Bali

Antes de nada, he de advertiros: no esperéis una tierra idílica cuando visitéis esta mítica isla indonesia. Bali no cuenta con playas paradisíacas de arena blanca ni es paradigma de calma y relax. Sus pésimas carreteras y su congestionado tráfico -al estilo de las cercanas Manila y Yakarta- convierten cualquier trayecto, incluso los cortos, en desplazamientos de dos, tres y cuatro horas. Los exasperantes atascos forman parte de la esencia de la isla. Y el interior de la isla refleja la realidad de Indonesia: esto implica pobreza, viviendas destartaladas y suciedad a pie del camino. A pesar de esta carta de presentación, en Bali vais a encontrar maravillas a la vuelta de cada esquina.

Ulluwatu, templo de Bali

Comienzo con los templos. ¡Tiene doce mil! A cada cual más bello y sorprendente. Son omnipresentes, como las ofrendas de alimentos, caramelos y flores a los dioses, perfectamente ordenadas sobre hojas de palmeras. Los templos están ubicados en el interior de las montañas, sobre manantiales, pendiendo de acantilados, sobre el agua del mar, en cada casa, calle y rincón recóndito… Os aconsejo cuatro imprescindibles:

  • Uluwatu. Ubicado sobre un bestial acantilado que cae hacia el océano Índico es uno de los más espectaculares de toda la isla y en días claros ofrece puestas del sol inolvidables.
  • Tirta Empul. Está construido junto a un manantial de agua sagrada, rodeado de estanques y en medio de una vegetación exuberante.
  • Tanah Lot. Se edificó encima de unas rocas situadas en medio del mar. Es recomendable visitarlo al atardecer o amanecer.
  • Templo Batur. Se puede observar frente a él la belleza del volcán Butur y el lago que ha aparecido en medio del cráter.

Templos de Bali

Ahora os voy a hablar de su naturaleza. El interior de la isla, especialmente la zona norte, destaca por una vegetación impresionante. Todo se tiñe de verde intenso y está salpicado de mil y una flores. No dejéis de visitar el volcán Batur (es el más alto de toda la isla, todavía en activo, hay días que expulsa humo y cenizas). Desde su cima podréis gozar de panorámicas de todo Bali y en días soleados se aprecia la isla de Lombok. Y, por supuesto, los arrozales: imperdibles los que ofrecen interminables vistas de terraza, Jatiluwih y Tegallagan.

Sunset en Jimbarán

Bali no destaca por tener fabulosas playas para los bañistas, aunque sí para los surferos. Esta isla es lugar de peregrinaje obligado para los fanáticos de bailar entre olas. La frecuentan especialmente los australianos (os aviso: ¡son guapísimos!) debido a la cercanía entre ambas islas. Os recomiendo cuatro:

  • Kuta. Kilómetros de playa con enormes olas y una de las localizaciones más animadas de Bali. Restaurantes de todo tipo, ajetreo permanente y miles de tiendas (incluyendo mercados tradicionales).
  • Seminyak. Se trata, junto con Jimbaran, de una de las localizaciones más elitistas de Bali. Encontraréis una larga playa de arena blanca rodeada de tiendas, restaurantes y hoteles de lujo.
  • Jimbarán: Una bahía cerca de la capital Denpasar que cuenta con una larga y tranquila playa que acoge el Four Season (no os perdáis cena con una puesta de sol en su restaurante Sundara, sobre la misma arena del mar, muy, muy recomendable), Meridien e Intercontinental. Aquí se ubican también varios beach clubs de moda. Son muy famosos los chiringuitos que al atardecer colocan sus mesas sobre la arena para la cenar alumbrados por miles de velas a escasos metros de la orilla.
  • Si lo que buscáis son rincones de mar al estilo de las calas españolas visitad Padang-Padang (aquí se celebra una de las competiciones de surf más importantes del mundo), Blue Point y Dreamland.

Un consejo:  Comprad la tela batik (conocida como sarong o pareo). Está confeccionada a mano en infinitos colores y diseños.