Para los viajeros imparables, Four Season siempre es garantía de lujo, servicio impecable y calidad. Por eso yo estaba expectante por disfrutar del primer establecimiento de la cadena canadiense en nuestro país: ubicado en pleno corazón capitalino, en el formidable complejo de Canalejas, todavía no está abierto en su totalidad. Pero estas son las primeras impresiones que deja la experiencia Four Seasons.

Un marco y una ubicación incomparable. El edificio (conocido popularmente como palacio de la Equitativa) es uno de los más bellos de Madrid, arquitectónicamente hablando: arcos, balconadas, cúpulas, torreones, grupos escultóricos… Tras su reforma, su monumental fachada ha quedado impresionante. En el interior han mantenido los elementos más atractivos de la estructura que antaño ocupó Banesto (como las columnas y los suelos). Situado en pleno centro, entre la Puerta del Sol y el Barrio de las Letras, y a pocos pasos del Kilómetro Cero, este Four Seasons se convertirá en un destino en sí mismo. Además, se complementará con un acceso directo a las elegantes tiendas (Hermès, en la misma puerta de entrada, ya se ha inaugurado) y restaurantes que ocuparán La Galería de Canalejas, que muy pronto abrirá sus puertas.

Las habitaciones y suites. Aunque ahora solo están operativas dos plantas, cuando el hotel esté al 100% de su capacidad contará con 200 habitaciones, 39 de las cuales son suites. Un plus: su amplitud. Hasta las más sencillas no bajan de los 40 metros, algo que resulta muy de agradecer en una gran capital europea. Amenities de Hermès, minibar repleto de las mejores marcas, grandes ventanales, balcones a la calle, decoración cálida y más de 3.700 piezas históricas restauradas meticulosamente que conviven con obras de arte españolas contemporáneas. La mayoría de las habitaciones cuentan con composiciones y detalles arquitectónicos únicos. Mención aparte merecen sus suites: las que cuentan con dos dormitorios son como apartamentos de lujo (de más de 160 metros) en las que te podrías quedar a vivir. Y la suite real, con más de 400 metros, ocupa parte de lo que fue el despacho de Mario Conde. Todavía no se puede reservar, pero estará al alcance de muy pocos bolsillos: 20.000 euros la noche. Un plus: los huéspedes del hotel tienen a su disposición un Porsche con chófer que los traslada hasta un radio de tres kilómetros.

 

La apuesta gastronómica. En todos los Four Seasons alrededor del mundo cuidan (y mucho) la oferta gastronómica. Dani García ha sido el elegido para hacerse cargo de Brasserie, el restaurante estrella del hotel que cuenta con un acceso independiente desde la calle Sevilla. Ocupa la séptima planta e incluye una amplia terraza que regala unas vistas espectaculares del cielo de Madrid. Está abierto para el desayuno, el almuerzo, la cena y también para tapear de una manera más informal a través de su carta de snacks. De momento no he disfrutado de la experiencia gastronómica de la Brasserie, así que no puedo opinar. Pero hay dos platos de la carta de los que todos hablan: la Dani’s Hamburguesa Rossini y el mítico tomate nitro del chef con gazpacho verde y tartar de quisquillas.

También hay un servicio de habitaciones muy completo en cuanto a variedad. Y el chef ejecutivo (Omar Mallen) dirige un equipo que ofrece platos locales tradicionales para disfrutar en El Patio o pedir para llevar. Próximamente se va a inaugurar Isa, un gastrobar decorado de manera espectacular que ofrecerá tapas de inspiración asiática combinadas con bebidas creativas.

 

Wellness. El del Four Seasons se ha convertido en el spa más grande de la ciudad con 1.400 metros cuadrados distribuidos en cuatro plantas. Solo la recepción de techo infinito ya impacta en cuanto entras. Gimnasio 24 horas, ocho salas de tratamiento, incluida una reservada exclusivamente para parejas; baño de vapor, sauna, sala de espera y un salón. ¿La joya de la corona? La piscina cubierta ubicada en la última planta del spa, con paredes de vidrio y un tragaluz de gran tamaño que ilumina el espacio con la luz natural del sol. Esta piscina se complementa con una terraza adyacente que ofrece vistas a los tejados de la ciudad mientras se toma un refresco en el bar o se toma el sol.

No solo para huéspedes. También se han puesto en marcha experiencias para ofrecer a los madrileños y visitantes, aunque no estés alojado. Además del restaurante de Dani García, para comer, cenar o tapear, El Patio es ideal para tomar un café con pastelitos, un cóctel o un combinado a media tarde. Próximamente se podrá disfrutar de la tradición del afternoon tea. Y al mediodía los amantes de vermut están de enhorabuena ya que lo sirven directamente -como todos los mejores vermuts- de una exclusiva barrica tradicional de Jerez hecha a medida, la primera de su tipo desde la década de 1960. Se acompaña de las aceitunas de Campo Real que aliñan en el propio hotel o de algunos de los deliciosos entrantes de la carta de El Patio. Desde aquí animo sus responsables para que sigan ideando alternativas para que los madrileños podamos incluir al Four Season entre nuestros planes de ocio favoritos.

  • Atención a este dato. Hasta la fecha gran parte de sus huéspedes son españoles procedentes de todos los puntos cardinales del país.
  • Toda la información y reservas: fourseasons.com/es/madrid/