Si queréis comer rico, cocina tradicional, buen producto y a precios más que razonables, no os tenéis que perder los establecimientos de Grupo Cañadío. Paco Quirós abrió su primer restaurante, Cañadío, en la plaza de igual nombre de su Santander natal allá por 1981. Un concepto de restaurante con raíces cántabras que treinta años después replicó en la capital, en la calle Conde de Peñalver: su réplica madrileña se convirtió en la sensación del momento y desde entonces no dejaron de crecer: La Maruca (2013), en la calle Velázquez; La Bien Aparecida (2015), en Jorge Juan; y La Primera (2016), que ocupa la primera planta del emblemático edificio Grassy de la Gran Vía. Ahora acaban de inaugurar una nueva Maruca en la Castellana, un restaurante completamente recomendable, con llenos diarios. ¿Los motivos? Os los descubro a continuación.

El primero y más importante: su buena cocina a precios moderados; elaboraciones caseras bien ejecutadas, de esas recetas que nunca se pasan de moda. Se puede comer estupendamente por unos 30 euros por persona. Opciones para compartir y tapeo de los que gustan a todos, materia prima de calidad y una carta bien seleccionada con bocados tan apetecibles como: anchoas de Santoña con pimientos asados (imprescindibles), las rabas de Santander, la terrina de foie con sobao pasiego, los huevos rotos con picadillo de Potes, el cocido lebaniego o montañés (lo mejor para estos días gélidos), la fideuá negra de cachón o los callos. Entre sus opciones de picoteo son célebres los buñuelos de brandada de bacalao en tempura (una auténtica delicia), la ensaladilla rusa, las bravas o las estupendas croquetas de carne de cocido. Otros de sus platos que me encantan: la sopa de pescado servida en dos tiempos, el cordero deshuesado sobre una cama de patatas panaderas y la merluza (que saben trabajar fenomenal) y que preparan de diferentes maneras: a la crema con patatas panadera, a la plancha con su refrito y mi favorita, la que llaman merluza a la rula, guisada con gambas y una ligera bilbaína.

 

Entre los postres ya es mítica su tarta de queso, una de las mejores de España. Sin duda merece la pena probarla. Y ojo a la de limón y merengue, que está buenísima también.

Otro de los motivos que consigue los llenos diarios es su ambiente -con una clientela ecléctica y variada-; así como una acertada decoración, muy luminosa, en este enorme establecimiento en cuyas paredes cuelgan numerosas fotografías en blanco y negro de la bahía de Santander. Un consejo: reservad en la gran terraza climatizada, rodeada de cristaleras, en las que destaca su abundante vegetación.

Por último, no dejéis de visitar esta nueva Maruca Castellana para desayunar porque incluye la exquisita tortilla de patata del Cañadío, una de las mejores de Madrid (para comerse dos o tres pinchos del tirón). Para los que prefieran las opciones dulces también disponen por las mañanas de bizcochos y bollos caseros, así como de su famosa tarta de queso. Y para el aperitivo cuentan con una barra de pinchos elaborados al momento que se pueden acompañar del vermut y de una interesante selección de vinos por copas. ¡No os lo perdáis!