¿Nunca os habéis preguntado que bulle en la cabeza de los chefs que acaparan las estrellas Michelin edición tras edición? ¿Qué inquietudes les asaltan para ser capaces de crear unas elaboraciones culinarias tan sorprendentes como estéticas y deliciosas?

Quizá nos pueda dar alguna pista al respecto el cruzar las puertas de DSPOT, el laboratorio de investigación de Diego Guerrero (cuatro estrellas Michelin a lo largo de su carrera, dos conseguidas en Club Allard y dos en DSTAGE). Aunque a Diego no le gusta llamarlo exactamente así. “Más que un laboratorio es un espacio en el que estudiamos, nos documentamos, experimentamos y tratamos de establecer los caminos que van dibujando nuestro trabajo”, me confiesa. No puedo evitar preguntarle qué secretos confesables acontecen en un lugar donde siempre se está probando, testeando, proponiendo… Aunque en este punto el chef se muestra más cauto “aquí disfrutamos de momentos muy divertidos; como puedes comprobar DSPOT es un espacio muy personal e íntimo, peeeero… lo que ocurre en DSPOT se queda en DSPOT”.  Me encantaría averiguar qué creación gastronómica le daría a probar a alguien que no le conociese para que comprendiese la magnitud de su cocina. Y, aunque le costaría elegir, Diego Guerrero se decanta por el calamar “porque habla de creatividad, de sabor, pero también de sostenibilidad y de aprovechamiento, algo con lo que en esta casa estamos muy concienciados”.

9

El chef nos ha abierto las puertas de DSPOT para la presentación de un producto singular y pionero que va a revolucionar el mercado gourmet en los próximos meses: el aceite de pipas de calabaza. Los Anzi’s, una empresa familiar de origen austriaco, acaba de llegar a España para presentar un aceite único que está sorprendiendo a los paladares más exquisitos. De momento ya se ha introducido en las cocinas de muchos de los más prestigiosos chefs de nuestro país, incluso en los estrellas Michelin como Diego. Durante esta presentación Guerrero elaboró un menú especial para la ocasión en el cual las calabazas, además de su ingenio, fueron las protagonistas. Cada pase (hasta diez) resultó un festival culinario de altura.

 

A mí me enamoró el plato maya (con una estética sobresaliente inspirada en un calendario maya y con un juego de texturas sublime), el bao crunchy (una genialidad de Diego que sabe distinto según cómo te lo tomes) y maíz (un postre que convierte un algodón de azúcar en un taco mexicano).

 

Por cierto, además de su intenso aroma a pipas y su especial sabor, el aceite de calabaza cuenta con múltiples beneficios para la salud: proporciona gran cantidad de ácidos grasos, aporta una cantidad muy alta de vitamina E -beneficiosa para la piel y el pelo-, o minerales como magnesio, hierro y selenio. También ayuda a personas con diabetes, beneficia al corazón, al hígado y al sistema inmunológico, es un potenciador de energía natural y bloquea la absorción del colesterol malo sin modificar los niveles del colesterol bueno. Es más suave que el aceite de oliva virgen extra, ya que no tiene ningún punto picante en el paladar o la garganta. Esta suavidad le proporciona una gran versatilidad a la hora de combinarlo y enriquece platos y recetas: ensaladas, cremas de verduras, pastas, arroces, carnes, pescados, salsas, panadería, pastelería, helados…  Además del aceite, Los Anzi´s también comercializa en España aceite de semillas de calabaza y nueces, pipas de calabaza natural, pipas de calabaza con wasabi (¡están buenísimas!) y harina de pipas de calabaza.

 

Antes de despedirme de Diego le pregunto sobre sus nuevos proyectos. “Además de seguir innovando y buscando soluciones a nuestras inquietudes creativas pronto podremos comunicar un nuevo proyecto que en breve verá la luz. Sí puedo adelantar que será en Madrid”. Y aunque él no desvela más, yo no puedo dejar de preguntarme ¿será un nuevo restaurante…?

Con María Pardo, directora de Marie Claire