Siempre que comienza el año elaboramos nuestras pequeñas listas de deseos (de todo tipo). También de los restaurantes de moda que nos apetece conocer. Hoy os descubro algunos de los que más me han sorprendido en las últimas semanas… ¡y de estilos y cocinas diversas!

El único hongkonés de la capital. The One. Si vas buscando un chino típico, este no es tu sitio. Pero si quieres conocer una gastronomía repleta de matices y elaboraciones delicadas, te interesa visitarlo. Utilizan el vapor como método de cocción para no maltratar el producto y muchos platos se terminan en wok. Algunos de los imprescindibles que hay que probar aquí: los berberechos al sake, las navajas con judía negra (impresionantes) y el solomillo con salsa de pimienta y setas al wok que es una auténtica delicia. Como platos curiosos -pero muy bien logrados- atreveos con el torrezno ibérico al estilo de Hong Kong sin freír. O con los callos a la hongkonesa, nada que ver con los madrileños, pero que tienen mucho éxito entre los clientes. Como postre hay que elegir el coulant de chocolate con cinco especias que sustituyen el azúcar. Una advertencia: aquí se viene a comer bien, no a posturear…

Fusión canalla. Cantina Roo. Este restaurante fusiona los contrastes ácidos, picantes o dulces de México con los ibéricos, el marisco, el queso o el aceite mediterráneo. Han contratado los servicios de un agricultor que les suministra productos e ingredientes clásicos de la cocina azteca procedentes de su huerta ecológica y que prepara diariamente sus propias tortillas de forma artesanal -todo un acierto que agradece el paladar-. Los platos sorprenden por su originalidad y acertada ejecución. Como entrantes tenéis que probar un estupendo gambón en tempura, con lechuga Batavia y mayonesa de chipotle o la tosta de pato azulón con vino de Oporto, calabaza y mole. Y entre los platos principales debéis decantaros por los riquísimos raviolis de huitlacoche con salsa de queso o unas quesadillas rellenas de guiso de oreja y tamarindo con crema ranchera. No debéis dejar de pedir su sopa de tortilla -de las mejores que he probado-. Cuentan con una buena selección de mezcales, tequilas y cervezas artesanales mexicanas.

Vuelta a los clásicos. Piú di Prima. Fue un referente de la alta cocina italiana en la capital hace una década. Ahora acaba de regresar en el paseo del Pintor Rosales bajo el mando del chef Stefano Franzin con el objetivo de recuperar su lugar entre los mejores. Y han comenzado esta nueva andadura con un gran nivel. Además de los platos de pasta elaborada de forma artesanal -como los tagliatelle con carabineros en su salsa, fuera de carta- o los spaghetti al nero di sepia con langostinos al ajillo y tomate cherry, son imprescindibles el risotto especialidad de la casa (de azafrán acompañado de ossobuco). Muy rico también el vitello tonnato, la burrata della Puglia, la lasaña de conejo estofado, el steak tartare o una riquísima milanesa. El mejor final es un tiramisú clásico veneciano con amaretto y gotas de chocolate. Su plato sobresaliente es una receta del siglo XV que era la favorita de los nobles italianos por su exquisitez: el raviolone con crema de parmesano, yema de huevo de corral, espinaca y trufa blanca rallada directamente en la mesa.

Buena cocina de cantina. Mex&Co es un restaurante ubicado La Moraleja (en la plaza de la Fuente, siempre animada y con ambientazo) que apuesta por una cocina de tradición a precios razonables. Cuentan con una nueva carta que incluye desde los bocados más demandados (guacamole, nachos, tacos), hasta platillos menos conocidos. A través de las distintas regiones de México podemos encontrar sopa de tortilla, tacos de pulpo -deliciosos-, chuletitas de cordero con mole coloradito, oaxaqueño, gambones estilo San Rafael, el conejo adobado en chile morita o la degustación de moles. No hay que perderse el chile relleno de picadillo yucateco ni la cochinita pibil (una de las mejores de la capital). Presumen con razón de su Margarita Premium, elaborada con la receta original inventada en Acapulco para Rita Hayworth con un ingrediente secreto. Y, por supuesto, ofrecen una buena de carta de tequilas que sirven acompañados de una sangrita deliciosa. Como debe ser.