Todavía nos quedan unas cuantas semanas de frío antes de que llegue la primavera. Por suerte, en España tenemos localidades donde brilla el sol casi todo el año y su microclima nos invita a quitarnos el abrigo. Marbella me gusta más en verano que en invierno. Algunos días de febrero el termómetro pasa de los 20 grados. Además, acabo de descubrir un refugio de lujo y relax perfecto para reponernos del ajetreo y los excesos navideños e incluso ideal para organizar un fin de semana de enamorados. Os hablo de Anantara Villa Padierna.

Entre sus muros se han alojado celebrities nacionales e internacionales, la exprimera dama estadounidense y numerosos miembros de casas reales. Es un enclave rodeado de colinas, cipreses, jacarandas y alcornocales, se encuentra este oasis de tranquilidad junto al Mediterráneo que nos incita a disfrutar del clima primaveral. Me ha llamado la atención su arquitectura que recuerda a los palacetes toscanos; también que sus instalaciones son como un pequeño museo: albergan más de mil obras de arte originales entre pinturas, esculturas, ánforas, espejos, cerámicas, tapices… Cuantos más rincones descubres, más te enamoras del lugar. Es uno de esos sitios que en cuanto los pisas sabes que vas a volver. Mención especial para el personal y su sobresaliente servicio: os van a hacer sentir como una reina en todo momento.

Sus habitaciones y suites ofrecen un diseño personalizado (no hay dos iguales) y repleto de detalles en la decoración, con piezas procedentes de todo el mundo. También tiene amplias villas independientes para los que buscan mayor privacidad, gracias a una atención exclusiva con servicio de mayordomo y piscina propia. Estas villas son un auténtico lujo.  Si como a mí os apasiona la gastronomía, estáis de suerte. En Villa Padierna se han esmerado en crear una oferta gastronómica de altura y para todos los gustos. Aquí vais a encontrar:

  • Un 99 Sushi Bar, como sabéis, uno de los mejores japoneses de España. Imprescindibles sus niguiri, langostinos tigre y cualquier opción de wagyu.
  • Paco Roncero, dos estrellas Michelin, tiene su propio restaurante llamado ‘O’ que se inspira en la cocina mediterránea.
  • Diego Cabrera, un bartender de prestigio internacional (no os perdáis en Madrid su Salmón Gurú) es el encargado de la coctelería en Eddy’s Bar.
  • A pie de playa, en el Club de Mar, rodeado de altas palmeras, se puede comer también estupendamente. Muy buenos sus arroces, sus tapas del día o su lubina a la sal.
  • Y lo mejor… Reservad la experiencia Dining by Design para una velada inolvidable. Podéis diseñar una cena completamente personalizada: bajo una pérgola de glicinias en un patio privado, a la luz de las estrellas en un anfiteatro clásico, en una de las terrazas de las villas… Y eligiendo a medida el menú, las flores, colores, decoración, música…

Imprescindible pasar por su spa para disfrutar de sus tratamientos exclusivos. El circuito de hidroterapia, inspirado en los baños romanos, cuenta con tres salas para Aqua Tub Detox Massage y Slimming Jet Shower, y tres para aromaterapia y baños de vapor Hammam, Indian Bath y Bali. El programa de bienestar incluye sesiones privadas de meditación. Y no dejéis de probar algunos de sus masajes, te dejan como nueva.

Si sois amantes del golf Villa Padierna cuenta con tres campos de 18 hoyos: Flamingos, Alferini y Tramores. El complejo tiene también con un espacio conocido como el Racquet Club que ofrece más de 22.000 metros cuadrados para practicar actividades deportivas, incluyendo dos pistas de tenis, once de pádel y un campo de croquet.

Ideas para exprimir vuestra estancia (y los alrededores).

  • Sobrevolar en helicóptero la ciudad de Sevilla o la mágica
  • Hacer la ruta por los Pueblos Blancos en un coche de época descapotable, mientras se contempla la belleza del paisaje de la sierra de Grazalema y los campos de naranjos que rodean el camino.
  • En la ciudad morisca de Casares, el hotel propone una visita donde los huéspedes pueden participar en un taller de acuarela dirigido por un artista local que finaliza con un picnic al atardecer.