¿Te quedas en la capital durante el mes de agosto? ¿Vienes a pasar aquí unos días de vacaciones? Tráfico fluido, cenar en cualquier sitio que te apetezca sin reservar ni planificar previamente, aparcar en la misma puerta de tu destino… Pequeños detalles impensables en cualquier otra época del año que lo convierten en un mes para disfrutar a tope. ¿Necesitas ideas? Hoy te desvelo algunos de mis descubrimientos recientes.

Una cena especial. Y una experiencia culinaria de altura. Bistroman, recién inaugurado, es un fantástico restaurante francés. Se encuentra entre el Palacio de Oriente y el Teatro Real y fusiona con acierto la autenticidad del clásico bistró con el toque elegante del atelier. Su bucólica fachada te traslada con la imaginación a algún pueblecito provenzal. Nada más entrar encuentran la cocina vista, pero con un encanto especial, como de caserío campestre. La decoración mezcla ladrillo, vasijas, cobre, ristras de ajos o cestas de mimbre con lámparas de araña, mantelería de hilo, vajilla de porcelana de Limoges, cristalería Riedel, cubiertos de plata y cuchillos con mango de madera de olivo para la carne. Prueba el paté de campaña y el foie gras casero (impresionante el acompañamiento elaborado con cáscaras de limón), el pescado del día a la bullabesa, el sobresaliente onglet de ternera con salsa y acompañamiento de chalotas, o la col rellena con pintada de Bresse.

El cóctel con amigas. Chido es un restaurante mexicano que se inauguró hace pocos meses en la avenida de Brasil y que fusiona la cocina mexicana y la española. ¿Su seña de identidad? Ofrece originales tacos de diseño elaborados con algunos de los ingredientes estrella de nuestro recetario. De estilo callejero, desenfadado y muy divertido, tiene unos tacos ricos, algunos bocados sorprendentes (como las croquetas de cochinita pibil) o sus nuevo poke de gambones a unos precios estupendos; se puede cenar por veinte euros por persona. Lo mejor es que te puedes quedar allí a tomar la primera copa. Podrás elegir entre una amplia carta de cócteles que incluye mojitos, caipiriñas, daiquiris, margaritas, michelada mexicana o limonada de sandía, además del cóctel Waikiki que lleva el conocido ron miel Arehucas de Canarias. ¿El consejo? Saboréalos en su coqueta terracita al final de la tarde.

De shopping. En cuanto la vi me enamoré de ella. Y seguro que a vosotras os va a pasar lo mismo.  Schweppes ha diseñado una chupa vaquera que homenajea a Madrid y está bordada con el icónico luminoso de Callao. Es una auténtica preciosidad y se trata de una edición limitada unisex que puedes conseguir al precio de 120 euros en la tienda Panocha (ubicada en la calle Villanueva, 22).

Hamburgueseando. Si te gustan las hamburguesas de calidad y alejadas del fast food tienes que probar las que elaboran al Josper o en parrilla de carbón de encina en Dingo -todas ellas de rubia gallega y de 225 gramos-. Dos restaurantes de buena cocina americana (ubicados en Recoletos y en Velázquez) en los cuales la relación calidad-precio es estupenda, el ambiente animado… ¡y las raciones abundantes! Sus platos con huevos son otra de sus especialidades: benedictinos, florentinos, nórdicos, rotos con paletilla ibérica o pochados con lascas de foie.

¡Sushi caribeño! Si te gusta la fusión y tienes un paladar atrevido, tienes que conocer Nakama. Acaban de inaugurar restaurante en la calle Sagasta (ya tenían uno en Las Rozas) y su propuesta culinaria aúna la esencia japonesa, mediterránea y caribeña. Su carta está basada en los elementos más representativos de cada una de estas tres gastronomías. No te pierdas su ceviche de pez espada con salsa de guayaba y aguacate o la tempura de boquerones en miso blanco.

Un jardín (casi) secreto. Y se encuentra muy cerquita del Bernabéu, es decir, en pleno centro. Si todavía no conoces el Olivar de Castillejo, no dejes de visitarlo. En los jardines de la fundación vas a encontrar almendros, romeros, jaras y más de un centenar de olivos centenarios. Durante el verano se organizan numerosas actividades culturales y conciertos al aire libre (la entrada solamente cuesta diez euros). Además, promueven a los jóvenes talentos de la música clásica.