Algunas panorámicas y skylines urbanos nos los han mostrado en tantas ocasiones en el cine y los medios, que cuando los visitamos por primera vez, es como si ya hubiésemos estado. Nos ocurre con Manhattan y más recientemente con Dubái. El Burj Khalifa o el Burj Al Arab forman parte de los iconos contemporáneos por excelencia. ¿Pero qué hacer en el paraíso del lujo? Si disponéis de tiempo y cantidades obscenas de dinero, TODO. Si se carece de ambas cosas os voy a dar algunas pistas para aprovechar al máximo vuestra estancia en Dubái. Lo mejor es planificarse las visitas por las tres zonas de referencia: la tradicional, Bur Dubái y Deira (zocos, mezquitas, mercado del oro, zoco de las especias…), el área de negocios World Trade Center (Burj Khalifa, Mall Dubai, torres infinitas, Dubái Fountain…) y la parte más bonita, Marina Dubái y Jumeirah (las playas, Burj Al Arab, la palmera, The World, el hotel Atlantis…).

 

Os desvelo las visitas imprescindibles.

Burj Khalifa. Es el edificio más alto del mundo con 828 metros y popularizado mundialmente por la película Misión Imposible. Es espectacular e impresiona desde cualquier perspectiva. Se puede observar desde una distancia de 90 kilómetros. Para que os hagáis una idea de su dimensión el Empire State es menos de la mitad de esta torre. A sus pies se ubica la Dubái Fountain, ¡cómo no! la fuente más grande del mundo. Imposible no comparar este espectáculo con las fuentes del Bellagio de Las Vegas pues han sido diseñadas por los mismos ingenieros.

 

Burj Al Arab. Sin duda, el icono de la ciudad. Es uno de los escasos siete estrellas del mundo. Está construido sobre una isla artificial a 280 metros de la costa, mide 321 metros de altura, todas sus habitaciones son suites (la más pequeña de 175 metros cuadrados) y el servicio de transfer es una flota de Rolls Royce que saluda al visitante flanqueando la puerta de entrada. Desde tierra firme hay controles de acceso que impiden el paso a turistas. Como los precios de las habitaciones son prohibitivos, lo mejor es reservar en alguno de sus restaurantes un almuerzo, cena (a partir de 200 euros por persona) o la opción más económica, el afternoon tea (unos 140 euros). Os recomiendo tomar el brunch (solo los viernes) en el restaurante Al Muntaha (planta 27). Las panorámicas de casi 360 grados sobre Dubái son inolvidables.

Dubái Marina. Uno de los lugares imprescindibles. Combina zonas residenciales y de ocio a lo largo de siete kilómetros de canal. Debéis de pasear por allí al atardecer mientras se observa la llegada a puerto de decenas de yates, aunque lo mejor es disfrutar de un crucero rodeado de rascacielos (existen opciones con cena de lujo a la vez que navegas por la Marina). Entre sus numerosos e impactantes rascacielos, elijo la Canyan Tower, una perfecta espiral que, con sus 306 metros, es la torre torcida más alta del mundo.

Palm Jumeirah y el Atlantis. Es la popular isla artificial con forma de palmera. Está repleta de mansiones de tres millones de dólares en adelante. La mejor manera de apreciarla es en hidroavión o helicóptero. El hotel Atlantis The Palm es uno de los establecimientos más famosos de Dubái (solo hay otro en Bahamas). Merece la pena visitarlo, pero hay que reservar en uno de sus restaurantes para poder acceder (con el añadido de atravesar The Palm).

Madinat Jumeirah. Zoco con galerías comerciales que recuerda a una antigua ciudad árabe, tanto por su arquitectura interior como exterior.  En el lado sur se encuentra lo que llaman la Venecia de Oriente Medio: los canales de Madinat Jumeirah en los que resulta imprescindible navegar en una canoa tradicional. Desde aquí se pueden contemplar unas vistas espectaculares del Burj Al Arab. Existen una gran cantidad de exclusivos bares y restaurantes con vistas al mar como The Agency o el Shoo Fee Ma Fee.

Dubái Mall. El paraíso del shopping. Avisadas estáis… Es el centro comercial más grande del mundo.  No faltan las tiendas de las mejores marcas de lujo o sorpresas para el visitante como un zoco del oro propio, un inmenso acuario con miles de peces -tiburones incluidos-, pistas olímpicas de patinaje o esqueletos reales (y completos) de dinosaurios de más de veinte metros entre sus galerías.