Souvenirs de Bangkok

Uno de los mejores recuerdos que puede uno llevarse de una ciudad son las experiencias. Las vivencias que quedan en la memoria y que se recuerdan durante todo el año, a veces toda la vida…Hoy voy a hablaros de los mejores ‘souvenirs’ que os podéis llevar de Bangkok, visitas ‘de primera’ necesarias para comprender el espíritu de esta ciudad, bulliciosa, caótica y contradictoria, pero siempre fascinante.

DIVANA
Comenzamos por lo que yo llamaría el arte más ancestral, tradicional y placentero de Tailandia: los masajes. Los lugareños no conciben sesión de menos de 2 horas y 3 son habituales. Así nos lo cuenta Samantha, nuestra guía, que también nos explica que este talento se enseña de padres a hijos para que, pasado el tiempo, los pequeños, ya crecidos, devuelvan los masajes a los progenitores.

Se pueden encontrar en casi todos los sitios por poco dinero, pero hoy os voy a recomendar un lugar que promete una experiencia inolvidable. En pleno centro de la capital, en el Bangkok más exclusivo, se levanta ‘Divana’, un centro Wellness que os ofrece todo tipo de tratamientos reparadores. El masaje tradicional tailandés se realiza vestido y consiste en una serie de presiones sobre el cuerpo que estimulan los puntos energéticos y potencian el sistema linfático. Lo habitual es que la masajista acabe a cuatro patas moviéndose por los músculos de la espalda y las piernas…Visualizarlo asusta, pero os puedo asegurar que te deja como nueva…En ‘Divana’ ofrecen también masajes con aceites esenciales como el jazmín o el loto, flor de la sabiduría, muy importante en todos los ritos budistas, y con la que se elaboran multitud de productos.

A pesar de que se encuentra en el corazón del Bangkok financiero (Sukhumvit soi 11), ‘Divana’ es una experiencia desde el mismo momento en el que se atraviesas la puerta exterior. Un jardín oriental recibe al visitante que de golpe se sumerge en otro mundo de calma y paz. El estrés queda a la puerta y a partir de ese momento, los olores, el espacio y las manos de la profesional te llevan a otra dimensión. La decoración, refinada y elegante, es una mezcla entre la tradición oriental más pura y la excelencia más moderna. ¡Divana es inolvidable!. Prometido.

VÉRTIGO
Fue el primer ‘rooftop’ de Tailandia y hoy es uno de las más conocidos para tocar el cielo de Bangkok. Las puestas de sol en ‘Vértigo’ se parecen a volar por el ‘skyline’ de una ciudad que se vuelve mágica cuando los colores del atardecer, azules, morados y violetas, se apoderan del horizonte.

Intentad reservar porque el lugar merece la pena y está lleno de grupos de amigos y parejas que buscan su momento romántico. Claro que también la noche es propicia para el ‘Moon Bar’ del piso 61. Buen ambiente, música ‘chile out’ y gente ‘cool’ para vivir la Tailandia más ‘chic’, esa de la que hablaréis a todas vuestras amigas…

MAGGIE CHOO’S
Traspasar el umbral y retroceder un siglo no es fácil, pero en ‘Maggie Choo’s’ lo consigues. Se trata de uno de los locales más de moda en estos momentos de Bangkok. Te recibe una enorme barra en penumbra, tras la que se atisban preciosas y delicadas tailandesas vestidas con kipaos damasquinados. Están aposentadas encima de la barra en relajadas y estudiadas posturas, observando todo lo que ocurre a su alrededor.

Son exóticas y se reservan un número de baile para el final de la noche que hace las delicias de todo el mundo, incluidas las chicas. Además de las bellísimas asiáticas que se pasean ajenas a los ojos devoradores, lo más atrayente del local es su música. Toda en directo, por supuesto. Yo presencié una fabulosa actuación de unos artistas que nos pusieron a bailar al ritmo de sonidos africanos y brasileños. ¡Un inolvidable souvenir que espero repetir!.

En el ‘Maggie Choo’s’ no se piden copas individuales, si no botellas que se consumen durante toda la noche…Pero lo mejor son unas camareras, casi invisibles, que cuando te das la vuelta, te han rellenado el vaso. Todo un arte, eso de que el ‘gin tonic’ nunca merme.

TEMPLO DEL BARCO
Como es el país de los Templos, más de 37.000 se extienden por toda la geografía del país, la mayoría budistas, vamos a recorrer uno diferente. Se encuentra dentro de la capital y tiene forma de barco. Se levantó en el siglo XIX y hoy es uno de los recintos sagrados escogidos por el nuevo Rey, un auténtico privilegio que le mantiene siempre más limpio y cuidado.

 

El ‘Wat Yan Nawan’ puede ser el lugar perfecto para que realicéis vuestra primera ofrenda …Seáis creyentes o no, los lugares sagrados de esta religión son espacios que incitan a la paz de espíritu. La ofrenda es muy fácil y lo único que requiere para practicarla es respeto. Podéis comprar todo lo necesario en la puerta: flores de loto para la divinidad, que ofreceremos inclinando la cabeza y con las manos unidas, y un pequeño pedazo de pan de oro que colocaremos con cariño en la estatua de escayola que veremos. Las flores en Tailandia no huelen. No se regalan a las mujeres como detalle de cariño…Aquí se encuentran en los templos, en las casas o insertadas en collares que sí se ofrecen a las personas que se consideran importantes. Su significado dentro de la sociedad es totalmente distinto a la nuestro.

TALAH NEON
Nadie puede decir que ha estado en Asia si no ha pisado un mercado nocturno. Son típicos y están por doquier ya que representan la manera de vivir de un pueblo cuya población apenas cocina. Los chiringuitos son conocidos porque ofrecen raciones ricas, recién hechas y en la mayoría de los casos baratas.

Además de los tradicionales Patpong y Chatuchak, Talah Neoh acaba de abrir y es relativamente reciente. Poséis aprovechar para brujear por los puestos en los que encontraréis desde bolsos con bordados tradicionales a otros más modernos, pasando por camisetas o, lo que a mi más me gusta, mascarillas de belleza a poco más de 50 céntimos. La hay de baba de caracol, vino y hasta de brócoli. La variedad es infinita…También están las farmacias de medicinadas tradicionales con potingues y mejunjes para los dolores de todo tipo y los parches de tigre para la espalda. Aunque la parte más curiosa del Talah Neon es la gastronómica con helados que te permiten echar humo por la boca y la nariz, y puestos de pescados o mariscos casi recién sacados de agua.

Aunque sin lugar a dudas los más sorprendente es el puesto que gusanos, saltamontes y langostas. Todos fritos y en su punto. Atreveros a probarlos porque no os pasará nada y siempre contaréis la aventura tailandesa de comer como un autóctono. ¡Eso sí que es una experiencia para recordar toda la vida!

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