La lectura (junto con la escritura) es uno de los grandes placeres de mi vida. Nada enriquece más que sumergirse en un buen libro. Hoy os recomiendo algunas obras imprescindibles, de las que no aparecen estas semanas en los medios como bestseller estivales, títulos alejados de los lanzamientos más mediáticos, pero que debéis leer (si queréis). ¡Y hasta releer!

      La chica de antes. J. P. Delanay. Una casa espectacular, elegante, minimalista. Justo el lugar que Jane está buscando para empezar de cero. Aunque lo extraordinario es que se la ofrecen por un alquiler mínimo. Solo tiene que completar un peculiar formulario de solicitud y aceptar las reglas impuestas por su propietario, un enigmático arquitecto. Nada más instalarse, Jane descubre que algo le pasó allí a la inquilina anterior, Emma.

  • ¿Por qué lo he seleccionado? Porque es uno de los últimos libros que me ha mantenido enganchada. Hay intriga, es de fácil lectura (ideal para distraerte en vacaciones), con episodios cortos que te invitan a seguir leyendo. En definitiva, un thriller psicológico con un final que no deja indiferente.

Cartas a Lucilo. Séneca. Siempre me han fascinado los clásicos. La lucidez con la que escribían hace más de dos mil años son toda una oda a la sensatez y a la sabiduría. La vigencia de sus argumentaciones sorprende por lo actual al lector moderno. Lo mejor es su trasfondo: Séneca trató de enseñarnos a ser felices y a aprender a vivir.

  • ¿Por qué os lo recomiendo? Por la cantidad de sentencias que os harán reflexionar durante su lectura y por la sencillez con la que están planteadas. Abarca todos los ámbitos del pensamiento humano.

Todo un hombre. Tom Wolfe. A pocas semanas de su muerte, me resultaría sacrílego no mentar a Wolfe. Casi todos hemos leído La hoguera de las vanidades, un clásico universal. Pero si queréis adentraros en otra obra de este maestro, quizá Todo un hombre sea la novela adecuada. Ambientada en Atlanta, el escritor realiza una feroz crítica de la sociedad americana, pero, sobre todo, de los tejemanejes del poder. Mientras nos adentramos en la lectura van emergiendo conflictos raciales y la omnipresente corrupción implícita a las altas esferas. Todo ello lo hace a través de la narración de la caída de Charlie Croker, una exestrella de fútbol reconvertido en multimillonario promotor de proyectos inmobiliarios.

  • Un consejo para lectores inquietos. Más allá de su obra literaria os recomiendo leer las crónicas periodísticas de Wolfe. Son sagaces, salvajes y despiadadas. Pero con un toque elegante y de clara inspiración literaria.

 

El largo adiós. Raymond Chandler. De Chandler y su Philip Marlowe -el detective más imitado e inimitable de todos los tiempos- lo más complicado es elegir qué obra leer. Si amáis el género negro hay que absorberlas todas. Pero como tengo que nombrar solamente una novela, me decanto por El largo adiós. Y os sugiero el escenario perfecto para disfrutarla como merece: un ocaso con buenas vistas, brisa fresca revolviendo vuestra melena y un gimlet bien frío para homenajear al protagonista.

  • ¿Por qué lo elijo? Porque es un autor impecable en la estructura de sus tramas y en la creación de personajes complejos, cínicos, turbios. La brillantez en la descripción de las mujeres desde la perspectiva de Marlowe es apabullante. Casi tanto como sus diálogos (uno de los aspectos más delicados a los que se enfrenta un autor durante el proceso de creación literaria).

      Y un poquito de autopromo 😊 Si os gustan las sagas familiares protagonizadas por mujeres, con localizaciones de lujo, tramas repletas de intriga, secretos, historias de amor (de las complicadas) y con una potente ambientación histórica (harenes otomanos, corte del último zar de Rusia y el mundo del arte contemporáneo), Amor es la respuesta es vuestra novela para este verano.