Una única mesa para vivir una experiencia inolvidable

Si estás buscando disfrutar de una experiencia sensorial y gastronómica, en el transcurso de una velada muy especial, te voy a descubrir una de las inauguraciones más recientes de la capital, que en breve tendrá lista de espera: Diamantes de Sal Rosa. Si el nombre ya seduce, el comedor privado te va a enamorar. ¿Por qué? Porque dispone de una sola mesa. Es decir, vas a tener el privilegio de disfrutar de un restaurante exclusivo para cuatro comensales (aunque podrá ampliarse hasta seis personas cuando las medidas sanitarias lo permitan).

Pero la máxima privacidad no es su único atractivo: además de las orquídeas que decoran cada rincón, estarás rodeada de una atmósfera limpia y purificada con cristales de sal rosa del Himalaya que protagonizan el espacio (el propio suelo que pisas está recubierto de cristales de sal). Y lo vas a notar en el aire que respiras y en el agradable aroma que envuelve el salón. El ambiente es energéticamente armónico. Los cristales rosas del techo y el suelo estimulan los sentidos por la emisión de iones negativos que purifican de forma natural, eliminando pólenes, polvo y otros contaminantes del aire imperceptibles a nuestros ojos. Además, la luz de sal rosa del Himalaya reflejada en las superficies y en los cristales, produce un efecto mágico y envolvente.

En este espacio puedes personalizar cada detalle a tu gusto eligiendo las flores, la intensidad de la luz, la música ambiental y hasta el nivel de privacidad. Si deseas que no te molesten en ningún momento, lo adviertes de antemano y el servicio solamente entrará si les avisas mediante el sonido de una campanilla. Un culto al hedonismo, el buen gusto y la relajación, bajo la inspiración y dirección de Emilio Carcur, fundador del inolvidable Thai Garden, primer tailandés de nivel abierto en España. Tras un cuarto de siglo cosechando éxitos, ahora se embarca en este novedoso proyecto que además de delivery y take away, ofrece esta experiencia de lujo y privacidad.

La gastronomía se disfruta también a través de un viaje por distintas especialidades de la cocina tailandesa. Adaptan la experiencia gastronómica a tus gustos y necesidades: puedes conformar tu propio menú.

Pero si no quieres pensar demasiado, también ofrecen una opción predeterminada en formato degustación ajustada en cuatro tiempos. Podrás probar una gran variedad de platos a un precio muy ajustado para lo exclusivo de la experiencia. Comenzarás con dos aperitivos (finas tiras de carne y degustación de sopa de coco); cinco entrantes (vieira con salsa de ostras, ensalada de carne de pollo picada con leche de coco, brocheta de salmón marinado, pastelillos de pasta rellenos de setas y verduras aromatizadas, y langostinos envueltos de pasta de arroz); tres platos principales (filetes de merluza con verduras, pollo al curry rojo estilo Paneng, y pollo en tempura con salsa de ostras), dos acompañamientos de arroz y una trilogía de postres. Esta opción tiene un precio de 52 euros por persona (sin bebidas) para un mínimo de cuatro personas.

Diamantes de Sal Rosa me ha parecido perfecto no solamente para una velada romántica o especial con amigos, sino que también es ideal para reuniones de negocios o para sorprender a tus clientes. Vas a disfrutar de una experiencia que va más allá de lo gastronómico en un entorno cuidado al detalle.

Dos sitios ideales para quedar con amigas esta primavera

 Un toque francés en el corazón del barrio de Salamanca. Os presento un punto de encuentro en la capital donde disfrutar de comidas, cenas, desayunos, afterworks, una tarde de gintonics o sus brunchs de los domingos. Su carta cuenta con una selección de platos de las mejores gastronomías del mundo.

El Velázquez 17 es uno de esos lugares: un restaurante donde se mezclan productos frescos, sabores internacionales y una decoración como un bistró francés que consigue trasladar al comensal a lugares como Vietnam, Tailandia, Francia, Italia, Perú, Venezuela y la propia España. La cocina se mantiene siempre abierta, adaptando su oferta a la temporalidad de los productos. Esta premisa se representa a la perfección en su variado menú del que destacan propuestas como el curry thai con lemongrass, lima de kaffir y arroz basmati; los baos de panceta crujiente ahumada, mahonesa Hoisin, cilantro, cebolla morada y limón; la sopa de cebolla con queso Gruyere gratinado, los tequeños con crema de membrillo, los rollitos vietnamitas -que se sirven en tres opciones: de salmón, de gambas y vegetarianos-; el ceviche de corvina marinado en zumo de lima y ají amarillo, acompañado de boniato, maíz crujiente y cilantro; o grandes clásicos de la cocina española como son la ensaladilla rusa con ventresca de atún o las croquetas de jamón ibérico y boletus, el lomo de atún rojo con reducción de soja, wakame y teja de sésamo; o el filete de salmón a la plancha con risotto de clorofila y tapenade de aceitunas negras.

Asimismo, las hamburguesas, las pizzas, los risottos y los huevos rotos tienen una posición privilegiada dentro de la carta. Por último, se encuentran sus postres, tan internacionales como el resto de la carta: desde la tarta de queso americana, pasando por el volcán de dulce de leche con helado de pistacho hasta llegar a las milhojas de maracuyá, entre otros. También dispone de un menú del día por solo 14 euros, además del ‘plato del día’: una opción que varía cada día y que se puede disfrutar de lunes a viernes con opciones saludables y ricas en sabor. El Velázquez 17, ubicado en la calle y número que le da nombre, tiene una decoración interior ideal y una animada terraza en plena calle de Velázquez: es perfecta para quedar con amigas a comer, a tomar un café o a disfrutar de un gin-tonic a media tarde.

 

Especial aguacate lovers. Los fanáticos del aguacate están de enhorabuena porque acaba de aterrizar en Madrid, en pleno barrio de Justicia, el primer restaurante dedicado íntegramente a este producto: The Avocado Show ya ha abierto sus puertas en la capital. ¿Qué se puede encontrar en este templo saludable? Unos platos muy cuidados visualmente y que se elaboran a partir de aguacates sostenibles.

El primer restaurante español se encuentra ubicado en el número 13 de la calle Colmenares, en el corazón de Madrid. Una localización privilegiada gracias a su confluencia con la calle San Marcos, que le otorgar comunicación directa con dos de las zonas más animadas: Chueca y Malasaña. El local, de 200 metros cuadrados, ha sido reformado integralmente y decorado a imagen y semejanza de los restaurantes de Ámsterdam y Bruselas, con los jardines verticales, grandes cristaleras que dan visibilidad a las calles adyacentes, los letreros de neón y el mobiliario que han hecho de esta marca un lugar fácilmente reconocible entre el público foodie.

Pero, ¿qué pedir? Apunta alguna de nuestras recomendaciones:

  • Los gajos de aguacate empanados en crujiente panko, servidos con mayonesa trufada se han convertido en uno de los imprescindibles.
  • Los nachos servidos con guacamole, salsa, frijoles, queso, crema agria, jalapeños y cilantro.
  • Los huevos benedictinos se pueden elegir con beicon, espinacas o salmón.
  • La tosta de pollo cajún con abanico de aguacate, mayonesa trufada y queso parmesano
  • La hamburguesa con aguacate, carne de vacuno, beicon, rúcula, tomate, cebolla roja y salsa grill, servida con nachos triple dip se ha convertido en uno de los platos estrella.

También hay diversas variedades de pokes y entre los postres se puede elegir entre la tarta de queso con aguacate bañado en crumble de Oreo; el helado vegano de aguacate y crema de cacahuete, servido en cono negro; y el gofre de azúcar cubierto de chocolate, servido con aguacate, frambuesas, arándanos y crumble de caramelo y galletas.

Puedes reservar aquí: www.es.theavocadoshow.com/

La mejor comida thai a domicilio. ¡No te la puedes perder!

Ahora que los mejores restaurantes se han instalado en las mesas de nuestras casas, os voy a desvelar mi último descubrimiento. La auténtica (y riquísima) cocina thai nos llega al domicilio de la mano de Emilio Carcur, el fundador del mítico Thai Garden allá por el año 1995. Muchos probamos por primera vez la gastronomía tailandesa en aquel restaurante que se convirtió en todo un referente de la capital.

Ahora con Thai Emotion (de la mano de Taste Emotion Company) podemos disfrutar en casa de la excelencia de esta cocina variada, exquisita y repleta de sabores y colores.  Nace para que todos disfrutemos de la gastronomía de Tailandia y difundir las costumbres de una historia milenaria, sofisticada, elegante y respetuosa. Thai Emotion dispone de un servicio de recogida en el local y de entrega a domicilio. Pero, atención, porque los más sibaritas están de enhorabuena: también hay un espacio boutique para degustar en el propio local, bajo reserva, con capacidad para tres o cuatro mesas y que se puede convertir en un privado (calle Eguilaz, 13 esquina Luchana, Madrid). Es perfecto para disfrutar de la auténtica cocina thai en un espacio semiprivado.

Los platos llegan con una buena presentación, un packaging cuidado (con las fotografías y nombres los platos que incluye tu pedido y una orquídea natural que te arranca una sonrisa) y lo más importante: a punto. Eso se debe a que el chef Nathakiat Khambunruang elabora los platos en el momento, por lo que se requiere un tiempo mínimo de preparación; al menos, de treinta minutos. Por eso nos recomiendan que realicemos el pedido con la máxima antelación posible, preferentemente el día anterior, para prepararlo con el mimo, servicio y calidad que mereces.

Solo utilizan productos naturales y de temporada, y son fieles al recetario original thai, ofreciendo platos típicos de diferentes lugares del país. Saben plasmar a la perfección con sus creaciones los colores, sabores, olores y texturas del sudeste asiático. Vas a disfrutar de una gastronomía que despierta los sentidos con preparaciones aromáticas, suaves y delicadas, o picantes y especiadas. Además, te preguntan el nivel de picante que prefieres: original, suave o directamente sin picante.

  • ¿Qué pedir? La carta es muy extensa, para todos los gustos, hay aperitivos, thai snacks, entrantes, dumpling, dim sum, sopas, ensaladas, platos principales (raciones generosas), currys (buenas raciones), arroces, noodles, acompañamientos y postres. De los que yo he probado, os hago un listado de los platos imprescindibles.

 Kaeng Kari Kai. Preparación de contramuslo de pollo en suave salsa de curry amarillo con patata y leche de coco. Suave y jugoso.

Kai Satee. Finas brochetas de pollo al grill maceradas en curry y cúrcuma. Acompañadas de salsa de cacahuete. Buenísimas.

Dim sum Kanom Gib. Preparación de langostino y tocino envuelta en pasta de trigo y acompañado de salsa de soja ligeramente dulce. Muy rico.

Dim sum Chor Ladda. Preparación de carne de cerdo y cacahuetes en una masa de tapioca hidratada en agua de orquídeas azules. Puro color.

Tom Kha Kai. Sopa de pollo y leche de coco con jengibre azul, chiles rojos, lima kaffir, hierba limonera y zumo de lima. Para mi gusto estaba demasiado clara (me gustan más espesas), pero de sabor estaba deliciosa.

Kai Pad Med Mamuang. Finos filetes de pollo rebozados y salteados con verduritas, anacardos y piña. Muy bueno.

  • Los currys. Pueden variar de suaves a fuertes. Lo importante es el sabor. Todas las preparaciones se hacen según la receta tradicional de pasta de curry, hierbas y especias que se mezclan para crear una crema con leche de coco. Dependiendo del tipo de guindilla que se utilice, darán como resultado un curry rojo, verde o amarillo. Mis dos imprescindibles:

Kaeng Khiao Wan (Kai – Nua – Kung). Tradicional preparación de curry verde con leche de coco, hojas de albahaca thai, chiles verdes y especias aromáticas. Puede pedirse con pollo, solomillo o langostino.

Coco Cabane – Mapraw On. Llamativa preparación de langostinos o vacuno al curry verde con pulpa de coco, brotes de bambú y albahaca thai. Servido en el propio coco fresco y acompañado de los tradicionales tallarines blancos al vapor Khanom Chin. Para darse un homenaje.

  • Las coordenadas de Thai Emotion.

Teléfonos: 91 447 29 76 – 649 047 839.

Están abiertos los martes de 19:00 a 23:00h; y de miércoles a domingo, de 13:00 a 16:15h y de 19:00 a 23:00h

Take Away y Delivery:  www.thaiemotion.com

 

El nuevo japo de moda (y bueno para el bolsillo)

En pleno corazón del barrio de Salesas, mi barrio favorito de Madrid, ha abierto recientemente sus puertas el restaurante Nomo. Y ya se ha convertido en una referencia nipona imprescindible de la capital. ¿Por qué? Porque el producto es de calidad, la carta variadísima, el entorno muy agradable y los precios estupendos.

La temporada es uno de los ejes centrales de la cocina de Naoyuki Haginoya. Este chef japonés tiene experiencia en barras de sushi, izakayas y yakinukus en Tokio. En Nomo utiliza buen producto español sin enmascarar para que disfrutemos del sabor natural de los alimentos.

¿Qué pedir? Todo está rico, la verdad, pero cuentan con algunos platos estrella que merecen mucho la pena. La okonomi omelette, una tortilla abierta con pulpo y salsa okonomiyaki, es todo un descubrimiento, jugosa y con un sabor intenso. Las gyozas de butifarra con foie son imprescindibles, por originales y bien logradas. O el carabinero yakisoba, fideos con carabinero, shiitake y yema de huevo. Muy ricos también la tempura de langostinos con salsa kimuchi, y los ebi chilli, langostinos picantes sobre base de fideos kataifi crujientes y huevo frito. Y entre sus grandes éxitos, un imperdible: el salmonete no tataki, un tataki de salmonete con tirabeques al wok, salsa ponzu y hojas de wasabi. Hay una gran variedad de nigiris y os recomiendo que probéis alguna de las propuestas de rainbow rolls para las que emplean el mejor producto, con guiños locales como al arroz del Delta del Ebro. Me gustan todos, pero por elegir uno (por original) me quedaría con el spider, elaborado con uramaki de cangrejo de concha blanda con aguacate, langostino, tobiko y salsa picante Para terminar, algunas creaciones que se preparan en su propio obrador como el crunchy mochi de frambuesa con crema de pistacho y cobertura de chocolate blanco, o la cheesecake de té verde con yuzu.

Pero hay que estar atentos en cada nueva visita, porque en Nomo hay renovaciones constantes en la carta.  Entre las propuestas de vino, ofrecen como particularidad una colección de cuatro vinos creados bajo la marca GN13, escogiendo las variedades más afines y potenciando cada vez más la agricultura ecológica, biodinámica y sostenible. ¿Un consejo? No os perdáis un sake elaborado en el Pirineo, elaborado especialmente para ellos con variedades de arroz del Delta del Ebro.

El espacio de Nomo está dividido en dos plantas. En el piso superior, una barra de mármol preside la sala y se encarga de dar la bienvenida con sus sushiman. Luego se encuentran las mesas dispuestas en formas orgánicas que envuelven el local y crean diferentes zonas y rincones. Bajando las escaleras, se accede a un espacio más íntimo y sutilmente iluminado con mesas y un gran sofá que conviven con un pequeño reservado.

Este es un proyecto que hace más de diez años emprendió Borja Molina-Martell junto a su hermano Juan, Ramón Jiménez y Naoyuki Haginoya. Además de la recién inaugurada sede de Madrid, el grupo cuenta con otros tres restaurantes en Barcelona: Nomo Gràcia, Nomo Galvany y Nomo Sarrià; tres en la Costa Brava: Far Nomo (ubicado en el Faro de San Sebastián de Llafranc), el restaurante Jani en el Paseo Marítimo de Llafranc, y Nomo Nàutic (situado en el club Náutico de Sant Feliu de Guíxols); y, por último, una línea de take-away y delivery en Barcelona: Nomomoto. Todos ellos comparten las tres bases esenciales del grupo: la continua innovación, un servicio cuidado y la apuesta por la calidad a unos precios equilibrados. Y tú, ¿cuál eliges?

 

Tres experiencias foodies imperdibles en Nueva York

¡Hoy nos vamos de paseo por Nueva York! La ciudad cosmopolita y universal por excelencia ofrece tanto por descubrir y disfrutar, que lo mejor es perderse entre sus calles para experimentarlo. A nivel gastronómico es uno de los lugares más completos del mundo, tanto por su diversidad como por su cantidad -hay ofertas y sabores para todos los gustos-. Os recomiendo tres experiencias gastro que van más allá de reservar en los restaurantes de moda.

Langosta en Times Square. Tomar langosta y hamburguesa en un enclave tan céntrico y mítico de la Gran Manzana, es una experiencia muy neoyorquina. En Burger&Lobster, como su mismo nombre indica, son especialistas en ambos bocados. Y lo cierto es que los hacen muy ricos.  La langosta se puede pedir entera o en Lobster Roll una especie de bocadillo que, aunque suene extravagante al tratarse de un marisco, merece la pena probar. La hamburguesa viene acompañada de carne de langosta o con el famoso portobello (ese champiñón de grandes dimensiones). Pero lo más recomendable es que disfrutéis del plato estrella de la casa: The B&L Tower que incluye dos hamburguesas, dos Lobster Roll, dos langostas de medio kilo, patatas fritas, ensalada y hasta cuatro cócteles. ¡Una pasada!

Ramen en Chinatown. El barrio chino es una de las paradas obligadas que casi todos los viajeros hacen en sus primeras visitas a Nueva York. Los carteles en chino, los luminosos de colores, las tiendas de souvenir y, sobre todo, sus restaurantes de cocina asiática son una atracción que gusta mucho. Aunque los establecimientos son muy sencillos la comida suele estar rica y tiene muy buen precio (en comparación con el resto de la ciudad). Puedes elegir entre patos laqueados -los suelen mostrar colgando-, fideos chinos, ramen, dumpling, dim sum… Anota estas tres direcciones que a mí me gustan mucho:

  • Peking Duck House para saborear buen pato laqueado. Tiene mucha fama en la ciudad y los propios neoyorquinos vienen aquí a comerlo.
  • Wo Hop, para degustar la comida china auténtica a buen precio y en raciones generosas.
  • Y mi favorito porque me encanta el ramen: Ivan Ramen. Tiene muchas especialidades para elegir. También es muy famoso y frecuentado por los lugareños. Un aviso importante: suele haber colas para entrar.

¿Qué hamburguesa elijo? Resulta imposible resistirse a devorar una hamburguesa repleta de ingredientes y con la carne tierna. Forma parte de la propia idiosincrasia de la ciudad, tanto, como los icónicos hot dog callejeros. En Nueva York se pueden comer hamburguesas en casi todos los sitios y en sus más diversas variedades: desde la más sencillas a las más sofisticadas. Pero os destaco unas que hay que probar sí o sí -tanto por su fama como porque realmente están muy ricas-: Me refiero a las de Shake Shack Burger. Son enormes, con una carne muy jugosa, un pan en su punto y una salsa secreta de la casa que le otorga un sabor muy especial. Las patatas fritas que acompañan las hamburguesas también están bastante buenas.

Y antes de finalizar os recomiendo otra experiencia gastro imprescindible. ¿Cuál son los perritos calientes de Nueva York que nunca fallan? Los que llevan sirviendo más de un siglo en Nathan´s Famous. No os los perdáis en vuestra próxima visita.

¿Buscas sitios de tapeo? Apunta estas direcciones

¿A quién no le apetece organizar un plan para disfrutar de un excelente tapeo regado por unos buenos vinos o unas cañas bien tiradas? A mí me encanta esta costumbre tan española. Por eso hoy os descubro cuatro de mis sitios favoritos para ir de tapas con amigos.

Perretxico (Vitoria y Madrid). Es una taberna originaria de Vitoria que ahora también cuenta con varias sucursales en Madrid. Sus creaciones se inspiran en lo mejor de la cocina vasca sin perder su esencia: recetario tradicional, buen producto, ingenio en las elaboraciones y precios moderados, algo que se agradece ahora más que nunca. La propuesta de pinchos es enorme y lo más complicado es cuál elegir porque todos los entran por los ojos. Algunos de los imprescindibles: el turrón de foie con almendras tostadas y brotes mentolados (¡buenísimo!), las gildas, ensaladilla rusa, croquetas, rabas o patatas rústicas alavesas. En cuanto a los platillos (propuestas más grandes que un pincho) es muy famoso su donut de cocido con sus sacramentos y en dos vuelcos. Imprescindibles las alcachofas fritas con crema de Idiazabal trufado y panceta de basatxerri. También merece la pena su ensalada de tomates de temporada (raff, caserío, feo de Tudela…) con bonito de Ortiz y piparras. La tortilla manchada de bacalao y patata alavesa es otro de los platos estrella de la casa. Si preferís probar de todo un poco cuentan con menús degustación muy completos que ofrecen la posibilidad de degustar las mejores especialidades y a precios ajustados. Y ahora en invierno hay que probar sus contundentes pucheros de pochas, alubias… Un consejo: no os vayáis sin probar los postres; hay que elegir la tarta de que queso Idiazabal al horno que sirven templada o el yogur del caserío de Lasarte.

Back Tapas (Marbella). Cada año se mejoran. Ingenio, buen producto, elaboraciones excelentes, combinaciones originales y… ¡presentaciones que no dejan indiferente a nadie! Un establecimiento divertido e informal en el que la barra tiene casi más importancia que el salón o la terraza. ¿Una de las tapas imprescindibles? El cruasán de centolla es uno de sus bocados más demandados, pero no os perdáis el carabinero con su croqueta, el tartar de quisquillas de Motril, el gazpacho verde, los buñuelos de queso Payoyo con pisto de verduritas y yema de huevo o el cochifrito de cerdo de castañas, gazpachuelo de chirlas y camarones. Hay que dejarse aconsejar porque innovan continuamente.

El Diluvio (Santander). La capital cántabra es un paraíso para los amantes del buen tapeo. Os recomiendo visitar la zona del Cañadío, de Puerto Chico y del Río de la Pila porque vais a encontrar decenas de locales para saborear las mejores tapas. Uno de mis favoritos es El Diluvio para degustar su tortilla de patatas con callos, el pincho de mollejas con setas, el de pisto con patatas, el de pulpo, el de filete ruso con salsa de queso o sus hamburguesas de Kobe con mahonesa de curry. Una advertencia: siempre está a rebosar. Otro sitio que frecuento es Casa Lita, situado en el paseo de Pereda: su barra es un auténtico edén de los mejores pinchos. Por último, el famoso Machi es muy popular en la ciudad: sus mejillones y rabas tienen fama en la capital cántabra; sus arroces también están muy ricos.

Patio de Leones (Madrid). Finalizamos este recorrido por un espacio en el que puedes tapear, pero que destaca por su gran ambiente y animación -especialmente nocturna-, en su estupenda terraza. ¡Y con vistas a la misma Puerta de Alcalá! Más de doscientos metros con una estética rompedora de taberna cañí y una decoración asombrosa. Tienen carta de platos más elaborados, pero a mí me gusta pedirme un cubo de botellines o unos vermuts acompañados de las tapas de toda la vida, como el buen jamón, tortilla española, mejillones tigre, pulpo a la gallega, patatas bravas, zamburiñas, gambas rojas al ajillo o las croquetas de jamón Joselito (muy buenas). Además, tienen una excelente carta de vinos con cerca de quinientas referencias, muchas de las cuales se pueden pedir por copas. Ideal para una velada divertida y cool con tus amigas.

No te pierdas la cocina cántabra que triunfa en Madrid

Si queréis comer rico, cocina tradicional, buen producto y a precios más que razonables, no os tenéis que perder los establecimientos de Grupo Cañadío. Paco Quirós abrió su primer restaurante, Cañadío, en la plaza de igual nombre de su Santander natal allá por 1981. Un concepto de restaurante con raíces cántabras que treinta años después replicó en la capital, en la calle Conde de Peñalver: su réplica madrileña se convirtió en la sensación del momento y desde entonces no dejaron de crecer: La Maruca (2013), en la calle Velázquez; La Bien Aparecida (2015), en Jorge Juan; y La Primera (2016), que ocupa la primera planta del emblemático edificio Grassy de la Gran Vía. Ahora acaban de inaugurar una nueva Maruca en la Castellana, un restaurante completamente recomendable, con llenos diarios. ¿Los motivos? Os los descubro a continuación.

El primero y más importante: su buena cocina a precios moderados; elaboraciones caseras bien ejecutadas, de esas recetas que nunca se pasan de moda. Se puede comer estupendamente por unos 30 euros por persona. Opciones para compartir y tapeo de los que gustan a todos, materia prima de calidad y una carta bien seleccionada con bocados tan apetecibles como: anchoas de Santoña con pimientos asados (imprescindibles), las rabas de Santander, la terrina de foie con sobao pasiego, los huevos rotos con picadillo de Potes, el cocido lebaniego o montañés (lo mejor para estos días gélidos), la fideuá negra de cachón o los callos. Entre sus opciones de picoteo son célebres los buñuelos de brandada de bacalao en tempura (una auténtica delicia), la ensaladilla rusa, las bravas o las estupendas croquetas de carne de cocido. Otros de sus platos que me encantan: la sopa de pescado servida en dos tiempos, el cordero deshuesado sobre una cama de patatas panaderas y la merluza (que saben trabajar fenomenal) y que preparan de diferentes maneras: a la crema con patatas panadera, a la plancha con su refrito y mi favorita, la que llaman merluza a la rula, guisada con gambas y una ligera bilbaína.

 

Entre los postres ya es mítica su tarta de queso, una de las mejores de España. Sin duda merece la pena probarla. Y ojo a la de limón y merengue, que está buenísima también.

Otro de los motivos que consigue los llenos diarios es su ambiente -con una clientela ecléctica y variada-; así como una acertada decoración, muy luminosa, en este enorme establecimiento en cuyas paredes cuelgan numerosas fotografías en blanco y negro de la bahía de Santander. Un consejo: reservad en la gran terraza climatizada, rodeada de cristaleras, en las que destaca su abundante vegetación.

Por último, no dejéis de visitar esta nueva Maruca Castellana para desayunar porque incluye la exquisita tortilla de patata del Cañadío, una de las mejores de Madrid (para comerse dos o tres pinchos del tirón). Para los que prefieran las opciones dulces también disponen por las mañanas de bizcochos y bollos caseros, así como de su famosa tarta de queso. Y para el aperitivo cuentan con una barra de pinchos elaborados al momento que se pueden acompañar del vermut y de una interesante selección de vinos por copas. ¡No os lo perdáis!

Hemos probado los dos restaurantes de moda y este es el veredicto

Dos de los restaurantes recientemente inaugurados en Madrid acaparan comentarios, stories y posts en Instagram, así como muchas ganas de ir a conocerlos. Los he visitado recientemente y comparto con vosotras mi veredicto. ¿Realmente merecen la pena?

 

 

Bel Mondo. Un sistema de reservas que solamente funciona un día a la semana, complicaciones para hacerse con una mesa, colas de varios minutos en la puerta para acceder (aunque tengas confirmada tu reserva) y un hándicap verdaderamente molesto: solo dispones de una hora y media para comer o cenar. Transcurrido ese tiempo el personal se acerca amablemente hasta tu mesa para echarte. Sin demora ni contemplaciones. Si a todo ello hay que añadir que la comida que sirven es completamente irrelevante, ¿de verdad resulta imprescindible acudir a este restaurante que se ha convertido en una especie de lugar de peregrinación entre los foodies madrileños? La respuesta es SÍ. Hay que ir a conocerlo porque la puesta en escena es completamente espectacular. No le falta detalle a cada rincón. Escaleras, terraza, barras, salones, vegetación cual vergel, baños, vajillas, colorido, iluminación… Bel Mondo (Velázquez, 39) es una oda a la decoración y a los lugares en los que todo es bonito. O al menos, muy original. La pena es que apenas te da tiempo para recrearte o hacer unas fotografías en condiciones… Otro punto a su favor muy a tener en cuenta, son los precios populares de sus platos: se puede comer por veinte euros por persona. Las pizzas y la burrata (muy rica) se encuentran entre las mejores opciones. De su famosa pasta -la carbonara que terminan en la mesa en el interior de un queso pecorino-, lo mejor es el showcooking

 

Madame Butterfly. Es un local no muy grande, pero coqueto y especial, que está ubicado en pleno corazón de Chamberí (Luchana, 13 junto a la Glorieta de Bilbao). Un nuevo templo para las amantes de la cocina japonesa con un punto de fusión. El espacio se diferencia en varias zonas pequeñas, pero todas con encanto y decoradas con mucho gusto. En la entrada hay un precioso salón de té, colorido y acogedor. La zona de barra, perfecta para disfrutar de un buen cóctel, sirve de unión de las dos salas del restaurante. Por último, el salón del fondo es el más llamativo: ladrillo visto, luces de neón y un gran dibujo mural de Madame Butterfly. También disponen de terraza exterior, ahora que la mayoría preferimos comer o cenar al aire libre. Correcta relación calidad-precio en la carta y una variedad de platos bien seleccionados. ¿Qué hay que pedir sí o sí? La tortilla de patatas en tempura con atún rojo bluefin y trufa -la única en el mundo que se come con palillos y cuya mezcla de sabores funciona-; el bao burger de wagyu; los langostinos en tempura; los nigiri de huevo y trufa; los nigiri de sardina ahumada con salmorejo de mango; el salmón braseado con queso crema, aguacate, tartar de salmón, ikura y mayo-yuzu; el sashimi de pulpo a la brasa o los chipirones con mandarina, tallarines de mango y calabacín son algunos de los imprescindibles. En definitiva, un restaurante al que volver.

 

 

 

 

 

Tres descubrimientos gourmet que te alegrarán el día

Ahora que tenemos tan limitada nuestra capacidad de ocio, uno de nuestros mejores momentos es organizar aperitivos y tapeos en casa de chuparse los dedos. Hoy comparto con vosotras tres de mis últimos descubrimientos gourmet. ¡Y, además, son de productores españoles! ¿Por qué buscar fuera si en nuestra tierra tenemos los mejores sabores y de una calidad excepcional?

Un maridaje perfecto. El cava, el más versátil de nuestros vinos, armoniza muy bien con elaboraciones cuya base es el vinagre, como los escabeches y encurtidos; también con salazones y ahumados. Por eso os recomiendo probar una copa de Montesquius Rosado Gran Reserva 2009 -uno de los mejores del mercado en estos momentos, de producción limitada (6.280 botellas), pero con un precio ajustado (22 euros)- con los mejillones fritos marinados en escabeche de Real Conservera Española de las Rías Gallegas. Previamente cocidos y fritos en aceite de oliva, se presentan en 6/7 piezas de gran tamaño por lata. Están elaborados en un escabeche especial compuesto de aceite de oliva, vinagre, pimentón dulce y ahumado, ajo, clavo, pimienta y laurel. Como complemento proponemos añadir unas patatas de fritas en aceite de oliva de calidad, como pueden ser San Nicasio, que me encantan. ¿El bocado imprescindible? Coger una de las patatas de mayor tamaño de la bolsa, untarla en la salsa y poner encima un mejillón. A continuación, damos un trago de Montequieus Rosado bien fresquito, en una copa tipo Veritas o Performance de Riedel. Cuando se acaben los mejillones, no dejéis de mojar el resto de las patatas en la salsa mientras nos terminamos la botella de cava.

Un club gastronómico muy español. Nuestro país elabora productos y alimentos que son auténticos manjares: jamón, queso, anchoas, vino, aceite, conservas… Muchas de estas delicias vienen respaldadas por el trabajo desarrollado durante décadas por familias españolas. Sus productos artesanos merecen un espacio exclusivo al alcance de todos, motivo por el que acaba de nacer el Club Delicias de Aquí. Esta pyme envía a sus socios mensualmente una caja con productos de primerísima calidad, previamente seleccionados entre toda la geografía patria. Trabajan con pequeños artesanos que tienen productos únicos. Los socios también tendrán la posibilidad de asistir a una cata virtual liderada por Goyo González. Esta cata se celebra junto con la colaboración de un invitado diferente; Carlos Herrera ha sido el primer invitado que ya ha probado todos los productos incluidos en el primer pack. Además, un euro del precio de cada uno de los paquetes se entregará mensualmente a una ONG. Será el invitado quien elija a qué organización se hará la donación. Los pedidos se realizan a través de la web www.deliciasdeaqui.com y el coste total es de 60 euros (transporte incluido). Os puedo asegurar que los doce productos del primer envío son una auténtica delicia. ¡Y además de disfrutar de sabores gourmet servidos en la puerta de casa, estamos ayudando a los productores españoles!

Una edición limitada para un aperitivo perfecto. Solar de Samaniego, una bodega que me encanta, acaba de presentar Cabeza de Cuba 2017, D.O.Ca. Rioja, un vino único en edición limitada elaborado con la mejor partida de la cosecha -un coupage de tempranillo y graciano-, y cuya fermentación se ha llevado a cabo en hormigón. Esta nueva añada se presenta de la mano de la académica de la RAE, Soledad Puértolas, que ha elaborado una nota de cata enoliteraria y un relato con el que evoca la elaboración de este vino. El texto está acompañado de las ilustraciones de Elena Odriozola, Premio Nacional de Ilustración. Además, para acompañar esta nueva añada, Solar de Samaniego presenta una aplicación para participar en un concurso literario abierto. Cada semana, el más votado en la APP, obtendrá una caja de seis botellas de Cabeza de Cuba. ¡Una genial iniciativa que fusiona la cultura enológica y literaria! Un último consejo: si queréis disfrutar del aperitivo perfecto tenéis que acompañar una copa de este vino con alguna de las opciones de los (re)inventores de la banderilla gourmet: aceitunas de la variedad gordal rellenas de todo tipo de conservas, salazones y ahumados del mar (mejillones en escabeche, bonito, queso… y hasta butifarra o bacalao); los crujientes pepinillos agridulces rellenos de anchoa o de ventresca; o los cohetes de pulpo o de boquerón del cantábrico en vinagre. ¿Los culpables? Las Bombas, Lagartos y Cohetes de Vallekas; los elaboran diariamente y ahora, además, los envían directamente a casa para que tu aperitivo sea una explosión de sabores y colores. Ni se te ocurra perderte sus gildas

Tres pistas para el otoño gastro más chic

De vuelta ya a nuestras rutinas tras las vacaciones, nos aguardan algunos establecimientos que esperan nuestra visita con los brazos abiertos y un montón de novedades gastronómicas por descubrir. ¡Apunta estas tres direcciones y luego me cuentas qué te han parecido!

No te pierdas la nueva carta de Iztac. Entre artesanía mexicana, obras de arte aztecas y unos lienzos que quitan la respiración, comer auténtica cocina mexicana en un ambiente glamuroso es posible. Si todavía no conoces Iztac, es el momento de hacerlo. Su nueva carta lo merece. Mantiene clásicos que tienes que probar sí o sí como su guacamole, el aguachile negro (absolutamente imprescindible), y los tacos árabes (en mi TOP 3 de los tacos capitalinos, elaborados con lagarto ibérico). Entre los nuevos platos no te pierdas el pan de cazón campechano, el riquísimo salpicón de ternera -con la frescura propia de los ceviches y la jugosidad de la carne-, el sorprendente Mogo Mogo -plátano macho relleno de picadillo especial, chiltomate, nata agria y queso fresco-. Entre las novedades de tacos elige los de pescado maya -lubina marinada en achiote a las brasas en tortilla de maíz, frijoles refritos, salsa xnipec, chip de plátano macho y aguacate-. Y entre los principales, apuesta por el estupendo pipián verde papanteco -chuletón de cerdo a las brasas, con salsa de pipas de calabaza, tomatillo verde, jalapeño fresco y cilantro-, el bacalao a la veracruzana, el solomillo pénjamo -al carbón en salsa de chiles secos- o el mole poblano. Acompaña tu comida de un buen tequila que sirven con sangrita -como a mí me gusta-, micheladas, margaritas, mezcales o atrévete a conocer vinos mexicanos. Si prefieres el aire libre puedes disfrutar de su terraza disponen en invierno y en verano. ¡Y también tienen carta para delivery y take away si eres de las que prefiere disfrutar en casa!

 

 

La taberna cañí más animada. Con las mejores vistas y no se come nada mal… Me refiero a Patio de Leones. Al lado del Retiro, junto a la mismita Puerta de Alcalá, se encuentra esta taberna rompedora cuya estética está cuidada al detalle. La barra, la cerámica de las paredes, las ilustraciones, la asombrosa réplica de la plaza de toros de Las Ventas o el precioso baño, te van a enamorar. Pero mientras podamos disfrutar del buen tiempo te recomiendo reservar en la terraza; además, las mesas están separadas por mamparas de cristal que dan sensación de seguridad para prevenir el COVID, pero al ser trasparentes no te pierdes detalle de lo que ocurre alrededor. La carta es muy completa y no falta el mejor picoteo español: jamón Joselito, ensaladilla, anchoas, salpicón, croquetas, salmorejo, berberechos, mejillones, pulpo a la gallega… Las rabas de calamar son uno de los bocados estrellas de la casa, así como la dorada en adobo que presentan en una pieza. También están ricos los buñuelos de bacalao, la gamba roja al ajillo o los langostinos de Huelva con gabardina. Como postre hay que elegir la tarta de queso hecha en casa o un pecado final delicioso que nunca me pierdo: ¡sus churros caseros con chocolate!

Estamos de estreno en Chamberí. Y con un poco de añoranza porque este nuevo establecimiento bautizado como Zaga ocupa el amplio local de lo que fue el Atelier Belga. El espacio es una maravilla con sus dos plantas (la reforma ha conseguido que sea mucho más luminoso y acogedor), su zona de barra -abajo- y su coqueto salón -arriba-. ¿Su punto fuerte? Buen producto de temporada, precios razonables y propuestas acertadas de cocina tradicional. ¿Qué pedir? En la barra elige las tostas, la ensalada de pimientos asados en casa, una riquísima tortilla de patata (prueba su versión con pimiento verde), las empanadillas de bonito con tomate “como las de la abuela” o los rejos de calamar al estilo de Santander. Si prefieres mesa y mantel no dejes de pedir el bonito hecho en su propio escabeche, el pisto con patatas y huevo “a caballo”, las berenjenas chinas con romescu o las anchoas de Santoña servidas en mantequilla. Aunque mi imprescindible es su escalope de ternera con empanado secreto acompañado de patatas fritas caseras… ¡una delicia! Te recomiendo que termines con la piña a la brasa al Josper rematada con una salsa de mojito y hierbabuena.