En muchas ocasiones buscamos destinos alejados para relajarnos el fin de semana sin valorar que muy cerca de Madrid encontramos verdaderas joyas.

Recientemente he descubierto el hotel Valdepalacios un Relais & Châteaux que se convierte en una escapada ideal para pasar unos días de descanso en plena naturaleza. ¡Y a poco más de hora y media desde la capital! Es perfecto para una noche romántica o una velada especial. En mitad del campo y rodeado de seiscientas hectáreas de naturaleza en un entorno exclusivo, vais a encontrar una casa señorial de principios del siglo XIX. Pero también cuenta con otras dependencias con mucho encanto como los establos, las casas de labor, sus patios y múltiples rincones pintorescos. Paseando por sus alrededores vas a tener la oportunidad de observar todo tipo de aves de la zona y hasta te cruzarás con ciervos. Las habitaciones son luminosas, espaciosas, elegantes, con muebles delicados, alfombras, terciopelos… Todas diferentes y decoradas con mucho encanto. ¿Un plus adicional? Las maravillosas vistas a la naturaleza que ofrecen todas las ventanas. Y un rincón irresistible para disfrutar de las mejores sobremesas y de las tardes de invierno: el salón con chimenea.

Como complemento al lujo y el descanso podéis disfrutar de los magníficos platos de su restaurante Tierra, recientemente galardonado con una estrella Michelín y con dos Soles de la Guía Repsol. No dejes de probar sus platos de aves y caza. Y atención a sus completos y deliciosos desayunos: se convertirán en uno de los objetos de deseo de tu estancia.

 

¿Un capricho? Disfrutad de sus tratamientos del spa en la habitación. No os perdáis su piscina climatizada rodeada de cristaleras desde la que se puede divisar la sierra de Gredos.  En Valdepalacios también vais a poder disfrutar de numerosas actividades tanto al aire libre como en interior. Algunas propuestas que os sugiero: paseos a caballo y en calesa por las más de seiscientas hectáreas de dehesa, navegar por el pantano, picnics, clases de cocina o catas y degustaciones de productos de temporada.

Si lo que estáis organizando es una escapada gastronómica de ida y vuelta en el día ¿qué os parece Toledo? En AVE se encuentra a poco más de veinte minutos desde Madrid. Podéis visitar su monumental casco histórico por la mañana y luego comer en el centenario restaurante La Venta de Aires. El enclave es precioso y sus salones decorados con artesonados son muy acogedores. Tienen algunas especialidades imprescindibles como la perdiz estofada, la crema de cangrejos o los asados en horno de leña. También hacen muy buenos los pescados a la sal y el arroz con bogavante. De postre no te puedes perder la sopa de almendra o los crepés preparados en sala. Uno de sus platos más populares y logrados es el cocido de La Sagra. ¡Muchos peregrinan hasta allí para probarlo! La sopa con hierbabuena está deliciosa y estoy casi segura de que no podrás terminarte la gran cantidad los garbanzos de la comarca ni las carnes que sirven. Después te aconsejo que te dirijas hasta el Parador para tomarte un gin-tonic y hacer sobremesa. ¡Las panorámicas de la ciudad desde allí son inolvidables! Y si eres un amante de las croquetas no regreses a la capital sin hacer una parada en Tobiko porque le acaban de conceder el galardón a la mejor de España. El cocinero Javier Ugidos elabora una croqueta perfecta, de bechamel cremosa, rellena de picadillo de jamón y rebozada con panko (pan rallado de estilo japonés). ¡Está buenísima! Si pernoctas en la ciudad tienes que ir a cenar al restaurante La Ermita. Ubicado en la zona de los cigarrales, con el Tajo y la ciudad a sus pies, regala una puesta de sol inolvidable. No te la pierdas.