San José ‘la nuit’

La Capital de Costa Rica no siempre ha estado bien tratada por los turoperadores turísticos. A menudo se han olvidado de ella sin entender su autenticidad. San José ofrece muchas posibilidades al visitante: tiene museos increíbles como el Cuartel Buenavista donde se guardan enigmáticas esferas de piedra precolombinas, el Museo del Oro o el del Jade, con la mayor colección del mundo de objetos prehispánicos de esta piedra. No hay que olvidarse de Mercados como el Central, declarado Patrimonio Histórico Cultural del país, o el Borbón, gestionado por 150 comerciantes que se tuvieron que constituir en cooperativa para salvarse de la ruina. Tenéis también elegantes teatros como el Nacional y modernos barrios como el de Amón con tiendas a la última…Pero después de disfrutar San José de día, hay que disfrutar también el San José de noche. Canalla y misterioso, también os divertirá, así que prepararos porque nos subimos al autobús de ‘Carpe Chepe’ (el cariñoso apodo con el que los lugareños apodan a su cuidad)…

La carreta se pone en marcha los fines de semana, consultad su horario. Es un bus escolar tipo americano (“estuvimos una semana quitando chicles”, nos dice uno de los impulsores de la idea) que recorre las principales zonas de marcha de San José. Te lleva a la misma puerta de bares con cervezas artesanales elaboradas en territorio nacional. Además con cada consumición, una tapa típica, para irse acostumbrando a la deliciosa gastronomía costarricense. Nuestra primera parada es en el paseo gastronómico de la luz, un precioso barrio en que ahora hay restaurantes muy apetecibles. El edificio de ‘Wilk’ albergó la embajada de Polonia y de ese pasado tomó su nombre. Aquí probamos la cerveza de chiverre, un fruto autóctono parecido a una sandía. Es grande y con su pulpa se produce un delicioso dulce, aunque también sirve para conseguir un ‘hale’ con tonos afrutados diferente a cualquier cosa que hayáis probado antes.

Las patatas fritas con camote que nos sirven, nos recuerdan que los sabores cotidianos han cambiado. San José ha desarrollado una importante contracultura. Los grafiteros con talento son bienvenidos, pero no pueden tocar la obra de otro colega si no son capaces de mejorarla. La calle también tiene sus reglas. Nos vemos vuelto a subir a la Carreta y atravesamos la California, un barrio que fue un cafetal y que debe su nombre a una pequeña broma. Por aquel entonces quién tenía dinero se marchaba de vacaciones a Estados Unidos, así que cuando un trabajador fue preguntado sobre su lugar de descanso, respondió con sorna que había estado en este Estado Americano. Y con ese nombre se quedó…Hace años la California era conflictiva. Ahora se está rescatando y ya hay cierto orgullo de pertenecer al lugar.

La carreta cuesta 10 dólares por noche (ticket más consumición de bienvenida) y suele tener hasta 100 clientes diarios. Obviamente no todos a la vez…En el bus caben tranquilamente 30 personas que normalmente no se conocen y muchas veces acaban haciéndose amigos…Siguiente parada, ‘Hoples’, una antigua casa masónica con gran variedad de birras. Si la más popular, la Imperial, cuesta unos 1.200 colones, menos de 2 euros, las que aquí se sirven, artesanales y de calidad rondan los 3.000, casi 4 euros y medio. Probadlas porque merecen la pena…No lo dudéis, sobre todo pensando que estamos hablando de algo, el gusto por la cerveza, muy reciente en este país.

Nuestros anfitriones, Marcos Pitti e Ivannia Morales son entusiastas de lo que hacen. Se emplean a fondo durante toda la ruta: barrio de Amón, los Yoses, Paseo Colón y vuelta a empezar. Quede claro que el bus no os espera. Subís y bajáis dónde queráis y la camioneta volverá a pasar en hora y media para llevaros al siguiente punto de la ruta. Next Stop…’Craic’, un pub irlandés en el que descubrimos ‘Maldita Vida’ una marca de cerveza de verdad diferente. “Ellos fueron los pioneros en fabricar nuevas birras. Antes de ellos, todo era igual”, nos dicen. La compañía, de nombre ‘35’ en referencia al código policial que avisa de los comportamientos locos, se ha abierto un hueco en el mercado y tiene auténticos devotos. Si algo está claro es que son gente muy creativa y si no me creéis mirad el nombre de otras botellas: ‘la pelona’, que es como en Costa Rica se llama a la muerte sin nombrarla; ‘mamá candela’ y así todas. Un último ejemplo, el logo de la marca son 3 cabras. Con eso creo que ya está todo dicho…

‘Craic’ es una casa colonial rehabilitada. Un lugar muy agradable para pasar un buen rato. Tiene una terraza, una pared con 52 grifos (uno de los mayores del país) y bufandas y banderines de equipos de fútbol, incluido el del Real Madrid por doquier. Vamos, lo que algunos llamarían un paraíso a miles de kilómetros. La noche de San José es joven y divertida. Está llena de fuerza, de vida. Igual que el país, por eso hay que visitarlo…Para vivir en primera persona esa energía que hace que el día a día merezca la pena.

 

 

 

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