Afirman orgullosos los habaneros que la capital cubana es la ciudad que nunca duerme. Pero en cada una de mis visitas yo siempre he encontrado otro matiz irresistible. La Habana es la metrópoli de la banda sonora ininterrumpida. La música suena en cualquier rincón, cafetín, plaza o teatro escondido. Voy a comenzar por daros las pistas clave para exprimir la ciudad durante el día.

  • El Malecón. El paseo marítimo de más de ocho kilómetros es de obligado recorrido para tomar el pulso al pueblo cubano. Es su punto de encuentro al caer la tarde y la localización ideal para ver ponerse el sol tomando un cóctel en la terraza Abadía o bien cenar en uno de los mejores restaurantes de la capital cubana: Litorial.
  • El capitolio nacional. Posiblemente el edificio más emblemático e imponente de toda la ciudad con permiso del gran teatro de La Habana.

  • La Habana Vieja. Callejear sin rumbo es una delicia en esta parte de la ciudad, mientras te dejas empapar por el peso de su historia, la alegría de su gente y algunas estampas que no se ven en ningún otro lugar del mundo: como todos esos coloridos Chevrolet, Cadillac y Pontiac de los años cincuenta. Estos últimos años se están rehabilitando infinidad de edificios históricos que devuelven un aspecto colonial imponente a la capital cubana. Restaurantes de arquitectura encantadora, cafés en salones señoriales rodeados de columnas y terrazas en patios semi-palaciegos abundan en la zona vieja.

  • La plaza de la Revolución. Una explanada ante el memorial de José Martí, presidida por un inmenso relieve del Che Guevara. Este espacio siempre ha sido la tribuna popular de los cubanos: aquí tienen lugar celebraciones, mítines, desfiles… Y a la vera del Martí es donde Castro daba sus legendarios discursos.
  • Fábrica de tabacos de Partagás. La Habana huele a ron, a sal, a ritmos latinos y a humo de puro. Detrás del Capitolio se encuentra la fábrica de cigarros más antigua de la ciudad que además fue fundada por un español: Jaime Partagás. Aquí se elaboran los puros habanos y la visita es obligada para las que queráis comprar este genuino tabaco.
  • Playa de Santa María. Las que no podáis evitar disfrutar de una jornada playera tenéis que acercaros hasta Santa María para disfrutar de un mar claro, arena blanca y docenas de palmeras presidiendo el paisaje. Es un paraje frecuentado por cubanos, no turístico.
  • Castillo del Morro. La fortaleza más antigua de la capital cubana es donde tiene lugar la mítica ceremonia del cañonazo de las nueve de la noche. ¡Imprescindible para observar una puesta de sol sobre la bahía habanera!

Si queréis destinar un día a explorar los alrededores de la capital, elegid una de estas dos excursiones:

  1. El más famoso balneario ofrece más de veinte kilómetros de playas de aguas cristalinas y arenas finas. Refleja la postal de parajes caribeños de ensueño. Ubicado en la Península de Hicacos, se encuentra a unos 150 kilómetros, por lo que se puede visitar durante una jornada intensa.
  2. Valle de Viñales. Un Parque Nacional imprescindible por sus singulares mogotes de belleza inigualable, las vegas de tabaco y las casas campesinas entre las montañas.

Y por fin llegamos a La Habana de noche… Nunca volveremos a disfrutar de las míticas veladas nocturnas del año 58, pero podemos hacernos una idea de cómo esta ciudad gobernó el mundo del lujo, el ocio y el glamour visitando dos vestigios de la época. Tropicana es un cabaret con fama mundial, interpretado a cielo abierto, en medio de un bosque repleto de vegetación donde los árboles forman parte del espectáculo. Es un enclave único para disfrutar la música, los colores y el folclore de Cuba y del Caribe en todo su ritmo. En el mítico hotel Nacional, frecuentado por Frank Sinatra, Ava Gardner, Buster Keaton o Winston Churchill, cada noche el Cabaret Parisién ofrece un gran show que muestra la fusión de las culturas indoamericanas, hispanas y africanas, origen de la cultura cubana.

Otras visitas nocturnas imprescindibles:

  • La Bodeguita del Medio y la Floridita. Visita obligatoria por su historia vinculada a Hemingway y otros tantos personajes míticos del cine, la política o la literatura. Aunque se trata de lugares pequeños y siempre repletos de turistas disparando fotografías. Eso sí, son coquetos, originales, genuinos y con música en vivo permanente.
  • Jazz Café. Ubicado en la zona del Vedado es un local con enormes cristaleras que ofrece agradables panorámicas y actuaciones musicales de calidad, gran ambiente y unos cócteles deliciosos. No os perdáis el de horchata de coco.
  • La Casa de la Música. Es una casona ubicada en Miramar. Se trata de un gran salón con mesas y escenario elevado, uno de los locales que permanece abierto hasta la madrugada, con orquesta en vivo que interpreta salsa, merengue y demás ritmos latinos. Siempre atestada de un público que mezcla cubanos y turistas a partes iguales.