Malta es una isla que fusiona todos los atractivos del Mediterráneo -tiene casi trescientos días de sol al año y es posible disfrutar del mar hasta bien entrado en otoño- con la cultura. A mí me ha enamorado: es de esos sitios en los cuales al marchar sabes que vas a volver. Os invito a acompañarme en este recorrido que os va a mostrar todo lo que esta isla ofrece.

La capital.

Valeta es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y cuenta con 320 monumentos en un área reducida. Es una ciudad empinada en la que parece que el tiempo se detuvo en el medievo, repleta de murallas, fortalezas templarias, calles adoquinadas, fachadas adornadas de celosías y multitud de iglesias. Fue fundada por el Gran Maestre Jean Parisot de la Valette en 1566 como asentamiento para los Caballeros de la Orden de San Juan. Ofrece un entorno maravilloso para caminar tranquilamente por sus callejuelas (el centro histórico es peatonal), perderte por sus recodos y disfrutar de múltiples terrazas en sus monumentales plazas. Algunas de las mejores panorámicas de la isla se obtienen desde los jardines de Upper Barrakka, ubicados sobre el gran puerto. Desde allí se observan las tres ciudades vecinas: Cospicua, Senglea y Vittoriosa; esta última tiene un acceso que me recuerda en cierta medida al Gran Canal veneciano. También debes fijarte en las fachadas de las iglesias maltesas porque tienen dos relojes que marcan horas distintas. No se trata de un error: mientras que el primer reloj marca la hora correcta, las agujas del segundo señalan otro horario para despistar al diablo y evitar que interrumpa los servicios religiosos.

Los alrededores.

  • Situada en el centro de la isla, Mdina es una excursión imprescindible para descubrir su ciudadela medieval. Un laberinto de calles estrechas, con espectaculares iglesias y palacios.
  • No debemos olvidarnos tampoco de visitar Julians y su Spinola Bay, un pintoresco puerto pesquero que se encuentra repleto de coloridos barcos de diversos materiales. El sitio perfecto para conseguir las fotos más instagrameables.
  • Resulta muy agradable la excursión en barco a la isla de Gozo: dejamos de lado la monumentalidad y la historia, pero nos adentramos en plena naturaleza, tierras verdes colinas, valles y bellísimos acantilados. Más tranquila y salvaje, su costa ofrece panorámicas inolvidables: acantilados, salinas, cuevas legendarias…
  • Y te van a fascinar sus fondos marinos con algunas de las aguas más cristalinas del Mediterráneo. Además, las islas maltesas tienen la ventaja de contar con puntos de inmersión para todos los niveles.

La gastronomía.

Debido a la intensa y diversa relación que el archipiélago ha mantenido con otros países, su cocina se encuentra influida por otras gastronomías, fundamentalmente la italiana por la cercanía geográfica que mantienen ambos países y la anglosajona (Malta formó parte durante mucho tiempo del Imperio Inglés). No dejéis de probar el bigilla, la versión maltesa del hummus, un paté de alubias moradas que se combina con ajo, perejil y guindilla triturado que se suele servir como aperitivo acompañado con pan y queso de cabra. Otro imprescindible es el stuffa tal fenek, su plato más popular. En pocos lugares de mundo comerás un plato de conejo tan exquisito. Primero adoban la carne, luego la cocinan a fuego lento durante horas y la sirven con sofrito de tomate o de vino. La soppa tal-armla es otra exquisitez. Se trata de una sopa de verduras que se sirve con los típicos quesos malteses. Riégalo todo con la cerveza local, Cisk. Y no te puedes marchar sin saborear sus famosos pastizzi, unos pastelitos de hojaldre rellenos de carne, espinacas, queso ricota o puré de guisantes.

Algunas curiosidades.

  • Una lengua peculiar. Las civilizaciones que han ido ocupando el archipiélago durante miles de años -árabes, fenicios, franceses, italianos, españoles…- han influido en el idioma maltés que además es el único de la Unión Europea que procede del árabe. El inglés también es lengua oficial de la isla.
  • Un set de rodaje de tamaño real. Aquí se han rodado películas y series tan populares como Troya, El Conde de Montecristo, Gladiator y Juego de Tronos.
  • Anterior a las pirámides de Egipto. Los templos megalíticos datan de entre el 5.000 y 2.500 a.C., y están considerados los más antiguos del mundo. Destacan los templos de Ggantija, en Gozo, con muros de hasta seis metros de altura.

Créditos: Pixabay

Tres recomendaciones imprescindibles:

  • Navega en “góndola”. Desplázate a la preciosa ciudad de Vittoriosa (solo separada de Valeta por una lengua de mar) en una colorida góndola llamada En Marsaxlokk, un pueblo de pescadores repleto de luzzus, podrás apreciar los ojos de Osiris a cada lado de las proas. ¿El motivo? Según los fenicios sirven para ahuyentar los malos espíritus.
  • Admira a Caravaggio. Contempla su magnífica obra La decapitación de San Juan Bautista en la Concatedral de La Valeta. La única pintura firmada por Caravaggio y la obra de mayor tamaño del pintor italiano.
  • Alójate en Ursulino Valletta el hotel más coqueto y colorido de la capital que ocupa un edificio típico de la posguerra.

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