Una mañana en el Mandarín Oriental

Vamos a entrar en otra dimensión…La del placer. Durante una mañana nuestras preocupaciones quedarán aparcadas y solo existimos nosotras. Stop al estrés diario, a los niños, al trabajo… Estamos de vacaciones y nos vamos a auto-regalar una sesión detox en el ‘Mandarin Oriental’ de Miami, un hotel de lujo en una ciudad de súper lujo donde lo exclusivo puede ser lo habitual…Vamos a querernos, ¡que nos lo merecemos!.

10 HORAS

Comenzaremos a esta hora por aquello de no pegarnos el madrugón ni levantarnos tan tarde que perdamos el día…Iniciamos la desconexión tóxica entregando el aparato que más nos ha esclavizado en los últimos años. SMS, mails, whatsApp, todo quedará sin leer durante unas horas de descanso tecnológico. El primer paso para concentrarnos en nosotras mismas y abrir el camino hacia nuestro interior

Y siguiendo estos pasos llegaremos a una disciplina oriental que ha ayudado a mucha gente a encontrar el equilibrio interior que tanto se necesita en nuestras, a veces desquiciantes, sociedades. Estoy hablando del Yoga, al que llegó nuestra coach de hoy, la jamaicana Sharain Santalla, tras un grave accidente de tráfico. Quienes lo hayan probado saben lo beneficioso que es, y quién todavía no lo haya hecho, éste es el momento…

Se realiza un ejercicio moderado, más intenso de lo que parece a simple vista, encaminado a conseguir mayor concentración mental y dominio del cuerpo. A priori parece fácil, pero tiene más ‘miga’. En cualquier caso Sharain es vuestra chica, sobre todo en los últimos minutos, cuando comienza a tocar los boles orientales, llamados también en inglés ‘singing bowl’. Son unos cuencos nepalíes, que emiten un sonido parecido a un ‘gongggg’ de diversa intensidad que penetra en el oído y llega hasta determinadas zonas del cerebro. Son un auténtico placer que pueden dejarte levitando. ¡Quedáis avisadas!

11.00 HORAS

Esta ha sido la primera desconexión de la mañana, pero seguimos desprendiéndonos de nuestro estrés… Con una actividad que nos puede quitar más años de encima que el tratamiento regenerador más caro. Se trata de concentrarnos en colorear ‘Mandalas’, ocupación que según algunos terapeutas puede ser muy curativa.

Los colores golpean nuestra retina y nos transmiten sensaciones. ¿Amarillo?, sol. ¿Verde?, campo…¿Azul?, cielo…Un cielo claro y despejado, como el que normalmente ilumina toda la ciudad, aunque recordad que el verano es época de huracanes, como bien habréis aprendido recientemente, y a veces las tormentas hacen su aparición. Hoy nos han preparado un abanico sobre el que trabajar con precisión.

11.30 HORAS

Sabéis que los americanos comen antes que nosotros, porque su día también empieza más pronto, así que vamos a por nuestro ‘lunch’ en la terraza del ‘Mandarin Oriental’, un fabuloso espacio con vistan a la Bahía. Si el tiempo lo permite, lo disfrutaréis. Nuestro menú será especialmente digestivo y dietético (porque si nuestro interior está bien, también lo estará nuestro exterior) por lo que probaremos platos como sopa de zanahorias y jengibre, tofu, salmón, miso y té verde en cantidades ingentes…Si sois amantes de lo natural seréis ya conscientes de las propiedades antioxidantes de esta bebida que limpia e hidrata como pocas.

13.30 HORAS

Ahora viene mi momento favorito…A decir verdad, todos lo son, pero en realidad lo que hemos hecho durante toda la mañana es preparar nuestro cuerpo para que disfrute al máximo del fabuloso masaje que nos vamos a dar. 90 minutos con las manos expertas de María dispuestas a llevarnos al paraíso. ¡Que nadie piense mal!. Mi masajista es una guapa argentina que vino hace muchos años a Estados Unidos y se ubicó en la ciudad más latina de todo el Imperio. Esta parte de Florida es una mezcla deliciosa e irrepetible de dos mundos, el anglosajón y el latino, que se tocan en pocos lugares, y éste es uno de ellos.

Puedo asegurar que el masaje con aceites esenciales no tiene parangón. Dicen que penetran en la piel y pone en pleno funcionamiento varios sentidos que se despiertan después de mucho tiempo adormecidos…Con las manos de María trabajando la mente cae en un pozo de tranquilidad y placer. Te levantas levitando, como si fueras en volandas a través de las baldosas…Y así concluye nuestra experiencia casi religiosa en el ‘Mandarin Oriental’, un lugar en el que recuperar la fe en nuestro cuerpo y en la necesidad de hacer un ‘break’ para poder continuar con más fuerza.

 

 

 

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