Si eres de las que prefieres viajar fuera de temporada, buscando escapadas poco masificadas, ideales para relajarse y disfrutar de unas vacaciones tranquilas y en calma, estás de enhorabuena: ¡Ibiza puede ser tu destino! Hoy te voy a descubrir todos los encantos que esta isla puede ofrecer durante la temporada invernal en un ambiente alejado del bullicio, la fiesta y las discotecas. ¿Comenzamos?

Un buen punto de partida es Dalt Vila. Aquí se encuentra el rincón perfecto para las que apreciáis la soledad y tranquilidad de los pueblos pesqueros mediterráneos. A partir de época del año podrás perderte por las calles empedradas del casco antiguo, rodeado por su fortaleza, disfrutar del silencio, hacer fotos a sus fachadas blancas con puertas azules sin que nadie te estropee la instantánea o sentarte en una de las terrazas de la plaza de la Vila a saborear un buen vino o un cóctel. Y apunta que desde finales de enero y durante febrero, al paisaje que han dejado las lluvias y el sol del otoño se le suma la floración de los almendros en Pla de Corona en Santa Agnès, uno de los pueblos más conocidos de San Antonio. Estos árboles florecidos crean un manto blanco tan brillante como la nieve, componiendo un paisaje tan hermoso que no podrás dejar de inmortalizar.

¿Otro plan irresistible? Observar a los flamencos. Sí, has leído bien, flamencos ibicencos. La isla blanca alberga paisajes naturales con una fauna y flora que solo se encuentran aquí. Debido a su clima mediterráneo, Ibiza y Formentera son elegidas como el hogar de cientos de flamencos que viajan a las islas cada temporada. El Parque Natural de Las Salinas es una visita imprescindible sobre todo al atardecer, porque podrás observar cómo estas coloridas aves pasan el tiempo tranquilamente en los estanques.

En la costa suroeste, frente a Cala D’Hort, se encuentra el famoso islote de Es Vedrá, que antiguamente formaba parte de la isla de la cual se fue separando progresivamente. Según cuenta la leyenda es uno de los puntos más energéticos del planeta y junto con el Peñón de Ifach, en Alicante, y el suroeste de Mallorca conforma el denominado triángulo del silencio. Si eres un amante de la hora mágica del ocaso, tienes que visitar este enclave.

¿Dónde alojarte? Toma nota de dos de mis hoteles favoritos de la isla. Comienzo por El Gran Hotel Montesol Ibiza, un clásico atemporal que siempre está de moda desde los años 50 del siglo pasado y que ha acogido entre sus muros a todo tipo de celebridades, incluida la mismísima Carolina de Mónaco.  Si prefieres alejarte de todo y de todos, Hacienda Na Xamena es tu sitio. Se trata de uno de los remansos de paz y naturaleza mejor preservados de la isla. Levantado sobre un acantilado de 180 metros de altura y con unas vistas esplendorosas, no hay una puesta de sol más inolvidable. Sus piscinas en cascada son de las más bonitas que vayas a disfrutar en un hotel.