Me gusta visitar Marbella fuera de la temporada de verano porque conserva toda su esencia, pero sin agobios. La temperatura sigue siendo perfecta, las terrazas continúan animadas y los restaurantes a tope, aunque puedes encontrar mesa sin problema y las playas se encuentran mucho más tranquilas. Si estás pensando en viajar allí en las próximas semanas, apunta estas tres direcciones. ¡ Te van a enamorar!

La Milla. En mi opinión es uno de los mejores chiringuitos de España en la actualidad, tanto por la calidad gastronómica como por su servicio. Desde que lo conocí, visito La Milla siempre que viajo a Marbella. Con una ubicación excepcional, situado entre el Marbella Club y Puente Romano, se ha convertido en un templo del producto y de la cocina andaluza. Su carta está compuesta, principalmente, por mariscos y pescados procedentes de las costas cercanas. Seleccionan la mejor materia prima que se adapta siempre a la temporalidad, disponibilidad del producto y a las capturas diarias.

Lo mejor es dejarse aconsejar por los fuera de carta del día, pero os recomiendo que probéis los carabineros a la brasa, con patatas chip, huevos fritos y caviar; los espetos que elaboran con todo tipo de pescados; las frituras tradicionales -ojo al bogavante frito acompañado de salsa tártara-; el marisco cocido de las costas andaluzas y su famoso tartar de atún con yema de huevo curada en soja, clara frita y caviar. Los arroces también los hacen muy ricos. A mí me gusta mucho su versión del gazpacho andaluz acompañado por salpicón de centollo y tartar de verduras. Atención a su bodega con más de ochocientas referencias nacionales e internacionales. Además, La Milla dispone de lujosas camas de playa junto al Mediterráneo para alargar la tarde disfrutando de vistas al mar, mientras saboreas su coctelería, donde no faltan los clásicos ni tampoco los cócteles de autor. Aunque a mí me gusta disfrutar de esas camas durante la hora del aperitivo con una copa de champán, un plato de jamón ibérico y un salpicón de pulpo asado a las brasas con pulpa de tomate rallado y vinagre de Jerez.

Un clásico atemporal que hay que conocer. El Marbella Club siempre es un punto de encuentro ideal para los amantes del disfrute, la buena comida y un ambiente muy especial durante todo el año. Os aconsejo acudir a El Patio, su nueva propuesta gastronómica donde el chef Armando Codispoti ha creado una oferta culinaria inspirándose tanto en los platos caseros italianos como en las raíces turcas. Imprescindible su sandía con lima y mermelada de chile o sus pizzas artesanas elaboradas en el horno de leña. La que en su día fue la residencia privada del príncipe Alfonso de Hohenlohe, ofrece unas habitaciones y villas cuidadas al detalle y rodeadas de jardines subtropicales; dos piscinas exteriores climatizadas; un Thalasso Spa -con piscina interior dinámica de agua de mar; hammam, saunas finlandesas, un solárium y doce salas de tratamientos totalmente equipadas-; un programa de bienestar holístico inspirado en la cultura mediterránea; pistas de tenis, de pádel, una galería comercial, un centro ecuestre, y un campo de golf de 18 hoyos en las colinas de Benahavís diseñado por Dave Thomas. Hay tal cantidad de actividades y servicios disponibles que, si lo deseas puedes disfrutar de una experiencia única de máximo lujo sin salir del hotel.

El desembarco de un mexicano top. En la Milla de Oro ahora también se vive una gran fiesta mexicana con la llegada de Mantarraya MX, un recorrido gastro por los casi ocho mil kilómetros del litoral Pacífico mexicano desde Ensenada y Baja California hasta Chiapas. Los pescados y mariscos toman el protagonismo de una carta donde se incorporan elaboraciones como la fritura de gallineta entera preparada sin harina gracias a una técnica a base de agua y sal que permite deshidratar el pesado y freírlo para que quede completamente crujiente por fuera y tierno por dentro; se come en refrescantes tacos de cogollos de lechuga con pico de gallo y salsa de chiles toreados. También están buenísimos los tacos de carabinero a la diabla o de bonito, y el carabinero zarandeado a las brasas. Resulta muy original el guacamole Mantarraya MX con vieiras y emulsión de chiles jalapeños. También se ofrecen otros éxitos “marca de la casa”, como la lubina a la talla con adobo rojo de chile guajillo y adobo verde de chile poblano, cocinada a la brasa; los tradicionales tacos; el tuétano a la brasa con tostadas de atún rojo toreado y emulsión de chiles serranos, o las mamelas de langostinos enchipotlados.

Y, por supuesto, apunta estas direcciones porque son imperdibles: Puente Romano y su animada plaza por las noches; Nobu para ver y dejarse ver; Capuccino Café para desayunar o tomar un cóctel a media tarde; Ta-Kumi si te gusta la buena cocina japonesa de altura; El Lago para comer muy bien rodeados de un entorno excepcional; y Trocadero y su ambientazo diurno.