Lisboa siempre apetece. Situada a apenas una hora de vuelo, la capital del país vecino es una ciudad que resulta ideal para una escapada y que nunca te cansas de visitar. ¡Si hasta Madonna la ha elegido para vivir! Hoy os descubro los rincones imprescindibles en vuestro próximo viaje.

      El hotel emblemático. Es una de las primeras preguntas que nos hacemos al planificar un viaje. ¿Dónde me alojo? Sin dudar os recomiendo el que posiblemente cuente con la mejor ubicación. El Pestana Pousada de Lisboa (un hotel Small Luxury Hotels) está situado en el centro de la plaza del Comercio, corazón de la ciudad. Un enclave de lujo que se complementa con unas instalaciones decoradas con mucho estilo, las maquetas originales de muchas obras de arte reales (el hotel parece un museo en miniatura), unos desayunos estupendos y un servicio de altura. También ofrece una interesante propuesta gastronómica: prueba sus deliciosas carnes en un ambiente cosmopolita y con unas privilegiadas vistas a la plaza en Rib Beef&Wine.  Y déjate aconsejar para un  maridaje perfecto con vinos portugueses (no te vayas sin probar su vino verde).

      Shopping y picoteo. Merece la pena visitar el Mercado Da Ribera para conocer a fondo los productos típicos y las especialidades del país. Además de todos los puestos de frutas y verduras frescas de la planta baja, es uno de los mejores lugares para comer. ¡Y con precios para todos los bolsillos! Tiene decenas de puestos con bocados tradicionales, cocina de autor, street food o caprichos gourmet. También podrás traer en la maleta los mejores productos típicos: latas de conserva, vinos, quesos, chocolate…

       ¿Eres sushi adicta? Entonces tienes que acercarte hasta SeaMe, posiblemente la mejor de barra de sushi lisboeta. Un establecimiento ideal para amantes de los productos del mar servidos de todas las maneras posibles: crudos, al horno, ahumados, a la brasa, a la plancha, cocidos… Tú eliges cómo los prefieres. Los ceviches también están muy buenos. Una advertencia: los fines de semana suele haber cola para entrar. Es uno de los sitios de moda.

El brunch. Ubicado en plena avenida de la Liberdade (la Milla de Oro de Lisboa), el hotel Valverde (recién incorporado a la prestigiosa lista de los Relais&Chateaux) ocupa un elegante edificio de fachada clásica, con columnas de voluta y frisos ornamentales esculpidos. Sus interiores te van a enamorar por su decoración impecable. Destaca su gran patio interior, un oasis urbano con una exuberante vegetación ideal para tomar cócteles o disfrutar de la hora del té. Pero, sobre todo, no te pierdas su brunch de los domingos. Amenizado con música en directo, ofrece unos platos estupendos, muy abundantes y un servicio de lujo.

       Una escapada obligatoria. Desde la estación central lisboeta salen continuamente trenes que en apenas cuarenta minutos te dejan en el centro de Cascais. Un pueblecito marítimo de cuento, perfecto para caminar junto al mar, hacer shopping, fotografiar sus mansiones señoriales del siglo pasado o saborear las especialidades gastronómicas portuguesas. Si prefieres los entornos glamurosos y alejados del bullicio turístico, te recomiendo el sitio perfecto: traspasa las puertas de la histórica ciudadela y elige la Taberna Da Praça. En un ambiente glamuroso vas a comer de maravilla por un precio moderado en el restaurante del hotel Pousada Ciudadela &Art District. Te resultará complicado elegir mesa entre las situadas en la terraza del patio histórico o las del acogedor interior que simula una biblioteca.

    La parada dulce. En Lisboa vas a encontrar una pastelería en cada rincón. Visita la antigua confitería de Belem donde elaboran los famosos pasteles de Belén con una receta secreta que se mantiene inalterada desde hace siglos. Déjate caer por Versailles para probar sus pastelitos de nata y sé la reina de Instagram subiendo imágenes de la fachada y el interior de la Confitería Nacional, una de las más antiguas de Europa.

    Una copa con vistas. Después de un día intenso, nada mejor que subir hasta las alturas para disfrutar de un gin-tonic fresquito o de un cóctel bien elaborado. Elige el Sky Bar del hotel Tivoli. Una azotea cosmopolita, con unas panorámicas fantásticas de la ciudad y siempre frecuentado por gente guapa.