Nada mejor que compartir una comida en familia para celebrar la vuelta a la normalidad. Porque siempre resulta un plan estupendo saborear ricos platos y disfrutar de una divertida sobremesa en la mejor compañía. Y porque en algún momento habrá que celebrar sus días (del Padre y de la Madre; da igual el mes en el calendario, ellos se lo merecen siempre). Apunta las siguientes direcciones.

Sorpréndelo en el mejor restaurante de Madrid. Lo de afirmar que un establecimiento es el mejor de la capital es subjetivo porque cada uno tiene sus propios gustos y todos son válidos, pero lo que no se le puede negar a Saddle es la búsqueda de la excelencia. Después de una reforma integral del espacio que albergó al icónico Jockey (su estilo, entorno y carta son completamente diferentes, no vayáis buscando a Jockey porque no lo vais a encontrar), se han propuesto un gran reto: que cada comensal disfrute de una experiencia de máxima calidad en producto, cocina, servicio y entorno. ¡Y lo consiguen! Su cocina se basa en el respeto al producto, la tradición y la estacionalidad. Aquí todo se sirve con ceremonia y refinamiento. Algunas de las especialidades imprescindibles son el pichón Mont Royal, la lasaña fría con buey de mar y bogavante, el lenguado Meunière, el mero salvaje con escabeche de aceitunas y puré de chirivías, la gamba roja de Garrucha, el arroz meloso con setas, pato azulón y trufa negra o el consomé inspirado en una bullabesa. En la carta de invierno no hay que perderse el cardo rojo con beurre blanc ibérica y angulas o los guisantes con salsa de menta, sapietas y papada confitada. ¡Y se pueden pedir medias raciones en varias propuestas de la carta para probar de todo un poco! En el lobby también se pueden degustar bocados apetecibles como unas anchoas, jamón ibérico, quesos, ostras Amelie, caviar, navajas ligeramente escabechadas, salmón marinado con encurtidos caseros, salazón de corzo o su espléndida gilda. Saddle dispone de una bodega de más de 1.400 referencias entre las que vais a encontrar auténticas joyas. Os recomiendo que os dejéis aconsejar por el sumiller.  Y un aviso: vais a disfrutar como niños con los carritos; el de quesos es de volverse loca y si sois amante de los destilados en ese carro va a encontrar… ¡más de 460 referencias! Algunas etiquetas proceden de destilerías que ya no existen, por lo que disponen de botellas únicas. Y os aseguro que vais a disfrutar con sus rituales y con la manera en la preparan los cafés (pídelo de filtro) y los tés.

Un recién llegado muy elegante. En pleno Chamberí (calle Eduardo Dato, 8) acaba de llegar un restaurante de lo más coqueto y encantador, ideal para padres sibaritas y elegantes, pero con precios muy razonables. Prístino busca dar bien de comer, con platos que reflejan los sabores y el recetario de toda la vida, pero elaborados con técnicas actuales y presentados en mesa de manera perfecta. El espacio es ideal, un edificio de 1945 que ha sido completamente redistribuido, rehabilitado y decorado con tonos claros, diseños clásicos y vegetación natural.

Si tu familia es adicta a los platos de cuchara, aquí vais a disfrutar los callos con morro y pata (melosos y picantitos) servidos en cazuela de barro, las lentejas castellanas con sus sacramentos o las verdinas con pixín. Otras pistas ricas, ricas: el pisto alboronía (con tomate, pimientos y huevo), el rodaballo gallego al horno, la lubina a la sal o el bacalao confitado a la madrileña con una fritada tradicional. Si son carnívoros pueden pedir las albóndigas de presa (para mojar pan), el jarrete de cordero lechal, la lechona mallorquina asada a baja temperatura, el lomo de ternera de Guadarrama con patata monalisa o el chuletón de vaca.

Para los más arroceros. Un ambiente acogedor y familiar, como de casa de comidas tradicional, pero con una decoración marinera en tonos blancos y azules. Un refugio tranquilo en pleno Alberto Alcocer; así es Nuevo Gerardo. Mariscos, pescados, pulpos, arroces y buenos cortes de carne son los protagonistas de una cocina que apuesta por el recetario de toda la vida. En la carta encuentras mariscos frescos de lonja, chacinas y salazones, ensaladilla rusa, pulpos (pide el que elaboran al cobre y a la vista). Y son especialistas en merluza de pincho. Pero la estrella de esta casa y lo que tenéis que probar aquí, son sus arroces. Se puede elegir entre el arroz marinero; el de pollo de corral y setas de temporada; el de chipironcitos de potera y verduras; el arroz negro a la tinta del calamar; el de solomillo salteado con ajos tiernos y verduras de temporada o el de rape y almejas en salsa verde. Todos están muy ricos, pero tenéis que elegir el que elaboran con carabineros de sur o el arroz con bogavante. ¡Os va a encantar!