¡Qué ganas teníamos de volver a disfrutar de inauguraciones llenas de color, sabor, estilo y poderío! Y de dejarnos sorprender por espacios arrebatadores donde cada rincón es más bonito que el que acabas de dejar atrás. Eso es lo que ocurre cuando pisas Casa Ozama (avenida de la Borbolla, 59, esquina con Felipe II), la que ya todos catalogan como la sensación del año en Sevilla.

Un lugar que tienes que conocer cuando visites la ciudad y que acaba de inaugurarse en el palacete que antaño fue conocido como Villa Ozama, construido a principios del siglo XX. Más de 800 metros de jardín salpicados de altísimas palmeras centenarias y cargado de sabor andaluz. Entre sus pérgolas y parterres no faltan jazmines, rosales, buganvillas, limoneros, olivos… y hasta una fuente central inspirada en las de los patios del barrio de Santa Cruz. Su imponente arquitectura es un ejemplo del modernismo imperante en la zona, puesto que es vecino de los edificios diseñados por Aníbal González para la Exposición Iberoamericana de 1929 en el parque de María Luisa, que está justo al lado: sus ventanales, terrazas y balcones se asoman al emblemático parque sevillano.

La fachada de Casa Ozama, con su forja, cerámica y coloridos azulejos, es completamente instagrameable, especialmente por la noche cuando está iluminada. Pero para mí lo mejor es el interior con sus casi 600 metros distribuidos en cuatro plantas, por su especial mobiliario, decoración e interiorismo. Destacan los ventanales, las majestuosas escaleras y el glamour de una decoración que no deja indiferente a nadie con sus suntuosos tejidos, estampados florales, papeles pintados y las originales esculturas de animales. Los materiales nobles y el mobiliario contemporáneo se entremezclan con piezas rescatadas de anticuarios de todo el mundo.

Casa Ozama cuenta con varios espacios diferenciados en los que vas a encontrar zonas de extensas barras, bares canallas, elegantes salones, comedores más informales y rincones escondidos para tomarse una copa. El nuevo proyecto está dirigido en lo gastronómico por Juanma García y Genoveva Torres (Ovejas Negras Company) junto a Rafael Cebolla y Óscar Vega (del más que recomendable Maria Trifulca). El jefe de cocina es Manuel Pabón (Bib Gourmand por Torres y García).

La carta se centra en platos a la parrilla (atún, rodaballo, corvina, bacalao, lomo alto de vaca, solomillo de vaca vieja, presa ibérica…) y los arroces (del señorito, fideuá negra de chocos de Isla Cristina). Estando en Sevilla no puede faltar el tapeo como la ensaladilla rusa de langostinos, ostras de la Bretaña francesa, croquetas de cecina de León, minibrioches de gamba blanca, anchoas de Santoña OO con mantequilla Café de Paris, tomates en ensalada con sardina ahumada y queso de Cazalla de la Sierra, taquitos de bacalao fritos, o la cazuela de albóndigas de choco con picada de azafrán. Si prefieres los bocados tradicionales no dejes de pedir los langostinos de Sanlúcar de Barrameda, el calamar de anzuelo frito con salsa tártara, el taco de atún de almadraba con aliño de papas y el jamón que llega a la mesa con el arte del mejor cortador del mundo del año 2018. Atención a uno de los platos imprescindibles, los huevos rotos con bogavante. Entre los postres no faltan la tarta de chocolate, la de queso, los helados artesanos, el arroz con leche o el tocino de cielo. Cuenta con una extensa carta de cócteles y una interesante selección de vinos que incluyen las diferentes D.O. españolas y buenos vinos de Jerez.

 

Puedes reservar aquí: casaozama.es