Plan para el próximo puente: Estambul

Da igual que no lo hubieras pensado hasta ahora, da igual si no tienes mucho preparado…Todavía estás a tiempo de subirte a un avión y disfrutar de una escapada inolvidable, el Puente de Mayo, el de San Isidro, un fin de semana largo, cualquiera es bueno… Turquía está a solo 4 horas…Tiempo suficiente para plantarte en una de las capitales con más historia de todo el mundo. Estambul es única. A caballo siempre entre Europa y Asia no merece un viaje, merece cien y en cada uno de ellos encontrarás algo siempre digno de vivir…He aquí algunas sugerencias de lo que se pueden hacer en unos pocos días en un país tan rico en patrimonio, cultura, historia, y gastronomía como Turquía…

Comenzamos por la capital, claro, esa ciudad de casi 20 millones de habitantes, que sin embargo tiene los monumentos más interesantes en una zona, digamos, más o menos manejable para los turistas. La basílica más visitada es Santa Sofía, levantada por Justiniano en honor de la Sabiduría Divina, y no de ninguna beata como podría indicarnos su nombre. Sus dimensiones son imponentes, es la tercera del mundo cristiano y la primera de la iglesia ortodoxa, aunque ahora ya no funciona como edificio religioso desde que en 1935 Atatürk la declarara Museo. Atención a la Virgen y el Niño que se divisan en el frontal. Están custodiados por dos grandes medallones con los nombres de Alá y Mahoma y es el único lugar del mundo en el que símbolos de estas dos religiones se pueden ver juntos. Pasearos por la primera planta en la que habitualmente rezaban las mujeres. Os acercará a la inmensa cúpula que ha dado más de un quebradero de cabeza a las autoridades locales ya que los frecuentes terremotos de la zona han provocado su derrumbamiento en varias ocasiones. Sin salir de Sultanahmet se encuentra otro de los grandes monumentos de la Metrópoli, la Mezquita Azul. Sus mosaicos de ese color quitan la respiración, os lo aseguro. Ya que nos movemos por el centro comeremos las famosas albóndigas del Sultán, carne picada y aliñada con la misma receta que se utilizaba hace un siglo. Es un lugar popular y muy animado en el que a veces no es fácil conseguir mesa. Hay muchos en la calle que venden el mismo menú, pero el original es ‘Tohiri Sultanahmet’…Si todavía tenéis ganas de café, los turcos se toman esta bebida muy en serio, aprovechad y buscad un lugar en el antiguo Hipódromo Romano, una enorme plaza ubicada en lo que fue un edificio que acogió a 35.000 espectadores para contemplar carreras de caballos o lucha de gladiadores. Lo importante era que no parara el espectáculo…Seguimos con el crucero por el Bósforo, paseo imprescindible en una ciudad que está totalmente marcada por el mar. El estrecho que divide los dos continentes tiene vida propia. Da igual la hora del día en la que te aventures, siempre está lleno de barcos de distintos tamaños yendo y viendo. Eminönü es el punto de salida y a partir de aquí hay que dejarse llevar disfrutando con la maravillosa Torre de Gálata, construida por los genoveses en el siglo XIV para vigilar a los enemigos que se aproximaban por el mar, de Topkapi, la fastuosa fortaleza de los Sultanes con su harem, del decimonónico Palacio Dolmabahçe, del archiconocido hotel Kempinski, …Son tantos los monumentos que se divisan. Aunque quizá uno de los más conocidos, sea la mezquita de Ortaköy, retratada una y otra vez en guías y folletos.Si tenéis que elegir un lugar que no esté abarrotado de gente, pero que conserve todo su encanto, merece la pena el Palacio de Beylerbeyi, residencia de verano de los sultanes. Fue encargado por Abdülaziz y a pesar de su aparente modernidad, desde fuera apenas lo distinguiríais de las casonas europeas, tiene harén para mujeres. Esa es quizá la parte que más llama la atención a los turistas que preguntan sin parar sobre esta institución, para nosotros tan exótica, que ha existido hasta hace pocas décadas en algunos países. El Corán permite 4 mujeres y un número indeterminado de concubinas, pero la historia demuestra que ninguna de ellas es la más importante de la vida del mandatario. La fémina fundamental es…su madre. Ella le elige pareja, le aconseja, le susurra al oído las decisiones políticas más convenientes y hasta duerme en la habitación continua para, digamos, vigilar su descanso.Además del mobiliario, las sedas y la cerámica de Yildiz, todo auténtico, la otra estancia más curiosa es la llamada sala de la piscina, presidida por una enorme fuente cuya finalidad es que los habitantes del palacio pudieran refrescarse los pies en los días calurosos de julio y agosto. Dos breves apuntes más: uno, todo el cristal que veréis es de Murano o de Baccarat; dos, aquí han dormido personalidades tan relevantes como el Emperador Francisco José I, el marido de Sissi, o la Emperatriz de origen español Eugenia de Montijo de la que se dice que el sultán se enamoró perdidamente.

Hagáis lo que hagáis no podéis marcharos de Estambul sin visitar el mercado más antiguo del lugar, el Gran Bazar. Mandado construir por Mehmet El Conquistador, el otomano que se apoderó de Constantinopla, comenzó siendo un pequeño almacén que actualmente tiene 14 puertas. Es fácil perderse, pero también una experiencia grata si os armáis de paciencia, comparáis precios, y bebéis mucho té.En apenas unas hora de avión, recordad que Turkish Airlines, la compañía bandera tiene abundantes frecuencias a lo largo de  todo el día, os podéis plantar en la Capadocia, región hermosa y singular donde las haya. Ya sabéis que es conocida por su paisaje lunar lleno de montañas erosionadas y formaciones parecidas a hongos. Es tan singular que una de las actividades más demandadas es un paseo en globo. Dependerá del tiempo, pero si tenéis la oportunidad no la desaprovechéis. ¡A ratos pensaréis que os encontráis en medio de una película de la NASA!.Visita obligada es el museo al aire libre de Göreme, un precioso recinto declarado en los año 80 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Excavadas en la roca se encuentras las dependencias de un gran monasterio en el que convivieron monjes bizantinos. No se ve bien a simple vista, hay que adentrarse en las cavidades, pero escondidas en esas paredes los ermitaños tenían de todo: cocinas, refectorios, habitaciones, bibliotecas, y por supuesto iglesias y capillas, algunas de una belleza sobrecogedora. No son grandes, pero están perfectamente decoradas, algunas con pinturas al fresco de enorme trabajo. Muchas se conservan intactas. Tienen un solo defecto: los ojos borrados. Los turcos creen en el mal de ojo y piensan que los malos deseos se trasmiten por ese órgano, así que al eliminarle piensan que acaban con las vibraciones negativas.La capilla de Santa Bárbara, la de San Basilio o la de las Sandalias, llamada así porque en ella están representadas las huellas de los últimos pasos dados por Cristo en la tierra son de gran calidad. También son muy populares y dotados de mucho encanto el llamado Valle de los Monjes, un enorme mar de chimeneas donde se dice que se retiró San Simeón a orar, o el de las Palomas donde se contemplan cientos de pájaros. Aunque el que más juego da, sin lugar a dudas es el llamado Valle de la Imaginación o ‘Devrent’ en turco. Aquí podéis divisar escondidos en las formaciones calcáreas los animales que queráis…Hay unos cuantos: delfines, tiburones, lagartos, águilas, cerdos, murciélagos…Los más atrevidos aseguran que la Reina Isabel II también tiene su sombra.

Capadocia da para varios días porque es una extensión rural muy curiosa donde ya conviven agricultores que labran la tierra y van conduciendo tractores con extranjeros venidos de medio mundo. Da igual que no tuvierais nada preparado. Todavía estáis a tiempo…Turquía merece la pena siempre, pero más ahora con la cantidad de frecuencias que Turkish Airlines os ofrece: 14 semanales desde Madrid, 28 desde Barcelona, 10 desde Málaga, 7 con Valencia y 5 con Bilbao. Si encontráis billete, habréis arreglado vuestro descanso en cualquier puente o fin de semana largo. ¡Karsilama!, ¡Bienvenidos!

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *