carta para probar de todo un poco! En el lobby también se pueden degustar bocados apetecibles como unas anchoas, jamón ibérico, quesos, ostras Amelie, caviar, navajas ligeramente escabechadas, salmón marinado con encurtidos caseros, salazón de corzo o su espléndida gilda. Saddle dispone de una bodega de más de 1.400 referencias entre las que vais a encontrar auténticas joyas. Os recomiendo que os dejéis aconsejar por el sumiller.  Y un aviso: vais a disfrutar como niños con los carritos; el de quesos es de volverse loca y si sois amante de los destilados en ese carro va a encontrar… ¡más de 460 referencias! Algunas etiquetas proceden de destilerías que ya no existen, por lo que disponen de botellas únicas. Y os aseguro que vais a disfrutar con sus rituales y con la manera en la preparan los cafés (pídelo de filtro) y los tés.

Un recién llegado muy elegante. En pleno Chamberí (calle Eduardo Dato, 8) acaba de llegar un restaurante de lo más coqueto y encantador, ideal para padres sibaritas y elegantes, pero con precios muy razonables. Prístino busca dar bien de comer, con platos que reflejan los sabores y el recetario de toda la vida, pero elaborados con técnicas actuales y presentados en mesa de manera perfecta. El espacio es ideal, un edificio de 1945 que ha sido completamente redistribuido, rehabilitado y decorado con tonos claros, diseños clásicos y vegetación natural.

Si tu familia es adicta a los platos de cuchara, aquí vais a disfrutar los callos con morro y pata (melosos y picantitos) servidos en cazuela de barro, las lentejas castellanas con sus sacramentos o las verdinas con pixín. Otras pistas ricas, ricas: el pisto alboronía (con tomate, pimientos y huevo), el rodaballo gallego al horno, la lubina a la sal o el bacalao confitado a la madrileña con una fritada tradicional. Si son carnívoros pueden pedir las albóndigas de presa (para mojar pan), el jarrete de cordero lechal, la lechona mallorquina asada a baja temperatura, el lomo de ternera de Guadarrama con patata monalisa o el chuletón de vaca.

Para los más arroceros. Un ambiente acogedor y familiar, como de casa de comidas tradicional, pero con una decoración marinera en tonos blancos y azules. Un refugio tranquilo en pleno Alberto Alcocer; así es Nuevo Gerardo. Mariscos, pescados, pulpos, arroces y buenos cortes de carne son los protagonistas de una cocina que apuesta por el recetario de toda la vida. En la carta encuentras mariscos frescos de lonja, chacinas y salazones, ensaladilla rusa, pulpos (pide el que elaboran al cobre y a la vista). Y son especialistas en merluza de pincho. Pero la estrella de esta casa y lo que tenéis que probar aquí, son sus arroces. Se puede elegir entre el arroz marinero; el de pollo de corral y setas de temporada; el de chipironcitos de potera y verduras; el arroz negro a la tinta del calamar; el de solomillo salteado con ajos tiernos y verduras de temporada o el de rape y almejas en salsa verde. Todos están muy ricos, pero tenéis que elegir el que elaboran con carabineros de sur o el arroz con bogavante. ¡Os va a encantar!

Tres sitios perfectos para quedar con amigas

A veces resulta complicado decidir dónde vamos a quedar el fin de semana, ¿verdad? Este restaurante nos pilla lejos, este otro es muy caro, en ese ya estuvimos hace poco… Hoy os descubro tres sitios perfectos para disfrutar con amigas, en los que se come bien, a precios razonables y en un entorno agradable. ¿Queréis conocerlos? ¡Allá vamos!

No os perdáis sus verduras y sus pizzas. Se inauguró hace un año, pero siempre está lleno y es uno de mis favoritos. ¡Repito una y otra vez! ¿Por qué? Por la calidad de la materia prima (que llega diariamente de sus fincas de Ávila) y por su ubicación en pleno Chueca. Roostiq va a encantar y aunque sus carnes son estupendas, quiero destacar sus verduras y las pizzas (de las mejores de Madrid). ¿Un consejo? Reservad en el salón del fondo, el de la cocina vista. Ahora en invierno tenéis que pedir los puerros confitados y a la brasa. Los elaboran en tres fases: los confitan, luego los pasan por las brasas y los rematan en el horno. Si os gustan las acelgas las preparan a la llama con ajo, aceite y sal y están riquísimas; las alcachofas confitadas al horno de leña también son imperdibles y os descubro un platazo que me ha enamorado: las espinacas a la brasa con huevo, rúcula y vinagreta de bacon. Buenísimos también sus pimientos a la leña y siempre sus tomates, para mí uno de los productos TOP de este restaurante. Cuentan con unas sesenta variedades distintas obtenidos mediante la plantación de semillas antiguas. Las pizzas se elaboran artesanalmente en horno napolitano (que mantiene una temperatura de 485 grados); podéis pedir la Portobello; la de rúcula y jamón de bellota; la de enchilada de carne; la de guanciale y cebolleta o la de burrata y cherries.

Los nuevos platos de Madame Sushita. De todos los establecimientos de Grupo Sushita el de Paseo de la Habana es mi favorito. Supongo que su decoración con miles de libros tiene algo que ver. Seguro que muchas de vosotras ya conocéis Madame Sushita y si no es así, ya estáis tardando… Si habéis acudido anteriormente, probar sus nuevos platos es la excusa perfecta para volver. Podéis comenzar con las gyozas de bacalao negro, con salsa harissa picante, ideal para los paladares que buscan nuevos sabores. También han lanzado unos deliciosos rollitos de bogavante con salsa de cacahuete y unos chips de berenjenas con salsa de albahaca para las más veggies. A mí me ha entusiasmado que incluyan una sopa francesa de cebolla (porque me encanta y porque es perfecta para las noches de invierno) con emmental, pan gratinado y miso. Las más golosas estarán encantadas con la tarta templada de queso Idiazábal. Y para mí son imprescindibles dos de sus clásicos: la tempura de gambón rojo con salsa de chile dulce y la pasta roja de uva con sésamo y bogavante. ¿Lo mejor? Por 25 euros por cabeza se cena estupendamente.

El mejor tapeo es… ¡coreano!  LUKE (de igual nombre del chef que lo dirige) es un espacio muy interesante, con mucha personalidad e ideal para tapear con amigas. Pero, ojo, que aquí las tapas que vais a probar son divertidas y originales porque son coreanas, se sirven en barra y se cocinan a la vista. Fusiona platos clásicos de la comida callejera de aquel país con toques creativos y adaptados a los productos españoles. Algunas de las que más me gustan son la gilda coreana, que se sirve con atún rojo Balfegó, sésamo, piparra, shiitake, loto encurtido y kimchi; el kimbap de atún, un temaki coreano con alga nori crujiente a la parrilla, arroz coreano y caviar de guindilla y el bibimbap con erizo de temporada y huevo de codorniz a baja temperatura. Tenéis que probar obligatoriamente es el Korean Fried Chicken, pollo al estilo callejero de Corea que está muy rico. Pero cualquier tapa está deliciosa, la presentación es muy cuidada (súper original y divertida) y la relación calidad-precio es excelente.

¿Con cuál de los tres os quedáis?

Acierta con tu cena de San Valentín. ¿Dónde reservar?

Hay que celebrar el amor, la amistad, la vida o lo que te venga en gana. ¡Pero hay que celebrar! Siempre… Se aproxima el famoso 14 de febrero y te damos tres pistas para acertar con la elección de tu cena. Eso sí, reserva con tiempo porque son restaurantes que están muy de moda.

Para parejas muy animadas. Si os gusta el ambientazo y dejaros caer por uno de los sitios que cuelga cada noche el cartel de completo, elije el nuevo Lobito de Mar de Dani García en Madrid. Ubicado en la calle gastro más frecuentada de la capital (Jorge Juan, 10) el espacio es espectacular, con una decoración elegante, acogedora y repleta de guiños marineros. Hasta la vajilla tiene forma de concha, de pez, de mejillón… Lo mejor en Lobito es pedir un montón de platos ricos para compartir: patata aliñada con tartar de atún, mejillones escabechados con salsa de níscalos, buñuelos, ensaladilla rusa, croquetas de gambas, cigalitas al ajillo, berberechos… Si preferís daros un homenaje gastro debéis probar algunos de sus pescados o la parrilla o un buen marisco: gamba roja, percebes, bogavante, almejas, lubina, lenguado, gallineta… Todos los productos del mar que sirven en esta casa tienen mucha calidad. Luego podéis acercaros a tomar una copa a Amazónico; está al lado y es otro de los imprescindibles de la gente guapa capitalina.

Para sibaritas gourmet. Me encanta este restaurante, uno de mis últimos descubrimientos de Barcelona que más me ha gustado y al que estoy deseando regresar. Os hablo de Mr Porter. El espacio es bestial, bordan la elaboración de todas las carnes y verduras, y os van a tratar de maravilla. Además, han preparado un menú especial de San Valentín con ocho irresistibles platos. Tras el cóctel de bienvenida, llegará la focaccia de la casa, ostras Amélie con salsa verde, cangrejo real al horno, ensalada de langostinos con maíz a la brasa y aguacate (buenísima), lubina al horno con salsa de adobo, espárragos a la brasa con pimientos del padrón, filete Mignon con mantequilla de setas silvestres (delicioso), patata Dauphinoise y un postre afrodisíaco especial… Es un festival gastronómico ideal para paladares gourmet. El precio es de 105 euros por persona, pero una noche es una noche y la ocasión -y el menú- bien lo merecen.

 

Para los más románticos. Otro restaurante que me tiene loca desde que lo conocí. Le Bistroman -ubicado a espaldas del Teatro Real- es, posiblemente, el mejor francés que ha tenido Madrid. Y además es precioso, coqueto, romántico y elegante; casi con servicio de Estrella Michelin. ¿Se puede pedir más? Pues sí. Una bucólica fachada en tonos pastel que te traslada a algún pueblecito provenzal, mantelería de hilo, vajilla de porcelana de Limoges, cristalería Riedel, cubiertos de plata, cuchillos con mango de madera de olivo para la carne… Pero lo mejor es su cocina. No os perdáis su sopa de cebolla, las ostras Amélie acompañadas con la típica guarnición francesa (vinagre, chalota y mantequilla), el foie gras casero con un adictivo acompañamiento elaborado con cáscaras de limón, el pescado del día a la bullabesa (uno de los platos imprescindibles) y el sobresaliente onglet de ternera -un corte muy tierno conocido también como bocado de la reina- con salsa y acompañamiento de chalotas. No olvidéis terminar vuestra velada disfrutando su selección de quesos franceses: Comté, Saint Nectaire, Camembert, Epoisses…

Y vosotras, ¿cuál de estos tres restaurantes vais a elegir?