Es uno de los destinos más fascinantes en el mundo. La Ciudad de México con sus más de veinte millones de habitantes, es casi un país en sí mismo. Diversa, heterogénea y animada, esta urbe enamora a todo tipo de visitantes por su historia, cultura, arte y la hermosa arquitectura que lo adorna. Calles cubiertas de tradición y una oferta gastronómica a la altura de las grandes capitales, la convierten en un destino repleto de encantos. Su extensión da para muchos días, pero si solo dispones de dos o tres, te aconsejo las paradas obligatorias.

Bosque de Chapultepec. Premiado como el mejor parque urbano del mundo (para que os hagáis una idea, su extensión es siete veces superior al Retiro). Con sus inmensos espacios verdes, su vegetación frondosa, sus lagos y los animales que deambulan con libertad, realmente crees estar sumergida en un bosque. Ofrece estupendas panorámicas de la ciudad. En su interior se encuentra un zoológico, numerosos puestos de comida y de souvenirs a precios muy económicos, el castillo del mismo nombre donde se pueden contemplar los hermosos murales de Siqueiros, el Museo Nacional de Historia o las habitaciones donde vivió el presidente Porfirio Díaz.

El centro histórico y el Zócalo capitalino. Declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por parte de la UNESCO, el centro histórico alberga miles de actividades y sitios turísticos que no debes dejar de visitar. Alrededor de lo que se conoce como plaza del Zócalo está la plaza de la Constitución, los impresionantes edificios virreinales que la rodean y la catedral más grande de América, conocida como catedral Metropolitana con los vestigios de la ciudad prehispánica sobre la que se construyó la ciudad: el Templo Mayor. Imprescindible acercarse hasta el palacio de Bellas Artes, posiblemente el edificio más bello de esta urbe infinita. Aunque no te alojes, pasa a tomar un café en el Gran Hotel: su estilo vintage, ese toque afrancesado y su techo acristalado Tiffany, encandilan.

Barrio de Polanco y paseo de la Reforma. Tienes que dedicar al menos una tarde (si puedes incluso más) a pasear por Polanco. En su famosa avenida Presidente Masaryk se encuentran las mejores tiendas, las firmas internacionales, las boutiques más exclusivas, las sedes diplomáticas y los mejores restaurantes. También hay que caminar a lo largo del bulevar más emblemático de la ciudad, el paseo de la Reforma (¡con sus casi 15 kilómetros de recorrido!), fotografiar el Ángel de la Independencia y el monumento a la Diana Cazadora.

El legado del pasado. Con una extensión de 264 hectáreas, Teotihuacán -a tan solo sesenta kilómetros del centro- es una de las principales atracciones turísticas del país y una de las zonas arqueológicas más importantes. Sus estructuras principales son las pirámides del Sol y la Luna y el Templo de Quetzalcóatl, que datan del primer siglo A.C. Si dispones de más días desplazarte hasta el volcán Nevado de Toluca es todo un acierto.

Xochimilco. Los locales lo visitan a menudo, las parejas lo adoran y no pocas pedidas de mano han tenido lugar entre sus canales. Es un lugar pintoresco en el que hay que caminar por sus mercados llenos de flores o navegar a través de los canales amurallados con jardines a bordo de sus coloridas trajineras, unas embarcaciones típicas.

¿Dónde alojarse? La oferta hotelera es tan extensa como la ciudad, pero por su perfecta ubicación y las fabulosas panorámicas que ofrecen sus habitaciones, una opción ideal si te quieres alojar en la mejor zona, es el hotel Presidente InterContinental Mexico City. Cuidan al máximo la seguridad de sus huéspedes y se sitúa en pleno corazón de Polanco, a pocos pasos del bosque de Chapultepec. Es pet-friendly y cuenta con numerosos restaurantes de diferentes estilos: italiano, francés, neoyorquino, inglés donde sirven el té de la tarde… Pero mi favorito e imprescindible es Chapulín, rodeado de cristaleras y vegetación; ofrece muy buenos platillos tradicionales mexicanos y es frecuentado por los locales. ¡No te pierdas sus sopas y su chile de Nogada en temporada! Otros dos pluses: entra a su tienda La Clásica donde podrás comprar artesanía, bisutería y moda de calidad a precios razonables, y sube al lounge de la planta 39 para disfrutar de unas vistas que cortan la respiración mientras disfrutas de un café o un tentempié.

Anota estos otros rincones con encanto de CDMX:

  • Plaza Garibaldi. Rodeada de cafés y terrazas donde se escucha en vivo la música de mariachi, veracruzana y grupos norteños. Además, puedes pedir tu tema favorito y lo interpretan especialmente para ti.
  • Los mejores churros. Aquí les gusta tanto los churros con chocolate como a nosotros. Haz una parada en El Moro que lleva elaborando esta exquisitez desde 1935 y se los ha servido al mismo Cantinflas.
  • Al rico taco. No has estado en CDMX si no te has comida un taco de pie en un local modesto a altas horas de la noche… En las taquerías del Charro Ugalde prueba los tacos de carnita asada con queso asadero. Los tacos al pastor en Los Güeros de Boturini, considerados los mejores de la capital. En Turix (zona de Polanco) tienes que comer los de cochinita pibil, con carne de cerdo asada lentamente, achiote y salsa de adobo de naranja agria.
  • Un sabor autóctono e irresistible. Los esquites con tuétano de Don Josué. Hay cola para probar este bocado único que lleva vendiendo en su puesto desde hace más de cuarenta años.
  • El barrio Condesa y la zona Rosa. Aquí encontrarás un animado ocio nocturno y un cierto estilo hípster que gobierna estas calles salpicadas de cafés con encanto, shopping, galerías, hoteles boutique, etc.
  • La Casa Azul. Las fanáticas de Frida Kahlo y Diego Rivera, de sus pasiones desbocadas y su arte inmortal, tenéis una parada obligada en Coyoacán y sus edificaciones coloniales. Aquí está la casa en la que vivió la artista; todo se encuentra como ella lo dejó al morir. Cerca se encuentra el Mercado Artesanal, ideal para comprar recuerdos típicos.