Hay que celebrar el amor, la amistad, la vida o lo que te venga en gana. ¡Pero hay que celebrar! Siempre… Se aproxima el famoso 14 de febrero y te damos tres pistas para acertar con la elección de tu cena. Eso sí, reserva con tiempo porque son restaurantes que están muy de moda.

Para parejas muy animadas. Si os gusta el ambientazo y dejaros caer por uno de los sitios que cuelga cada noche el cartel de completo, elije el nuevo Lobito de Mar de Dani García en Madrid. Ubicado en la calle gastro más frecuentada de la capital (Jorge Juan, 10) el espacio es espectacular, con una decoración elegante, acogedora y repleta de guiños marineros. Hasta la vajilla tiene forma de concha, de pez, de mejillón… Lo mejor en Lobito es pedir un montón de platos ricos para compartir: patata aliñada con tartar de atún, mejillones escabechados con salsa de níscalos, buñuelos, ensaladilla rusa, croquetas de gambas, cigalitas al ajillo, berberechos… Si preferís daros un homenaje gastro debéis probar algunos de sus pescados o la parrilla o un buen marisco: gamba roja, percebes, bogavante, almejas, lubina, lenguado, gallineta… Todos los productos del mar que sirven en esta casa tienen mucha calidad. Luego podéis acercaros a tomar una copa a Amazónico; está al lado y es otro de los imprescindibles de la gente guapa capitalina.

Para sibaritas gourmet. Me encanta este restaurante, uno de mis últimos descubrimientos de Barcelona que más me ha gustado y al que estoy deseando regresar. Os hablo de Mr Porter. El espacio es bestial, bordan la elaboración de todas las carnes y verduras, y os van a tratar de maravilla. Además, han preparado un menú especial de San Valentín con ocho irresistibles platos. Tras el cóctel de bienvenida, llegará la focaccia de la casa, ostras Amélie con salsa verde, cangrejo real al horno, ensalada de langostinos con maíz a la brasa y aguacate (buenísima), lubina al horno con salsa de adobo, espárragos a la brasa con pimientos del padrón, filete Mignon con mantequilla de setas silvestres (delicioso), patata Dauphinoise y un postre afrodisíaco especial… Es un festival gastronómico ideal para paladares gourmet. El precio es de 105 euros por persona, pero una noche es una noche y la ocasión -y el menú- bien lo merecen.

 

Para los más románticos. Otro restaurante que me tiene loca desde que lo conocí. Le Bistroman -ubicado a espaldas del Teatro Real- es, posiblemente, el mejor francés que ha tenido Madrid. Y además es precioso, coqueto, romántico y elegante; casi con servicio de Estrella Michelin. ¿Se puede pedir más? Pues sí. Una bucólica fachada en tonos pastel que te traslada a algún pueblecito provenzal, mantelería de hilo, vajilla de porcelana de Limoges, cristalería Riedel, cubiertos de plata, cuchillos con mango de madera de olivo para la carne… Pero lo mejor es su cocina. No os perdáis su sopa de cebolla, las ostras Amélie acompañadas con la típica guarnición francesa (vinagre, chalota y mantequilla), el foie gras casero con un adictivo acompañamiento elaborado con cáscaras de limón, el pescado del día a la bullabesa (uno de los platos imprescindibles) y el sobresaliente onglet de ternera -un corte muy tierno conocido también como bocado de la reina- con salsa y acompañamiento de chalotas. No olvidéis terminar vuestra velada disfrutando su selección de quesos franceses: Comté, Saint Nectaire, Camembert, Epoisses…

Y vosotras, ¿cuál de estos tres restaurantes vais a elegir?