Innsbruck esencial

Tenemos poco tiempo, como siempre, pero no podemos pasar por alto una de las ciudades más encantadoras de Austria, y una de las paradas obligatorias del Tirol. Hoy nos vamos a Innsbruck, una ciudad con famosísimos tejadillos dorados, iglesias con casi 30 esculturas gigantes, palacios imperiales con salones de baile despampanantes, trampolines olímpicos de infarto y ‘strudel’ para morirse…Esta ciudad austriaca incrustada en los Alpes merece la pena y hoy os la voy a descubrir…Aquí van visitas o actividades imprescindibles para disfrutar de Innsbruck a tope y llevaros experiencias inolvidables para el resto de año.

1.SACARSE UNA FOTO EN EL TEJADILLO DORADO

Es el símbolo más conocido de toda la ciudad, el lugar al que llegan todos los turistas en masa durante el invierno y el verano. Solo a primera hora del día o a última de la noche es posible hacerse una foto sin pegar codazos a nadie. El Tejadillo Dorado, el ‘Goldenes Dachl’, fue mandado construir por el Emperador Maximiliano I con el dinero de su segunda mujer, Blanca María Sforza, que harta de sus desplantes amenazó con el divorcio. El mandatario necesitaba su fortuna, así que para calmarla pidió este fabuloso balcón adornado con 1800 piezas de bronce bañadas en oro.En el segundo piso observaréis a los protagonistas de este triángulo amoroso pintados en el muro. La tercera en discordia era la primera consorte del Emperador, María de Borgoña, de la que se dice que estuvo muy enamorado y a la que según cuentan nunca llegó a olvidar. La excepcional fachada, que luce todavía más si se ve desde lejos con los Alpes al fondo, es posiblemente el Monumento más fotografiado de todo el Tirol. De verdad que frente a él se puede encontrar, gente de todas las razas y religiones. Es un buen catalizador del turismo de la zona.

2.ASISTIR AL ‘GOLDEN ROOF CHALLENGE’

Desde ese balcón Maximiliano I y Blanca María Sforza vieron muchos espectáculos. También se abrían apuntado ,seguro, a un acontecimiento nacional que se retransmite una vez al año por televisión. La ‘Golden Roof Challenge’, una prueba puntuable de salto de pértiga y longitud. Lo excepcional de la competición reside en que todo ocurre con el monumento de fondo.Los atletas son de primer nivel, y la competición también, pero da igual que llueva o haga mal tiempo…Los austriacos siguen con lo previsto y no permiten que el agua arruine sus expectativas. En cualquier caso, si tenéis la oportunidad de presenciarlo disfrutaréis como niños.

3.BUSCAR UNA NOVIA FRENTE AL AYUNTAMIENTO

Pegado al ‘Goldenes Dachl’ se encuentra el Ayuntamiento, así que no os sorprendéis si os encontráis con una pareja de novios que van a contraer matrimonio. Observaréis que el traje tradicional es muy popular en toda la región y en todo el país. Se lo ponen para el día a día (Verena, mi guía os certifico que así lo hizo), pero también para los acontecimientos especiales, aunque en este caso normalmente son bordados a mano por la propia portadora de la ropa. Hablamos de prendas muy elaboradas, llenas de ornamentos que requieren muchas horas de trabajo. Lo mismo ocurre en el caso de los hombres, con sus pantalones bombacho y sus austriacas de fina lana. Da mucho gusto comprobar cómo en esta zona no se ha perdido el gusto por lucir con orgullo la vestimenta tirolesa. Es una pequeña manera de rendir homenaje a los antepasados.

4.PERDERSE ENTRE LAS ESTATUAS DE LA ‘HOFKIRCHE’

Esta es la segunda gran obra ideada y pagada por Maximiliano I, la Capilla de la Corte. Al entrar, tras una pesada cortina, se levantan ante tus ojos 28 enormes estatuas de más de dos metros y otras 23 pequeñas que te miran como si hubieras perturbado su micro cosmos. Corresponden a familiares del Emperador de la familia Habsburgo, entre ellos su hijo Felipe ‘El Hermoso’ y su nuera Juana de Castilla, apodada ‘La Loca’, al lado del altar, a mano izquierda.Algunas de ellas llevan la mano del gran Durero. El Cenotafio que lo preside todo, que tardó 80 años en terminarse era el lugar destinado al propio Maximiliano, aunque al final no se encuentra aquí. El Emperador no, pero el gran héroe local, Andreas Hofer, posadero de profesión, sí está enterrado en una tumba muy respetada por todos los habitantes de Innbruck, ya que fue el hombre que comandó la rebelión contra los franceses.

5.BAILAR (PERO POCO) EN LA SALA DE BAILE DEL PALACIO IMPERIAL

Lo de ‘poco’ viene porque no se trata de que os llamen la atención, pero si conseguís deslizaros unos metros por este imponente Salón os sentiréis igual que una aristócrata del siglo XVIII en brazos de vuestro príncipe azul. El Hofburg comenzó a levantarse a partir de dos edificios existentes en el siglo XV, pero su aspecto actual se consiguió en época de la Emperatriz María Teresa, mujer de gran talento político, madre de la por todos conocida María Antonieta.

Ella dio gran esplendor a este Palacio de grandiosas pinturas, pero no muy del gusto de ‘Sissi’. Ya se sabe que la mujer de Francisco José era una mujer muy especial de gustos a veces incomprensibles…En cualquier caso durante la visita existe la posibilidad de ver sus aposentos privados. Quizá la razón por la que tenía poco apego a Innsbruck es que le faltaba algunos de sus aparatos para hacer la gimnasia matutina a la que era tan aficionada.

6.TOMARSE UNA ‘SACHERTORTE’ EN LA PASTELERÍA DEL MISMO NOMBRE

Nada más salir aprovechad para disfrutad con algo que Sissi nunca hubiera podido hacer: tomaros un tentempié en ‘Sacher’, la pastelería que inventó la tarta de chocolate del mismo nombre. Es un placer de dioses, o mejor, más apropiado, de emperatrices, que se puede degustar en pocos sitios…Cada día reciben las pastas y pasteles elaborados en las cocinas de la marca, en Viena, en base a una receta secreta que después de décadas se conserva intacta.

7.CONOCER LOS PERFUMES DE ‘ACQUA ALPES’

En un mundo globalizado como éste es difícil encontrar productos únicos y diferentes. Aquí tenéis uno absolutamente delicioso, perfecto para disfrutar el resto del año…Se trata de los perfumes de ‘Acqua Alpes’, una empresa familiar que elabora esencias a partir del agua de las montañas. Es pura, dicen que la mejor, y mezclándola con otra serie de componentes florales o de madera, consiguen fragancias maravillosas.La altura a la que están esos lagos marca el nombre del perfume. De esta forma en los frascos veréis: 2828. O 2677, es decir los metros sobre el nivel del mar a los que se ha conseguido el líquido que da base a la esencia. Dicen que a más altura, el olor fija más y mejor.La casa se encuentra en Innsbruck…A partir de 59 euros podéis llevaros un trocito de estas maravillosas montañas con vosotros a casa. ¡Es un recuerdo duradero y perfecto, para cuando os encontréis en lo más profundo del crudo invierno!

8.HACER UNA CAMINATA POR LOS ALPES

Hay muchas y de diversa dificultad…Lo importante es que vayáis con guías expertos que sepan conduciros a través de las montañas. Otra cosa fundamental es llevar buen calzado. Cuando andéis en medio de la naturaleza, equiparos bien. Puede ser la diferencia entre pasar un día estupendo o llevaros un buen susto, así que no lo dudéis, buenas botas de montaña, cada uno a su ritmo y tirad hasta el final…Es importante que si no estáis muy en forma, vayáis haciendo paradas intermedias para disfrutar del paisaje…Así comprenderéis por qué los Alpes son cumbres tan especiales. Por cierto, es fácil que os encontréis con algunas vacas sueltas. No hay que asustarse…¡Ellas son como un excursionista más en medio del campo!.

9.CENAR EN EL ‘OTTOBURG’, EL EDIFICIO MÁS ANTIGUO DE LA CIUDAD

Se trata del edificio más antiguo de toda la ciudad vieja. Una firme construcción que ha aguantado el paso del tiempo con paciencia y saber hacer. A pesar de los años se conserva bien, no tiene muchas arrugas, es más se podría decir que en algún momento disfrutó de un buen lifting.Tiene fama de ser uno de los mejores restaurantes del lugar, el sitio perfecto para degustar comida tradicional en cualquiera de sus salones privados llenos de motivos decorativos tiroleses. Son confortables y discretos. Pidáis lo que pidáis, os chuparéis los dedos, ¡seguro!

10.SUBIR AL TRAMPOLÍN DE BERGISEL (AUNQUE NO OS PODÁIS TIRAR)

Cada Navidad desde que tengo uso de razón veo embelesada por televisión el concurso de salto de trampolín que tiene lugar en Bergisel. Ahora es muy distinto del que era cuando se levantó por primera vez, allá por los años 20. Después vinieron sucesivas remodelaciones, hasta la definitiva de 2001, la que puso en marcha la arquitecta iraquí Zaha Hadid.La espectacular torre de 47 metros de altura tiene una vista excepcional, pero lo más importante de ella es que permite colocarte a solo unos metros del banco de madera desde el que se tiran los deportistas, y sentir el vértigo de quién se juega la vida durante unos segundos. Bergisel es un imponente coliseo de 28.000 localidades en el que es fácil imaginarse a una multitud disfrutando del espectáculo. Sus voces se contienen durante un momento, el tiempo justo en el que el saltador, si levanta la cabeza, verá un cementerio que le recuerda la necesidad de no fallar en su empresa.

11.DISFRUTAR DE LA PLAYA URBANA DE LOS DÍAS DE BUEN TIEMPO

Cuando llega el buen tiempo, cuando la lluvia se vuelve a casa y el sol se apodera de las calles empedradas, sus habitantes no lo dudan ni un segundo y se echan a la calle a disfrutar. Ese es el momento en el que disfrutar de una especie de la playa urbana y de asfalto que montan al lado del Mercado Central.

Tumbonas para buscar los rayos del sol y charlar en buena compañía. Es el momento perfecto para uniros a la fiesta…Los locales están de buen humor y con ganas de hacer amigos… Tumbaros al lado del Río, la vida son pequeños momentos como éste…

12.CONOCER A ANDREAS HOFER Y VISITAR EL ‘PANORAMA’

Ya os he hablado de él, pero si visitáis el ‘Das Tirol Panorama’, un museo que está a las afueras de la ciudad, podréis apreciar algo más sobre éste héroe tirolés idolatrado todavía hoy. Andreas Hofer fue un posadero que acabó como líder revolucionario contra el ejército napoleónico. Fue el instigador de una revuelta contra los invasores que se representa en esta pintura gigantesca de 360 grados y 1000 metros cuadrados.El edificio se hizo expresamente para albergar el monumental lienzo dividido en 27 paneles que da curiosas pistas de cómo era Innsbruck en el siglo XIX. El museo también ofrece abundante información sobre la historia y tradiciones del Tirol, y atención en la última sala, a una papeleta que ya amarillea. Es la que corresponde al referéndum en el que Austria preguntaba a sus ciudadanos sobre si se quería la anexión a la Alemania Nazi. El círculo del ‘sí’ es bien grande, el del ‘no’, mucho más pequeño…Por si alguien no se había enterado de lo que había que opinar.

Podría seguir con más propuestas, pero eso será ya para otro día…Solo una pista del siguiente tema: SWAROVSKI está cerca de Innsbruck…¡No digo más!

 

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